viernes, 17 de julio de 2026

 Calladitos estaban más guapos


Pimer bocazas: M. Rajoy

Esta vez no hay dudas de que se trata de Mariano Rajoy, Registrador de la Propiedad, que tiempo atrás, fue Presidente de Gobierno, aunque el Parlamento de la Nación acabó descabalgándolo de su señera posición, acusados, su Gobierno y su Partido, de corrupción.

Fue don Mariano frecuentemente celebrado, cuando no motivo de chanzas y cuchufletas, por sus ocurrencias idiomáticas. Con ocasión del hundimiento del "Prestige" cuando todo indicaba que nos encontrábamos ante una catástrofe medio ambiental, zanjó la cuestión con "Son unos hilillos de fuel". Su papel como profeta quedó bastante tocado.

Por el contrario, fueron aplaudidas sus tautológicas definiciones ("un plato es un plato y un vaso es un vaso") así como la escueta fórmula para definir el ser profundo de España, equidistante, me atrevería a decir, entre las antagónicas posiciones de Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz: "España es un gran país y en España habitan los españoles". Claridad, ésa es la cualidad de la que adolecemos con frecuencia y que a Don Mariano le sobra.

Esta vez, un simple comentario en "El Debate" a propósito del Campeonato Mundial de Fútbol ha desatado la polémica. No soy quién para saber qué pasaba por la cabeza del articulista cuando dijo lo que dijo, si trataba de ser ocurrente, si confundía churras con merinas o si decía lo que pensaba aunque no cayera en la cuenta de que, puesto negro sobre blanco, se estaba metiendo en un charco.

Le hago a Don Mariano la merced de descartar el odio racial o la intención de zaherir a nuestro vecino (cuyo Pacto de Amistad con España, casualmente, acaba de boicotear su Partido), pero cuando uno escribe en un periódico y ha sido Presidente de Gobierno, conviene repasar lo escrito y borrar cualquier cosa que pueda herir susceptibilidades, salvo que sea eso, molestar, lo que se pretende.

El caso es que Don Mariano, hablando del partido jugado el martes pasado, que, como todos saben, ganó España con todo merecimiento, y refiriéndose a la selección francesa, dijo, literalmente que el fútbol de la selección gala “es de altísimo nivel” pero que juega “sin franceses”.

¿Observaciones?

  • Es obvio que la condición de "francés" no exige apellidarse necesariamente Dupont y tener la piel del color de la azucena. Él, Registrador de la Propiedad, Licenciado (o Doctor, no lo sé) en Derecho, debe saber cosas como esas.
  • Así, por ejemplo, dos de los jugadores que forman parte de la selección española, presentan a la vista el mismo aspecto que la mayoría de sus rivales del martes y llevan con orgullo apellidos que no son muy frecuentes en España ¿Sugiere don Mariano que Nico Williams y Yamine Yamal deberían ser excluidos de nuestra selección? No ¿Verdad? Pues eso.
  • ¿Qué necesidad tenía el ex Presidente de provocar comentarios como el del Ministro Francés de Asuntos exteriores: “Es una estupidez, racismo o las dos cosas”? ¿Es consciente, que soltada la frase el debate era inevitable, y que él saldría malparado?
  • Al día siguiente del partido, Don Mariano retomó la pluma y volvió a hablar de fútbol, del partido España-Francia y comentó que  la relevancia que se le han dado a sus palabras son cortina de humo para no halar de otras cosas. Como argumento, viejo, viejísimo, y, sobre todo insuficiente.
  • Créanme: es más que posible que , pese a su aparente displicencia, el provocador del lío esté consternado por la que se ha montado, pero hay una lección para todos nosotros: ¿somos conscientes de cuántas veces dejamos en evidencia con un chiste desafortunado cuál son nuestras verdaderas convicciones? Lean o relean a Freud y su "Psicopatología de la vida cotidiana".


Segundo bocazas: Monseñor Argüello

Para que nadie dude de a quién me refiero, se trata de Mons. Luis Javier Argüello García, abogado, Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española.

