sábado, 29 de julio de 2023

 La noche larga del 23 J

Vender la piel…

El escrutinio ha terminado. Salvo minúsculas alteraciones ocasionadas por el recuento final del voto exterior, esto es lo que hay, lo que ustedes ya saben. No veo necesario repetir números que son de dominio público.

Así que ahí les dejo mis reflexiones antes de abandonarme a la molicie de agosto y permitirles descansar en paz, sin referencia alguna a lo que pasa por el teatro de la política española hasta que llegue septiembre.

Una primera aproximación al momento que estamos viviendo, el desconcierto de los ganadores que perdieron, la relativa euforia de los perdedores que podrían volver a ganar,  me lleva al viejo dicho popular de lo poco aconsejable que suele se vender la piel antes de cazar el oso. 

Creo que algo de eso ha pasado: sentirse en la la cresta de ola que empezó con las municipales y las autonómicas, dar por ciertos los pronósticos (sobre todo cuando son favorables) generó la convicción de que lo único que estaba en duda era si sería posible gobernar solos o en compañía.

En resumen, una vez más, alguien ha olvidado atenerse a la vieja máxima de Vladimir Illich Ulianov, alias Lenin, "el análisis concreto de la realidad concreta", (del enemigo el consejo) y confundió sus convicciones con los hechos. Muy respetables las primeras, pero los segundos suelen ser bastante más tozudos


Ganar o no ganar. ¿Aritmética o Constitución?

¿Puede llamarse ganador de unas elecciones al que más votos obtiene? Sin duda alguna: es aritmética en estado puro. Si uno ordena los participantes de mayor a menor en función de cuántos votos ha recibido cada uno, el primero de la lista es el que ha ganado. 

Ahora bien ¿Para qué hemos votado? Dicho de otra forma ¿Tener más votos que nadie garantiza el poder? Depende de qué país, depende en qué sistema. En España en concreto, como en Alemania, o en Italia, o en los mismísimos Estados Unidos, y en otros  muchos países, no necesariamente, porque, pese a las apariencias, el pasado 23 no hemos votado para elegir Presidente de Gobierno, sino para elegir diputados y senadores, los primeros de los cuales serán los encargados de acordar quién habrá de ser el próximo inquilino de La Moncloa. Ellos, los diputados, no nosotros.

¿Justo, injusto? Ni una cosa, ni otra: obligatorio porque así lo establece la Constitución de la que tanto se habla cuando conviene, y conocido de antemano por todos los candidatos, de manera que rasgarse las vestiduras a estas alturas, quienes llevan en esto de la cosa pública desde que eran adolescentes, son ganas de tratar de liar al personal.

Todo esto es cosa sabida desde 1978, así es que cambiemos de pantalla.


Ganadores que pueden perder y perdedores que pueden ganar

¿Qué ha pasado? ¿Cómo es posible que la euforia se haya convertido en decepción? ¿Acaso era tan difícil interpretar las señales? Éstas son mis conjeturas:

  • El adelanto electoral. Doy por supuesto que Pedro Sánchez, su equipo, o una vidente que pasaba por allí, aconsejaron al Presidente examinar de antemano todas las alternativas aplicables a los hipotéticos resultados de mayo. La tremenda pérdida de poder municipal y autonómico, podría ser el prólogo inevitable de la debacle en las generales, si se agotaba el calendario y se trataba de mantener el tipo hasta diciembre. Era, pues, imprescindible tener previsto qué hacer, si se confirmaban los pronósticos. Visto el resultado, el 29 de mayo era evidente que no había tiempo que perder.
  • Más de medio año soportando una bronca semanal de creciente intensidad con el gallinero UP cada día más alborotado; Sumar, recién nacida como formación unitaria, en riesgo de ser torpedeada desde dentro por las interminables disputas personales; sesiones semanales de control al Gobierno encaminadas al desgaste continuo, a la descalificación permanente ¿eran el mejor escenario? ¿Había alguna alternativa?
  • Cortar por lo sano. Sánchez decidió hacer coincidir la precampaña y la campaña propiamente dicha con el ruido inevitable que provocarían los pactos Vox/PP en Ayuntamientos y Comunidades. Algo que, como habría que haber supuesto, traería problemas a la hora de tratar de marcar diferencias entre Partido Popular y Vox.
  • Por otra parte, la urgencia de Vox en poner de manifiesto cuanto antes el peso de su influencia en los gobiernos de coalición, anticipaba lo que podría ser la deriva de un Gobierno de la Nación con Feijóo de Presidente y Abascal a su vera. Sánchez no tenía nada que perder: había que jugar la carta del rechazo del votante de centro a la previsible trayectoria de la nueva versión de un Gobierno de Coalición, esta vez con Vox en el Gobierno.
  • Es verdad que Feijóo podría haberse hecho fuerte, lo era más que Vox, y no ceder tan pronto y a veces de forma tan vergonzante como en Extremadura, y forzar a Abascal a elegir entre transigencia o ruptura, pero prefirió tratar de cerrar los frentes abiertos aunque fueran en falso. El futuro inmediato dirá si ha acertado o no.
  • Así que, salvo que sesudos analistas expertos consagren la teoría contraria, la mía me indica que ése panorama frenó en seco la sangría de votos de centro a favor del PP, llevó a las arcas del PSOE parte de los votos de C’s y acaso alguno del ala menos a la derecha del PP. Eso fue suficiente: El PSOE creció un poco, muy poco, y aunque la parte del león en cuanto a crecimiento se la llevara el PP, como éste aumento de escaños se hizo en buena medida a expensas de su socio in pectore, ya conocen el resultado.

