Cosas que pasan
Manía persecutoria
Tal parece que haya una competición (iba a decir siniestra, pero en cuanto tomen nota de los jugadores, verán que es imposible: la competición es de derechas, o sea, diestra) para ver quién cuestiona, desacredita y vilipendia más y mejor las instituciones básicas de la democracia española.
No se trata, no esta vez, de que algún Partido que blasona de españolismo quiera derogar un título entero de la Constitución, y de paso algún que otro Artículo suelto, sino de una aparente orquestación coral en contra de la parte acaso más sensible de la mecánica democrática: el sistema electoral.
Como trataré de explicar, en un corto período temporal, apoyándose en tres motivos dispares, el Partido Popular y su más que aceptado socio de Gobierno en un hipotético futuro, han cuestionado la calidad de nuestro sistema electoral.
- El proceso de regularización de inmigrantes. PP y Vox han puesto el grito en el cielo ante el proceso en marcha. De poco vale recordar que España padece hoy una angustiosa falta de mano de obra en múltiples sectores (hostelería, construcción, transporte, agricultura, pesca) que está lastrando nuestro desarrollo. Tampoco viene a cuenta tratar de desmontar el bulo del llamado "efecto llamada", porque los regularizados ya estaban todos en España desde hace tiempo. No importa que la desaparición constante de viejos oficios se deba, según los entendidos a "falta de generación de relevo". ¿Será que el Gobierno ha perdido la razón?. Aún puedo entenderlo en el caso de los padrinos del principio de "prioridad nacional" ¿Pero el PP? ¿Ha olvidado que su influyente Presidente de Honor, D. José Mª Aznar, llevó a cabo dos regularizaciones, una en el 2000 de 240.000 inmigrantes y otra al año siguiente que sumada a la anterior sobrepasó la cifra de medio millón de regularizados? Veremos en cuántos se diferencia de la cifra final de afectados en esta ocasión. Lo verdaderamente peregrino de tanto lamento, es que, según los citados, se está preparando una recomposición del censo para perpetuar a la izquierda en el poder. No lo duden: quienes así gritan saben muy bien que una cosa es permiso de residencia y otra muy distinta, la nacionalidad española.
- "Ley de Nietos" (en realidad, Disposición Adicional 8ª de la Ley de Memoria Democrática del 22) El fondo de la cuestión, otorgar la ciudadanía española a los descendientes de los exiliados republicanos, no sólo no parecía objeto de polémica hasta ahora, sino que coincidía con promesas hechas por don Feijoo en Argentina ante un público español. Ahora, junto al la regularización ya citada, ha sido interpretado por el dúo PP/Vox como un intento de desvirtuar la voluntad de los verdaderos españoles. "ingeniería electoral" le parece la norma a Don Alberto. Dª Ayuso, da un paso más y ha llegado a hablar de "golpe de Estado a cámara lenta" o "en diferido", no recuerdo bien.
- Voto por Correo. Las dudas sobre esta modalidad de votación, han sido una exclusiva del Sr. Abascal que partiendo de que al frente de Correos está alguien nombrado por el PSOE, o sea, por Pedro Sánchez, da por supuesta la manipulación del voto por correo. Tan convencido dice que está, que ha prometido que cuando él mande cambiará la Ley Electoral. Bueno, está en su derecho, tanto de decirlo como de intentarlo cuando pueda, pero dado que la Ley de que hablamos es Orgánica, mucho tendrá que mandar para poder cambiarla.
- El resumen de los tres apartados anteriores hay que interpretarlo, por una parte como una más de las consecuencias de la frustración de quienes llevan tres años pidiendo adelanto electoral y, por otra, como ejemplo del empeño, más acusado en Vox, de socavar la confianza popular en las instituciones. Modelo Trump, dicho sea de paso, que antes de cualquier elección, aunque termine ganándola, pone en tela de juicio la limpieza del proceso. Un detalle pintoresco, (o pegarse un tiro en el pie, según prefieran): hasta ahora, tanto el voto exterior como el voto por correo ha sumado escaños al PP, no al PSOE, lo que demuestra que en el fondo, no sé si advertido o no por todos sus promotores, de lo que se trata es de poner en tela de juicio un sistema que, hasta ahora ha funcionado de manera ejemplar.
