lunes, 22 de mayo de 2017

El segundo mandato de Pedro Sánchez

Los militantes votaron

Y coronaron Secretario General del Partido Socialista a Pedro Sánchez.

En términos prácticos, uno de cada dos militantes votaron por Sánchez. Muchos votos; suficientes para alzarse con la Secretaría General, pero lejos, muy lejos, de mayorías tan determinantes que pudieran dar por zanjada la ya vieja crisis interna del PSOE.

No pienso dedicar ni una línea a desentrañar las razones que hicieron perder la elección a Susana Díaz o a Patxi López. No valdría de nada, porque los resultados, hoy por hoy, son inamovibles. 

Prefiero empezar mis reflexiones desde otro punto, que es el que me permitirá continuar por otros derroteros.

¿Es la Secretaría General paso previo para alcanzar la Presidencia de Gobierno?

Se supone que sí; así ha sido hasta ahora en las dos ocasiones en las que ha habido un Presidente socialista desde 1977. 

Se supone, pero no tiene por qué ser necesariamente de esa manera. De hecho, no hay ninguna norma interna ni externa al Partido que lo establezca. El Partido Socialista podría elegir otro candidato, aunque no es previsible.

No obstante, el camino de Pedro Sánchez hasta la Moncloa puede ser cualquier cosa menos un camino de rosas.

Para empezar, Pedro Sánchez no es parlamentario, lo que quiere decir que no podrá ser el contrincante desde la tribuna de oradores del actual Presidente de Gobierno en cualquier debate parlamentario (Estado de la Nación, eventuales mociones de censura, sesiones de control al Gobierno) lo que le impide estar presente en nuestros  televisores cuando estos encuentros se lleven a cabo. Más aún: tampoco podrá dar la réplica a cualquier otro aspirante a desbancar a Rajoy que ahora se siente en el hemiciclo, Pablo Iglesias o Albert Rivera, por ejemplo.

Luego hay otro pequeño elemento que tampoco facilita demasiado las cosas: para ser Presidente de Gobierno, se necesita una mayoría parlamentaria que no la otorgan los votos de los militantes del PSOE sino los de los ciudadanos en su conjunto. ¿Con qué propuestas espera el Sr. Sánchez conseguirlas?

Lo que muchos nos preguntamos

Refundación del Partido Socialista.
O sea, tabla rasa con la Historia de los últimos cuarenta años, o, si se prefiere, con el Partido que salió del Congreso de Suresnes, que llevó al PSOE a la gobernación de España durante más tiempo que ninguna otra formación. ¿Tan nefasto fue ese modelo para el socialismo español?

¿Y para cambiarlo por qué? Por un modelo asambleario en el que sólo cuente el secretario General y sus fieles militantes. ¿Seguro que eso puede funcionar? El PSOE que conocíamos era una formación enormemente descentralizado con una red de líderes territoriales que, oyendo a Pedro Sánchez, parece como si tuvieran secuestrada a la militancia. ¿De dónde habré sacado yo que esos líderes regionales y locales, los miembros del Comité Confederal, la organización del grupo parlamentario habían sido todos elegidos democráticamente? ¿Desde cuándo son el enemigo a batir?

Y refundar el Partido sobre bases teóricas diferentes a las actuales, se supone ¿Cuál es la idea? ¿Volver al marxismo? ¿Inclinarse por la acracia asamblearia? ¿Alinearse con el liberalismo? ¿O depender de la ocurrencia táctica que cada semana produzca el Secretario General?

Durante la campaña, todos los candidatos se hartaron de hablar de reconquistar la unidad perdida en el Partido. Bien, éste es el momento de comprobar si se hablaba de verdad o si el resentimiento seguía vivo. Veremos.

El modelo territorial de España.
He oído hasta la náusea la tabarra de lo de "Nación de Naciones" ¿Pero de qué país habla el Sr. Sánchez? A veces conviene mirar el mapa mundi. ¿España una Nación de Naciones? No damos para tanto, Sr. Sánchez. En términos geopolíticos, somos una potencia de segundo o tercer nivel, periférica, integrados en una unidad en vías de consolidaicón, la Unión europea, que se encuentra agobiada ella misma entre los fuegos cruzados del populismo norteamericano, el expansionismo intervencionista ruso y el poder creciente de potencias emergentes como China.

Ni siquiera Europa, al menos hasta que llegue a ser algo más que un sueño, tiene garantizada la supervivenia como actor mundial de primer orden, con tantas divisiones internas, tan lejos del Pacífico que es el nuevo Mediterráneo.

¿A quién cree el Sr. Sánchez que puede interesarle el modelo? Ni siquiera al secesionismo catalán, créanme, que busca otra cosa bastante más radical y más comprensible aunque tan poco deseable como la frasecita de Nación de Naciones.

¿En qué aliados potenciales está pensando?
Descartado el PP, ¿podría ser Ciudadanos? Dudoso salvo que se dejara fuera de la partida a Podemos. O con Podemos, si se deja fuera a Ciudadanos y se metiera en el guateque a los secesionistas catalanes y a los herederos de Herri Batasuna. Y esas alianzas ¿las conocerían los ciudadanos antes o después de las elecciones? 

La moción de censura, una buena piedra de toque.
Está a la vuelta de la esquina. El cónclave de Profesores de Podemos, dice que va a presentar una moción de censura.

Lo ha hecho a su modo y manera: por sorpresa y sin contar de antemano con ningún otro Partido. Primero la propaganda, luego las instituciones. Allá ellos. Por fin han dicho que el Candidato será el Sr. Iglesias.

(Un inciso: espero que el Sr. Sánchez haya agradecido al Profesor Iglesias el impúdico modo de intervenir en los procesos internos del PSOE, aunque bien pudiera ser el consabido abrazo del oso)

En fría matemática parlamentaria, es un hecho que podría sumar el número de votos parlamentarios suficientes para desalojar al Sr. Rajoy de la Presidencia: bastarían los votos de Podemos y sus confluencias, los del PSOE, los de los secesionistas y no sé si alguno más. Es evidente que el Sr. Iglesias sabe que la moción es inviable. No creo que le importe mucho, pero, desde luego, deja en manos del flamante secretario General del PSOE una hermosa patata caliente.

Buena prueba, como digo, para Pedro Sánchez. ¿Inaugura la mayoría social de progreso dándole a Pablo Iglesias el apoyo que éste le negó en su día? O sea, ¿le da la Presidencia del Gobierno a alguien con menos parlamentarios que él, o se arriesga a escuchar durante meses o años que es el palafrenero de Rajoy? ¿Le bastaría a Puigdemont, Jonqueras y los ex batasunos con lo de la Nación de Naciones o exigirían media docena de referendums a la carta?