Ha habido otros factores, por ejemplo, las equivocaciones de Alberto Núñez Feijóo (es irrelevante que hayan sido suyas o de sus consejeros) como su impávida y arrogante afirmación de que su Partido siempre ha incrementado las pensiones en función del IPC, o su ausencia del debate a cuatro que quedó en un dos a uno. Nunca sabremos qué habría pasado si hubiera hecho las cosas de otra forma, pero sí que sabemos cómo han resultado haciendo lo que hizo.

Los errores de bulto de Sánchez, básicamente el catastrófico enfoque del debate con Feijóo, quedó lejos de la fecha de votación con lo que, en el tempo acelerado de una campaña, perdió actualidad y tuvo margen para una tímida recuperación.


Don Alberto en su laberinto

La gobernabilidad de España se complica. No tanto como para desesperarnos, pero a corto plazo es evidente que está embarullada.

Uno oye a doña Cuca y todo parece claro: su jefe ha sacado más diputados que nadie, luego ha ganado las elecciones, ergo le toca gobernar y toooodos los demás, empezando por Pedro Sánchez (al que había que derogar ¿recuerdan? ¡No! no exageremos: sólo había que derogar su obra, o sea, mayormente, el sanchismo. Él que yo recuerde, no es derogable).

Don Alberto parece que también lo cree; de hecho ha comentado que piensa pedirle a su oponente la abstención. Ya se lo propuso durante aquel debate en el que le ganó, pero la propuesta cayó en saco roto. En parte, porque la Constitución encomienda la Presidencia del Gobierno no al que más votos saca en las urnas, sino al que elige el Congreso de los Diputados. En parte por algo que luego comentaré.

¿Está prohibido que gobierne el más votado? ¡Qué disparate, claro que no! pero si además de tener más votos no tienes diputados suficientes, puede que te quedes por el camino, compuesto y sin novia.

 Ahora bien, don Alberto, si me permite un par de observaciones…

  • ¿Usted que cree suficiente dejar de llamar Perro Sánchez al actual Presidente y pasar a denominarlo Secretario General de un Partido de Estado para que las aguas vuelvan a su cauce? Piense cómo se sentiría usted si los términos estuvieran invertidos, y se lo estuvieran pidiendo a usted. (Un inciso: ha sido hablar del PSOE como Partido de Estado y ya se han alzado voces dentro del PP, escandalizándose de tamaña herejía. Lo de siempre: a perro flaco…)
  • ¿Cree usted que la reiterada referencia a la lista más votada es suficiente por si misma para convencer al Partido Socialista o hubiera sido más eficaz empezar por haberlo hecho usted y su Partido en aquellos Ayuntamientos y Comunidades donde el PSOE quedó por delante del PP pero por detrás de la suma de ustedes y del Sr. Abascal? Y no me haga escribir la lista de los casos a los que me refiero, porque es bastante larga y no quiero aburrir a mis amigos. 

Y luego, don Alberto, ¡qué lástima! Termina el día (me refiero al 23 J, claro) de forma tan distinta a como empezó; están todos ustedes en su sede de la calle Génova; han sacado más votos que nadie, han crecido más que nadie, pero… salvo milagrito ¡qué lejos se ve La Moncloa a esas horas e la noche! ¿verdad? Sí, cierto, pero hay que salir a saludar a sus chicos, que, pese a todo, ahí están, inasequibles al cansancio, esperándole con sus banderas y sus cánticos.

¡Y usted sale al balcón! Sale… y lo que grita la masa no es Alberto, ni Feijóo, ni mucho menos Núñez sino ¡A-yu-só, A-yu-só, A-yu-só ! ¡Qué mal trago! Bueno, no se acongoje más de lo preciso; a lo mejor sólo se trata de que corear "Fei-jó-o, Fei-jó-o" es menos eufónico que "A-yu-só, A-yu-só". ¡Ea, ánimo, hombre! La madrileña confirma de inmediato su lealtad, así que no haga caso a doña Esperanza, que siempre fue una forofa de su pupila. 