Antes de entrar en materia quiero dejar constancia de mi posición respecto a algo que he visto discutido en más de una ocasión. Hasta donde yo sé, Mons. Argüello es español, mayor de edad y disfruta en plenitud de los derechos personales que le corresponden en su condición de tal. Por lo tanto, es mi punto de vista, tiene derecho a opinar lo que le venga en gana sobre la materia que le parezca oportuna. Obviamente, también sobre política. Por la misma razón, estoy, estamos en nuestro derecho de estar de acuerdo o no con lo que diga y, llegado el caso, de llevarle la contraria en público o en privado.

Y ahora sí: ocurre que recientemente ha declarado que "cuando el Estado se olvida de la ética, se convierte en una banda de ladrones. A los hechos me remito". Añado que no es la primera vez que critica a los actuales gobernantes, porque poco tiempo antes había insistido en que la situación política en España es insostenible y en que hay que ir a elecciones o a una moción de censura. 

Dejemos la petición de elecciones o la exigencia de una moción de censura, porque ni es insultante ni deja de ser discutible, en especial la segunda. Pensemos en lo de la falta de ética, la banda de ladrones y las pruebas.

¿Comentarios?

  • ¿Ha estado atento el Prelado de Valladolid a las prédicas de León XIV a propósito de la necesidad de buscar la concordia o andaba enredado tratando de encontrar motivos para aleccionar a sus feligreses cara a las próximas elecciones? ¿Las comparte, cree que iban dirigidas a la clase política, a la Iglesia española, a todos nosotros? ¿Qué pervivencia temporal cree que intentó darles el Sumo Pontífice? ¿Ya han caducado?
  • Lo malo de las generalizaciones es que provocan, o pueden provocar, el efecto espejo. Si uno trata de meter a toda una clase política o a todo un Partido en el mismo saco y habla de banda ladrones, alguien puede caer en el despropósito de extender el desagradable asunto de los abusos sexuales de unos cuantos eclesiásticos a toda la Iglesia ¿Verdad que eso también es injusto?
  • Cuando se incurre en excesos, en errores de bulto, bueno sería acudir a la humildad y pedir disculpas o, llegado el caso, perdón. Mons. Argüello he hecho lo contrario: tratar de explicar por qué cree que tiene razón y cómo es posible que nos equivoquemos cuando está tan claro lo que ha querido decir.
  • Y eso, en mi opinión, es el caso: que los lectores han entendido perfectamente lo que el prelado ha querido decir, y algunos, yo entre ellos, creemos que se ha excedido en las generalizaciones. Por lo demás, que siga diciendo lo que le venga en gana, y cuando llegue el momento que acuda a votar a quien mejor le parezca. Eso sí, espero que no se escandalice de lo que pueda opinarse sobre él, antes, ahora y más tarde.


Dos bocazas, para terminar: Tellado y Puente

Estaba yo tan contento viendo como en esta ocasión, en medio del horror de la tragedia del incendio forestal de Los Gallardos, Almería, al menos por una vez se estaba dando un ejemplo cabal de sintonía ante la desgracia, de cooperación, de colaboración leal entre Administraciones Públicas de signo distinto, la Junta de Andalucía y el Gobierno de la Nación, y tienen que venir dos aguafiestas, dos lenguaraces a emborronar la página.

Daba gusto oír voces coincidentes, Juanma Moreno, su responsable de emergencias por un lado, Félix Bolaños, el mismísimo Pedro Sánchez por otra, y justo cuando estaba pensando ¡qué bien! así debería ser siempre, dos bocazas profesionales, dos insultadores con mando en plaza, me han vuelto a demostrar lo poco que se necesita para arrasar con las buenas maneras de la mayoría.

Miguel Tellado, Secretario General del Partido Popular y Óscar Puente, Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible del Gobierno de la Nación, se han enzarzado en una bronca tabernaria, la única en la que se sienten cómodos, en la que, mira tú por dónde, lo único que he echado en falta ha sido la condolencia por las pérdidas de vidas y bienes, ni del uno ni del otro.

Tellado, podría empezar por Puente pero ¿qué más da?, ha dicho en El Escorial, al hilo del comentado incendio, que España necesita urgentemente un gobierno central, centrado, única y exclusivamente en la gestión: "hoy, lamentablemente, no lo tenemos".

Tiempo le ha faltado a Puente para dar la réplica: "¿Pero este pedazo de sinvergüenza está culpando al Gobierno de España del incendio de Almería y de sus consecuencias?"."¡Cuando recortan los efectivos antiincendios, que son de su competencia, y no son capaces una vez más de mandar el mensaje de ESalert!".