En resumen: 
Hay quien cree que estamos de nuevo en el punto de partida; que seguimos como en octubre del año pasado. 
No estoy de acuerdo. Creo que estamos peor: se han perdido ocho meses, la crisis del socialismo sigue sin resolverse y me temo que cada vez queda menos tiempo para evitar seguir el ejemplo de Italia, de Francia, de Grecia o del Reino Unido.
El riesgo del PSOE entre el "no es no", el "sí es si", la refundación del Partido y la Nación de Naciones es dejar de ser la formación influyente, la alternativa de Gobierno que España necesita.
Y algo que no olvido: la caída en desgracia del Sr. Sánchez se fraguó cuando, después de conseguir dos veces consecutivas los peores resultados electorales de la Historia reciente, estaba a punto de batir su propio récord. Lo demás son mandangas.








martes, 16 de mayo de 2017

Las Primarias Socialistas

¡Qué tiempos!

Ayer, 15 de mayo, San Isidro, la fiesta grande para Madrid, sólo para Madrid, a no confundir con el Universo, mientras Macron y la Srª Merkel hablaban sobre si refundaban Europa o no, convalecientes aún del ataque informático que los rusos atribuyen a USA (¿cómo no?) y los norteamericanos a Corea del Norte (¡vaya por Dios!), en tanto el Sr. Rajoy asistía en China a los fastos de la promoción de la Nueva Ruta de la Seda, Susana Díaz, Pachi López y Pedro Sánchez, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, eso depende del punto de vista que se elija, debatieron sus posiciones con vistas a las elecciones primarias para saber quién ocupará la Secretaría General el Partido Socialista Obrero Español.

Un debate comedido

Fue un debate con un nivel insólito de buenas formas, educado, con el menor grado de crispación posible o esperable, vistos los antecedentes en cuanto a relaciones personales entre candidatos. Es algo que hay que agradecerles a los tres y a sus equipos de asesores.

Las viejas rencillas entre Sánchez y Díaz, el agravio de la OPA hostil de Sánchez sobre López, no fueron motivo suficiente para crispar las discusiones. En algún momento Pedro Sánchez tensó la cuerda, pero estaba claro que Susana Díaz -Pachi no estaba en esa guerra- no iba a contestar las provocaciones. Eso que salimos ganando todos, ellos y nosotros.

Pedro Sánchez

Empezó el debate tranquilo, sonriente, tono moderado de voz, hasta me atrevería a decir que con una retórica pedagógica que, en mi opinión, le otorgaron el primer asalto a los puntos.

A medida que fue avanzando el debate, fue dejando varias evidencias que no creo que hayan de beneficiarle:

-  Sigue preso de sus propios traumas. Ni ha olvidado su salida de la secretaría General, ni ha aprendido por qué tuvo que irse. No, Sr. Sánchez, no fue una conjura, o no sólo una conjura. El caso es que usted cosechó los dos peores resultados electorales de la moderna Historia de su partido y todo apuntaba a que en unas hipotéticas terceras elecciones iba a batir su propio y triste récord.

-  Parece más dispuesto a ser el muñidor de alianzas progresistas post electorales, lo que, dicho sea de paso, no está mal, que a ganar las elecciones. O sea, visto desde la óptica correcta, que lo de alianzas de progreso no puede ser el objetivo, sino el resultado de unos resultados electorales insuficientes.

- Lo de "Nación de Naciones" amenaza en convertirse en un nuevo mantra que sustituya al esperpéntico "No es No", pariente próximo de "Un plato es un plato". El militante sabrá lo que le conviene al Partido, pero el votante, me temo que no se a va dar por satisfecho con la murga de la Nación de Naciones cuando nos llamen a votar.

- Defiende un modelo de Partido peligrosamente cercano a los postulados de la Monarquía Absoluta. Parece que en su organigrama sólo caben los militantes y él, sin nada en medio. Alguien podría preguntarle cómo llegó él a la Secretaría General y qué papel jugó en esa llegada la estructura del Partido ¿O sólo es deleznable "el aparato" cuando se le vuelve en contra? Ya sólo falta que se sume a las tesis de La Trama de Podemos.

- Por supuesto, igual que los demás aspirantes, condenó las políticas neoliberales del PP.

- Superados los primeros momentos, lo vi crispado, cada vez más tenso, y sin ninguna idea nueva fuera de sus obsesiones. Perdió el combate no sólo con Susana Díaz, sino también con P. López

Susana Díaz

Fue de menos a más y creo que defendió bastante bien su posición.

Estaba claro que su objetivo era desacreditar las tesis de Pedro Sánchez, de ahí los frecuentes comentarios, "estoy de acuerdo contigo", después de varias de las intervenciones de Pachi López.

Creo que dejó suficientes elementos de duda en los votantes sobre la fiabilidad de Pedro Sánchez. Trabajó con acierto los múltiples vaivenes de Pedro Sánchez en temas cruciales  tales como políticas de alianzas, o el problema catalán.

Me ha parecido un error no hacer público su programa antes del debate, como si fuera una especie de sorpresa reservada sólo para los que siguieran con ganas de apostar por ella después del debate.

Mi impresión personal es que sus ofertas unitarias post primarias resultaron más creíbles que las de Pedro Sánchez.

En cuanto a los destinatarios de sus intervenciones parecían más dirigidas a los votantes potenciales que a los militantes que hayan de elegir Secretario General antes de una semana.

En su confrontación con Sánchez, yo la daría ganadora por puntos. Y perdedora frente a Pachi, aunque eso importe menos.

Pachi López (permítanme que escriba su nombre de acuerdo con la ortografía castellana, que es la lengua en la que estoy escribiendo)

El ganador del debate. Sin duda alguna para mí y para aquellos con quienes he cambiado impresiones al respecto. Es posible que ello no sea suficiente para hacerle ganar las elecciones primarias y es más que probable que él sea consciente de esto que comento, pero, en todo caso, él fue quien consiguió que el debate alzara el vuelo en algunos momentos.

Pachi fue quien con más nitidez dibujó el orden de prioridades: el Partido es más importante que su Secretario General, y España, más que el Partido. No todos parecen tenerlo igual de claro.

Puso cordura en el debate territorial, fue el más creíble cuando habló de qué haría él con las demás opciones al día siguiente de haber ganado, y dibujó un Partido perfectamente reconocible.

