viernes, 13 de marzo de 2026

 Lo que queda de Europa


De cuna de la civilización…

Sí, pero, pasado ya el primer cuarto del siglo XXI, no caigamos en un trasnochado eurocentrismo. Europa ha sido la cuna de una civilización todo lo espléndida que queramos, pero no la única ni la más antigua ni la más longeva, aunque, desde  mi punto de vista, ha sido una de las que han aportado valores que más han influido en las culturas circundantes.

Tratar de resumir lo que ha sido Europa en la Historia de la Humanidad me parecería una osadía. Unos simples brochazos como mero recordatorio: Grecia, la pequeña y convulsa Hélade, nos aportó una cultura específica de alguna de cuyas fuentes, la Filosofía, el teatro, la épica seguimos alimentándonos. Roma nos legó el Derecho y el sentido moderno de cómo gestionar un Imperio (ocupándose del bienestar de los ciudadanos). Los pueblos germánicos trajeron sangre nueva que trascendió la desaparición del Imperio Romano para gestionar una época, la Edad Media, en absoluto tan tenebrosa como se la ha querido pintar. E Italia, de nuevo, iluminó el mundo con el estallido del Renacimiento, y España descubrió, y alumbró, con criterios semejantes a los de Roma, otro Imperio en el que no se ponía el sol, y Francia redescubrió el concepto del "ciudadano" y legó obras fundamentales como La Enciclopedia o La modernización del Derecho Civil. 

Y todos los pueblos que he citado cometieron terribles errores antagónicos con los valores que decían defender.


…¿A parque temático?

Bien pudiera ser. Nada hay eterno en la Historia e imperios que parecían indestructibles, acabaron siendo un mero recuerdo. Decía Arnold. J. Toinbee que una civilización sucumbe cuando coinciden las longitudes de onda del proletariado interno y el externo. Es posible: todos los ciclos concluyen y nadie sabemos si el nuestro está a punto de terminar.

En todo caso, si así fuera, si el faro europeo estuviera dando sus últimos destellos, bueno sería que repensáramos cuál debería ser en este preciso momento el papel de  nuestros lideres. 

Europa, la Europa que hoy conocemos, es el resultado de la materialización de los sueños de un pequeño grupo de grandes políticos, que allá por la mitad del siglo pasado fueron conscientes de que el mundo salido de las dos infernales guerras mundiales había dejado a la vieja Europa hecha pedazos, que había nuevas potencias, los Estados Unidos, la Unión Soviética, y, años más tarde, China con las que, mejor o peor, tendríamos que coexistir.

La fórmula ideada por los Alcide de Gasperi, Conrad Adenauer, Jean Monnet, Robert Schuman, Paul-Henri Spaak era más sencilla de explicar que de poner en práctica: Europa habría de ser el bastión que defendiera a ultranza los derechos humanos, el humanismo, la legalidad internacional y para conseguirlo tendría que conseguir, cuanto antes, ser un  sujeto político de primer orden.


Dónde estamos ahora

Hemos dado pasos de gigante. Vistos desde fuera de nuestras fronteras, hitos tales como la libre circulación de bienes y personas, la moneda común o contar con el germen común de los tres poderes, Parlamento, Gobierno y Tribunales, son logros asombrosos conseguidos en un período que, en términos históricos, es apenas un parpadeo.

Pero…

  • Pasa el tiempo y seguimos siendo incapaces de, por ejemplo, hablar con una sola voz en política exterior.
  • Hemos confiado demasiado tiempo en el músculo militar de "el amigo americano" y hemos descuidado la seguridad de nuestra casa común.
  • Fuerzas políticas centrífugas, defendiendo criterios identitarios, estarán justificados como contrapeso al excesivo reglamentarismo de "Bruselas", pero, objetivamente, operan como brigadas quintacolumnistas.
  • Cada vez que nos hemos visto presionados por exigencias externas, hemos tendido a refugiarnos en lo que creíamos que era nuestra última frontera: la que nos separa como país miembro, del resto de socios europeos.