Detalles que cuentan

  • Han ganado escaños los dos más grandes Partidos, PP y PSOE. El primero mucho más que el segundo, pero me parece significativo que sus escuderos, el que estaba más a la derecha se ha llevado el batacazo de la noche, y el que estaba más a la izquierda tampoco ha llegado hasta donde se esperaba. ¿Vuelta al bipartidismo? Un poco prematura me parece la profecía. Me inclino por pensar que el votante español ha mirado más al centro que a los extremos, eso ha sido todo. Y eso, para mí al menos, es una gran noticia.
  • En cuanto a la suerte que han seguido los palmeros del Gobierno Frankenstein, ha habido de todo: ERC y PNV han perdido fuelle, pero EH Bildu ha salido vencedor del "derby" local, mientras la CUP, que nunca se supo muy bien por dónde habría de salir, ha desaparecido en combate. La pérdida, si lo es, no me quita el sueño. O sea, nada concluyente. 
  • El vuelco en los resultados catalanes ha sido espectacular: abrumadora mayoría de los Partidos con sede en Madrid (34 diputados) frente a las opciones secesionistas que se quedan en 14. Ya sé que el escenario será distinto pero ¿imaginan estos mismos resultados en las elecciones autonómicas? Y, por otra parte: si es cierto lo que me cuentan de que en Junts hay casi tantas facciones como militantes ¿Tanto miedo sigue dando el gran fugado? ¿Es posible que haya quien tome como verdad de fe que sus apoyos sólo prestarán su ayuda a precios impagables? ¿Seguro de que prefieren repeticiones electorales?
  • Última ocurrencia: voces que parecen proceder de Vox, confían en una investidura de Núñez Feijóo, con los votos de Abascal y los del PP, el de Unión del Pueblo Navarro (hasta aquí todo normal) y "la ayuda de algunos diputados socialistas buenos". Sorpresa ¿Hay socialismo bueno para Vox? ¿La bondad se demuestra cambiando de bando? ¡Qué cosas, y qué falta de prudencia! ¿Por qué me viene a la memoria el Tamayazo? ¿Es una invitación a que el PP repase su historia y repita la jugada?

Buenas vacaciones

En fin, amigos, mis disculpas si les sorprendo preparando los bártulos para cambiar de aires. Las elecciones, con una participación popular superior a las de 2019, sin incidentes que empañen los resultados (pese a alguna maliciosa sugerencia de tal o cual profesional del bulo), ha arrojado los resultados que nosotros, ustedes, yo y millones de compatriotas, nos ha dado la real gana de meter en las urnas.

A partir de ahí, no creo que antes de septiembre, alguien tenga que sudar tinta para salir del embrollo. Es su turno, que lo hagan que para eso se dedican a la política. Y no pierdan el apetito por ello: encontrarán la salida, aunque sea informarnos de que tenemos que volver a votar.

Que ustedes disfruten.





sábado, 22 de julio de 2023

 Curiosidades para una víspera electoral

¡Mañana!

¡Llegó nuestra hora! No es mucho lo que se nos deja participar en la cosa pública a la inmensa mayoría de los ciudadanos. Sujetos pasivos y pacientes de la política, nos pasamos la mayor parte del tiempo verificando la distancia que hay entre las palabras de nuestros representantes y sus hechos. 

Luego, de tanto en tanto, llega el tiempo en que nos convertimos en el oscuro objeto del deseo de los que aspiran a gobernarnos. Nos halagarán, nos prometerán, incluso tratarán de atemorizarnos, de despertar nuestras más bajas pasiones, con tal de evitar que nuestro maná, es decir, nuestra humilde papeleta de votante, caiga en la lista de los competidores.

Y, por fin, ahí está: mañana, durante un par de segundos o tres, somos los reyes del mambo. No es mucho pero ¡cuánto se echa de menos cuando falta!: podemos decidir en una micro medida quién va a ganar.

¡Estupendo, pero eso es mañana! hoy, para mantener la cabeza tranquila, ¿puedo molestar su atención con algunas ocurrencias sin demasiada sustancia? Cosas que pasan alrededor de la gran liturgia de la democracia, el proceso electoral.


¿Cuántos Partidos compiten?

Muchos más de los que la mayoría supone.

Las listas nacionales, ya sean Partidos o Coaliciones Electorales, sólo aportan diez candidaturas,

Sumen a esa decena los Partidos de ámbito autonómico, los que sólo compiten en una provincia y los que lo hacen por una sola localidad y, si los precedentes de los anteriores comicios se repitieran mañana, superarían la cifra total de sesenta.

¿Demasiados? La legislación vigente establece unos requisitos. Cúmplalos y podrá inscribir un Partido en el Ministerio del Interior. Otra cosa es obtener una representación en el Parlamento o en el Senado.

De hecho, muchas de estas formaciones que, inasequibles al desaliento, mantienen la esperanza y repiten su presencia una y otra elección, jamás han ocupado un escaño.