Sea cual sea el resultado que obtenga en las Primarias, saldrá del proceso con su condición intacta de ser un activo para el Partido. ¿Por quién se habría inclinado en el caso de que hubiera elección a dos vueltas? Yo creo que por Susana Díaz.

Las predecibles interferencias del Clan de los Profesores.

Ya es casualidad, hombre: justo la víspera de las cruciales primarias del PSOE, Podemos anuncia una macro manifestación con autobuses acarreando manifestantes desde los cuatro puntos cardinales para apoyar le presentación de una moción de censura contra el Gobierno de Rajoy, moción que no tiene ni fecha, ni candidato, ni menos aún, apoyo suficiente para cambiar al Presiente del Gobierno.

¿Y qué más da? De momento, una vez más, ya que no sirve para otra cosa, Podemos logra que se hable de ellos. Por otra parte, es posible, ya veremos, que el desarrollo de la manifestación logre influir en el ánimo de algunos militantes socialistas indecisos a la hora de elegir Secretario General. 

Es posible que para el sesudo cónclave de Profesores de Podemos, no sea lo mismo tratar con Sánchez que con Díaz. Y lo que sí es seguro es que en el cacumen de los Profesores ocupa un lugar prioritario encabezar la izquierda. Más aún que desmontar a Rajoy, entre otras cosas, porque saben que esto último está, por el momento fuera de su alcance.

En resumen:

Necesitada como está España de un Partido Socialista que sea una opción solvente de Gobierno, es crucial acertar en la elección de quien vaya a ser el próximo Secretario General del PSOE

No estaría de más que los militantes traten de mirar al exterior a la hora de elegir Secretario: quien ellos elijan será quien gane o pierda las próximas Elecciones Generales.

Un modesto ruego a la militancia del PSOE: hagan oídos sordos a cantos de sirena. Recuerden la imagen de "el abrazo del oso". Con ciertos amigos, uno puede prescindir de los enemigos.

Una curiosidad: Hace unos días, en tertulia mañanera, Victoria Prego, antes periodista ecuánime, certificaba que "en este momento ya hay dos PSOE's y no volverán a unirse". Ignoro cuáles son sus fuentes de conocimiento, pero no puedo olvidar la cara de indisimulada satisfacción que le provocaba su convicción. Hay veces en que es tan fácil confundir los deseos con la realidad...


jueves, 4 de mayo de 2017

Final de partida

Francia en la encrucijada.

El próximo domingo, día 7 de mayo, Francia se enfrenta a unas elecciones trascendentales. En la segunda vuelta de las Presidenciales, por primera vez desde hace décadas, ninguno de los dos candidatos representa al socialismo clásico, ni a la derecha refundada por el General De Gaulle.

Insólita segunda vuelta, como sorprendentes, por infrecuentes, fueron los de la primera. No tanto, aunque también, por la presencia de Marine le Pen, porque ya su padre disputó la Presidencia de la República hace años, como por todo lo demás.

La derecha clásica se ha hundido. Justo castigo a la contumacia del candidato a quien el cerco de los escándalos de corrupción no le han hecho renunciar al honor de representar con dignidad a una nutrida muchedumbre de votantes potenciales, y la falta de capacidad política de su formación no le han obligado a dejar el sitio a cualquier otro candidato más solvente.

El socialismo ha perdido, veremos por cuánto tiempo, su condición de fuerza alternativa, tal vez por la imposible andadura del hasta ahora Presidente de la República, baqueteado por la ola de atentados terroristas lo que, sin duda, ha decantado las preferencias de los votantes por formaciones que plantean soluciones más verosímiles, al menos en apariencia.

Gana presencia, por el contrario, la izquierda radical, representada en estas elecciones por Mèlenchon, con lo que Francia se suma a la relación de países en los que la polarización política deja de ser un fenómeno pasajero. 

Con este panorama, algo que llama poderosamente la atención, es, precisamente, la ambigua actitud del candidato izquierdista, recomendando a sus votantes la abstención o el voto en blanco. En apariencia, es una contradicción que el candidato más a la izquierda pueda resultar un apoyo indirecto a la candidata que está más alejada de sus tesis. ¿O no lo está tanto? Porque también Mèlenchon preconiza la salida del Euro y se cuestiona la existencia de la Unión Europea. 

¿Qué puede pasar, pues? ¿Tendrá Macron, un candidato sin un sólido Partido detrás de él, dicen, incluso, que sin equipo que le respalde, votos suficientes para conjurar el riesgo? ¿Si no es así, será capaz Marine le Pen, con la complacencia de Donald Trump, la ultraderecha europea y Vladimir Putin, de aplicar sus promesas electorales? ¿Dejará de ser una esperanza el "siempre nos quedará París de "Casablanca? En todo caso, está claro que la importancia de la votación del domingo trasciende el ámbito francés y de una u otra manera afecta a espacios y realidades mucho más amplias

¿Tan lejos estamos en España de un escenario similar?

En parte, sólo en parte, tenemos también un futuro próximo complejo. El PP, no importa lo que digan las encuestas (o más bien, según qué encuestas) está pagando el incesante chorro de casos de corrupción. Cierto que, dada la desesperante lentitud de la Justicia, los ejemplos que estamos conociendo tratan de asuntos ya pasados, pero no es menos cierto que el Partido ha hecho gala de una alarmante falta de reflejos, no ha actuado con la deseable contundencia contra el nefasto comportamiento de muchas de sus figuras más representativas y sigue apoyando a destiempo a personajes que una semana después terminan en el banquillo de los acusados. No pueden extrañarse de que se les acuse de encubrimiento.

El PSOE está tardando demasiado en resolver su ya larga situación de interinidad. Es posible que no se haya podido hacer de otra manera, pero la ciudadanía, sus potenciales votantes en especial, necesitan saber cuanto antes cuál es el proyecto político que se deduce de la personalidad del próximo secretario General, porque a nadie se le oculta que no será el mismo Partido el que lidere uno u otros de los candidatos.

En cuanto a nuestra particular versión del melenchonismo (perdón por el neologismo) empezamos a estar de vuelta de sus intenciones y de sus maneras de hacer. Hablan ahora de presentar mociones de censura en no sé cuántos sitios. Saben que no van a ninguna parte y lo saben tanto que ni siquiera guardan las formas y ni se molestan en presentar candidatos alternativos. Porque no se trata de desplazar al PP, algo que saben que está por el momento fuera de su alcance, sino de conseguir titulares en los medios de comunicación, que es lo que más les gusta. 