Un ejemplo lamentable

Hace muy pocos días, Ursula Von der Leyen, nada menos que la Presidenta de la Comisión Europea, es decir, la primera autoridad de Europa, a propósito de la agresión de USA de Israel a Irán, ha dado por cierto el fin del orden mundial basado en reglas y ¡advierte de los riesgos de convertir a Europa en la defensora del Derecho Internacional!

Aunque se trate de tan alta magistratura como la suya, éste es un ejemplo de lo que A.J. Toynbee entendía por proletariado interno: renunciar al corpus fundacional de la entidad política que preside, no sé si temblando o suspirando por el abrazo de alguno de los tres grandes matones del momento: D. Trump, V. Putin y Xi Yin Pin, es hacerse el haraquiri. ¿O es que envidia el desparpajo de alguno de ellos?

De inmediato, António Costa, Presidente del Consejo de Europa, se desmarca por completo de la srª Von der Leyen, reivindica el derecho internacional como eje de la política exterior de la UE y señala a los EE. UU. por desafiar el orden internacional.

A la Presidenta de la Comisión le ha faltado tiempo para asegurar ante el Parlamento Europeo que la UE “siempre defenderá” los principios de la Carta de la ONU. ¿qué quieren que les diga? Cada uno es muy dueño de creer qué piensa en realidad doña Úrsula, pero sea como fuere, decir hoy negro y mañana blanco, no es la mejor tarjeta de presentación para alguien a quien, como mínimo, hay que pedirle que piense unos segundo antes de hablar.


Los riesgos reales

Es imposible trazar un patrón común de los tres autócratas que mencionaba antes.

  • Xi Yin Pin y sus sucesores, estoy convencido de que, a largo plazo, son el riesgo mayor para Europa, para la cultura europea. China lo tiene casi todo: masa poblacional sobreabundante y pformada, una sólida cultura milenaria que opera como elemento de cohesión. Las cifras de su desarrollo económico están poniendo en evidencia que sus estructuras son sólidas. ¿Puntos débiles? Incorrecto tratamiento del problema de las minorías étnicas y la dependencia exterior de combustibles fósiles (en tanto no se le encuentre un sustituto más manejable que las presentes energías renovables). No obstante, China es un peligro remoto para Europa: demasiado lejos y sin atractivos objetivos para hacernos presa de sus afanes expansionistas. Tengo para mí que durante bastantes años Xi Yin Pin y sus sucesores, preferirán considerarnos clientes fiables y lugares a visitar, que terreno a conquistar. De hecho no creo que la dominación de Europa se lleve a cabo por la fuerza, sino por el oro; recordad que hablamos, entre otras cosas, del principal tenedor de deuda pública estadounidense. Si mantienen el ritmo, de crecimiento podrán comprar lo que les venga en gana.
  • V. Putin se ha revelado como un tirano más de los muchos que ha padecido Rusia. Desalmado, vengativo, implacable… y con un sentido mesiánico de su misión: volver a hacer de Rusia un país grande y temido. No obstante, deberíamos reconocer que cuando se desintegró la Unión Soviética, las democracias occidentales, cayeron como buitres sobre los pedazos del enemigo por antonomasia: en un tiempo récord países que habían sido miembros de la URSS entraron en la Unión Europea y muchos también en la OTAN. Ucrania que había sido no ya una más de las Repúblicas de la URSS sino parte de la antigua Rusia zarista y que tiene una zona de su territorio poblado por rusófilos, fue la primera en ser invadida. Una acción bélica ¡Qué duda cabe! al margen del Derecho Internacional y de las normas por las que se regía el mundo a partir de 1945. Ahora bien: tan cierto es que Rusia es un país inconquistable, como que carece de medios para ser el dueño del mundo o de Europa. Ni su población, ni su economía (su PIB es inferior al de Italia) dan para tanto, aunque sí está en su mano crearle graves problemas económicos y de seguridad a una Europa envejecida, vacilante y mal defendida.
  • D. Trump, por último, es el único de los líderes con veleidades autocráticas que ha sido elegido, y por dos veces, democráticamente. Narcisista, bravucón y mentiroso, me da la impresión de que guarda con Europa una relación enfermiza en la que no hay que descartar altas dosis de complejo de inferioridad. Sus erráticas políticas, su autosuficiencia (no se siente concernido, limitado, por Leyes ni Tratados, sólo por su voluntad, fruto de un ego desmesurado) nos trae problemas y nos los seguirá trayendo. Odia a Europa porque se sabe incapaz de ponerse a su altura: siempre se verá a sí mismo como un patán frente a un Carlos III, un Macron, una Von der Leye. Por eso la cita en su campo de golf de Escocia, para tratar, a u  tiempo,  de menospreciarla e impresionarla. La cuestión es cómo defenderse de él. ¿Qué hacer cuando te enfrentas al capricho del matón del colegio? Cualquier cosa, menos besarle las botas. La única respuesta coherente es presentar un frente unido, dejar claro que seguimos siendo Europa y no olvidar que, a diferencia de chinos y rusos, los norteamericanos eligen Presidente cada cuatro años y que en 2028 no podrá volver a presentarse como candidato.


