viernes, 5 de junio de 2026

 Don Alberto en su laberinto

¿Y si las premisas eran incorrectas?

Se da por sabido que la cúpula del Partido Popular, desarrollando una idea de su Presidente, habría elaborado una estrategia muy concreta y bastante segura para desalojar a Pedro Sánchez de la Moncloa, en beneficio de Don Alberto.

Se trataba de encadenar cuatro procesos autonómicos seguidos, cuatro triunfos incontestables de la derecha y, como efecto inexorable, como apoteosis final, derrumbamiento de la coalición gobernante y sus variopintos apoyos, que daría paso a unas elecciones anticipadas en las que, como corolario triunfal de la ola que empezó en la Comunidad de Extremadura, Don Alberto era llevado en volandas a la Moncloa. Como fábula, estaba muy bien.

No sé si valoró correctamente o no, algo que todas las encuestas daban por descontado: el efecto Vox, del que más adelante volveremos a hablar. Resultaba inevitable tener en cuenta que era más que probable que, en al menos tres de los cuatro casos citados, el PP tendría que asumir el pacto con Vox, ya fuera dándole entrada en los respectivos Gobiernos o, en su caso, como mero apoyo parlamentario. Al final, el acuerdo con los de Abascal afectó incluso al proceso electoral andaluz, único caso, por cierto, en el que aún no hay acuerdo.


¿Conocía Don Alberto "Manual de resistencia"?

En modo alguno estoy aconsejando la lectura del libro de P. Sánchez, sólo quiero poner de manifiesto que el rival a batir es suficientemente correoso com para no dejarse impresionar por los triunfos antes citados. No estoy en la mente del autor del Manual, pero no me resulta difícil imaginar que el Presidente del Gobierno no conozca las encuestas, desde las inefables de Tezanos a las que la propia Presidencia maneja; sabe, por lo tanto, que convocar ahora a los votantes es verse abandonando La Moncloa antes del final de su mandato. Así que, como era de esperar, siendo el Presidente del Gobierno el único que puede adelantar las elecciones, sólo le quedan a Don Alberto dos alternativas, esperar a que San Juan baje el dedo o acudir a la Moción de Censura.


…y cuando digo" todo", quiero decir "todo"

Oído al Sr. Feijoo. Bueno, todo, todo, lo que se dice todo, está por ver. ¿La Moción de Censura entra de ese "todo"? Podría entrar. Don Alberto, el Partido Popular, puede presentarla, sin duda, pero ¿Tiene garantizada la victoria? Hasta la semana pasada era evidente que no. Los votos sumados de PP, Vox, UPN y acaso Coalición Canaria, se quedaban cortos; por muy poco, pero no daban la mayoría. Podría don Alberto, pese a todo, repetir la jugada de la Moción que perdió Felipe González frente a Suárez que, sin embargo, le sirvió de plataforma, de preámbulo, de rampa lanzadora para el triunfo arrollador que cosechó en las siguientes elecciones generales.

Entiendo, sin embargo, que Don Alberto no quiera pasar por ese trance: puede que tema el escarnio, las hirientes ironías de Pedro Sánchez, a las que no sólo es incapaz de hacer oídos sordos, sino que cada día parece más sensible.


Haciendo amigos

Así que ¿por qué no pensar en tocar a ciertos aliados del Gobierno que están dejando de serlo, que incluso le reclaman día sí, día no el adelanto electoral? ¿Por qué no explorar el posible entendimiento con ¡qué horror! vascos y catalanes; más en concreto, con el PNV y Junts. Al fin y al cabo, antecedentes hay de alianzas con ambos: sin ir más lejos, hubo un tiempo en el que su Partido pasó del "Pujol, enano, habla castellano", a que el mismísimo Sr. Aznar confesara que hablaba catalán en la intimidad. Claro que luego, M. Rajoy les aplicó el Art. 155 de la Constitución y no parece que les entusiasmara. 

