viernes, 6 de noviembre de 2026

 Calentando motores

Un lenguaje elegante y delicado

Los mítines, los resúmenes televisados de actos pre electorales, las entrevistas radio-televisivas, están ofreciendo un muestrario de la ampliación de los márgenes de admisibilidad de la libertad de expresión al servicio de la pasión política: cada día más insultantes, más soeces, más tabernarios. Un nada edificante ejemplo de nuestro extenso repertorio de improperios en mi bemol mayor.

Cada Partido, cada coalición tiene sus propios coros, sus afinados solistas de cuyos nombres prefiero no acordarme. Puede ser, aunque lo dudo, que sólo sea una impresión personal, pero observo que los mayores alardes de erudición ofensiva, la utilización de los insultos de mayor calibre, corresponden a los políticos de la derecha, lo que no deja de ser, por extrapolación, una descalificación del supuesto elitismo de la enseñanza privada, si es que puede probarse alguna relación entre derecha y enseñanza privada.

Sólo dos excepciones a mi propósito de dejar a los malhablados en el anonimato, aunque en ambos caso se trate de insultadores foráneos:

  • Javier Milei, mandatario argentino, dedicó lo más florido de su muestrario de invectivas al Presidente del Gobierno del país, España, que le acogía. Quien mucho habla, mucho yerra, así que el histriónico Presidente argentino no se recató en tachar a Pedro Sánchez, entre otras lindezas, de "dictador", pese a lo cual, cuando terminó su encendida intervención, ningún miembro de las fuerzas del orden esperaba su salida para encerrarlo.
  • Donald Trump, cada vez más molesto por la contumacia de quienes otorgan el Nobel de la Paz al olvidarse, un año más, de sus méritos para hacerse con el preciado galardón, llama a Noruega “país de mierda”. ¿Estará creando tendencia entre los políticos españoles afines ese modo de expresarse?


El diario acontecer

Mientras nuestra clase política se afana en convencer a los votantes de las bondades de su programa, (o, mejor dicho, de las maldades que encierran las propuestas del contrario) el mundo sigue girando y produciendo noticias a diario. He aquí dos que merecen cierta atención.

  • Sorpresa en las elecciones presidenciales: pese a los casi unánimes pronósticos de las encuestas, las elecciones de Brasil hicieron Presidente de la República no a Flávio Bolsonaro, hijo del primer Bolsonaro que seguía en arresto domiciliario por golpista, sino al anciano Luiz Inazio Lula da Silva. El triunfo del veterano político ha sido el primero en romper la racha de triunfos de la ultraderecha centro y sudamericana. Como efecto colateral, conocido el resultado, el candidato perdedor, "abandonó" el país rumbo a los Estados Unidos.
  • Una derrota anunciada. En esta ocasión, sí acertaron los pronósticos: mediado el mandato de Trump, los votantes estadounidenses han optado en masa por el Partido Demócrata, que domina ahora la Cámara de Representantes y el Senado. ¿Importa mucho? Bastante: los demócratas controlan ahora la llave de la caja, pueden investigar las cuestionables actuaciones que nos ha regalado el Presidente, y pueden, incluso, en el peor de los escenarios, mandarlo a alguna de sus confortables residencias, con o sin campo de golf, a elección de Mr. Trump, cuyo elocuente comentario sobre los resultaos ha sido un escueto "Yo no me presentaba. La culpa ha sido de los candidatos". Ambos resultados, Brasil y USA, han sido un soplo de esperanza en la izquierda mundial.
  • Disturbios callejeros. En París, en Berlín, en Roma, en Atenas y, enseguida, en Madrid, en Barcelona, en Bilbao, en Valencia, se han clonado la génesis y el desarrollo de las algaradas callejeras. Manifestación convocada por motivos concretos más o menos plausibles (carestía de la vida, escasez de viviendas, precariedad de la enseñanza pública) que se desarrolla dentro de márgenes considerados como normales. A última hora, mientras la manifestación entra en fase de disolución, como surgidos de la nada, aparecen grupos de uniformados de negro, encapuchados y embozados que desatan la violencia y el pillaje, coches incendiados, mobiliario urbano destrozado y establecimientos saqueados. Todos, sea cual sea el país, repiten al milímetro el comportamiento.  La derecha culpa a la ultraizquierda, la izquierda a la ultraderecha. Ambos se equivocan respecto a la autoría intelectual de la barbarie; ambos dicen la verdad cuando rechazan la acusación. Pendiente de confirmación oficial y dispuesto a desdecirme si estuviera equivocado, busco un único origen y lo encuentro fuera de nuestras fronteras (me refiero a las de la UE) parapetado tras los gruesos muros de la fortaleza del Kremlin. Se trata, simplemente, debilitar a la Unión Europea.