¿Y España? 

País miembro de pleno derecho de la UE, seguirá, más o menos, la suerte de los otros veintiséis países miembros. Sin embargo, es bien cierto que, de la misma manera que la distancia que nos separa de las fronteras rusas nos hace menos vulnerables que Polonia o las Repúblicas bálticas a las posibles agresiones procedentes del sátrapa moscovita, la postura mantenida por el actual Gobierno, nos expone a las iras del impredecible Trump y a las consecuencias que de ellas se deriven.

El Presidente Sánchez se ha significado dentro de Europa como la punta de lanza de la oposición la guerra contra Irán. Otros, la tan citada srª Von der Leyen, el Canciller alemán, el húngaro Orbán, se han mostrado propicios a alinearse con los EE.UU., mientras que Francia, Portugal o Italia, mantienen posiciones críticas pero menos explícitas que las españolas. Trump truena cada dos por tres contra España (aunque matice que somos estupendos, pero mal liderados) y no hace falta insistir en que este enfrentamiento viene a ahondar en el abismo que sigue agrandándose entre Gobierno y oposición.


En resumen

  • Europa será uno de los sujetos políticos que, en los convulsos momentos que vivimos, más gravemente pagará las consecuencias de la guerra en Oriente Medio. Y, sin duda, la escasa influencia que pudiera llegar a tener, se pierde por completo con declaraciones, las dos, como las de la Presidenta de la Comisión.
  • España, por su parte, no está en condiciones de influir en el resultado de la guerra, pero reforzar lo lazos internos podría ayudarnos a reducir sus efectos. Por desgracia, el camino que estamos siguiendo es el inverso. Algún Partido ni siquiera descuelga el teléfono cuando recibe una llamada de La Moncloa.
  • En cuanto a la posición del Presidente Sánchez, no importa cuanto de favorable sea mi opinión personal, disiento de su olvido, una vez más, de compartir previamente su decisión con la oposición y con el pueblo español ¿para qué cree que sirve el Parlamento, además de para perder votaciones?

viernes, 6 de marzo de 2026

 Tambores de guerra


Y salió otro caballo bermejo; y al que estaba sentado sobre él, fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y le fue dada una grande espada.

(Apocalipsis)


Quiero despejar cualquier duda al respecto

Abomino de la teocracia iraní. Fanática, inmisericorde, sañudamente perseguidora del menor signo de disidencia, dispuesta a masacrar a su propio pueblo en aras de la supuesta ortodoxia, humilladora de la mujer e ignorante sistemática de los derechos humanos. 

Dicho queda, como marco de referencia para interpretar cualquier duda sobre el texto que sigue.