En fin, que como no se pescan truchas a bragas enjutas, y una vez descartada la opción vasca por la contundencia, un tanto desabrida, de la contestación del Lendakari Pradales, allá que se fue D. Alberto, a Barcelona, a buscarse la vida. 

La reunión con el empresariado fue un modelo de cómo no hacer las cosas: "no vengo a pedir favores, ni estoy dispuesto a concederlos" (palabra más o menos) ¿Entonces, de qué iba la reunión? Los empresarios salieron del salón como habían entrado. El conferenciante también.

Quedaba la última bala: Junts (alguien debió sacar a relucir que este Partido es, en cierto modo, el hereu de la extinta Convergencia, la que pactó con todo el que se le puso por delante, de Suárez a Don José María, pasando por Felipe González). La contestación era de esperar: "Si tienen algo que proponer, nos vemos en Waterloo". ¡Sólo faltaba eso: acudir sumiso a postrarse ante el gran fugado! En resumen, siguen sin salir las cuentas, así que, de momento, nada de nada.


Moción con estrambote

Se supone que hablando por su cuenta y riesgo, aunque hay cosas que a veces no son lo que parecen, una momia política (con perdón), Juan Manuel García-Margallo, Ministro de asuntos Exteriores en el Gobierno de M. Rajoy, propone una Moción de Censura "instrumental" a la que adorna con algunas perlas: su finalidad exclusiva sería la inmediata convocatoria de elecciones generales (luego ha añadido que tras el tiempo imprescindible para hacer una limpieza necesaria). Si el problema es el candidato, podría buscarse un candidato políticamente neutro (¿algo así, pregunto, como el surrealista experimento de presentar al cadáver de Tamames como candidato de la moción de Vox? ¡Qué pena: quién te ha visto y quién te ve!).

La iniciativa me plantea algunas dudas, más allá de que lo de "instrumental"  no sé hasta dónde casa el modelo constitucional de "Moción constructiva". Por ejemplo: ¿candidato políticamente neutro? ¿Dónde encontrarlo? ¿Existe ese ejemplar o estaba postulándose a sí mismo para la tarea? Y por último ¿De qué limpieza habla y qué tiempo es el "necesario" para llevarla a cabo? ¿Verdad que este afán de limpieza tiene un tufillo un tanto sospechoso, por no decir siniestro?

O sea que tampoco es la salida que vaya a aliviar las urgencias de Don Alberto.


El factor Vox

No hace falta escribir un tratado de ciencia política para demostrar que bajo la aparente contradicción de quienes reclaman al Presidente del Gobierno electoral pero se niegan a apoyar la moción de censura, late su incompatibilidad con Vox, socio necesario del PP, ya fuera formando parte del Gobierno o garantizando su apoyo en el Parlamento.

Tampoco hay que extrañarse demasiado: en el programa de Vox está tanto la voladura del Estado de las Autonomías, como la ilegalización de los Partidos independentistas. Está Vox en su derecho, aunque otra cosa sea verificar que, pese a ello, saque partido de los comicios autonómicos, y que entre a cogobernar instituciones que quiere eliminar. Pero de ahí a que Don Alberto consiga el apoyo de Partidos que podrían verse en serios problemas al día siguiente de constituirse el nuevo Gobierno, hay cierta distancia.

Bien: no pasa día sin que Abascal azuce a Feijoo para que cumpla con su deber de Partido mayoritario y presente de una vez la dichosa Moción de Censura ¿A qué viene esa insistencia?

Habría que preguntárselo a él, pero se me pasa por el magín que a lo mejor da por supuesto, no ya que la moción naufragaría, eso se da por descontado, sino que Feijoo podría quedar en mal lugar en el cara a cara con Sánchez. Si los dados rodaran así, ¿no podría resultar que el único ganador real fuera Abascal, que en las elecciones de verdad, las que convoque Sánchez, arramblaría con los votos de los desencantados del PP? 