¿Mi opinión?

  • Encalabrinados los dos, rabiosos, más pendientes de erosionar al contrario que de construir alguna posibilidad de sumar esfuerzos. Por fortuna, ambos estaban lejos del lugar de los hechos, donde colegas suyos estaban dando un ejemplo del bien hacer.
  • En cuanto al señor Puente, ganador, es decir, perdedor a los puntos en este combate por el campeonato nacional de la antipolítica, escuche atentamente a su colega de Gabinete, el Ministro de Justicia, y entérese, de una vez, que en este desgraciado suceso, lo único que no procedía era hacer llegar a la población dispersa, cada pequeño núcleo poblacional con necesidades no ya distintas, sino opuestas, una alerta que, por definición, es uniforme.


Para terminar, cuán cierto es que el hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios.









viernes, 10 de julio de 2026

 Cosas que pasan


Manía persecutoria

Tal parece que haya una competición (iba a decir siniestra, pero en cuanto tomen nota de los jugadores, verán que es imposible: la competición es de derechas, o sea, diestra) para ver quién cuestiona, desacredita y vilipendia más y mejor las instituciones básicas de la democracia española.

No se trata, no esta vez, de que algún Partido que blasona de españolismo quiera derogar un título entero de la Constitución, y de paso algún que otro Artículo suelto, sino de una aparente orquestación coral en contra de la parte acaso más sensible de la mecánica democrática: el sistema electoral.

Como trataré de explicar, en un corto período temporal, apoyándose en tres motivos dispares, el Partido Popular y su más que aceptado socio de Gobierno en un hipotético futuro, han cuestionado la calidad de nuestro sistema electoral.

  • El proceso de regularización de inmigrantes. PP y Vox han puesto el grito en el cielo ante el proceso en marcha. De poco vale recordar que España padece hoy una angustiosa falta de mano de obra en múltiples sectores (hostelería, construcción, transporte, agricultura, pesca) que está lastrando nuestro desarrollo. Tampoco viene a cuenta tratar de desmontar el bulo del llamado "efecto llamada", porque los regularizados ya estaban todos en España desde hace tiempo. No importa que la desaparición constante de viejos oficios se deba, según los entendidos a "falta de generación de relevo". ¿Será que el Gobierno ha perdido la razón?. Aún puedo entenderlo en el caso de los padrinos del principio de "prioridad nacional" ¿Pero el PP? ¿Ha olvidado que su influyente  Presidente de Honor, D. José Mª Aznar, llevó a cabo dos regularizaciones, una en el 2000 de 240.000 inmigrantes y otra al año siguiente que sumada a la anterior sobrepasó la cifra de medio millón de regularizados? Veremos en cuántos se diferencia de la cifra final de afectados en esta ocasión. Lo verdaderamente peregrino de tanto lamento, es que, según los citados, se está preparando una recomposición del censo para perpetuar a la izquierda en el poder. No lo duden: quienes así gritan saben muy bien que una cosa es permiso de residencia y otra muy distinta, la nacionalidad española.
  • "Ley de Nietos" (en realidad, Disposición Adicional 8ª de la Ley de Memoria Democrática del 22) El fondo de la cuestión, otorgar la ciudadanía española a los descendientes de los exiliados republicanos, no sólo no parecía objeto de polémica hasta ahora, sino que coincidía con promesas hechas por don Feijoo en Argentina ante un público español. Ahora, junto al la regularización ya citada, ha sido interpretado por el dúo PP/Vox como un intento de desvirtuar la voluntad de los verdaderos españoles. "ingeniería electoral" le parece la norma a Don Alberto.  Dª Ayuso, da un paso más y ha llegado a hablar de "golpe de Estado a cámara lenta" o "en diferido", no recuerdo bien. 
  • Voto por Correo. Las dudas sobre esta modalidad de votación, han sido una exclusiva del Sr. Abascal que partiendo de que al frente de Correos está alguien nombrado por el PSOE, o sea, por Pedro Sánchez, da por supuesta la manipulación del voto por correo. Tan convencido dice que está, que ha prometido que cuando él mande cambiará la Ley Electoral. Bueno, está en su derecho, tanto de decirlo como de intentarlo cuando pueda, pero dado que la Ley de que hablamos es Orgánica, mucho tendrá que mandar para poder cambiarla. 
  • El resumen de los tres apartados anteriores hay que interpretarlo, por una parte como una más de las consecuencias de la frustración de quienes llevan tres años pidiendo adelanto electoral y, por otra, como ejemplo del empeño, más acusado en Vox, de socavar la confianza popular en las instituciones. Modelo Trump, dicho sea de paso, que antes de cualquier elección, aunque termine ganándola, pone en tela de juicio la limpieza del proceso. Un detalle pintoresco, (o pegarse un tiro en el pie, según prefieran): hasta ahora, tanto el voto exterior como el voto por correo ha sumado escaños al PP, no al PSOE, lo que demuestra que en el fondo, no sé si advertido o no por todos sus promotores, de lo que se trata es de poner en tela de juicio un sistema que, hasta ahora ha funcionado de manera ejemplar.