Candidaturas nacionales que me llaman la atención

  • PACMA (Partido Animalista Con el Medio Ambiente). Creado en 2003, lucha por los derechos de los animales el medio ambiente y la justicia social, y promociona el vegetarianismo y el veganismo. Nunca ha logrado ningún diputado pese a que en 2019 obtuvo 228.856 votos, casi el doble que Coalición Canaria, que con 124.289 sufragios consiguió dos escaños. ¿Cómo es posible? Porque los animalistas fueron votados en muchos sitios, pero poco en cada uno y los canarios, sólo en las islas pero mucho. 
  • Partido Humanista. ¿Lo recuerdan? Viene siendo un habitual desde las elecciones de mediados los 80. Fundado en 1984, tampoco ha logrado escaños hasta ahora. Durante un tiempo se integró en Izquierda Unida, ahora recupera su identidad y vuelve a presentarse.
  • Por Un Mundo Más Justo (PUM+J, son sus siglas) Nacido ya en el siglo XXI, con unos objetivos que se deducen de su nombre, tiene entre sus propuestas el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros, una propuesta que también he visto (y comentado, por cierto) en Sumar, coincidencia un tanto llamativa.
  • Recortes Cero. Bajo este nombre se inscribió en junio de este mismo año como Partido, una formación que antes, con otras coberturas, otra estructura y otras alianzas, ha participado en cerca de treinta procesos electorales, autonómicos y municipales. Un movimiento social apoyado por personalidades que podrían sorprenderles y cuyo más resonante éxito ha sido el resultado en las elecciones municipales de Mislata del 2023 en la que obtuvieron una concejala en coalición con Compromís i Podem, bajo el nombre de Acord per guanyar.


Las formaciones nacionalistas

Al hilo de la prima que supone la actual legislación electoral, los Partidos Nacionalistas, es decir, aquellos que con un uso más o menos acertado de los eufemismos y con uno u otro grado de escrúpulo a la hora de elegir los medios para conseguir sus fines, llevan en la sangre el objetivo de obtener algún día la independencia para el territorio por el que se presentan, han resultado determinantes en dos períodos muy concretos de nuestra historia: durante la II República Española, y en la era en la que nos movemos a partir de la Constitución del 78.

Si tienen tiempo, denle un vistazo a Los Diarios de Azaña, y lean sus opiniones sobre la responsabilidad de ERC y PNV en el resultado de la contienda civil. Me pregunto cuáles serían sus comentarios si hoy continuara escribiendo.

En el País Vasco, contamos ahora con dos Partidos abertzales, el PNV y EH Bildu (Inciso: abertzale, quiere decir, nacionalista o patriota, sea de izquierdas o de derechas. O sea que hay abertzales de varias clases). Ha habido más, pero ése no es hoy mi objetivo.

El PNV es el segundo Partido más antiguo de los que siguen en activo.

  • Fundado por Sabino Arana en 1895, apenas siete años más tarde de que Pablo Iglesias creara el PSOE, se ha movido siempre en torno a las ideas demócrata cristianas. Que yo sepa, no han cambiado su lema fundacional:  Jaungoikoa eta llegue zamarra (Dios y Ley Vieja) 
  • EH Bildu, por el contrario, es una coalición reciente, nacida en 2014 de los acuerdos entre Sortu, Eusko Alkartasuna, Alternatiba y personalidades independientes.

Los objetivos a lago plazo de ambos son los mismos. Los medios, su relación con el resto de la clase política, difieren bastante. A corto plazo su principal preocupación es no quedar detrás del otro.


También Cataluña ha visto aparecer y desaparecer Partidos, coaliciones y movimientos locales secesionistas.

  • En 1931 aparece Esquerra Republicana de Cataluña. Políticos como Francesc Maciá, Lluís Companys o Josep Tarradellas son representativos de los convulsos sucesos que tanto daño hicieron no sólo a Cataluña sino a la República que les dio vida. Hoy… prefiero no hablar de Partidos que compiten mañana.
  • Cuarenta y tres años más tarde, en 1974, un tal Jordi Pujol inscribió Convergencia Democrática de Cataluña en el registro del Ministerio del Interior. Todo parecía ir bien, hasta que alguien amagó con examinar las cuentas (las del Partido y lo que es peor, las suyas). Luego… Los restos de aquel Partido que pactó con todo el que se puso a tiro, UCD, PSOE, PP, se arremolinan hoy en el conglomerado Junts per Cataluña. Su héroe vive en Waterloo, protegido por la versión belga del derecho de asilo, cuando quien reclama la extradición es la misma España que les mandó al Duque de Alba.

Partidos provinciales y locales ¿Por qué no de barrio?

¿Alguno de mis lectores ha oído hablar alguna vez del PICH? No ¿verdad? No me extraña. Corría la primavera de 1977, España estaba a punto de afrontar las primeras elecciones democráticas desde hacía cuarenta años.

Los Partidos, los Sindicatos habían crecido como setas, la sopa de siglas de la que tanto se burlaban los periódicos más conservadores eran un quebradero de cabeza para quienes quisieran orientarse en la nueva política.