No quieren desplazar a Rajoy de la Moncloa, ni un "Gobierno de Progreso", ni que la izquierda llegue al poder. No. Quieren un Gobierno encabezado por Pablo Iglesias, ("Todo el poder para los Soviets", ¿recuerdan?) lo que no es lo mismo, ni mucho menos. Por eso es necesario empezar por dinamitar al PSOE, por eso anuncian una macro manifestación precisamente para el día en el que los militantes socialistas votan en sus elecciones primarias. Por eso su afán por influir en el ánimo de los militantes socialistas. Por eso la constante banalización del papel del representante del pueblo en las instituciones. Nada es casual en la mente de los profesores de Podemos.

Buscando las causas

Deberíamos preguntarnos por qué están pasando tantas cosas lamentables al mismo tiempo. Qué hay debajo del triunfo de Donald Trump, del auge de los fascismos y los populismos de un signo y su contrario en Europa, de la debacle de los viejos partidos, del titubeante trastabilleo de una Europa vacilante.

Para este último fenómeno, el declinar del sueño europeo, no basta con denunciar, aunque sea cierto y deba y pueda corregirse, el agobiante peso de la burocracia de la UE. Es cierto que su papel intervencionista en lo nimio y claudicadora en lo importante está alejando cada día más las instituciones europeas de los ciudadanos. Es cierto, sí, pero a mi modo de ver, el excesivo peso de la burocracia no es una causa sino un efecto. 

Quiero decir que el problema, del que también deriva el protagonismo de los burócratas, es la falta de liderazgo en la inmensa mayoría de los socios de la UE, lo que se traduce en la ausencia de ideas políticas capaces de hacer caminar a la Unión, más pendiente de regular el tamaño de los chirimbolos que han de permitir individualizar el consumo de agua caliente por vivienda, que de acordar una posición común en los casos de Ucrania, de Siria, de los refugiados, o, sin ir más lejos, de afrontar dos problemas acuciantes: el  nivel inadamisible de paro y la desigualdad social creciente. Cuando no hay gobernantes, mandan los funcionarios.

El descrédito de la clase política parece ser un fenómeno universal. Apoyándose en él, ganó Trump. La miopía de Cameron, echó a los británicos en manos de los demagogos. Las torpezas de Hollande, la corrupción de Fillon, la insustancialidad de Rajoy hacen crecer las expectativas de opciones políticas inverosímiles hace veinte años, cuando el mundo contaba con líderes reconocibles. ¿Quiénes pueden calificarse hoy como tales? La contestación es aterradora: Putin, Erdogan, Trump. Ellos sí saben lo que quieren, por mal que nos venga.

¿Hasta qué punto es coincidencia o efecto lo que vengo comentando, respecto de la crisis financiera de la que apenas comenzamos a salir? Está estudiado y está demostrado: las crisis económicas son la placenta donde crece el feto de todos los populismos, sean de ultraizquierda o de ultraderecha. 

El lumpenproletariat del que hablaba Marx es el caldo de cultivo ideal del que se nutren el fascismo y el izquierdismo, (en el sentido del que hablaba Lenin de este fenómeno en  "El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo") así que no tiene por qué extrañarnos que ambos se apunten al principio de cuanto peor, mejor y se pongan de acuerdo en pedir la salida de la Unión Europea o cualquier otra majadería.

No quiero terminar estos comentarios, sin dedicar un párrafo al papel determinante de los nuevos medios de comunicación de masas. Desacreditada la prensa, ridiculizada la televisión, los nuevos comunicadores de la política han descubierto el filón de las redes sociales. Son el reino de la simplificación, de la sustitución del rigor por el chascarrillo, de la impunidad, del insulto, de la mentira y, peor aún, de la posible manipulación electrónica de la voluntad popular (¿Recuerdan? En las pasadas elecciones generales holandesas se ha vuelto al recuento manual de votos por temor a una interferencia rusa en el sistema informático de escrutinio) Algunos de los nuevos profetas, salvadores de pueblos, son expertos en el manejo de la comunicación supuestamente directa con el ciudadano. 

Donald Trump y el Profesor Iglesias y su mariachi son un buen ejemplo. Se desacredita a la Prensa, "enemigos del pueblo", según Trump; o son parte de la "trama", según Iglesias, y se la sustituye por Twiter, donde el simplismo, el insulto y la mentira son incontrolables.

Por consiguiente...

Si esas son las causas, habrá que luchar contra ellas, no contra sus efectos.

Reduzcamos la brecha de las diferencias sociales agradada por la crisis.

Dediquemos a los mejores a hacer política, so pena de seguir en manos de los mediocres.

Ocupémosnos, cada uno, de prestar atención a cuanto pasa a nuestro alrededor de manera que seamos ciudadanos informados imposibles de manipular.




martes, 18 de abril de 2017

Sólo hace un cuarto de siglo

O sea, no hace tanto tiempo.

No estoy completamente seguro, pero juraría que fue en el otoño del 92. La Generalitat de Cataluña había convocado a las Empresas francesas con presencia en Cataluña para agradecerles, supongo, la deferencia de invertir en sus dominios.

Presidía el acto Maciá Alavedra en representación del Honorable (entonces lo era, al menos oficialmente) Jordi Pujol. Por delegación del Presidente de la Compañía, me correspondió representar en la recepción a la multinacional en la que entonces trabajaba.

No recuerdo en qué salón de qué dependencia oficial se celebró el acto, pero recuerdo muy bien un pasaje de la intervención del Sr. Alavedra: "Convergencia y Unión pondrá siempre sus escaños en el Parlamento Español a favor de la gobernabilidad de España. Lo hicimos -continuó- cuando Adolfo Suárez necesitó nuestros votos; lo estamos haciendo ahora con el Gobierno socialista y, no lo duden, lo haríamos, si fuera necesario, en un futuro posible Gobierno del Partido Popular. Sólo es impensable el pacto con el Partido Comunista".

Y lo hicieron; entre otras cosas porque uno tras otro se lo fueron pidiendo. Y sacaron partido de esos apoyos. Todos lo sabíamos. A unos les gustaba más y a otros menos. Algunos, recuerdo a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, fueron autores de frases memorables, mordaces como aquella de que "una cosa es tener dos lenguas, y otra muy distinta tener dos bocas". 