Cuarta edición 

  • Andalucía cierra el ciclo. Cuatro elecciones autonómicas y un mismo resultado: Gana el PP, pero para gobernar necesita asociarse. Una vez más, Vox impone sus condiciones programáticas (no sólo la famosa prioridad nacional, sino supresión de subvenciones a troche y moche, anuncio de una legislación autonómica alternativa a la Ley de Memoria Democrática, y más y más) y orgánicas, con la presencia de Vox en el Gobierno andaluz. Y ello, con la misma carga política haya sido cual haya sido la diferencia de escaños entre Vox y PP.
  • ¿Qué ha quedado de los buenos propósitos de Juanma Moreno (Juanma Moruno para Abascal)? El tono moderado y el semblante cercano y amable que usa en sus intervenciones, eso es todo. Menos es nada, y que conste que le creo cuando dice que hubiera preferido gobernar en solitario, ¿quién no? La cuestión está en preguntarse si, vistos los resultados electorales y la dramática necesidad de contar, al menos, con dos abstenciones, sólo dos, hizo todo lo posible por conseguirlos ¿O la Dirección Nacional le prohibió, siquiera, intentarlo? Porque a su izquierda había más que suficientes votos para tratar de negociar su investidura.
  • Ahora ya es tarde. Hoy, más que nunca, es evidente que la coalición PP/Vox goza de una salud excelente. Para Juanma Moreno, la próxima oportunidad en 2030, casualmente, el año de la agenda que tanto molesta a su ya socio de Gobierno.


Autoridad que no abusa, se desprestigia

  • En pleno desarrollo del Campeonato Mundial de Fútbol, la máxima expresión, el acontecimiento más relevante del deporte que acaso sea el que más seguidores arrastra, ha tenido que haber alguien, el primer mandatario de uno de los tres países organizadores, que empañe el significado, el sentido, la esencia del deporte como competición limpia, justa, regida por normas imparciales.
  • Donald Trump, quién si no, ha cometido una tropelía sin precedentes (ya saben, pedirle al Presidente de la FIFA que le anulara una tarjeta roja a un jugador de la selección norteamericana) a la que, por otra parte, se ha prestado, parece que sin mucho esfuerzo, el Sr. Infantino que, a partir de ahora, malbarata su prestigio, si es que le quedaba algo después de haber admitido la falacia de las "pausas de hidratación", es decir, espacios publicitarios, dos veces por partido.
  • Hay algo obsceno en el tejemaneje que comento. El Sr. Trump, no sólo lo ha hecho (violentar las normas de una competición de la que era anfitrión), sino que, muy a su estilo, se ha vanagloriado de ello. Y eso, amigos, a estas alturas, les aseguro que no me extraña: el personaje ha dado muestras sobradas de que la moderación, las buenas maneras y la discreción, le son ajenas por completo.
  • No quiero terminar este apartado, sin felicitar efusivamente a la selección belga, por cierto nuestra próxima rival, que arrasó al equipo norteamericano, con lo que ha hecho a los demás competidores el favor de evitar jugar contra un equipo que tiene detrás el poder arbitrario de un sujeto como el actual Presidente USA.


