viernes, 3 de abril de 2026

 Sin Misa en Jerusalén


Más que una decisión anacrónica

El pasado domingo, Domingo de Ramos, día solemne en el que da comienzo la Semana Santa, en una decisión que nos retrotrae a los tiempos tenebrosos que se mataba en nombre de Dios, Jahvé, Cristo, Alá, que, paradójicamente prohibían matar, el siniestro personaje que ha hecho del genocidio, del asesinato masivo, del bombardeo de hospitales, del ametrallamiento de civiles un modo seguro de seguir eludiendo sus problemas judiciales, Benhamín Netanyahu prohibió la celebración de la Santa Misa en la Capilla del Santo Sepulcro.


No consta que los que pretendían asistir a la Santa Misa fueran españoles así es que puede descartarse que David Netanyahu pretendiera tomarse tardía revancha de la expulsión de los judíos por nuestros Reyes Católicos.


Así, por su soberana voluntad, quién sabe si para seguir contando con el apoyo de los sectores ultraortodoxos judíos en sus planes criminales, o como delirante represalia por la falta de apoyo de la mayoritariamente cristiana Europa en su guerra ilegal contra Irán, Benjamín Netanyahu agravió, de una tacada, a más de dos mil trescientos millones de creyentes cristianos, mil cuatrocientos millones de los cuales son católicos.


Indignación generalizada

  • “Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén. Sin explicación alguna. Sin razones ni motivos”, lamentó el Presidente Pedro Sánchez en un mensaje en redes sociales a las 18.12 de este domingo, en el que enfatizó que “sin tolerancia es imposible convivir”.
  • Hasta Vox, "compañero de armas" confeso del Primer Ministro Israelí, se ha desmarcado en esta ocasión de Netanyahu y tres horas y media después que Sánchez, a las 21.43, a través de "X", ha censurado la insólita decisión del belicoso delincuente. 
  • En la misma línea que el Presidente español, la Presidenta del Gobierno italiano, la cada día más sorprendente Giorgia Meloni y su Ministro de Exteriores, y el Presidente de la laica República Francesa, Emmanuel Macron, han protestado por el ataque intolerable a la libertad de cultos. Tres políticos de tres tendencias políticas bien diferenciadas, los tres del sur de Europa han coincido en la crítica.


Era evidente que una bravata como la que estoy comentando no podía ni debía quedar sin respuesta, con independencia incluso de las creencias personales de los que protestaban, porque no se trata, aunque también, de compartir el agravio de los cientos, o docenas qué más da, de fieles que trataran de asistir a la celebración de la Misa en un lugar ligado a los misterios cruciales que nuclean sus creencias, sino de reivindicar el derecho a la libertad de cultos y credos.

Las no tan lejanas guerras de religión, versiones distintas del dogma cristiano, ensangrentaron Europa durante durante más de un siglo; las confrontaciones actuales entre distintas interpretaciones del Islam llevan parecido camino. No, no es el momento de vetar una misa en Jerusalén, la capital que debería ser el emblema, el sancta sanctorum de la recíproca tolerancia entre las tres principales creencias monoteístas, tan relacionadas entre sí.


Una nota discordante

Cuando el veto se produjo y cuando Benjamín Netanyahu había dado marcha atrás, cuando había puesto de manifiesto que, tal vez, lo que de verdad trataba de hacer era, nada más, dejar clara cuál era la dimensión de su enojo por la falta de colaboración de Europa en la aventura ilegal de su agresión  a Irán mancomunada con el naricisismo enfermizo del matón norteamericano, mientras líderes europeos de izquierda, centro y derecha alzaban sus voces contra la arbitrariedad de Netanyahu, inexplicablemente, el Partido Popular, el nuestro, el español, mantenía un prudente silencio.

  • ¿Prudente? Para mí que es otra cosa; puedo equivocarme, pero tal parece que la aversión personal de don Alberto al Presidente del Gobierno de España es de tan grueso calibre, que ni en casos como éste, sumarse a la condena de prohibir una Misa en los Santos lugares el Domingo de Ramos, es capaz de alinearse con lo dicho por Sánchez. ¿Por qué? Porque el que lo había dicho era Pedro Sánchez y, por consiguiente no cabía, en modo alguno sumarse a la protesta. 
  • Lo peor, no obstante, son los imitadores (lo malo de "El Cordobés" es "El Platanito" respondió cierto crítico taurino cuando se le pidió su parecer sobre el primero de los diestros): el lunes la prensa preguntó por el caso a la portavoz del PP en el Senado. Ésta fue su respuesta:"Tenemos un presidente del Gobierno que no felicita la Navidad, sí felicita el Ramadán, en su tuit de ayer estaba buscando la redención". Insistieron los periodistas… y Dª Alicia García, también:"Porque la Semana de Pascua, con el desfile de Ábalos y todos los demás en los Juzgados se le va a convertir en una semana de penitencia". último intento de los plumillas y… :"Ya he contestado" (¿?).
  • Para acabar de arreglarlo, fuentes del PP dijeron más tarde que tras la rectificación de Netanyahu ya no tenía sentido abundar en el tema. En resumen, aprovechado el peculiar suceso para arremeter contra Sánchez ya no vale la pena molestarse en seguir hablando.


Mi remate

  • Tan insólito me ha parecido el silencio del PP como la coincidencia PSOE/ Vox. Por eso he tratado de seguir la noticia.
  • Vox, en redes, ha dejado claro en cuán poco estima el que Sánchez no sólo denunciara la prohibición de Netanyahu, sino que fuera el primero. "Usa la Religión con fines políticos", han sentenciado. La frase daría para una tesis doctoral.
  • Aún así, no hay que distraerse de lo esencial: lo hecho por el Premier israelí es un ataque en toda regla a la libertad de cultos, algo que todos los países civilizados observan.