Se empezaron a tolerar entonces comportamientos inauditos. Sentencias del Tribunal Supremo o del Constituional que se desobedecían sin que nadie hiciera nada por remediarlo y a nadie le ocurriera nada. Se tapó de mala manera el escándalo de Banca Catalana y fue creciendo la sensación de impunidad. Se decía -en voz baja, pero se decía- que CyU cobraba el luego famoso 3 % a troche y moche, pero nadie movía un dedo por remediarlo. Se comparaba el tibio nacionalismo protestón pero pacífico de ciertos Partidos y personajes catalanes, con la sangría de ETA. Ésa era la simplista explicación que ocultaba lo cómodo que resultaba para el Gobierno sacar adelante los Presupuestos, a cambio de cesiones constantes. 

Luego todo cambió.

Un día aciago, CyU perdió el Poder, o más exactamente, mantuvo el Poder pero perdió el Gobierno. El Gran Padrino hizo como que se retiraba y dejó como sucesor a un tal Arturo Mas, alias "El Astut", repipi sucedáneo del original, con aires de empollón y trazas de quincallero de la Política.

La Justicia, la insoportablemente lenta Justicia española, empezó a levantar la esquina de la alfombra bajo la que se escondían cinco lustros de corrupción. Y lo que tantos sabían empezó a salir en las primeras páginas de los diarios y en las cabeceras de los noticieros de televisión: la familia Pujol con papá y mamá a la cabeza, sus palafreneros Maciá, Prenafeta y demás conmilitones son ya carne de Juzgado. ¿Seguirán sus pasos "El Astut" y sus acólitos? ¡Eso es intolerable, hay que hacer algo, lo que sea!

Así que los autonomistas de antaño, los garantes de la gobernabilidad, los que se contentaban con que Madrid incrementara media docena de partidas presupuestarias y mirara para otro lado cuando ellos hacían sus enjuagues, se nos vuelven secesionistas de la noche a la mañana. 

Se alían primero con los padres del "España nos roba" y lo hacen tan mal que se dejan robar ellos los votos. No tienen bastante y se echan en brazos de quienes estaban llamados a negarles el pan y la sal, los antisistema de la CUP. O sea que, mientras Maciá Alavedra se sienta en el banquillo, sus "hereus" se amanceban con quienes están cuatro millas a la izquierda del Partido Comunista. 

¿Donde está la lógica? ¿Dónde quedó el sentido común? En el primer Juzgado que admitió a trámite la primera querella contra lo que la propia Justicia ha calificado como "Trama mafiosa", el Clan Pujol.

Y ahí estamos.

A medio camino entre el estupor y la hilaridad, viendo a cuatro pelagatos, llamando a puertas que no se abren, haciendo el ridículo allá donde van buscando unos titulares que nadie les va a dar. Comprobando que a  fecha de hoy, su panacea, el referendum por las buenas o por las malas (sí o sí, como ahora repite tanto comentarista) está cada día más lejos. Verificando que la otrora todopoderosa Convergencia y Unió, ni converge, ni está Unida, ni siquiera existe ya, porque puestos a ser independentistas debieron advertir que hay gente con mejores credenciales y para aventuras suicidas, mejor que no cuenten conmigo.

Mientras tanto, como asegura el dicho, "ni se muere padre, ni cenamos". Los deberes sin hacer, los problemas reales intactos, el descrédito cada día mayor, hasta el punto de que más de uno empieza a ponerse de perfil, esperando que pase de él este cáliz, no vaya a ser que, mira tú por donde, también resulte empapelado, y eso sí que no, que la vida es corta pero ancha y hay oportunidades más allá o más acá, quién sabe, de la imposible República Catalana.

¿Aprenderemos esta vez?

Quizás haya llegado el momento de revisar los criterios que sobreprimaron la representatividad de los Partidos de implantación autonómica. Tuvieron su razón de ser en La Transición, pero ahora son un anacronismo.

Tal vez debamos acometer sin más demora la modificación radical de la legislación procesal y las dotaciones presupuestarias al Ministerio de Justicia. La lentitud actual de los procesos es insostenible.

Debería evitarse el desconcierto de la ciudadanía. Cuando un Tribunal dicta Sentencia, el ciudadano espera que se cumpla y si así no es, que quien desobedece a la Justicia sufra las consecuencias.

Por lo que a mí respecta, dudo mucho de la eficacia del manoseado diálogo, si alguno de los interlocutores tienen que ser personajes como Puigdemont, como Mas, como Homs, como Jonqueras, como Rufián, como la patulea de antisistemas que día a día preconizan la desobediencia civil, el desprecio por la legalidad vigente. Gentes que no saben lo que es el más mínimo respeto a la verdad.

Creo, por tanto, que primero procede la aplicación de la Ley -las Leyes, incluidas las penales- hasta donde sea menester y después, sólo después, diálogo, mucho diálogo, no faltaría más siempre, que quienes se sienten a la mesa sean capaces de respetar las reglas del juego.

sábado, 15 de abril de 2017

Tambores de guerra

¿Vuelta a las andadas?

La Historia nos enseña que cada cierto número de años, la Humanidad enloquece se arma hasta los dientes y entra en guerra. De pronto olvida lo que su pasado más o menos reciente le ha enseñado, vuelve a enloquecer y se enfanga en un torbellino de muerte y destrucción.

En ocasiones, una tribu, un pueblo, una nación, como quieran llamarlo, decide que hay grupos más allá de sus límites territoriales que merecen la muerte. Se alegarán causas sacrosantas: el Honor de la Nación, su Destino Manifiesto, las Ofensas a su Dios, el asalto a sus valores, el menosprecio a sus ciudadanos, cualquier disculpa que sirva para enmascarar las verdaderas groseras razones: el odio al diferente, la soberbia y la ambición de los gobernantes, el miedo a quienes presientes distintos. Y la avaricia, siempre el afán por el oro; siempre las bastardas razones económicas detrás de cualquier guerra.

El ritual se repite una y otra vez desde que el Hombre tiene memoria de sí mismo. Se empieza por cebar a la ciudadanía con alimentos tóxicos, propaganda envenenada que le hablará de lo injusto que está siendo "el otro", del peligro que corre el ciudadano, y sus hijos, si no se le paran los pies a la bestia que nos acecha. Se hallará un casus belli y si no se encuentra, se inventa.

Cierto que se oirán algunas voces intentado desenmascarar a los mercachifles que trafican con la muerte. Serán cada vez menos porque las mentes lúcidas serán tachadas primero de inocentes, más adelante de locos, por fin de traidores. Llegado el caso, si preciso fuera, se acabará con ellos.