No me hagan mucho caso: tal como yo lo veo, no estoy seguro de si habrá o no adelanto electoral, pero lo que sí descarto es una Moción de Censura, salvo que me equivoque, claro.


viernes, 29 de mayo de 2026

 Quousque tandem…

¿Es la gota que colma el vaso?

Ver en directo a los agentes de la UCO entrando en la sede del PSOE, saber que están allí para dar cumplimiento a un auto del Juez Santiago Pedraz, un profesional sin tacha, al que avala una larga, larga carrera que lo hace inmune a cualquier intento de cuestionar su decisión, verlos salir más de doce horas después con abundante material, me ha dejado atónito.

Un ladrillo más en el muro de nuestras lamentaciones… ¿Es la gota que colma el vaso? Depende de para quién.

  • Para el Presidente del Gobierno, desde luego, no: sin inmutarse, ha dicho en rueda de prensa, en Roma, que no está dispuesto a adelantar las elecciones por el mero interés de su Partido, que lo hará cuando mejor cuadre al interés de los españoles. Me temo que es justo al contrario: no va a convocar hoy, cuando la derrota del PSOE es algo indudable -cosa que se entiende- sino en el mejor momento que pueda elegir, dentro del margen que le otorga la Constitución. Salvo el Sr. Calvo Sotelo, nadie convoca al pueblo a sabiendas de que va a darle la espalda.
  • Para el común de los ciudadanos, para mí, por ejemplo, tanto ajetreo, tanta policía, tanto juez, han agotada mi capacidad de sorpresa. Miro a un lado: Ministros encarcelados, esperando sentencia. Miro al otro: la cúpula  de Interior, con el titular a la cabeza, sentados en el banquillo. ¿Cuál de los dos casos es más grave? ¡El de ellos! claman ambos ¿Qué más da? 
  • Como español atento a lo que pasa, sin ningún carné de nadie que pueda condicionarme, me declaro hastiado, indignado, a veces iracundo, otras desesperanzado. Viví la Transición en primera persona, asumí, entonces, mi cuota personal de riesgo (tampoco tan grande como para presumir), me angustié el 23-F, y cuando la astracanada llegó a su término, respiré convencido de que España, mi país, había llegado a la meta. ¡Qué error, qué inmenso error! como dijera Ricardo de la Cierva, aunque para error el suyo.

¿Qué nos espera?

  • ¿Los epígonos del mundo cutre de Ávalos, Cerdán y Koldo, el surrealista grupo comandado por la tal Leire? ("El Comando Garrapata", lo llama Pablo Iglesias).
  • ¿O debemos cifrar nuestra esperanza en que las urnas hagan justicia, manden a lo que un día fue el Partido faro de la izquierda al basurero de la Historia, con Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez a la cabeza?
  • ¿Para que los suceda quién, el Feijoo que aseguraba hace nada "nunca pactaré con Vox", y lleva ya tres gobiernos autonómicos cediendo a las exigencias de Abascal, y un cuarto haciendo cola?
  • ¿Y qué garantías de pulcritud puede ofrecer el único Partido, hasta ahora, condenado explícitamente por haberse lucrado de la corrupción. Un Partido en el que M. Rajoy o Mª Dolores de Cospedal siguen en su seno tan ufanos?
  • Qué le voy a hacer: ni la inconsistencia de Feijoo, ni el lenguaje de Tellado, ni la ramplonería chulapa de Dª Isabel ni, mucho menos, la ineludible alianza con Vox, cuyas líneas programáticas conozco, sirven para alegrarme las perspectivas de futuro.
  • Porque no le demos más vueltas: o el PSOE, versión Pedro Sánchez, apoyado en los escaños de quienes ya conocemos, o el PP más Vox (o , en la práctica, Vox más PP) es lo que nos espera.


¿La alternativa?

Permítanme citar a Antonio Gramsci: "Lo nuevo aún no ha nacido y lo viejo se resiste a morir" (cita no literal).