P.D. Con el post prácticamente redactado, asisto atónito a la polémica suscitada por las asombrosas declaraciones de Alberto Núñez Feijoo a propósito del "cáncer del absentismo". Demasiado importante el asunto para ventilarlo con un par de párrafos. Quizás lo trate en otro momento. Hoy, sólo tres apuntes: 

  • La afirmación de Feijoo sobre cómo afrontar el problema ("con acuerdo o sin acuerdo") apunta a su talante conciliador. 
  • Las abundantes declaraciones de políticos de su marca tratando de matizar, desdecir en realidad, la desafortunada ocurrencia de su líder demuestran la gravedad de su error.
  • Por fortuna para Don Alberto, la Emperatriz de Lavapiés ha salido en su defensa, "Tiene más razón que un santo", ha dicho Doña Isabel, aunque no ha concretado a qué santo se refiere. Personalmente descarto a San Isidro, porque para absentismo, el suyo, que  se dedicaba a rezar mientras los ángeles se ocupaban de la yunta.







viernes, 3 de julio de 2026

 El Rey desnudo


Tras los insultos llegaron los votos

En un pleno tan bronco, tan tabernario como cualquier otro, el afinado coro de insultadores llenó la cámara de improperios. Me parece una pérdida de tiempo, a más de una empresa complicada, llegar a establecer la clasificación de los aspirantes al disputado título de Insultador Mayor del Reino; ¡Hay tantos, tan sañudos y tan dedicados a su oficio…! 

Día tras día, sea cual fuere el asunto a debate, se repite el espectáculo: uno tras otro, los oradores que toman la palabra, o se ufanan en encontrar motivos personales o familiares, no importa cuán alejados estén de la cosa pública, para desestabilizar al adversario, o se desgañitan tratando de demostrar que para malos, malísimos esos de ahí enfrente. 

Todos los que se sientan en los escaños del Congreso o del Senado saben, o deberían saber, qué problemas les quitan el sueño a sus votantes. Siendo así, ¿por qué sesión tras sesión no hablan de por qué son incapaces de reducir el problema de la vivienda o de qué planes tienen al respecto para cuando ganen las elecciones? 

Podríamos repasar la lista del resto de cuestiones que preocupan a los españoles, los problemas económicos, el paro, la inmigración (de éste al menos se sabe que gobierno y oposición mantienen posiciones irreconciliables a partir de la puesta en circulación por Abascal del concepto de "prioridad nacional") para llegar a la conclusión de que sus señorías tienen sus propios problemas y que son diferentes a los de la ciudadanía: para ser precisos, a saber, mantenerse en el poder cuanto más tiempo mejor, y acceder a él cuanto antes. ¿por qué medios? Por los disponibles.

¿Hasta cuándo tendremos que aguantar este insoportable ejercicio de dejación de responsabilidades? 


¿Una derrota ética, o pedir peras al olmo?

Así que visto que el Presidente del Gobierno no está por la labor de dejar el campo libre a la oposición, pese a las reiteradas peticiones de dimisión o de convocatoria de elecciones, esta semana pasada, a propuesta del Partido Popular, se ha votado una moción que pedía al Presidente del Gobierno que dimita o que se someta a una Cuestión de Confianza. La suma de los votos del ponente, más los de Vox, más los de Junts, han sido suficientes para que la moción fuera aprobada.

Todos, los ganadores y los perdedores, sabían que, descartada la dimisión pura y dura, las fórmulas para hacer caer al Gobierno sólo son dos: moción de censura (método que el PP es renuente a plantear porque, hoy por hoy, le consta que le faltan votos para ganarla) o la moción de confianza cuyo único convocante habilitado para presentarla es el propio Presidente del Gobierno.

No obstante, pocas dudas caben de que el resultado de la votación de la que hablo es un fiel indicador de la pérdida de apoyo parlamentario al Gobierno. Desde un punto de vista ético habría cabido esperar algún efecto práctico sobre la actitud del Presidente. Cierto es que en otros tiempos o en otros países se presentan dimisiones por motivos mucho menos notorios, pero ¿alguien se ha extrañado de que quien lleva un trienio incumpliendo el mandato constitucional, claro e inequívoco, de presentar cada año las cuentas del reino, los Presupuestos Generales del Estado, se haya quedado tan tranquilo? Incluso se le vio reír, algo que, en mi opinión, es detestable, no ya en términos parlamentarios, sino simplemente, como ciudadano.

Siendo así las cosas ¿para qué repetir argumentos? La base argumental de la actitud presidencial para negarse a dimitir pese a los casos de corrupción que le rodean, fue la misma de siempre: "Y tú más".