Pactos preelectorales

Las complejas e incompletas alianzas a la izquierda del PSOE: 

Dados los antecedentes, me tienta la idea de dar lo conseguido, la configuración del Frente Amplio (IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar), al que se suma Podemos en la Comunidad Valenciana y en Canarias, como un triunfo rotundo. Lo es, desde luego, en comparación con la dispersión de anteriores comicios. Pero hay más:

  • En 45 provincias la marca electoral "Senado de Progreso" agrupa en candidaturas unitarias a PSOE, Izquierda Unida, Sumar, Más Madrid, Compromís, Chunta Aragonesista, Batzarre y Ceuta Ya. Se trata, como cabe suponer, de reducir o anular el control del Senado por PP/Vox. Hay, por último, otro acuerdo catalán entre Comuns y PSC para coordinar sus posiciones en la elección de senadores.
  • En cuando a Podemos y su no presencia en Frente Amplio, tanto unos como otros coinciden en afirmar que el acuerdo, que ambos buscaban con ahínco, ha sido imposible por culpa de "el otro", como siempre.

La réplica de la derecha:

La reacción del PP y Vox, como era de suponer, no se ha hecho esperar: ambos Partidos  tratan de conservar e incluso aumentar la mayoría que hoy mantienen en el Senado, tratando de conseguir la mayoría reforzada que les permitiría, por ejemplo, controlar nombramiento de vocales en el Tribunal Constitucional. Según lo acordado, los populares no presentarán candidatos en tres provincias y los de Vox, en seis. Fuera del acuerdo quedan formaciones minoritarias como "Se Acabó la Fiesta" o "Aliança Catalana": tal parece que los pesos pesados, PP y Vox no precisan del concurso de los citados.


Cambio de guión

Y en estas estábamos cuando el accidente ferroviario de Urda lo cambió todo. Sólo algunos apuntes de en qué medida lo ocurrido tiene que afectar al desarrollo de la campaña electoral (sé que aún estamos en pre campaña, pero me temo que no hay forma práctica de establecer la diferencia entre ambos períodos).

  • El Partido Socialista había elegido un modelo sorprendente de campaña: alegre, desenfadado, optimista, que había ido funcionando bastante bien. De hecho, las encuestas indicaban que empezaba a remontar la intención de voto a favor del PSOE. Seguir con ese tipo de campaña tras lo ocurrido, habría sido suicida: era obvio que no había más remedio que volver a empezar.
  • El día del accidente el Ministro de Transportes, no se ciñó a la verdad en su primera comparecencia: insinuar con la claridad con que lo hizo que el responsable del tremendo accidente había sido el controlador que dio la orden de reemprender la marcha normal al AVE que acabó alcanzando al tren Iryo, era desconocer que en el sistema de seguridad vigente en la alta velocidad, para que haya un error humano antes ha tenido que haber un fallo técnico. Es decir, mintió.
  • Recordando a Michel Houellebecq, "una mentira es útil cuando permite transformar la realidad, pero cuando la transformación fracasa sólo queda la mentira, la amargura y la conciencia de la mentira". En este caso, y sólo desde un punto de vista político, lo dicho por Puente, fue antes que nada, un error del que podría derivarse un frenazo en seco del proceso de reactivación de los potenciales votos durmientes a favor de su Partido: faltó tiempo para que compañeros y representantes sindicales del controlador mostraran su indignación. El panorama había cambiado; algo había que hacer.
  • Por descontado, los demás contendientes, se aprestaron a sacar partido de la situación: Vox y PP pidieron dimisiones y anunciaron querellas. Los antiguos socios de investidura, incluso los más próximos, tomaron distancia del Partido Socialista y hablaron también de dimisiones inmediatas.
  • Y ha sido el martes, tras una larguísima intervención, seis horas, de Óscar Puente ante la Diputación Permanente del Congreso, cuando, para sorpresa de presentes y ausentes, el Ministro de Transportes anunció su dimisión y su abandono de su condición de candidatos a Diputado por Valladolid, cuya lista encabezaba.