Haciendo méritos para el próximo Nobel de la Paz

Primero en Muscat, Omán, y más tarde en Ginebra, las delegaciones de Irán y Estados Unidos, venían reuniéndose periódicamente con la mediación del Ministro de Exteriores de Omán para lograr un acuerdo sobre el programa nuclear iraní.

La última ronda terminó el 26 de febrero pasado -recordad la fecha- y, aunque no se logró en ella ningún acuerdo, fue descrita por el mediador como una de las más intensas.

A su término, se planteó continuar las conversaciones la semana siguiente en Viena, previas consultas internas de ambas partes. Es obvio que esa reunión no ha llegado a celebrarse.

Por el contrario, el sábado 28 de febrero, las fuerzas conjuntas de los Estados Unidos e Israel bombardeaban Teherán y otras ciudades iraníes, sin previo aviso y sin tomarse la molestia de declarar la guerra al agredido.

No se conoce el número exacto de víctimas de este ataque ni de los posteriores, pero es un hecho cierto que el Líder Supremo de la Revolución, Alí Jamenei y buena parte de la plana mayor del Gobierno y de las Fuerzas Armadas, perecieron durante el bombardeo.

En cuestión de horas, la respuesta de Irán ha ido afectado paulatinamente a buena parte de los países de la región alineados con los Estados Unidos, más una base británica con sede en Chipre, país miembro de la Unión Europea.

Israel, por su parte, ha vuelto a invadir Líbano (operación, según el invasor, estrictamente defensiva, tanto como el bombardeo de Teherán por lo menos) para tratar de neutralizar a la milicia Hezbolá, financiada por Teherán y alineada con el régimen de los ayatollahs.

Un misil Iraní ha caído en Turquía, territorio OTAN, y un submarino USA ha hundido un buque de guerra Iraní en aguas internacionales. Las fronteras de la guerra se expanden cada día.

Como era de esperar, Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz, algo así como la arteria aorta del sistema circulatorio mundial de petróleo y gas.

Estamos, pues, ante algo más que una operación relámpago, desencadenada tras una meticulosa preparación de varios meses por los servicios de inteligencia de D. Trump y B. Netanyahu. El mismísimo Presidente de los Estados Unidos ha advertido a su país, de que esta guerra no es cosa de una semana.


Qué pretenden 

Hemos oído de todo, desde que se trataba de anticiparse al inminente ataque iraní (se supone que contra Israel), hasta acabar con el régimen de los ayatollahs, pasando por la necesidad de liberar a la mujer iraní del yugo islámico.

Lo del inminente ataque, es decir, convertir el bombardeo de Irán en legítima defensa, me trae a la memoria el recurso a terminar con las "armas de destrucción masiva" iraquíes de infausta memoria (y de verificada inexistencia, dicho sea de paso). Por el momento no hay ninguna prueba al respecto de la inminencia del ataque iraní.

¿Liberar a las mujeres de Irán? No será bombardeando escuelas infantiles femeninas, desde luego, pero no se me alcanza que tan noble finalidad entre en los cálculos de Netanyahu, investigado por genocidio por el Tribunal de la Haya, o de D. Trump, tan próximo a Epsetein y su peculiar modo de relacionarse con las mujeres.

Tampoco está tan claro que acabar con el régimen teocrático sea el objetivo. De hecho parece que Mr. Trump ya ha descartado al huerfanito del último Sha de Persia como sucesor de Jamenei (por falta de arraigo popular, dijo, como le ocurrió a Corina Machado) y que se estaría pensando en entronizar a alguien de la cuerda de los bombardeados, pero con un talante más contemporizador.

Todo eso, cuando acabe la guerra. Entre tanto, bombas, misiles, drones y torpedos surcan los aires y las aguas y mal pudiera ser que esto no hubiera hecho más que empezar.


¿Entonces?

