Ceuta en el corazón (II)
Un mes después
Ése es el tiempo que ha pasado, día más o menos, desde que la turbamulta de marroquíes y subsaharianos, nadie sabe su número siquiera aproximado, invadió la ciudad de Ceuta. Nada ha cambiado desde que la mayoría de los asaltantes abandonó territorio español al día siguiente: sólo el cansancio, la angustia y la incertidumbre siguen creciendo día a día.
Por no saber, ni siquiera conocemos el número de los que aún siguen en la ciudad invadida, ni cuántos de ellos son menores, ni, lo que es peor, cuándo terminará la pesadilla.
Marruecos, el "socio fiable" del que hablan Pedro Sánchez y los ministros de su Partido, siguen, erre que erre, hablando de Ceuta y de Melilla como "ciudades ocupadas". A ninguno de ellos les he oído recordar en público que la ONU jamás incorporó nuestras plazas norteafricanas a la lista de territorios no autónomos: medio siglo después, siguen fuera de la lista.
Nuevas teorías no demostradas
El lunes de esta semana, en una sorprendente entrevista en la Cadena SER, el Presidente del Gobierno, apunta a Rusia, Israel y "la internacional ultraderechista" como los propagadores de los bulos que acabaron provocando el asalto masivo del mes pasado. En algún otro momento también aparecieron como responsables las mafias que controlan la inmigración ilegal.
- Enemigos, todos ellos, my aparentes para recibir acusaciones. Rusia, porque ya se sabe cómo es Putin, y nada bueno puede esperarse de él. Netanyahu, porque, además de ser un genocida, se la tiene jurada a Sánchez y la ultraderecha porque viene muy bien para desahogarse ¿verdad? Y, en cuanto las mafias, dudo de que alguien vaya a salir en su defensa.
- Una lástima, no sólo que no haya prueba alguna de lo que cuenta el Sr. Sánchez, sino porque los únicos bulos imputables a Rusia e incluso a Israel, en relación con la crisis, según los servicios de inteligencia españoles, fueron posteriores al asalto. De los terceros en discordia, no se ha encontrado ni rastro.
- Conviene, pues, distinguir, lo que es el aprovechamiento torticero de un situación concreta, difundiendo bulos sobre su intensidad, gravedad y grado de afectación a la seguridad de España, de lo que podría haber sido la posibilidad de imputar la condición de agentes causantes de lo ocurrido a Rusia o a Israel.
Sobre la visita de Felipe VI a Ceuta
Hemos leído y oído mucho al respecto. En Ceuta se agradecería su visita. Hay quienes la reclaman como algo conveniente, necesario e inaplazable. Otros piensan que, tal como están las cosas, mejor es andarse con pies de plomo. Por último, otros no saben, no contestan.
¿Y qué opina el Presidente del Gobierno? Pues en la ya comentada entrevista de La SER trató la cuestión y, tal como yo lo oí, no me pareció muy conforme con la idea.
- Cierto que dijo que por supuesto que el Rey viajaría a Ceuta, pero "cuando se den las condiciones adecuadas" (cuya valoración aunque no lo explicitara, era evidente que es a él a quien le correspondería. Algo que, con la Constitución en la mano, es así).
- A renglón seguido, con un inequívoco tono de reproche implícito se preguntaba "cuántas veces ha ido el Rey a Ceuta en los últimos veinte años". Alguien debería recordarle a don Pedro que Felipe VI es rey desde hace sólo 12 años, pero esa es otra historia. ¿Tan largos se le han hecho estos años? Aunque tal vez no estuviera refiriéndose a Felipe VI, sino, genéricamente, a la monarquía española
- Más tarde, en sede parlamentaria, ayer, jueves, el Presidente hizo algo parecido, sólo parecido, a concretar la fecha: pasó de "cuando se den las condiciones adecuadas", a "en las próximas semanas", lo que, bien mirado, sigue dejándonos sin saber cuándo viajará el Rey a Ceuta.
La cuestión es otra, o, mejor dicho, otras: ¿Puede el Rey visitar Ceuta cuando se le antoje?¿Puede prohibírselo el Presidente de Gobierno?
- Podría pensarse que si Ceuta es España, y lo es, cómo puede haber quien dude de la capacidad real de visitar una parte, la que sea, del territorio español.
- No es tan sencillo. Una cosa es poder visitar la ciudad y otra muy diferente que el viaje sea aconsejable o no en un momento dado.