¿Dimisión, cese o ambas cosas?

  • Todo empieza con la ya muy citada frase de Pedro Sánchez sobre la imposibilidad de "asumir" dos accidentes ferroviarios de nuestra Alta Velocidad en nueve meses. Yo me preguntaba cuando le oí qué consecuencias habría de tener esa rotunda afirmación del Presidente y este miércoles he tenido la respuesta: Óscar Puente abandona el Gobierno y renuncia a ser candidato de su Partido por Valladolid.
  • Se me antoja inconcebible que, dada la relación entre Presidente y Ministro que trasciende lo estrictamente político, Puente haya tomado esa decisión a solas con su conciencia. Cuándo y de qué hablaron él y Pedro Sánchez, ni puedo saberlo ni importa demasiado. Sólo es mi impresión, pero estoy convencido de que el cese de Puente se ha acordado entre ambos hasta en sus menores detalles.
  • Digo lo que digo porque estamos hablando de dos políticos en toda la extensión de la palabra. El que nos gusten más o menos es otra historia. Se ha tratado de una minuciosa operación de control de daños: había que dar pie de inmediato a un giro copernicano en la campaña el Partido, empezando por el lema ("no todos somos iguales") tratando de reconstruir el maltrecho relato electoral tras el accidente y procurando recuperar cuanto antes el espacio ganado que se había vuelto a perder.
  • No es más que un síntoma pero ¿qué plaza ha elegido Sánchez para retomar la pre campaña? Valencia, o sea Mazón versus Puente: no todos somos iguales. Y otro más: apenas nombrado Carlos Cuerpo sucesor del dimitido, ha cesado al presidente de ADIF. El listón de la responsabilidad que Puente había puesto en el controlador de Atocha ha escalado bastantes posiciones ¿verdad?

Tiempo habrá para verificar el recorrido judicial que pueda tener para el dimitido la tragedia de Urda. Por el momento, la actuación final de Puente desde el punto de vista político ha sido impecable: el interés del Partido está por encima del bienestar del militante, aunque se trate de un Ministro muy cercano al Secretario General del Partido y Presidente del Gobierno, o precisamente por ello.


¿Y ahora?

Como se sabe, faltan aún 22 días para que se abran las urnas. En los tiempos que corren, casi una eternidad: las cosas han vuelto, como suele decirse, a "la casilla de salida". Faltan muchas intervenciones, que son otras tantas ocasiones para cometer errores; faltan los debates, los cara a cara. Faltamos, en definitiva, nosotros, los votantes, los verdaderos protagonistas de la fiesta mayor de la democracia. 

Pero de eso hablaremos en los próximos posts.

viernes, 30 de octubre de 2026

 

La muerte entra en campaña


Segunda catástrofe en nueve meses

El miércoles, a primera hora de la mañana, España se desperezó, atónita, con el atroz relato del segundo, y aún más grave, accidente ferroviario del año. En las inmediaciones de Urda, Toledo, acababa de establecerse un siniestro récord mundial en la no muy larga historia de la Alta Velocidad: en sólo nueve meses se habían producido dos accidentes. Ambos implicaron a dos trenes cada uno y habían causado un total de 115 víctimas mortales;  46 en el primero y 69, hasta el momento, el segundo.