En aquel escenario, un grupo de universitarios salmantinos, imaginativos, burlones, críticos, crearon el PICH como reacción sarcástica a la tendencia centrífuga de ciertas partes de España que todos tenemos in mente.

El PICH, Partido Independentista Charro, en cuyo programa figuraba casi como único objetivo la independencia del campo charro, se presentó a las elecciones del 77. Dudo de que llegara a cosechar el centenar de votos, pero sus patrocinadores disfrutaron de lo lindo de las oportunidades que los medios de comunicación locales les brindaron.

Por eso ahora, la víspera de unas elecciones que, según nos dicen, son trascendentales, me pregunto para cuándo la reforma de la Ley Electoral. Ya tenemos Partidos nacionales, autonómicos, provinciales y hasta locales. ¿Por qué no de barrio? ¿Se Imaginan? "La Guindalera al Poder: Madrid nos oprime".

Pero, bromas aparte, el caso es que todos ellos, los vascos, los catalanes, los canarios, los de Teruel, los de Ávila, y los que ustedes vayan sumando van a obtener alrededor de 30 o 35 escaños: suficientes, acaso, para decidir quién va a ocupar (con "C", no con "K", no empecemos otra  vez) La Moncloa.

Por descontado, nadie imagina la posibilidad del voto coordinado en este jardín. Hay trotskistas y falangistas y defensores de Ávila y Verdes y Rojos y del color que busquen… Pero dispondrán de más de treinta votos parlamentarios a la hora de elegir Presidente de Gobierno. ¡Quién los pillara! ¿verdad?


Por cierto ¿Tanto nos jugamos?

Uno oye a éste y a aquel vocero (a no confundir con bocazas y menos aún con boca chanclas), y verifica que quizás sólo hay algo en lo que todos los Partidos están de acuerdo. Si recuerdan, según los candidatos y sus palmeros "el 23J nos jugamos mucho".

Tienen razón: se juegan mucho. Ellos, no nosotros.

Me explico: no es que nosotros no nos juguemos nada, ni que dé lo mismo quién gane, pero comparadas nuestras expectativas con las suyas, ya me dirán. 

¿Qué será de Pedro Sánchez, si tiene que desalojar la Moncloa? ¿Dónde irá Feijóo si no gana? ¿Y nosotros? Pues no es lo mismo una cosa que otra, sin que importe a estos efectos a quién hayamos votado, pero tampoco dramaticemos más de la cuenta. España es una vieja nación que ha pasado por calvarios incomparablemente más procelosos más destructivos, que tener que soportar a Sánchez con Yolanda o a Feijóo con Abascal.

No hace falta remontarse a la batalla del Río Guadalete, o al desastre de La Armada Invencible. Por hablar sólo de hace poco más de un par de siglos ¿Recuerdan a Fernando VII? ¿Se nos ha olvidado que echamos de aquí al ejército más poderoso de Europa? ¿Y ya no se acuerdan de la Primera República y su deriva cantonalista? ¿Cuántos pueblos sobreviven a la pérdida de un Imperio? Nosotros perdimos uno de los más grandes de la historia y aquí seguimos ¿Es más crucial el resultado de las elecciones de mañana que alzarse en armas contra el Gobierno legítimo? ¿No somos los mismos que hemos ido sacando la cabeza de todos los agujeros donde nos la han metido?

Así que ánimo, vayan, vayan a votar y celebren el haberlo hecho en libertad, porque eso, amigos, es un privilegio reservado a una pequeña parte de la humanidad. Después, cuando se conozcan los resultados, alégrense si acertaron con su voto. En caso contrario, no se depriman: dentro de cuatro años volverán a pedirle su voto.



sábado, 15 de julio de 2023

 Programas, programas, programas

La propuesta socialista

El programa del PSOE es un trabajo extenso; demasiado para lo que se pretende. También me lo pareció el del PP, 106 páginas, pero éste tiene 263. Garantía de que, si descontamos a los autores, es posible que sus lectores quepamos en un microbús.

Lo encuentro un tanto discursivo, con excesivo peso del recuento de los logros conseguidos en detrimento de lo que se propone para el futuro.

Un documento de parecido carácter al popular: cauto, moderado, con propuestas que también podría suscribir Núñez Feijóo… si no procedieran del diablo, es decir, de Pedro Sánchez. 

Un programa que no deja tecla por tocar, orientado a seducir a ese medio millón de votos que puede inclinarse a la izquierda o escorar a la derecha lo justo para mantener incierto el resultado del 23 J.

Siete bloques de medidas, que comienzan por la economía y terminan por las relaciones internacionales, con espacio para la agenda verde, la igualdad de oportunidades para los jóvenes, el feminismo, la cohesión y el bienestar, y libertades y convivencia.