La traca final

Como último evento de la semana, el sábado pasado se reunió el Comité Federal del PSOE, máximo órgano entre Congresos. Desconozco el número exacto de asistentes, como ignoro también el número de miembros del Comité, que estatutariamente no es fijo pero que ronda los trescientos.

Número más que suficiente como para aventurar la teoría de que con tales cifras, y hablando de una formación política, es imposible la unanimidad, salvo que admitamos la representatividad trucada.

El Secretario General del Partido, Pedro Sánchez, planteó la reunión, muy en su línea, sobre la necesidad de resistir a toda costa, dejar atrás los escándalos, tomar impulso y salir a ganar las próximas elecciones generales. 

Veamos algunas perlas:

  • “Vamos a limpiar lo que haya que limpiar y seguiremos gobernando”. ¿Se considera a sí mismo como terreno o material "limpiable" si llegara a ser procesado?
  • “Vosotros sabéis lo que recortan el PP y Vox; esa es su propuesta para España. Aspiran a derogar todos los derechos, servicios públicos, y solo el PSOE puede frenarlos" De nuevo el viejo truco de amenazar con lo que hará o dejará de hacer el adversario. El espantapájaros ha funcionado en más de una ocasión. ¿Hasta cuándo? Todo depende, no de sus fieles del Comité Federal, sino de la masa anónima de votantes, sobre los que el control es mucho más problemático.
  • "Abandonad toda esperanza" (1), dijo a quienes especulan con un posible adelanto electoral. Por lo que se sabe, en esa reunión, los esperanzados fueron sólo dos, Emiliano García Page y la alcaldesa de Palencia. Dos entre trescientos. ¿Demostración de su capacidad de convencimiento o muestra insólita de obediencia ciega? Me niego a usar ejemplos facilones de mayorías tan absolutas, pero añoro los tiempos en los que en el PSOE, frente a la solidez de la Dirección, que la tenía, había una corriente crítica, fuerte e influyente, como la hoy desaparecida "Izquierda Socialista" de Luis Gómez Llorente, Pablo Castellanos, Carlos López Riaño… 

Dos críticos, sólo dos. Sánchez debería reflexionar sobre el abismo al que se enfrenta, rodeados de "fieles", incapaces de darse cuenta, y, por tanto de avisarle, de que está jugando el triste papel del "Rey desnudo". Tiene tantos leales que nadie se atreve a decirle la verdad. ¡Ay de él al día siguiente! Porque hay algo peor que perder unas elecciones: dejar a tu Partido incapacitado para volver a ostentar el poder durante una generación. 

Sánchez está jugando con fuego: como decía, airea el fantasma de la ultraderecha (hay que reconocer que en esta artimaña tiene un aliado formidable en Feijoo cada día más entregado al abrazo del oso de su alianza con Vox) convencido de que le funcionará una y otra vez, pero no cuenta, o parece que no cuenta, con un enemigo invisible, pero real y temible: la ruptura de su suelo electoral, la abstención de cientos de miles de "votantes de toda la vida", que pueden hartarse de ir a votar con la nariz tapada.


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(1) "Abandonad toda esperanza". Debo confesar que me ha sorprendido la culta cita que comento, aunque tengo la duda de si además de su evidente oportunidad, ("Vosotros los que aquí entráis, abandonad toda esperanza", Canto tercero del Libro Infierno de la Divina Comedia de Dante) no cabe una interpretación freudiana ("no hay errores, sino actos fallidos") en la que el infierno se corresponde, precisamente, con el sistema sanchista de jefatura inmisericorde; porque me niego a admitir, como alternativa, que para el Secretario General del PSOE el infierno sean las urnas.











viernes, 26 de junio de 2026


No juzguéis y no seréis juzgados


Quiero un título diferente

Hace muchos, muchos años, septiembre del 59, pisé por primera vez la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. Hoy, tras vivir de la práctica de una de las ramas del Derecho hasta mi bien ganada jubilación, entre los incontables cambios habidos en la legislación vigente y los mucho más profundos cambios sociales, no pasa un día sin oír o ver noticias relacionadas con el que un día fue mi mundo, el del Derecho, y verificar que no entiendo los cómos ni los porqués de buen parte de las decisiones judiciales. 