Cuarta edición
- Andalucía cierra el ciclo. Cuatro elecciones autonómicas y un mismo resultado: Gana el PP, pero para gobernar necesita asociarse. Una vez más, Vox impone sus condiciones programáticas (no sólo la famosa prioridad nacional, sino supresión de subvenciones a troche y moche, anuncio de una legislación autonómica alternativa a la Ley de Memoria Democrática, y más y más) y orgánicas, con la presencia de Vox en el Gobierno andaluz. Y ello, con la misma carga política haya sido cual haya sido la diferencia de escaños entre Vox y PP.
- ¿Qué ha quedado de los buenos propósitos de Juanma Moreno (Juanma Moruno para Abascal)? El tono moderado y el semblante cercano y amable que usa en sus intervenciones, eso es todo. Menos es nada, y que conste que le creo cuando dice que hubiera preferido gobernar en solitario, ¿quién no? La cuestión está en preguntarse si, vistos los resultados electorales y la dramática necesidad de contar, al menos, con dos abstenciones, sólo dos, hizo todo lo posible por conseguirlos ¿O la Dirección Nacional le prohibió, siquiera, intentarlo? Porque a su izquierda había más que suficientes votos para tratar de negociar su investidura.
- Ahora ya es tarde. Hoy, más que nunca, es evidente que la coalición PP/Vox goza de una salud excelente. Para Juanma Moreno, la próxima oportunidad en 2030, casualmente, el año de la agenda que tanto molesta a su ya socio de Gobierno.
Autoridad que no abusa, se desprestigia
- En pleno desarrollo del Campeonato Mundial de Fútbol, la máxima expresión, el acontecimiento más relevante del deporte que acaso sea el que más seguidores arrastra, ha tenido que haber alguien, el primer mandatario de uno de los tres países organizadores, que empañe el significado, el sentido, la esencia del deporte como competición limpia, justa, regida por normas imparciales.
- Donald Trump, quién si no, ha cometido una tropelía sin precedentes (ya saben, pedirle al Presidente de la FIFA que le anulara una tarjeta roja a un jugador de la selección norteamericana) a la que, por otra parte, se ha prestado, parece que sin mucho esfuerzo, el Sr. Infantino que, a partir de ahora, malbarata su prestigio, si es que le quedaba algo después de haber admitido la falacia de las "pausas de hidratación", es decir, espacios publicitarios, dos veces por partido.
- Hay algo obsceno en el tejemaneje que comento. El Sr. Trump, no sólo lo ha hecho (violentar las normas de una competición de la que era anfitrión), sino que, muy a su estilo, se ha vanagloriado de ello. Y eso, amigos, a estas alturas, les aseguro que no me extraña: el personaje ha dado muestras sobradas de que la moderación, las buenas maneras y la discreción, le son ajenas por completo.
- No quiero terminar este apartado, sin felicitar efusivamente a la selección belga, por cierto nuestra próxima rival, que arrasó al equipo norteamericano, con lo que ha hecho a los demás competidores el favor de evitar jugar contra un equipo que tiene detrás el poder arbitrario de un sujeto como el actual Presidente USA.
P.D. Con el post prácticamente redactado, asisto atónito a la polémica suscitada por las asombrosas declaraciones de Alberto Núñez Feijoo a propósito del "cáncer del absentismo". Demasiado importante el asunto para ventilarlo con un par de párrafos. Quizás lo trate en otro momento. Hoy, sólo tres apuntes:
- La afirmación de Feijoo sobre cómo afrontar el problema ("con acuerdo o sin acuerdo") apunta a su talante conciliador.
- Las abundantes declaraciones de políticos de su marca tratando de matizar, desdecir en realidad, la desafortunada ocurrencia de su líder demuestran la gravedad de su error.
- Por fortuna para Don Alberto, la Emperatriz de Lavapiés ha salido en su defensa, "Tiene más razón que un santo", ha dicho Doña Isabel, aunque no ha concretado a qué santo se refiere. Personalmente descarto a San Isidro, porque para absentismo, el suyo, que se dedicaba a rezar mientras los ángeles se ocupaban de la yunta.