  • Donald Trump consigue, o intenta conseguir, estrangular la llegada de petróleo y de gas a su principal competidor por el cetro mundial: Xi Yin Pin. Si, de camino, crea problemas internos en la UE, pues mejor que mejor; aunque también se trata, además, de dejar a su socio en esta guerra, Israel, establecido como el gendarme de la región. Tampoco hay que olvidar que toda guerra, por definición, es un pingüe negocio para quien está en según qué posición y que, mientras dura la guerra, se olvidan otras cosas, como los papeles Epstein, o sus casos pendientes ante la justicia. Por último, aunque sea arriesgado, si el resultado es la aplastante victoria final y la guerra termina en el momento preciso, hasta podrían volver las aguas a su cauce y recuperar la maltrecha popularidad del Presidente, a tiempo para arrasar en las Elecciones de mitad de mandato.
  • En cuanto a B. Netanyahu, ha logrado algo que llevaba intentando desde hace años: convencer al Presidente de turno de los Estados Unidos de que era vital librarse del peligro Iraní. En cierto modo, él sí tiene alguna razones para hablar de operación defensiva, en la medida en la que el régimen de los ayatollahs siempre tuvo entre sus obsesiones, acabar con el Estado judío. Me parece ocioso argumentar sobre la inconsistencia de poder contar entre los objetivos de Netanyahu, los de democratizar Irán o liberar a sus mujeres del yugo chiíta. Si, de paso, sale reforzado en la región, mejor que mejor. Y también él verá pasar el tiempo y mientras tanto sus problemas con la justicia de su país, seguirán esperando.


El caso español y "el lado correcto de la Historia"

El Presidente Sánchez, niega a su colega norteamericano la autorización para utilizar las bases de Morón y Rota, en la guerra contra Irán. Tengo entendido que, según el Tratado entre España y USA, el Gobierno Español tiene esa facultad, salvo en determinadas circunstancias, que no concurren en el caso presente.

Como era de esperar, Mr. Trump ha cogido el canasto de las chufas y ha arremetido contra España y su Presidente con su habitual estilo ramplón y bravucón. Amenaza con cortar toda relación comercial con España. 

Apenas un día después, quizás sopesando la condición de nuestro país de miembro de la UE y de la OTAN, parece que ha girado 180 grados y la Portavoz de la Casa Blanca habla de la colaboración de España con USA en la guerra contera Irán. Por descontado es tan falso como lo de las armas de destrucción masiva de las que hablaba "El trío de Las Azores".

Mientras tanto, Sánchez, en una declaración institucional desde La Moncloa, (resumo su intervención) manifiesta su inequívoca oposición al régimen iraní y retoma el viejo eslogan, "no a la guerra", del caso iraquí. Ello no obstante, y como demostración de que otra cosa es defender los intereses de la OTAN, organización defensiva, y de la UE, manda una fragata para reforzar las aguas chipriotas. Todo esto sin tomarse la molestia de poner al tanto al jefe de la oposición ni de dar previamente cuenta de sus intenciones al Congreso.

Por lo que se refiere a las demás fuerzas políticas españolas, como era previsible, la izquierda del PSOE, cree que deberíamos ir mucho más allá: denunciar el tratado con USA que da cobertura a sus bases, salir de la OTAN y no sé si inscribirnos, sin más, en "el sur global". No me consta que, hasta hoy, hayan exigido el desmantelamiento de nuestras fuerzas armadas. 

Vox, ninguna sorpresa, se ha alineado  milimétricamente con Trump. Allá él.

Caso aparte es del PP, Partido que ha ostentado la gobernación de España y aspira a repetir la suerte: el señor Feijoo, criticando a Sánchez, ha dicho muy ufano que "antes del Derecho Internacional, están los Derechos Humanos". Alguien debería informar a don Alberto que el primero de los derechos humanos es el derecho a la vida, que es lo que ha dejado de respetarse desde el primer bombazo. Por otra parte, supongo que de su asombrosa frase se deduce que el líder popular cree de buena fe que el genocida Netanyahu y su padrino hacen lo que hacen para fortalecer o recuperar los derechos humanos en Irán ¿bombardeando escuelas infantiles femeninas? Tanta ingenuidad sería enternecedora si quien hablara fuera un párroco de aldea y no el aspirante a gobernar España. Por cierto ¿sería mucho pedirle que no hablara mal de su país fuera de nuestras fronteras? 