Cosas que me han llamado la atención

  • Pensiones. Un Gobierno socialista seguirá "llenando la hucha de las pensiones". Crítica previsible al uso que el Gobierno Rajoy hizo de la que se encontró, comparaciones entre lo que el PSOE incrementa las prestaciones y lo que habría pasado de seguir el PP gobernando y, dedicatoria especial a los más de 9 millones de jugosos votos de la 3ª, 4ª y 5ª edad. Más adelante vuelve con los viejos y nos promete digitalización a mansalva y ayudas para su inclusión financiera. Pues qué bien.
  • Inteligencia artificial. El Partido Socialista propone regularla a escala nacional y quiere solicitar para España la sede de una Agencia Internacional de Seguridad y Derechos Digitales. Estaría bien, pero por el momento, la ONU no cuenta con ese organismo. 
  • Formación Profesional. Leo lo dedicado a la formación profesional, su actualización y revalorización social. Se trata de guillotinar ese cuello de botella para el desarrollo económico español. ¿No debería estar basado este programa en un amplio acuerdo nacional? Piensen que se trata de formar ¡tres millones de personas al año!
  • Fiscalidad. Vean y comparen con lo que anunciaban las ministras podemitas cuando les dejaban hablar de estas cosas. La que ahora se anuncia es cualquier cosa menos alarmante. Principios generales, medidas que apenas llegan al credo socialdemócrata y, ahora sí, una llamada al Pacto de Estado contra el fraude fiscal. 
  • España vaciada. Guiños a la España rural, más efectistas que efectivos, aunque algunas de las cosas que propone, desconcentración de sedes de entidades públicas, tiene interés. Ahora se trata de hacerlo, porque la mejor forma de repoblar la España interior es lograr que sus habitantes tengan trabajo en supueblo. El resto vendría por añadidura.
  • Vivienda. ¡Lo que va de ayer a hoy! ¿Recuerdan la recién nacida Ley de la Vivienda? Pues donde dije digo, digo Diego. Comparen lo que decía una de las Disposiciones Finales sobre le "okupación" con la actual propuesta: La ocupación ilegal de viviendas es un hecho grave y debe combatirse, especialmente la acción de las mafias. Se impulsará la reforma Legislativa para garantizar el desalojo de los ocupas ilegales en un plazo máximo de 48 horas. Abordaremos la cuestión desde la garantía del derecho a la vivienda y la atención social a la vulnerabilidad. Combatiremos las estructuras mafiosas que delinquen con las ocupaciones de vivienda y alteran la vida de las comunidades. Defenderemos la propiedad privada ante estas ocupaciones conflictivas e ilegales. Me recuerda aquello de "Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros". ¡Ay, las promesas electorales!
  • Hay, además, cosas irreprochables, como la adopción de medidas antipornografía infantil o el rechazo frontal a la prostitución o a los vientres de alquiler, junto a otras cuyo sentido se me escapa. Por ejemplo, la que propone Aprobar una Estrategia de Turismo LGTBI que tenga como objetivo el diseño y promoción de experiencias de turismo especializadas en el segmento LGTBI. Inciso: creo que a la sopa de siglas, que no para de crecer, ya le falta una Q. No sé de qué va la sexta inicial, pero falta.

Propuestas que eran de esperar

  • ¿Sorprende la referencia explícita a la renovación inmediata del Consejo General del Poder Judicial? Lo peor es que los autores saben que ni siquiera su triunfo electoral garantiza el desbloqueo.
  • ¿Cómo no plantear, aunque sea un uso coyuntural de una cuestión importante, la regulación por Ley los debates electorales? (Aunque visto el resultado del último…).
  • ¿Y no estaba también cantada alguna referencia a reforzar el pacto antitransfugismo?

En resumen

  • Un programa con el votante centrista indeciso en círculo central de la diana: moderado e intercambiable en muchos de sus puntos con el del Partido Popular. Lo cual no es mala noticia, si acabara sirviendo para acordar cuestiones vitales ganara quien ganara.
  • Un trabajo enciclopédico en el que no se ha querido dejar nada en el tintero. En ciertos pasajes es sobreabundante; en otros apunta direcciones interesantes. Llegado el momento, y dependiendo de qué gobierno pudiera aglutinar Pedro Sánchez tendrá que elegir, lo que no será un problema porque hay medidas para un cuarto de siglo.
  • En fin, interesante, pero farragoso. Me pregunto quién lo leerá.


Extremos que no se tocan: Sumar y Vox

A la derecha de Vox no hay nada; a la izquierda de Sumar, tampoco. En lo arrabales extraparlamentarios hay, todo lo más, grupúsculos, micropartidos, sectas, cenáculos, conciliábulos… Nada entre dos platos.

Vox y Sumar lo saben. Y saben también algunas cosas más

  • Sólo un milagro los colocaría por delante, respectivamente, del PP y del PSOE.
  • No importan lo que digan socialistas y populares, si Feijóo o Sánchez tienen que coaligarse con Santiago Abascal o con Yolanda Díaz para formar gobierno, lo harán.
  • Sumar y Vox saben que son complemento necesario de quienes no se cansan de decir que prefieren gobernar solos, (¿Y quién no?) pero hasta que llegue el momento de sentarse y cambiar cromos, ambos van sin filtros, lo que no deja de ser estimulante.
  • El recuento final de escaños tiene su importancia para calibrar lo que podrán exigir cuando llegue el momento, pero saben que, en términos de coalición, tanto da que cien mil votos estén con Yolanda que con Sánchez o con Abascal que con Feijóo. 