Cuando además de las precisas condiciones objetivas, se dan ciertas coincidencias subjetivas, el riesgo de guerra aumenta exponencialmente.

Una mirada a nuestro alrededor

 El preocupante Donald Trump. ¿Se imaginan al difunto Jesús Gil como Presidente del Gobierno de España? Más o menos eso es lo que han elegido los norteamericanos: un empresario del ladrillo, trapacero y bravucón, con una deficiente base cultural, escasos conocimientos sobre materias vitales para el mundo, no más de media docena de ideas primarias, simplistas sobre las grandes cuestiones, y habituado a negociar a base de faroles y amenazas tabernarias.

Hilarante si no se tratara del jefe del Ejército más poderoso de la Historia, del tipo que controla un arsenal capaz de hacer saltar varias veces por los aires el Planeta. Un tipo, además, pendenciero y belicista, que ha empezado por incrementar el presupuesto de guerra en detrimento del de la diplomacia. Un tipo que ya ha empezado a enseñar los dientes: bombardea Siria, arroja "la madre de todas las bombas" en Afganistan, y manda una flotilla de combate frente a Corea del Norte. 

¿Es o no Donald Trump un peligro?

El Zar Putin, al otro lado de la mesa. Del otro lado, el antiguo oficial de la KGB. Un sujeto inteligente, frío, sin escrúpulos, independiente como pocos de la opinión pública de su país, sin el menor problema respecto a los métodos para acabar con la voz y la vida de disidentes, ya sean políticos o periodistas. 

Vladimir Putin es el nuevo Zar de una Rusia renacida, un país que aún no ha conocido ni un segundo de democracia al que, por tanto, se puede seguir conduciendo con brida de acero sin demasiadas protestas. Desde su Kremlin, lo mismo protege al autor del uso de armas químicas, que interfiere en la campaña electoral norteamericana, sin que ni en uno ni en otro caso le preocupe lo más mínimo su credibilidad internacional. Hará lo que su análisis de su propio margen de maniobra le indique que puede hacer para restituir a Rusia al primerísimo plano de la escena política y militar.

Donald Trump creyó que podrían ser aliados. No tenía ni idea de en cuántos puntos  calientes ambas naciones se encuentran enfrentados. Y nunca supo interpretar el por qué  Putin le prefería a él como Presidente que a Hillary  Clinton. La constancia, cada día que pasa, de esos desencuentros aumenta los riesgos.

Por cierto, en cuanto Trump tiró su bomba en Afganistán, Putin le ha contado a todo el mundo que él tiene otra bomba que es mucho más gorda que la de Donald Trump. ¡Como si se tratara de una competición fálica!

¿Es o no Vladimir Putin un peligro?

Y China, como temía Napoleón, ha despertado. Es cierto que, por el momento, la agresividad militar de China no parece  preocupante. La apariencia es que los gobernantes chinos, esos extraños comunistas que amparan ahora la propiedad privada de los medios de producción, prefieren la conquista económica del mundo que su sometimiento por las armas. 

Es posible que el método "pacífico" lo consideren más barato, más rápido y menos odioso a los ojos del resto del mundo. No obstante, de vez en cuando me viene a la memoria aquella reflexión de Mao Tsé Tung: "Somos el único país del mundo que, en caso de guerra, puede perder 300 millones de habitantes, destruir al enemigo y seguir siendo el país más poblado del mundo".

No, no parece China militarmente agresiva, pero cuenta con el ejército más abrumadoramente mayor del mundo, nadie sabe cuál es el grado de su desarrollo armamentístico, está posicionándose a toda velocidad en África y América del Sur y es el protector de alguien tan poco fiable como el régimen coreano. No es más que otra pregunta , pero

¿Es o no China un peligro?

El extraordinario caso de Corea del Norte. El que pasa por ser el más hermético de los países del mundo celebra ahora el centenario del fundador de la dinastía comunista que lleva eso, una eternidad debe de parecerles a muchos coreanos, rigiendo los destinos de un pueblo que por una parte pasa hambre y por otra, o quizás debido a eso, dedica una buena parte de los recursos económicos de la nación a armarse hasta los dientes y desafiar al mundo.

¿Desafiar al mundo? Es más que probable que no se atrevieran hacerlo sin el indisimulado apoyo de su gran vecina. Pero el caso que, hoy por hoy, tienen su apoyo. Lo han tenido siempre y con él cuentan. El problema es si sus alardes belicistas van a ser encajados con alguien con la falta de experiencia y su paralela tendencia a la ostentación de fuerza, como lo es Trump. 

Tampoco por este lado hay demasiados motivos para estar tranquilos. Y, desde luego, sería un error pensar que Corea está muy lejos. Hoy el planeta se ha reducido de tamaño en la misma proporción en la que ha aumentado la capacidad destructiva de los grandes arsenales. El problema no estriba en no medir las distancias, continuar la escalada acción/reacción, provocación/contestación y que un mal día se haga inevitable el desastre.

No. El verdadero problema es que coincidan en el tiempo el interés de China, por ejemplo, de utilizar a Corea como agente provocador, y el de los Estados Unido si hubieran decidido de antemano, intervenir una vez más, sería la tercera (Corea, Vietnam ¿y de nuevo Corea?)  en el lejano Oriente

¿Es o no Corea un peligro?

Y en el corazón del problema, el avispero de Oriente Medio.

Datos sueltos:

- Arabia Saudita, pozo de petróleo con una Monarquía Feudal encima, es en teoría, aliada de Occidente, pero ha financiado a Al Qaeda y no le hace ascos a Bachar El Assad, no sólo porque enfrente tiene a los chiítas, sino porque a éstos les apoya Irán que es su rival regional.
- Siria, enemigo de el Estado islámico, está en manos de un auténtico criminal de guerra al que no le tiembla el pulso si tiene que gasear a sus propios ciudadanos, con algunos de los cuales lleva tres lustros enfrentado en una guerra civil. Su alianza con Rusia hace difícil el entendimiento con USA, importante para acabar con el ISIS. Siria está en dos guerras al mismo tiempo: contra el ISIS y contra sus propios grupos insurgentes internos.
- Turquía lucha contra el Estado Islámico, tiene en común con Siria una visión similar sobre el conflicto kurdo, y, como desde hace siglos, desconfía hasta el infinito de Rusia, sea quien sea quien esté en el Kremlin.
- Rusia sabe que el Estado Islámico es una amenaza para medio mundo, incluyendo su propio territorio, y sin olvidar que en la inmensidad de sus espacios, hay una numerosa población musulmana a la que hay que preservar del contagio. No obstante, no puede plantearse una acción conjunta con los Estados Unidos, porque eso sería ir contra sus intereses globales. Así que defiende a El Assad y a Teherán, porque, además, su flanco Sur cuenta con más chiítas que suníes.
- Y, en medio de este galimatías, Israel, fiel aliado y protegido de y por los Estados Unidos, sigue haciendo gala de lo poco que le importan las resoluciones de la ONU si no coinciden con sus intereses. La actitud de Israel puede ser poco, mucho o nada entendida y compartida por nosotros, pero es un factor de alejamiento del mudo árabe respecto de los postulados occidentales.