Citaba en el encabezamiento de este apartado la frase "estar en el lado correcto (o incorrecto) de la Historia". Se oye con excesiva frecuencia en estos últimos tiempos en labios de políticos de uno y otro signo y de más de un tertuliano; tanto que está a punto de convertirse en muletilla, o sea, de perder todo significado. El dicho trae su origen en el historicismo hegeliano, siglo XIX, cosa que dudo que sepan la mayoría de quienes la usan. Sospecho que es copia de una moda norteamericana, de la mano de Reagan u Obama, por ejemplo. Lo curioso es que, examinada a fondo no es más que una frase hueca, porque suele aplicarse para ensalzar o vituperar decisiones políticas actuales que podrían tener o no trascendencia en el tiempo, algo que sólo podrá ser evaluado con el paso del tiempo. En definitiva, no es más que un brindis al sol.


En resumen 

(recuerden, por favor, que sólo es mi opinión)

  • B. Netanyahu está atacando Irán, básicamente, porque es un país que reiteradamente ha declarado su intención de borrar del mapa a Israel y ha encontrado el apoyo oportuno para sacarse la espina.
  • D. Trump no se ha embarcado en esta guerra para garantizar la práctica de los derechos humanos en Irán, sino para impedir el acceso de China al petróleo iraní y, de paso, consolidar a Israel como potencia dominante en la región.
  • España es un país soberano (dentro de lo que cabe, claro); por tanto, el Presidente Sánchez está capacitado para decidir el grado de implicación de España en un conflicto que se ha iniciado al margen de la legalidad internacional. 
  • Otra cosa, sobre la que caben pocas dudas, es que, además, trate de hacer un uso doméstico de su decisión.
  • Abominar de la teocracia iraní es compatible con calificar de inaceptable el ataque combinado de Israel y USA a Irán, al margen de la legalidad internacional.
  • Es de esperar la solidaridad de nuestros socios europeos, si el "no a la guerra" del Presidente del Gobierno, provoca represalias por parte del Gobierno norteamericano.
  • Si la fuerza y la voluntad de Trump son argumentos suficientes para atacar a terceros países ¿Cuánto tiempo tardará Xi Yin Pin en arrasar Taiwan?  








viernes, 27 de febrero de 2026

 A la izquierda del PSOE

Un espacio turbulento donde los haya

Todos los Partidos de ese espacio que se extiende a la izquierda del PSOE en algún momento han sido o continúan siendo aliados, socios o coaligados del  Partido al que, cuando hablan para sus fieles, desprecian por socialdemócrata, por pactista, por tibio, por insuficientemente izquierdista.

Como si el tiempo no hubiera pasado, siguen manejando la misma o muy parecida fraseología que recuerdo de la pretransición, cuando el término "socialdemócrata" era un insulto. Claro que siempre hay alguien que les recuerda que un tal Lenin bautizó con este término a lo que terminaría siendo el Partido Comunista de la Unión Soviética, aunque no parece que el dato histórico les haga demasiada mella, pero esa es otra historia.

En este espacio cuya única frontera conocida es la derecha, la que le separa del Partido Socialista, suele usarse y abusarse de nomenclaturas que evocan las ideas de unidad, colaboración, acción común. Vano empeño: hasta ahora, pasados los primeros momentos de efervescencia, las aguas vuelven a sus viejos cauces, cada arroyuelo protege sus márgenes y la zarabanda continúa. 

Esta cruda realidad trae a mi memoria la celebrada escena de "La vida de Brian" con las gradas del anfiteatro pespunteadas de grupúsculos identitarios, murmurando sus agravios mutuos y lanzándose unos a otros miradas de desprecio. A los asistentes a aquella sesión del anfiteatro y a muchos de los que militan en los Partidos a los que va dedicado este post, se les olvida con frecuencia quién es el enemigo a batir. Este olvido suele pagarse con la irrelevancia política.