No obstante, la estructura interna y la historia de ambas formaciones las hace distintas. Sumar es el resultado de una confluencia de organizaciones y tendencias, que eran rivales hasta hace un par de meses. Vox es una organización jerarquizada, monolítica con un grado de disciplina interna superior a todos los demás Partidos.

Por eso, Sumar tiene que contemporizar y a veces incurrir en contradicciones programáticas que satisfagan a unos o a otros. Vox no tiene esos problemas: cuenta con un corpus doctrinal bien definido, se atiene a él y al que no le guste que cambie de parroquia.

Al mismo tiempo, esas diferencias condicionan su relación con el presumible socio mayoritario. Ni Vox ni Sumar buscan nada en el centro, pero la independencia y, por consiguiente, la capacidad de maniobra de Vox es mayor frente al PP que la de Sumar respecto del PSOE. ¿Que el radicalismo de Abascal puede espantar a algunos miles de votantes de centro? Problemas para el PP, no para Vox. Sumar sabe que Sánchez puede jugar varias cartas; Abascal es, en cambio, es consciente de ser el único aliado posible.


Yolanda trata  de Sumar 

Otro rosario de medidas centradas en el mundo de las relaciones laborales, la protección de los más vulnerables, amén de las materias que son sorprendentemente comunes a todos los programas (ferrocarriles, España vaciada, jóvenes, viejos, autónomos, turismo, reindustrialización…) Menos radical de lo que esperaba, a veces reiterativo, en ocasiones voluntarista, contiene, sin embargo, algunas propuestas que me han llamado la atención, por sí mismas o por contraste con las de otros Partidos.

Relaciones laborales

  • Reordenaremos el tiempo de trabajo, incluyendo la reducción y la distribución de la jornada laboral, pero sin reducción de salario. Encomiable esfuerzo que choca con la realidad: las jornadas reales en España no dejan de crecer y no siempre en paralelo con las correspondientes cotizaciones sociales. Lo lógico sería empezar por cumplir la legalidad vigente y luego tratar de mejorarla
  • Garantizaremos que todas las personas residentes en España tengan derecho a la protección por la Seguridad Social. Enternecedor pero ¿quién y cómo se paga tanta generosidad?
  • Implantación del CV ciego. No constarán imágenes personales, la edad ni el sexo de candidatos y las candidatas a un proceso de selección. Creo que entre la no discriminación y la búsqueda efectiva del candidato ideal hay mucho trecho. El último becario de cualquier head hunter  podría decirle que, además, la medida es inútil.
  • Reconocimiento del derecho al uso colectivo y sindical de los medios informáticos de la empresa y de los canales de comunicación que aquella emplea. Traten de verlo desde la óptica de quien tiene que costear la red informática de la empresa y díganme si les parece la medida más estimulante para favorecer la digitalización de nuestra economía.

Vivienda

  • Aumentaremos la duración mínima de los contratos de arrendamiento de vivienda tendiendo a que sean indefinidos. ¿Crecerá o disminuirá el número de propietarios dispuestos a alquilar sus viviendas? El exceso de protección suele acabar mal.
  • Desarrollaremos una carta de derechos de los inquilinos. ¿Sólo de los inquilinos o también de los arrendadores? Hay prejuicios evidentes en estas medidas que termina por volverse contra el objetivo propuesto.
  • Constituiremos, en menos de diez años, un parque residencial de viviendas sociales y asequibles para alquiler de dos millones de inmuebles. Éste, en cambio, sí parece el camino adecuado. Acaso el más eficaz, aunque lleve años conseguirlo.

Otras materias

  • Derogación de la Ley 18/2013 de protección cultural y patrimonial de la tauromaquia. Lo esperaba: después de la Ley de Protección Animal, la fiesta de los toros tenía que ser el siguiente objetivo. Por lo que a mí respecta, sigo siendo aficionado a la fiesta.
  • Cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs) en todo el territorio nacional. ¿Alguna alternativa? ¿O se está pensando en expulsiones inmediatas?
  • Implementaremos una «herencia universal». 20.000 euros a los 23 años, con cargo al impuesto sobre las grandes fortunas. Así que, si lo he entendido bien, los nietos de don Amancio Ortega, del Sr. Roig o de don Rafael del Pino, tendrán el mismo regalo de cumpleaños que los muchachos que malviven en La Cañada Real. Me temo que los primeros apenas tendrán para invitar a "chuches" a sus amigos ¿Sabemos al menos cuánto cuesta la broma? No se trata de pensar que si lo van a pagar las grandes fortunas… porque aún en ese caso siempre habría fines alternativos para usar los fondos recaudados de los más ricos.

