domingo, 4 de marzo de 2018

Antes del partido

¿Me permiten hablar de fútbol?

¿Sí? Muchas gracias. Pensaba disculparme por tocar un tema frívolo en apariencia, pero luego he pensado que no hay por qué: ni está claro que el fútbol sólo sea un pasatiempo sobrevalorado, ni aunque lo fuera hay Ley alguna que me obligue a escribir nada más de asuntos enjundiosos, casi siempre desagradables y pocas veces divertidos.

Hoy, esta tarde, apenas en la sobremesa, televisan un partido interesante. Trascendental, crucial, decisivo y algunos otros adjetivos tan desmesurados o más, podemos leerlos u  oírlos en los espacios especializados dedicados al fútbol en prensa, radio y televisión.

Vayamos por partes. Todo eso es pura desmesura. Lo único trascendental es la necesidad de algunos medios de comunicación y de los profesionales que trabajan para ellos de dar con la tecla que les permita cubrir una docena de tertulias en emisoras de radio y televisión durante una semana, y rellenar unas cuantas páginas de diarios y revistas que luego deben de ser vendidos.

Hay, eso no hay quien lo dude, un partido de fútbol que lo juegan el primero y segundo clasificados en la Liga que, desde hace años, suelen brindar buenos espectáculos al espectador. Nada más, lo que, por otra parte, es más que suficiente, si te gusta el fútbol, para ir al estadio o ponerte ante el televisor.

Ahora bien

Sobre la base de que no estamos ante ningún punto crucial de la Historia de España, ni de tu Comunidad Autónoma, ni de tu Muicipio, ni ante un suceso que vaya a cambiar nuestras vidas, ni siquiera ante el suceso más importante que pueda pasar la semana que entra, propongo algunas reflexiones para mejor disfrutar del evento

Son ellos los que juegan. Nosotros sólo somos espectadores. Así es que como decía a su padre el nieto de unos amigos, “no te molestes en gritar, porque no te están oyendo”. Se trata de pasar el rato, disfrutar si ha lugar y no correr riesgos de infarto por asuntos de menor cuantía.

Soy de los que quiero que gane mi equipo, no que pierda el contrario, que podrá ser condición necesaria para que se cumpla mi deseo, pero no es, desde luego lo que estoy deseando. No hay que hacerse mala sangre, porque, repito, no hay que confundir rogar por el bien propio con pedir la desgracia ajena.

Muchos de tus amigos van con el otro equipo. Como debe de ser, que no hay cosa más aburrida que juntarse sólo con los que aclaman al mismo equipo, votan al mismo Partido, tienen las mismas creencias y hablan la misma lengua. ¿Es que puedes imaginar que las cosas puedan cambiar entre vosotros dependiendo del resultado?

Sólo es un partido de fútbol, no, por fortuna, la batalla crucial de la que vaya a depender el resultado de la III Guerra Mundial. Así que haya pasado lo que haya pasado, en cuanto acabe el partido, habrá empezado el resto de tu vida y gane, empate o pierda tu equipo, nada va a cambiar. 

Sobre todo si pierde tu equipo, piensa que es eso lo que ha pasado: que tu equipo ha perdido, no tú. Tú no has jugado, no has hecho nada, ni buen ni malo, para sentirte ni orgulloso ni desgraciado. ¡Ah! y no olvides que cualquiera de los que han saltado al césped habrá ganado esta temporada más que tú en toda tu vida. ¿Tendrás que sufrir  con ellos si pierden?

Por último, el resultado de un partido no puede alterar tu educación. Si gana tu equipo, cállate, y si pierde, felicita a tus amigos que vayan con el equipo que os ganó. 

Es mi modo de ver las cosas.

Ya sé que hay otras diferentes, y las respeto, pero como no son las mías, me permito aconsejar hacer las cosas como a mí me parece que deben hacerse.

Luego, cuando el partido termine, pensad un poco y veréis que el resultado n ha afectado para nada los problemas que te traen de cabeza: tu pensión seguirá siendo la que es, Puigdemont y la Srtª Gabriel, seguirán mareando la perdiz desde sus confortables refugios, los Partidos seguirán siendo incapaces de ponerse de acuerdo en nada que no sea mantener sus privilegios y tú, tu voto, más exactamente, seguirá siendo el oscuro objeto de sus deseos.


Así es que, buenas tarde, y buen partido (de fútbol, se entiende)  

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