¿De quiénes estoy hablando?

Permitidme que, para simplificar, establezca dos grupos de Partidos

  • Formaciones territoriales, es decir, Partidos que llevan en su ADN el regionalismo, el nacionalismo, el soberanismo, el secesionismo o una mezcla de todos estos "ismos", más una base teórica catalogable como izquierdista, casi siempre con fuertes dosis de teoría marxista en sus programas. (No confundir, por tanto, con Partidos que como el PNV o Junts son también nacionalistas pero están a la derecha del PSOE, aunque hayan sido aliados suyos ocasionales). Hablo, pues del BNG o Bloque Nacionalista Gallego, de la Chunta Aragonesista, de Euskal Herria Bildu y de Ezquerra Republicana de Cataluña.
  • Partidos o coaliciones que se definen como izquierdistas, sin que en sus bases programáticas incluyan reivindicaciones territoriales: Sumar, (En Común Podem, Compromís, Más Madrid y Más País e Izquierda Unida, federación, a su vez, de Partidos el más notorio de los cuales es el Partido Comunista de España). 
  • Por último, Unidas Podemos que está por derecho propio en este grupo anterior, aunque, por lo que luego diré, presenta particularidades distintivas que merecerán su consideración al margen del resto. Al menos por lo que se refiere al propósito de este post.


Peso actual y perspectivas de futuro

  • Sólo 44 de los 350 escaños del Congreso de los Diputados están ocupados por representantes de los Partidos, uniones, federaciones o como quieran autodenominarse, de los que hemos venido hablando: 26 del conglomerado Sumar, 7 de Ezquerra Republicana, 6 de EH Bildu, y 5 más en el Grupo Mixto, de los que 1 es del BNG y los 4 restantes de Unidas Podemos. 
  • En fechas pasadas muy recientes, estamos asistiendo a ciertos movimientos que tratan de conseguir una mínima unidad de acción de cara a las próximas elecciones generales. No importa que nadie conozca la fecha de su celebración, es obvio que antes de que termine el año próximo se habrán llevado a cabo. 
  • Todos son conscientes de que presentarse ante los votantes por separado, les perjudica; dan por sabido que, si las circunstancias actuales no cambian, la suma de los resultados del PP más los de Vox alcanzarían la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Nadie niega, por tanto, que sería conveniente alcanzar los acuerdos mínimos imprescindibles para presentar un frente común que despenalice la desunión actual. 
  • El problema es el cómo, el cuándo, con qué formato, con qué tipo de relaciones internas entre los muchos egos que pululan entre tanta sigla.


Algunas propuestas

En muy poco tiempo hemos sido testigos de los dos primeros intentos de coordinar de alguna manera la petición del voto en ese espacio del que venimos hablando:

  • Abrió el fuego Gabriel Rufián, portavoz parlamentario de ERC. Su propuesta, sencilla de exponer y no tanto de aplicar, tiene como objetivo esencial frenar, hacer retroceder la tendencia al alza de Vox y su presumible consecución de la mayoría absoluta sumados sus resultados y los del PP. El resto ya habrá tiempo de tratarlo. La propuesta consiste en presentar una sola lista por circunscripción electoral, sin necesidad de fusiones, uniones orgánicas ni alianzas entre Partidos: simplemente en cada provincia se presentan las siglas con mayores posibilidades electorales. ¿Problemas? Muchos: ¿quién decide qué lista reúne esa condición? ¿cómo se garantiza el cumplimiento de lo acordado? ¿resistirán los orgullos locales esa sumisión ante quien igual ha sido su adversario durante quién sabe cuánto tiempo? No obstante, la propuesta creo que ha tenido la virtud de animar a otros a seguir su estela.
  • Pocos días más tarde, y con la misma finalidad -alcanzar una alternativa unitaria- se ha presentado el proyecto "Un paso al frente". En el acto estuvieron representados Sumar con Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns. No se propuso ningún nombre concreto para la resultante del proyecto, ni se insinuó ningún liderazgo, sino que se hizo hincapié en elaborar un programa común y ofrecer la posibilidad de adhesión a cualquiera otra formación de la izquierda que compartiera la necesidad de frenar el ascenso del binomio PP/Vox. Hubo dos ausencias notorias: Yolanda Díaz no estuvo en el acto, tal vez para dar a entender que no se planteaba encabezar esa operación aún no nacida, algo que ella misma confirmó el miércoles de esta misma semana cuando anunció que terminada la legislatura, abandonará la primera línea política. La otra ausencia fue la de Unidas Podemos