El bipartidismo ha muerto, lo mataron la corrupción y la soberbia de socialistas y conservadores, PSOE y PP, los dos grandes de nuestra política contemporánea ¿Qué nos queda? No lo sabemos, nadie lo sabe. ¿Podrían entenderse otro PP con otro PSOE? En Europa es una solución clásica; en España está inédita.

¿Un Partido de Centro? Pese a que socialistas y conservadores se autodenominen, a veces, centro izquierda y centro derecha, lo cierto es que, desde que recuperamos la democracia, sólo ha habido dos Partidos centristas con influencia real en nuestra política. El primero, UCD, acabaron con él las ambiciones de algunos de sus prohombres y la impaciencia del Partido Socialista. El otro, Ciudadanos, murió cuando fue evidente que sus dirigentes no estaban a la altura de los ciudadanos que les votaron.

Y mientras todo esto pasa, la radicalización de las posiciones, el encastillamiento de cada formación, la imposibilidad de compartir cualquier idea que no salga de tu propio Sanedrín, va acercándonos, día a día al punto de no retorno.


Conciencia perpleja

No trato de definirla, para eso está la RAE, pero para los moralistas la conciencia perpleja es aquel estadio en el que llegas a pensar que hacer una cosa o su contraria, te conduce, irremediablemente, al pecado.

Cuando alguien, allá por mi adolescencia, me lo explicó, ponía como ejemplo el animo irresoluto, desinformado y perplejo de algunas novicias.

No creo, ni quiero pensar que mi cerebro, por mor de Leires, Koldos, Rajoys o Villarejos, está a la dubitativa altura de Sor Virginia de las Catorce Llagas cuando era novicia, pero lo cierto es que, cuando pienso en las próximas elecciones, sean dentro de un mes o de un año y un mes, se me plantea un dilema : ¿Votar a Sánchez, con su conocido mariachi como acompañamiento? ¿Regalar mi voto a don Alberto, algo duro de tragar en sí mismo y más sabiendo que estoy poniéndole alfombra roja al Sr. Abascal?

Estoy oyendo al listo de costumbre que sugiere votar en blanco o quedarme en casa. Ya, pero no es mi estilo: tal vez por lo del hambre atrasada, desde que pude votar, lo hago hasta en las juntas de vecinos, creo que abstenerse es, en cierto modo, perder el derecho íntimo a poder criticar lo que pase a partir del recuento de votos.

En fin, no quiero amargarles el fin de semana, ya me las arreglaré,

viernes, 22 de mayo de 2026

 La caza del Octubre Rojo


Pura casualidad 

Los lectores asiduos saben que mi post suele llegar el viernes por la noche o la mañana del sábado y que acostumbra versar sobre el hecho más relevante de la semana. Ha habido excepciones, pero son eso, excepciones.

Esta semana, sin embargo, escribí el lunes sobre los resultados de las elecciones andaluzas para no correr el riesgo de que a lo largo de la semana algún suceso relevante me obligara a olvidarme de Andalucía o a dejar pasar por alto la última noticia.

Así fue y puedo asegurar, con el nivel de contundencia que me sea requerido, que ninguna sospecha había en mi mente de que, un día después, el martes, se haría público el auto judicial por el que se abre investigación judicial sobre el ex Presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

No, definitivamente, no estoy en la selecta y desconocida lista de los que parecen disfrutar del extraño don de la adivinación, con o sin bola de cristal.


José Luis Rodríguez Zapatero

He dicho, incluso lo he escrito en al menos una ocasión, que valoro con nota bastante alta el papel de Zapatero como Presidente de Gobierno. Ni pido adhesiones ni veo razón alguna por la que tuviera que cambiar ahora de opinión.

Y no, no se trata sólo, aunque también, de la tan traída y llevada "presunción de inocencia", ya volveré sobre este punto, sino porque, como acabo de decir, me refería a su mandato presidencial, no a lo que haya podido ocurrir después.