Ahora, mézclense todos estos ingredientes, añádase un buen chorro de fundamentalismos religiosos de varios sabores, cuatro gotas de prejuicios raciales, un par de cucharadas de nacionalismos irredentos, varias partidas de dotaciones de armamentos al gusto del cocinero y tendremos lo necesario para elaborar un cóctel de alto poder destructivo. Sobre todo si el cocinero tiene la inexperiencia de Trump, la falta de escrúpulos de Putin o el fanatismo de como se llame ahora el líder del Estado Islámico.
   

miércoles, 29 de marzo de 2017

El futuro en una esquina


El PSOE se cita con su futuro.

España necesita un Partido Socialista fuerte, unido, coherente, disciplinado, previsible,. Un Partido de implantación estatal que cada cierto tiempo gobierne, y cada cierto tiempo ejerza la oposición a Gobiernos Conservadores. No creo necesario insistir en que la contraria es igualmente cierta: también necesitamos un Partido Conservador, qué más da el nombre, organizado, robusto, de trayectoria reconocible que haga el papel que los electores le concedan.

Algunos de mis lectores creerán que cuanto menos tiempo esté la izquierda en el Poder, mejor para todos. Otros estarán convencidos de lo contrario. No importa, siempre que en el país seamos mayoría los que creamos en las libertades, la división de poderes, la alternancia política, los fundamentos de la democracia, en suma.

El problema... Perdón: uno de los muchos problemas que estamos padeciendo ahora en este país, es la situación de interinidad, de provisionalidad, de incertidumbre que gravita sobre el PSOE desde hace demasiado tiempo. Podría pensarse que esto es así desde que el anterior Secretario General fue defenestrado y la dirección del Partido quedó en manos de una Comisión Gestora. Por lo que a mí respecta, creo que viene desde bastante más atrás.

En cualquier caso, el comienzo de la campaña electoral para celebrar Primarias en el PSOE está a punto de comenzar. Podría suponerse que, a su término, las aguas tendrían que volver a su cauce, y que gane quien gane, al día siguiente el Partido entero se pondrá a trabajar, remando todos en la misma dirección, pero tampoco de esto estoy muy seguro de que eso vaya a ser así.

Dependerá, por una parte, del resultado de esas elecciones. Porque uno, otra, u otro de los candidatos marcarán un rumbo que determinará su relación con el Partido en el Gobierno, con las demás formaciones opositoras y con la ciudadanía en su conjunto. Por otra, dependerá también de cómo afrontan la llegada a la Secretaría General de según quién, la militancia y los órganos de dirección del propio Partido.

El riesgo, el gran peligro de este proceso es que una vez más se activen las tendencias autodestructivas que tanto y tan frecuentemente desgarran las formaciones de izquierdas en España. No sería la primera vez que un Candidato electo dura tan poco tiempo que uno puede preguntarse para qué están los Reglamentos Internos. En esta ocasión hay, además, quien espera expectante la oportunidad para fagocitar al más veterano de los Partidos Políticos españoles. Lleva tiempo haciendo cuando está en su mano para que eso sea así.

Tres opciones bien distintas.

Tres, no dos, como repite Pedro Sánchez una y otra vez.

Patxi López (sigo el orden cronológico en el anuncio de candidaturas) es el que se presenta como más conciliador de los tres. Tal vez su experiencia política en el País Vasco, o su propio carácter, hacen de él un candidato de apariencia, discurso y comportamiento moderado. Habla con frecuencia de verdades tan obvias como que la unidad interna es indispensable, que el antagonista está fuera y que hay que mirar al futuro.

Todo eso está muy bien, pero son conceptos pre políticos; condiciones previas que deberían ser asumidas por todos, sin que de ellas se desprenda bagaje ideológico, o, si se prefiere, teórico que permita adivinar el rumbo que Patxi López imprimiría al Partido desde la Secretaría General. Mi impresión, sin embargo, es que cree en lo que dice y eso siempre es bueno.

Patxi fue hombre de Pedro Sánchez mientras éste se mantuvo en la Secretaría General, ocupó la Presidencia del Parlamento a partir de las Generales del 2015, con el apoyo de Ciudadanos y el consentimiento del PP. No recuerdo su Presidencia como particularmente brillante. Después, cuando Pedro Sánchez perdió la Secretaría General del PSOE, se sumó a las tesis de la Gestora y se abstuvo, es decir, permitió la continuidad del PP en el Gobierno. Como la inmensa mayoría de los parlamentarios socialistas, por otra parte.

Confieso que no le he oido demasiado y, quizás por ello, me queda la duda de cuál sería el Norte de Patxi al frente del Partido. ¿Enlazaría con la Historia? ¿Optaría por un frente de izquierdas? ¿Dedicaría el tiempo que le falta a la Legislatura para fortalecer el Partido y afrontar las siguientes eleciones en mejores condiciones? ¿Cuál sería su papel como cabeza visible de la oposición parlamentaria? ¿Y sus relaciones con Podemos, en qué clave se establecerían? ¿Pretende derogar la reforma laboral o modificarla? Creo que, por el contrario, quedan pocas dudas sobre "la cuestión catalana". Defendería la legalidad vigente.

En todo caso, las contestaciones a esas preguntas supongo que podremos escucharlas a lo largo de la campaña.

Pedro Sánchez es un caso curioso de discurso encendido, pasional, sin apenas contenido. Buen manejador de consignas, ha sustituido el "no es no", por el "sí, es sí". Un acierto, desde luego. Acierto para quien planteé el acceso al Poder desde ciertas claves de las que hablaré. Acierto, porque como cualquier tautología es sencillo, cierto, evidente, fácil de recordar, y, sobre todo, porque una vez coreado cada uno rellena su contenido según su gusto personal.