El perro del hortelano

  • Es cierto: Unidas Podemos no estuvo presente en ninguna de las dos convocatorias. Sin embargo, he oído decir a su lideresa, Ione Belarra, que "oyendo a Rufián, si sólo se trata de frenar a Vox, es tanto como pedir el voto para el PSOE". Muy freudianamente significativo: interpretando la actitud de la srª Belarra, pareciera que ayudar al PSOE es delito de lesa "izquierdidad" (perdón por el palabro). Es evidente que para doña Ione, cualquier alternativa es preferible a facilitarle las cosas no sé si al PSOE o a su actual Secretario General. ¿Divergencias de fondo o cuestiones personales?
  • O sea que Unidas Podemos, antes Podemos nada más, criatura nacida del descontento popular por los efectos de la crisis del 2010, ahora que todos sus fundadores, Iglesias, Errejón, Monedero, Bescansa, Alegre, todos ellos docentes y la mayoría de la Facultad de Ciencias Políticas, ya no están en la formación; precisamente ahora, cuando el Partido que hace sólo once años tocó techo con 42 escaños en el Congreso y 9 en el Senado acaba de salir de unas elecciones autonómicas en las que ha perdido todos sus escaños; olvidando que, con su fundador al frente, conformaron el primer Gobierno de coalición con el tan mal visto PSOE, se desmarca displicente de cualquier intento de tratar de evitar lo que se ve venir y se mantiene orgullosa en su altiva soledad.
  • ¿Qué quieren? Ni me extraña, ni, si estuviera en lugar de los que buscan soslayar la debacle electoral, me preocuparía demasiado: basta recordar los últimos resultados electorales de UP, darle un vistazo a las encuestas, las que quieran elegir, y acaso resulte que lo mejor para poner remedio a lo que se les viene encima es dejar al duo "Montelarra" que siga su camino. Aunque yo no descartaría que la discreta retirada de Yolanda Díaz de la competición anime a las líderes de UP a unirse a la fiesta.
  • Podemos nació de la conversión de la indignación popular en Partido. Dicho dejé hace años que no hay que confundir la facilidad de sumar los votos de los descontentos con lo enrevesado de dar con la tecla de contentar al mismo tiempo a todos los descontentos.


En resumen

  • Mucho me temo que, salvo catástrofe, seguirán las cosas su cauce natural y veremos que la tercera etapa de la serie autonómica, Castilla y León, ahonda en los problemas para los que empiezan a sentir la cercanía de otra derrota electoral.
  • Es obvio que ni Gabriel Rufián ni los convocantes de "Un paso al frente" tendrán tiempo, quizás ni lo intenten, de corregir el rumbo ni para la próxima cita (Castilla y León) ni para las elecciones andaluzas.
  • Tampoco estoy seguro ni convencido de que puedan armar una propuesta sólida para las generales. Lo que sí me parece predecible es que si para esa cita, sea cuando sea, la izquierda del Partido socialista sigue fragmentada, sus posibilidades de poder armar después una alternativa a la derecha serán muy escasas. Que eso sea bueno o malo es, desde luego, harina de otro costal y, en todo caso, materia opinable.