Vaya desde este blog un abrazo solidario a los familiares de los fallecidos y mi deseo de recuperación a los heridos que han estado a punto de perder la vida.

Y mis lectores me perdonarán si, a partir de este momento, dejo a los medios de comunicación la tarea de informarles de los detalles del horror vivido el miércoles en el pueblo toledano. Espero que no me tachen de inhumano si dedico lo que resta del blog a los comentarios de índole política que me ha suscitado el acontecimiento.


El ascua y la sardina

Con las elecciones generales a menos de un mes, era de suponer que los contendientes que aspiran a encabezar o a influir en el futuro Gobierno, fueran incapaces de desaprovechar la ocasión, así que trataron de obtener el mayor rédito político de lo ocurrido.

  • Sería poco más de las 9 de la mañana cuando "Espejo Público", el programa matinal de Antena 3 que presenta Susana Griso, puso un micrófono al alcance de Santiago Abascal: "Esto es lo que ocurre cuando el dinero destinado al mantenimiento de los ferrocarriles, se dedica a pagar los servicios de señoritas de compañía" (cita no literal). Dijo y continuó el resto del día con las actividades previstas para esa jornada.  Ayer jueves, por la tarde, su Partido, ha interpuesto un querella contra Óscar Puente, por homicidio imprudente.
  • Volviendo al miércoles por la mañana, el Ministro de transportes ("el ferrocarril español vive el mejor momento de su historia") tenía que enfrentarse a la prensa y protagonizar la correspondiente rueda de prensa. Sin descartar ninguna hipótesis, sin afirmar expresamente la responsabilidad de nadie, filtrando parte de las grabaciones entre controladores y maquinistas, se expresó de tal manera que la inmensa mayoría de los que le vimos y oímos podrían haber llegado a la conclusión de que, pendiente de la correspondiente verificación, el accidente se había debido a un fallo humano. En la tarde de ayer se ha hecho público el anuncio de que el próximo martes por la tarde, a petición propia, Óscar Puente comparecerá ante la Diputación Permanente del Congreso, con un único punto en el orden del día: el desastre de Urda. Veremos y oiremos. 
  • El Presidente del Gobierno, en sus primeras declaraciones, vino a decir que dos accidentes en la Alta Velocidad y con ese número de víctimas, eran "inasumibles". No aclaró el significado de su críptica expresión ¿Inasumibles? ¿Quería decir que no asumía, sin más, lo ocurrido, que cesaba al Ministro del ramo, que dimitía él mismo, o que, en cuanto tuviera un momento de respiro ingresaba en la Orden del Císter? El tiempo lo dirá o el votante lo olvidará, quién sabe, pero, en todo caso, de haber sido otro el comportamiento de Pedro Sánchez, no se habría encontrado en su actual encrucijada. Quiero decir que, si, para variar, hubiera obedecido el mandato constitucional de renovar los Presupuestos Generales cada año y se hubiera sometido al uso universal en los países democráticos de dimitir cuando el Parlamento rechaza su propuesto, ahora, o habría dispuesto de más medios u otro ocuparía su puesto. De manera que rasgarse ahora las vestiduras suena a impostura. Y aún hay más: ¿Por qué habiendo recibido España 165.000 millones de € para mejora de infraestructuras, las ferroviarias entre ellas, la línea Madrid / Sevilla, la más antigua, no había recibido ya el sistema de seguridad que montan ya el resto de las unidades que circulan por los demás trayectos?
  • Alberto Núñez Feijoo, por su parte, acaso pensando en el viejo dicho taurino de que "hasta el rabo todo es toro"o en aquello de que las urnas las carga el diablo y que hasta que termina el recuento es un tanto prematuro dar la faena por concluida, reclamaba asunción inmediata de responsabilidades. Sin hallar todavía las cajas negras de ambos trenes, sin ninguna posibilidad de establecer las causas reales del accidente, asunción de responsabilidades ya. Que conste que lo entiendo ¡Qué respiro si Sánchez hubiera dimitido ayer! ¿verdad? Y, sin embargo, qué quieren que es diga, yo, en su lugar habría dicho lo mismo.
  • Los socios, los habituales compañeros de viaje del PSOE, cada palo que aguante su vela, tomaron todos distancia, marcaron su propia personalidad y criticaron al Gobierno con una energía digna de mejor causa: las elecciones están, ya digo, a menos de un mes. En definitiva, lanzada a moro muerto. O como diría quien yo me sé "Chao, pescao" 