Por todo lo cual me apremia la necesidad de obtener un título poco común: el de ex Licenciado en Derecho. 

Sería la vía para decirme a mí mismo, que mi extrañeza está justificada por la pérdida de conocimientos, o sea, por mi supina ignorancia. Prefiero esa alternativa a suponer, siquiera, que los Tribunales españoles de ahora ya no son merecedores del respeto reverencial, trufado con su pizca de temor, que antaño me inspiraban.

Unos sentimientos basados en los presupuestos que se daban por ciertos en quienes hacen de impartir justicia una profesión, a saber, probidad, conocimientos, imparcialidad e independencia, de tal forma que cuando llega a tus oídos lo que ha sentenciado el Juzgado de Aranjuez, la Audiencia Provincial de Almería o el Tribunal Supremo no sólo no te asombra, sino que encuentras atinado y conforme con tu modo de ver el mundo, lo que los juzgadores han decidido.

No obstante, recuerdo también que alguien, durante mi carrera, explicaba que a la hora de enfrentarse a una sentencia, hay que tener claro, que una cosa es lo que en verdad pasó (algo que puede buscarse pero que rara vez se encuentra); otra, más asequible, lo que puede probarse a lo largo del proceso, que será la base, el fundamento de lo que viene más tarde; una tercera, la opinión final del Tribunal, o sea lo que refleja la Sentencia, y una última, que es lo que se comunica por los medios, lo que llega a la ciudadanía. Diferencias que abundan en la sensación de estupor, en la cara de marrmolillo que se me está quedado de un tiempo a esta parte, con alarmante frecuencia, cuando me llegan noticias del final de un caso sonado.


Algunos ejemplos

  • El Fiscal General del Estado fue condenado por revelación de secreto. Sin embargo, las declaraciones de algunos de los testigos que vi y oí, dejaban en evidencia que la fuente de la información, quien reveló el secreto, no había sido el acusado, sino otras fuentes, ni siquiera otra, que el deber de secreto profesional impedía citar. No entendí la Sentencia, ni la comprendieron la mayoría de interlocutores con los que comenté el tema. Aclaro: no he leído la Sentencia, y es posible que la muestra sociológica de quienes compartían mi opinión, no sea técnicamente representativa. Pero, hecha la doble precisión, permanece en mí el asombro, la incomprensión, el desacuerdo con el trato recibido por el Fiscal General.
  • El "Caso mascarillas", Ábalos, Koldo y Aldama, póngalos en el orden que les parezca, estaban acusados de un montón de barbaridades, todas probadas y todas odiosas, manipularon los precios de las mascarillas en plena pandemia, traficaron con influencias políticas, colocaron a sus "novias" en trabajos públicos a los que no tenían la obligación de acudir, se repartieron las ganancias de sus fechorías y dieron, además, un ejemplo de hasta qué lodazales pueden llevar la codicia y el abuso de poder, unidas a un sentido cutre de las formas sociales. Sin embargo, Aldama se convirtió en delator y, aunque sus aportaciones a la causa fueron mínimas (casi todo lo que contó ya estaba recogido en los informes de la UCO) ha salido del proceso prácticamente ileso: no volverá a pisar la cárcel, mientras Ábalos se ha encontrado con una condena de veinticuatro años de cárcel y Koldo con diecinueve. ¿Conclusión? Roma no paga traidores pero el Tribunal Supremo, sí. Ahora el chivato acude, muy ufano, a las manifestaciones contra la corrupción, anda de tertulia en tertulia luciendo una ideología ultra que ha debido descubrir al empezar a cantar, salvo que la mantuviera oculta  tiempo atrás para no molestar a sus socios.
  • Me pregunto qué puede pasar si cunde el ejemplo. Es obvio que "confesar" cierto tipo de delitos, ayuda a su desaparición, y no hay duda de que la corrupción es algo que puede acabar destruyendo nuestra democracia.  Por otra parte, en términos presupuestarios es mucho más barato apañar un acuerdo con un soplón que mantener la UCO operativa, aunque espero que a nadie con capacidad para ello, le dé por extraer conclusiones de hecho de lo que acabo de decir. El caso es que, como en lista de espera están los Cerdán, Martínez, Leire, Zapatero y demás colegas, ya hay quien piensa que si surgen imitadores de Aldama, nadie sabe lo que nos queda por ver. Podría plantearse la creación y adiestramiento del Orfeón de los Acusados Cantores, pero me temo que desafinarían demasiado. Otra cuestión más interesante es saber hasta dónde, hasta qué extremos podrán negociarse beneficios a cambio de delaciones. Si el ejemplo tiene fortuna, veo a Dª Leire exigiendo no sólo la libertad incondicional, sino, además, la Gran Cruz de Isabel La Católica con cintajo amarillo a cambio de desembuchar todo lo que sabe, o al Sr. Martínez, a más de evitar el trullo, pidiendo el nombramiento de Cónsul Honorario del Emirato de Qatar, por el impagable material que puede poner sobre la mesa a propósito, por ejemplo, del triángulo Delcy Rodríguez, Air Europa y Rodríguez Zapatero. Para la cantata del comisario Villarejo no se me ocurre a qué habría que recurrir para poder entrar en eu extensa, polifacética y venenosa memoria.