Las arengas de Santiago Abascal

Un reaccionario es, literalmente, un señor que reacciona. Alguien que trata de contrarrestar una acción previa que considera nociva con un movimiento en sentido contrario. La expresión, en sí misma, es neutra. He aquí algunos ejemplos elegidos entre las 381 propuestas concretas en las que se articula el programa de Santiago Abascal:

Leyes que Vox quiere derogar

  • Ley Integral de Violencia de Género.
  • Ley de Memoria Democrática.
  • Ley LGTBI.
  • Ley Herodes (¿?) y todas las leyes que vulneran los derechos de los padres a educar a sus hijos en libertad. (Punto 51, por si alguien duda de su existencia).
  • Ley por el derecho a la vivienda.
  • Ley de cambio climático y transición energética. 
  • Ley de la Eutanasia y Ley del aborto libre.
  • Ley Trans.
  • Ley del solo sí es sí.

Vox cuenta con suficientes juristas como para ignorar lo complejo que es derogar una Ley. Lo saben, pero no hablan de ello. 


Ordenación territorial del Estado

  • Devolución inmediata al Estado de las competencias en Educación, Sanidad, Seguridad, Justicia, Instituciones Penitenciarias, Interior, Tráfico, Protección Civil y Vigilancia Marítima.
  • Suspensión de la autonomía de las comunidades cuyos gobiernos utilicen recursos e instrumentos del autogobierno regional para atentar contra la unidad de España.

Relaciones internacionales

  • Desmantelamiento de las redes de piratería, narcotráfico, contrabando y blanqueo de capitales que se extienden desde Gibraltar y aplicación de toda la presión internacional necesaria para recuperar ese territorio ocupado. ¿Necesaria, incluso militar? (¿Alguien recuerda al autor de aquella frase de los 40 "Gibraltar caerá como fruta madura"?).
  • Exigiremos aranceles a los productos agrícolas provenientes de Marruecos. (¿Sólo Marruecos?)
  • Despliegue militar en las fronteras de Ceuta, Melilla y Canarias.
  • Recuperación de la competencia exclusiva del Estado en relaciones internacionales. (¿Nos vamos, pues de Europa? ¿Adónde?)

Inmigración

  • Inmediata expulsión de todos los inmigrantes que accedan ilegalmente a nuestro país y de los legales que cometan delitos graves o hagan del delito leve su forma de vida.
  • Cierre de los centros de MENA que crean inseguridad en nuestras calles, asegurando el retorno a sus países de origen.
  • Bloqueo naval que proteja nuestras costas de la llegada masiva de inmigrantes ilegales. (¿Con autorización para ametrallar pateras o sólo para asustarlas)

Otras medidas

  • Los sindicatos que deberían defender a los trabajadores los han traicionado, convirtiéndose en lacayos del poder político de turno. Se acabará con todas las subvenciones públicas para sindicatos y patronales.
  • Fomento de la inversión y actualización del parque de generación nuclear y prolongación de la vida útil de las centrales nucleares existentes. 
  • El Tribunal Constitucional pasará a integrarse en una nueva Sala Sexta del Tribunal Supremo. 


Un último apunte: ¿saben con qué dos palabras empieza el documento de Vox? ¡Pedro Sánchez! Una aparente obsesión, que, en realidad, esconde otras cosas.

  • Muchas de las medidas citadas dinamitarían la Constitución que se plebiscitó por los españoles por abrumadora mayoría cuando Pedro Sánchez tenía seis años. No se trata, por tanto, de "derogar el sanchismo" sino de desandar nuestra historia más reciente ¿Hasta dónde?
  • En uno de sus mítines Santiago Abascal hablaba estos días de gobernar para devolver la grandeza a España. ¿De la grandeza de qué siglo habla? ¿XV, XVI, XVII? Porque después empezó la decadencia, ¿verdad?¿Éramos más grandes en 1898, 1941, 1950 que ahora?¿Y cómo recuperar la gloria perdida, con los Tercios de Flandes, con la Fiel Infantería, por la mano milagrosa de algún salvador de la patria?
  • En el mismo mitin Santiago Abascal, auguraba que a Pedro Sánchez le votarían, violadores excarcelados, corruptos independentistas, ex terroristas y, literalmente, "súbditos del Rey de Marruecos con DNI español". No he visto medida sobre la reversión de la nacionalidad española a ciudadanos oriundos del Magreb, pero qué quieren, la frase atufa a limpieza étnica.

Si algo no puede negársele a Vox es la claridad y la coherencia. Sin trampas, sin subterfugios. Lea el programa o escuche a sus voceros y sabrá a qué atenerse. Dudo de que en los demás casos pueda decirse los mismo. Al final, es una elección personal: infórmese y vote, pero luego no se extrañe de los resultados. Vox ya le ha avisado.


Y eso es todo. Que ustedes voten bien.