En cualquier caso, convendrán conmigo que el tremendo suceso del miércoles tendrá un notorio impacto en los resultados del 29 de noviembre. Demasiado traumático y demasiado cercano a la cita electoral. Al PSOE le llega este cataclismo en el peor momento; ahora que estaba, dicen, remontando sus posiciones gracias a una campaña alejada del tremendismo que tenía enfrente, se enfrenta con un suceso del que es mpsoible desentenderse. Su tiempo de reacción es mínimo, el ejercicio de control de daños, urgente. ¿Seguirá Puente en Transportes? y si ha de marcharse, por dimisión o por cese ¿Cuándo acontecerá?


¿Quién mató al Comendador?

 Tengo la impresión de que en esta ocasión no podrá acudirse al viejo "todos a una". Y me temo, por otra parte, que tardaremos meses o acaso años en saberlo. Recuerden, nada más, que seguimos sin conocer los entresijos del accidente de Adamuz, y, aunque en esta ocasión, las apariencias parezcan simplificar las causas, será imprescindible analizar al detalle qué pasó en Urda la mañana del miércoles.

  Creo que es bastante obvio que, sin entrar a valorar los diálogos entre el centro de control de Atocha y los maquinistas de los trenes siniestrados (tan diligente y cuestionablemente difundidos por quien tenía interés en hacerlo), ha habido, además y antes, fallos técnicos: el automatismo que no funcionó fue excelente… en 1992, cuando se instaló en el primer AVE que hizo el recorrido Madrid / Sevilla. De eso hace ahora treinta y cuatro años; en términos tecnológicos, una eternidad. Hay otros sistemas más modernos y mejores. De hecho, fuentes autorizadas han reconocido el jueves que uno de estos sistemas estaba "a punto" de instalarse en todos nuestros trenes. No estaba aún siquiera a prueba, pero estaba previsto. O sea, que el que llevaba el tren de Renfe y no sé si también el de Iryo, eran sendas antiguallas.

Se investigará el accidente, los agentes concernidos acabarán, con toda probabilidad, ante los tribunales y algún día más o menos lejano sabremos cuáles fueron las causas y quiénes los responsables de la muerte de, por el momento, sesenta y nueve muertes.


España entera está mal mantenida

Nuestros trenes, otrora joyas efímeras de nuestra corona, se averían con excesiva frecuencia y, lo que es peor, se accidentan con secuelas trágicas. Nuestras carreteras, autovías y autopistas, están en un deplorable estado de conservación y eso es una de las principales causas de buena parte de los accidentes que cuestan, en su conjunto, más de mil vidas al año. Arden nuestros montes cada verano, destruyendo hábitats que tardarán décadas en recuperarse, llevándose por delante vidas y haciendas. Y los cauces de los ríos, arroyos y cárcavas siguen siendo el asentamiento de todo género de desperdicios, desde esqueletos de bicicletas a frigoríficos desvencijados, y los embalses no se drenan cuando las prolongadas y frecuentes sequías lo habrían puesto tan fácil, etc. etc. etc. Todo esto es así desde hace demasiado tiempo.

¿Qué nos pasa? ¿Por qué damos lugar a que la desidia se instale a partir del día siguiente a la inauguración de una autovía, de una nueva línea de alta velocidad? Sabemos que el mantenimiento, todo mantenimiento, consume cuantiosos recursos, pero, en mi opinión, las causas son otras.