Ni los más viejos recuerdan cosa igual 

Me refiero al juez Peinado, instructor de la causa seguida contra la esposa del Presidente del Gobierno y su ayudante, y, si por él hubiera sido, contra bastantes más imputados, entre ellos un Ministro, nada menos que el de Justicia, y un Rector de Universidad y no sé si algún jugador de la selección mundialista. La Audiencia Provincial de Madrid frenó su celo y echó atrás algunas de sus pintorescas exigencias. Aún tendremos que esperar un tiempo, para saber cuántas más se vendrán abajo cuando se resuelvan los recursos pendientes.

Desgranar una a una sus ocurrencias llevaría demasiado tiempo. Basta con examinar sus decisiones importantes, la de llevar a Begoña Gómez a juicio oral ante un jurado popular, y la imposición de unas medidas cautelares que muchos consideramos desproporcionadas. Basta con compararlas con el tratamiento de la misma cuestión, cuando el instruido era José Luis Rodríguez Zapatero y el instructor el juez Calama.

Al hilo de este último punto, las medidas provisionales del ocurrente juez Peinado, creo que estamos ante el primer caso en el que un juez español especula con la posibilidad de que la Policía Nacional ayude a evadirse a su escoltado. Los sindicatos policiales han puesto el grito en el cielo e, incluso, el CGPJ ha tomado cartas en el asunto, pero, dado el calendario, es de temer que la notificación oficial de apertura de expediente sancionador, si llega a acordarse, le llegue el juez Peinada cuando ya esté jubilado.

Y queda la gran incógnita ¿por qué un juez de instrucción con tantos años de experiencia a sus espaldas ha podido cometer tantos errores en tan poco tiempo? Hay quien opina que actuaba a órdenes no se sabe muy bien de quién, otros dudan de su salud mental y no falta quien habla de agradecimientos a quienes han dado trabajo a sus hijos. Todo es posible, pero mi explicación es más sencilla: visto lo que le faltaba para su jubilación y partiendo de una más que probable profunda antipatía por Sánchez y su trayectoria política, el Sr. Peinado decidió un buen o mal día (depende de quién lo valore) amargarle la vida al Presidente, dándole donde más pudiera dolerle: criminalizando a su esposa. Luego, las instancias superiores podrán desmantelar su obra en todo o enparte, pero el gustazo de haber traído de cabeza a tanta gente importante ya no se lo puede quitar nadie. 


Y, para terminar, los sobrevalorados recursos

Lo oigo con frecuencia, piensen en el Fiscal General, o en la propia Begoña Gómez: "No pasa nada: el fallo es recurrible, (cuando lo es) así que si de verdad tiene razón, la instancia superior se la dará y asunto concluido".

Menos es nada, cierto, pero ¿quién repone el prestigio perdido? ¿Quién devuelve el tiempo en el que el afectado se ha visto mermado en sus derechos? Porque por muy anulado que sea el auto que ha privado a Begoña Gómez de su pasaporte, nadie va a exigirle responsabilidades por ello al jubilado juez Peinado, ni va devolverle a Dª Begoña la posibilidad de acompañar a su esposo en cualquiera de sus frecuentes viajes al extranjero. Y lo mismo podemos decir de los miembros del Tribunal Supremo que condenaron al Fiscal General del Estado, si éste, al final, resultara absuelto.