- La historia reciente nos da una pista nada confortable: Juan Carlos I, último Jefe del Estado que ha visitado Ceuta y Melilla, llamaba hermano a su colega marroquí, Hassán II. Pese a tan "entrañable" relación, la visita del hoy Rey Emérito a las ciudades citadas, motivó la llamada a consulta del Embajador marroquí, es decir, abrió un crisis diplomática en toda regla.
- Felipe VI y Mohamed V, no se tratan de hermanos (tengo entendido que ni siquiera de primos terceros) así que habría que dar por descontada la respuesta airada de Marruecos si nuestro Rey visitara Ceuta, lo que no quiere decir, ni mucho menos, que ello sea razón suficiente para descartar el viaje. Luego volveré sobre este punto.
- En cuanto a quién decide, no busquen la respuesta explícita en la Constitución: El Título II dedicado a la Corona, como era de esperar, no trata de esta materia, pero del contenido del Art. 64 (Los actos el rey serán refrendados por el Presidente y por el Ministro competente. De los actos del Rey son responsables quienes lo refrendan) se deduce que es impensable un viaje oficial del monarca sin acuerdo previo entre la Jefatura del Estado y la Presidencia del Gobierno.
- Ni cabe imaginar al Rey viajando sin la aquiescencia del Gobierno (sus actos serían meras actuaciones privadas, no oficiales) ni al Presidente prohibiendo el tan traído y llevado viaje a Ceuta. Necesariamente, el viaje será fruto del imprescindible acuerdo entre ambas instituciones. Y no le demos más vueltas: guste o no, en una monarquía parlamentaria, la última palabra la tiene el Presidente del Gobierno.
Pedro Sánchez comparece ante el Parlamento
- Tarde, en mi opinión, pero ayer Pedro Sánchez acudió al Congreso. Más allá de confirmar, aunque con menos contundencia, su recalcitrante defensa de Marruecos, (ahora, la exculpación es sólo "de momento", a falta de pruebas que lo incriminen), es de esperar que cumpla lo prometido y haga públicos los informes recibidos durante el mes de agosto por el Gobierno y emitidos por Policía, CNI y no recuerdo si algún organismo más.
- Veremos cuándo los conoceremos y cuál es su contenido. De momento, el informe de la Policía Nacional suscrito a petición judicial, es cierto que no llega a afirmar que el Gobierno de Marruecos organizara el asalto, pero aporta pruebas de la implicación de elementos de las fuerzas del orden de aquel país en la entrada masiva de invasores. Es posible, pero sumamente improbable, que actuaran de espaldas a la cadena de mando.
- Como era de esperar, como viene siendo habitual desde hace meses, Sánchez tampoco esta vez logró el aplauso de sus socios de investidura y, en cambio, escuchó el coro de improperios habituales y la enésima exigencia de adelanto electoral de la oposición. Nada nuevo.
Volviendo a la visita real
Dando por supuesto que la Corona y el Gobierno, se pongan de acuerdo ¿Es oportuno que Felipe VI visite Ceuta?
- Es mi opinión personal, creo en lo que digo y trataré de argumentarlo. Por descontado, nadie está obligado a compartir mi modo de ver el problema, pero estoy convencido de que el Rey debe ir a Ceuta y hacerlo cuanto antes, en la medida en que sea garantizable su seguridad personal. Y debe hacerlo, por supuesto, con el apoyo inequívoco del Gobierno y acompañado por el ministro que se considere competente en relación con el motivo de la visita. Es decir, debe ir con todas las de la Ley y con publicidad previa.
- No se trata, aunque también, de ejercer el derecho a visitar una ciudad tan española como Cuenca o La Coruña. No sólo hay que tener en cuenta la inyección de moral que la visita supondrá para el pueblo ceutí de la que tan necesitada está. Cualquiera de estas dos razones sería más que suficiente para justificar la visita, pero yo trato de verla desde otra perspectiva.
- Hay una razón de carácter esencialmente político, basada en mi convencimiento de que ahora más que nunca la presencia del Rey de España en Ceuta sería considerada por Marruecos como una provocación y como tal desencadenaría una crisis diplomática entre ambos países.
- Y de eso, precisamente de eso se trata: de dejar en evidencia que ningún país por "socio fiable" que se nos diga que es, está en condiciones de limitar ni nuestra soberanía, ni la capacidad del Jefe del Estado de viajar a cualquier punto del territorio nacional.
- En términos coloquiales: si el asalto de finales de julio, si las proclamaciones intempestivas de los ministros alahuitas que hablan de Ceuta como ciudad ocupada (la última ayer mismo) lo viéramos como un órdago, el viaje podría equivaler a decir, alto y claro, ¡QUIERO!