  • Por una parte, las tareas de mantenimiento no cotizan entre los activos electorales. No hay manera de inaugurar la limpieza del suelo de nuestros bosques, ni la reposición de los sistemas de navegación de la alta velocidad, por ejemplo. La rentabilidad en votos del mantenimiento, tiende a 0. Me temo que nadie, ningún Partido se libra de este defecto, que viene de antiguo. El ámbito autonómico y el municipal, discurren a la par que el estatal.
  • Por otra, el mantenimiento, pensemos en el del ferrocarril, o en el de la limpieza de los bosques, es una tarea que trasciende en el tiempo a los ciclos electorales. Mantener el mantenimiento, valga la reiteración, exige continuar la tarea que otro comenzó, así que tiene que darse un cierto nivel de consenso previo entre Partidos, o entre bloques, qué más da, que dé por supuesto que hay cosas que deben pervivir, una red viaria segura, sólida y eficiente, sea quien sea el inquilino de La Moncloa. Dada la polarización actual, oyendo a los candidatos, no los de ahora sino los de los últimos veinte o treinta años pasados, prometer derogar esto, aquello y lo de más allá en cuanto reúnan a su primer Consejo de Ministros, también desconfío de que ese segundo origen del escaso afán por conservar lo que tenemos se ponga en práctica tan pronto como quisiéramos.


La gente, sin embargo, es maravillosa

Lo es, aunque a veces tengamos que esperar a que ocurra lo peor para ser conscientes de ello.

  • Los primeros en llegar hasta el lugar de la catástrofe, antes que los sanitarios, antes que las fuerzas del orden, antes que los técnicos del ferrocarril, antes que la UME, fueron vecinos de Urda que ayudaron con sus manos a sacar de los coches siniestrados a los viajeros, que colaboraron, más tarde, en movilizar ambulancias y en llevar a cabo cuantas tareas se les fueron pidiendo.
  • Muy pocas horas después de la petición pública de donaciones de sangre para atender a la angustiosa emergencia, hubo que desconvocar al río de donantes que acudieron al momento para solventar la carencia. Sólo en Madrid se contabilizaron más de seis mil donantes el mismo miércoles

Son sólo dos ejemplos de solidaridad colectiva, pero hay cien historias individuales de entrega al necesitado de ayuda. ¡Qué buenos vasallos… si hubiera buenos señores!

viernes, 23 de octubre de 2026

 Lo público

Esto es lo que hay

Escribo este blog desde la privilegiada atalaya de una habitación del Hospital Ramón y Cajal. Este centro sanitario, uno de los hospitales de referencia de la sanidad madrileña , por circunstancias que yo habría deseado no pasar, lo conozco bastante bien; hablo con sanitarios de todos los niveles, de celadores a cirujanos, y me creo autorizado para poder escribir algunas líneas sobre este Centro y, por extensión, sobre la sanidad pública española.

Sé muy bien que hay dos modelos básicos de gestionar la sanidad de los ciudadanos, el público o el privado, con todas las versiones híbridas que quepa imaginar. La base oficial y legal de la española es la sanidad pública, universal y gratuita. A su lado coexiste una sanidad privada que, según territorios, es más o menos potente. Ésta segunda, en teoría, se nutre en buena parte de las aportaciones de dinero público cuando trata en sus instalaciones a pacientes derivados de la sanidad pública.

Inclinarse por uno u por otro de lo sistemas de que hablo, marca la diferencia entre dos formas antagónicas de entender la solución de los problemas de los ciudadanos. En resumen, dos opciones políticas no necesariamente opuestas, pero, desde luego, bastante diferentes y ambas legítimas: hacer de la sanidad un problema privado al que se enfrenta el ciudadano con sus propios medios, o hacer del problema de la salud un asunto que compete atender al Estado.

En el caso español, se da la peculiar circunstancia de que siendo la salud, en principio, un asunto público, uno de los pilares básicos del "Estado del bienestar", dada la distribución constitucional de competencias, la gestión de la sanidad compete a las Comunidades Autónomas, muchas de las cuales están gobernadas por Partidos más proclives al modelo privado que al público.