Hay, no obstante, algunos elementos en el discurso del candidato que me preocupan. Reduce, para empezar, la campaña a dos opciones: la suya que es algo así como la vuelta a la vida de un socialismo nuevo del que por otra parte se nos habla poco, y la otra, la rendición sin condiciones a la derecha. No es cierto, él lo sabe, pero ¿y sus seguidores?

Hay que reconocer que Pedro Sánchez tiene motivos para estar descontento con la actuación poco o nada ejemplar del aparato de su Partido. Es posible que hubiera razones para desmontarlo de la Secretaría General, pero las formas fueron manifiestamente mejorables. Este factor puede explicar algunas de las virulentas manifestaciones del candidato contra la organización de su propio Partido, pero...

Más preocupante me parece la maniobra constante de deslegitimación de cuanto huela a  aparato del Partido. Nada. Nada debe de haber entre el Secretario General y "la Base". Toda la estructura del Partido, la que le llevó a él a ser fontanero de la Moncloa, la que le hizo Secretario General, la que le ayudó durante su mandato, es un obstáculo para la relación entre El Mesías y sus fieles creyentes. 

Bien: ésta es la esencia misma del absolutismo. Terminar con la nobleza para que el Monarca y el Pueblo se entiendan directamente. En la práctica, como digo, lleva a ejercer el poder con mucho más margen de arbitrariedad. ¿Cuántos de quienes le corean caen en la cuenta de que maldice de toda una organización cuyos ocupantes han sido elegidos por esa misma base a la que se apela?

Esa descalificación de las organizaciones que intermedian entre el Poder y el individuo, esa puesta en duda de la democracia representativa, esa ridiculización de la clase política, es la dinamita que manejan los populismos de toda laya y condición, sean de un lado o de otro del Atlántico o de un extremo u otro del espectro político. Esa tendencia a entronizar La Asamblea como la más genuina representación de la voluntad popular, está en la tradición anarquista, no en la socialista. Es muy seductora pero terminan siendo una trampa, un pozo en el que se ahogan las libertades que dicen defenderse. 

Como decía Trotstky, la clase obrera sustituye al pueblo, el Partido a la clase obrera, el Comité Central al Partido, y el Secretario General, al Comité Central. 

Por último, no es difícil rastrear rumbos futuros, no tanto por lo que dice, como por lo que calla. Se supone posible, con el PSOE en sus manos, un acercamiento cariñoso a Podemos, una oposición por sistema a cualquier iniciativa gubernamental y poco más. 

En cuanto a  Susana Díaz, es posible que no entusiasme a muchos, incluso para otros será vista como la continuadora de personajes que en su día fueron admirados, Felipe González, y ahora cuestionados, Rodríguez Zapatero, al que, en cambio, el paso del tiempo parece empezar a hacerle justicia, Rubalcaba, Alfonso Guerra y demás santones del Partido. Y eso está siendo ridiculizado por autores anónimos de chascarrillos que circulan por las redes sociales. ¿Quiénes son sus autores, los partidarios de Pedro Sánchez o los que esperan su advenimiento para canibalizar el PSOE?

 ¿Tan malo es que te respalden Ex Presidentes, Ex Vicepresidentes, Ex Secretarios Generales, líderes autonómicos? ¿Quién los eligió en su día? ¿Es que nos hemos vuelto tontos de repente? ¿O es que sólo vale la opinión de quien cuya única aportación al Partido es su capacidad para repetir una y otra vez la misma consigna?

También tendremos ocasión de ver cómo desarrolla su ideario, pero me quedo, por el momento con su llamamiento a la unidad, su crítica tranquila a la labor del Gobierno y la claridad de su posición frente a Cataluña.

También sigo preguntándome cuando la oigo hablar de la reforma constitucional y de  federalismo cuáles son las mimbres reales para tejer ese cesto, más allá de cuatro generalidades sin demasiado contenido.

No sólo de primarias vive el hombre.

Y esto es algo que no deberían perder de vista ninguno de los candidatos. Llegar a Secretario General del PSOE está bien. En la práctica, es condición sine qua non para acceder a La Moncloa, pero no conviene olvidar que éste, el asalto al Gobierno, es el objetivo final, y para eso hay tener muy claro que es preciso conseguir el voto mayoritario de los ciudadanos, la inmensa mayoría de los cuales no son militantes de ningún Partido.

Siempre me ha llamado la atención cómo se comporta el ciudadano medio cuando se trata de valorar a políticos a los que difícilmente votaría. Para el votante del PP, el candidato perfecto del PSOE, sería, por lo que oigo, Patxi López; para quienes están en la órbita de Podemos, Pedro Sánchez.

Pero, recuerden: los seguidores de Pablo Iglesias, pueden jalear a Pedo Sánchez en sus mítines; incluso pueden llegar llamar fascista a Madina, pero cuando llegue el momento no votarán al PSOE, sino a Podemos.

La diferencia entre opiniones y voto es la misma entre los votantes del PP a quienes les gusta más o menos Patxi López o Susana Díaz: cuando llegue el momento, votarán como siempre.

Por tanto, si los seguidores de Iglesias votan Podemos y los de Rajoy PP, el voto a conseguir es el indeciso, el de siempre, el millón de votos flotantes que se mueve en ese difuso espacio que suele denominarse centro. ¿Quién sería hoy el candidato favorito a Presidente de Gobierno, para esos indecisos que pueden votar hoy PP y mañana PSOE?

Ése es el reto del secretario General del Partido Socialista al día siguiente de sentarse en su despacho de Ferraz: cómo conseguir los votos necesarios de quienes no han tenido arte ni parte en su elección interna.

Los aqueos y sus Dioses.

"Cuando los Dioses quieren castigar a los imbéciles, les conceden sus deseos". No somos aqueos, por muy herederos que seamos de su espléndida civilizaión, y no tengo por qué suponer que ningún candidato a la secretaría General del PSOE sea imbécil, así que no parece haber mayores riesgos.

Ni siquiera el que se cumplan los anhelos de quienes fabulan su futuro dependiendo de alianzas post electorales que le lleven en volandas hasta la Moncloa donde quizás tuviera que penar secuestrado por aliados cuyo abrazo del oso lo dejara, como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando.

Por último.

Los que sólo tenemos nuestras ideas y nuestra preciada independencia, pero carecemos de carné, sólo podemos, a veces, mantener la posición de espectador y, como mucho, desahogarnos con comentarios como el que estoy a punto de terminar.

Así es que, en tanto llegan los resultados de las Primarias de poco nos vale pensar que nuestro candidato a la Secretaría General del PSOE habría sido otro. Javier Fernández, por ejemplo.