Volviendo al Ramón y Cajal, desde hace unos días, vengo escuchando las quejas coincidentes en su contenido, al margen del estamento profesional de quien hablara conmigo sobre el abandono sistemático de la institución: la madrugada que llegué, mediada la semana pasada, no había almohadas ni mantas en Urgencias; Al cabo de un rato, apareció una enfermera, gozosa porque había encontrado una para mí. Con la manta no hubo caso. Luego me enteré de que tampoco había suficientes en planta: cuando llegué a mi habitación, fui recibido con un curioso comentario: "¡Qué bien: viene con almohada!". En planta, como digo, tampoco había almohadas; mantas sí, por suerte. Dos días después, faltaron toallas… Y el servicio de limpieza, una contrata, no dedica el tiempo imprescindible como para que los ascensores estén limpios o las habitaciones reciban una atención más minuciosa, y muchas de las camas no son fáciles de manejar porque están aquejadas de algo que no perdona: la antigüedad, y, y, y.

No obstante, sin duda, lo más grave es la carencia de personal, vacantes que no se cubren, menos plazas convocadas de las necesarias, sueldos insuficientes para pagar, siquiera un alojamiento decente, profesionales que emigran buscando mejores condiciones laborales, plazas cubiertas por doctores hispanoamericanos (ninguna queja por mi parte ni a su competencia ni a su condición de inmigrantes), buenos profesionales que han seguido el camino que antes habían iniciado sus colegas españoles que ahora están en el Reino Unido, Alemania, Holanda. Así que me pregunto ¿Estamos locos o somos tontos? Formar a un médico supone diez años mínimos de estudio a un coste descomunal para las arcas públicas, y, justo cuando empieza a trabajar, lo forzamos a cambiar de país, porque el suyo no es capaz de pagarle un sueldo a tono con sus prestaciones. El país que lo recibe, nada más que tiene que abonar un salario suficiente para hacerse, gratis, con un profesional de primera categoría

No es demagogia, ojalá o fuera, pero, veamos el caso de Madrid: es la CC.AA. con mayor PIB de España y la que menos recursos dedica a la sanidad pública. ¿Entonces? Busquen la respuesta en las partidas dedicadas a nutrir las arcas de la sanidad privada. Nos puede gustar más o menos, pero que nadie ponga el grito en el cielo: la Comunidad madrileña está gobernada por alguien que nunca ha ocultado su ideología y gobierna por mayoría absoluta.


Dios los cría y…

Hablando del Gobierno de la Comunidad de Madrid, esta semana ha sido la Comunidad Autónoma anfitriona del Presidente de Argentina, el peculiar señor Milei. Digo lo que digo porque ha sido la señora Díaz Ayuso la única autoridad digna de tal nombre que ha recibido al ilustre visitante. Es verdad que él había solicitado visitar al Monarca, pero se le hizo saber que, cuestiones de protocolo, eso sólo sería planteable si, antes o después, creo que antes, era recibido por el Presidente de Gobierno. Como era de esperar, Milei abandonó su idea: no habría sido lógico acudir a La Moncloa para después, en otra de sus comparecencias, dedicarle a Pedro Sánchez las lindezas con las que suele emplear cuando habla del Presidente. Entre otras la de dictador. ¿Dictador y alguien puede acusarlo en público de serlo sin que le pase nada?

Entonces ¿A qué vino Milei? ¿Quién le invitó? Y, por otra parte ¿Qué pinta el histriónico Presidente argentino en este post? Vamos por partes:

  • Según he leído, Milei, en visita a España de un solo día (más otro de venida y otro de vuelta) tuvo un encuentro con un grupo de empresarios, organizada por Nueva Economía Forum en el Real Casino Gran Círculo, asistió después a la Fundación Disenso, vinculada a Vox, visitó a no sé muy bien quien y remató su jornada visitando a la Presidenta madrileña en su despacho provisional del Canal de Isabel II (el que, según su ocupante, habría de haber sido sustituido por el que pensaba instalar en el más famoso ático de Madrid).
  • No se sabe quién le invitó. Al menos nadie ha pregonado su condición de pagano del episodio. Permítanme, pues, que aventure una hipótesis. Sólo es eso, algo que se me ha ocurrido y que daría por no escrita en cuanto tuviera a mano alguna información solvente que diga cualquier otra versión. Miley será un tanto histriónico, sí, pero es un Jefe de estado; es decir, alguien con una agenda comprometida y cerrada con meses de anticipación. ¿Es verosímil que Nueva Economía Forum o la Fundación Disenso sean entidades capaces de mover de su despacho a un Presidente de Argentina? (de la Srª Ayuso hablaré más adelante) Yo no lo creo. 
  • Milei, además de Presidente es uno de los personajes más conocidos de la ultraderecha mundial, excéntrico, chillón, pero adalid de la política más ultraliberal que pueda imaginarse; recuérdenlo empuñando la motosierra. Un símbolo para el ultraliberalismo e incluso para la versión actual de la derecha española. Por consiguiente, creo (sólo creo) que o Vox o el PP, o ambos decidieron invitarlo aunque sólo fuera para deleitase oírle poniendo a parir panteras al actual Presidente español.
  • Pero… hace meses no estaban convocadas las elecciones generales, así que traer a Milei para encabezar el coro de quienes claman contra Sánchez tampoco era una idea descabellada por más que molestara al Gobierno, o precisamente por ello. El problema es que ahora estamos, como quien dice, a cuatro pasos de las urnas y, ya se sabe, lo más importante en una campaña electoral no es tanto acertar como no cometer errores. Aquí y ahora la rentabilidad de un tipo como Milei, no del todo controlable, podría ser un torpedo bajo la línea de flotación para las formaciones que están poniendo en cuestión, retractándose después y volviendo a insistir, el actual modelo de pensiones públicas (otra vez lo público). En definitiva, estaba revolviendo la intención de voto de nueve millones y medio de votantes.
  • Así que se improvisa una agenda alternativa, Alberto Núñez Feijoo y Santiago Abascal se tornan invisibles y piden, o ella se ofrece ¿qué más da? a la Srª Ayuso que actúe a modo de sobresaliente en plaza de pueblo y lidie lo que salga de chiqueros. Y ahí tenemos a nuestra presidenta madrileña que en vez de acudir a su socorrido "chao pescao", se abre de capa, recibe al de la motosierra, se funde con él en fraternal, o filial abrazo, se encierra con él y lo despide dos horas después sin que ni una ni otra tengan a bien decir esta boca es mía.
  • Y éste es, quizás el único momento del viaje con una cierta lógica interna: el maestro del ultra liberalismo caiga quien caiga, aleccionando a su aventajada alumna sobre qué hacer para intensificar el desmantelamiento de lo público, cómo ahogar la sanidad o de qué manera estrangular con más eficacia la educación, si ambas son ¡qué horror! públicas. 

No quiero adornarme con flores ajenas, así que la mejor síntesis política de la visita del  Presidente argentino, se la debo a don José Luis Martínez-Almeida, a quien he oído en televisión diciendo, no es literal, que la izquierda española debe de estar encantada con la ocurrencia de traer, precisamente ahora, al Presidente Milei.


Dos últimas observaciones

  • Mi teoría sobre quién estaba detrás de la invitación a Milei tiene un punto débil: si fue la gran derecha española quien lo invitó ¿por qué no se canceló el viaje? Aunque en ese caso, sigue vigente la pregunta ¿quién trajo a Milei?
  • Más de uno de mis lectores puede pensar que, en este post, no estoy siendo objetivo. Tiene razón, ni en este ni en ninguno lo he pretendido, porque no soy un objeto, sólo suelo pretendo no ser arbitrario. Recuerden que, hablando de lo público y lo privado en sanidad, acabo de decir que hay dos sistemas básicos, ambos legítimos y que, por lo que a mí se refiere, estoy a favor de lo público. No se trata de "hay que toma partido, partido hasta mancharse" de Gabriel Celaya, sino de que pienso y siento lo que acabo de escribir.