La llegada de Zapatero a La Moncloa fue un caso palmario de cómo puede llegarse al poder, por un error de cálculo del contrario; de D. José María Aznar en concreto, Presidente saliente que por propia decisión no se presentaba a la reelección. Recuerden: la práctica totalidad de los encuestas otorgaban al PP una cómoda mayoría, pero no la absoluta. Ocurren los atentados terroristas del 11-M y tratando de conseguir los votos que faltaban, J. M. Aznar difundió por todas partes, incluidas las Embajadas de España, el bulo de que el autor de la masacre había sido ETA. El conocimiento de la verdad y la reacción popular, llevó en volandas a la Moncloa  a José Luis Rodríguez Zapatero y mandó a M. Rajoy a su casa. En según que círculos, esa victoria no se le ha perdonado nunca.

No voy a enumerar los hitos importantes de sus dos mandatos; creo que son de sobra conocidos por amigos y enemigos. Repito que a mí me gustaron, lo que, desde luego, no obliga a nadie a compartir mi opinión.

Sí querría, en cambio, poner de manifiesto que, a diferencia de Felipe González, cuya inquina contra el actual Presidente del Gobierno y Secretario General de su Partido es manifiesta, Zapatero ha seguido la senda contraria,  ha sido siempre uno de sus más firmes apoyos, desde negociar por cuenta de Pedro Sánchez asuntos delicados dentro y fuera de España, hasta ayudar en cuantas campañas electorales se le ha requerido. Ha hecho, pues, méritos suficientes como para que ahora sean legión los que batan palmas. ¿Puede ello terminar salpicando al Gobierno? Sí o no, dependiendo de lo que luego comentaré.


Martes 19 de mayo

Desde bastante pronto corrió la noticia: la Audiencia Nacional, el juez José Luis Calama en concreto, imputaba a Zapatero en un auto de 88 folios, cuyo contenido, según la inmensa mayoría de los que lo han leído, es serio, contundente, demoledor y bien construido.

No lo dudo. Digo esto porque no lo he leído, aunque sí he escuchado variedad de opiniones al respecto. No obstante, como en ocasiones parecidas, sobrevuela la opinión, no muy explícita (aunque de todo hay) pero sí bastante generalizada, de que Zapatero "ha hecho" y "ha cometido" esto y lo otro. Pocos reparan en que el auto, en sí mismo, no es más que el comienzo de un procedimiento penal del que me gustaría poner de manifiesto algún detalle que, oyendo según qué comentarios, parece olvidarse.

  • En nuestro ordenamiento jurídico, como en cualquier país democrático, la carga de la prueba corresponde al actor, que en este caso es el Ministerio Fiscal y las acusaciones particulares. Es decir, son ellos los que tienen que demostrar ante el juez que Zapatero es culpable de los delitos que se le imputan, no al revés; no es el acusado el que tiene que demostrar su inocencia. Cuestión distinta es su natural derecho a la defensa.
  • Hasta dictada la sentencia, por lo tanto, el imputado es inocente, algo que para una nutrida tropilla de caras conocidas de la clase política, tal parece que es una broma de mal gusto.

No obstante el caso no se presenta favorable para el ex Presidente. Basta comprobar la cautela con que se están pronunciando las voces del Partido Socialista, o, incluso, las reticencias de algunos de los socios habituales del Gobierno para darse cuenta de que "la cosa pinta mal" para el investigado, y, si se me permite, para la continuidad del Gobierno: nunca hasta ahora, Pedro Sánchez ha estado tan cerca del precipicio.


La Historia y el Derecho Penal

Ambas disciplinas juegan con el material humano como materia prima. De una u otra manera historiadores y penalistas valoran comportamientos personales. No obstante, sus herramientas de medición son diferentes. Para el historiador, un ser humano con incidencia en la Historia es juzgado por el saldo de su vida: César, Fernando VII, Nelson Mandela, son valorados por el resultado global de su trayectoria y, por muchos detalles que nos suministren sus biógrafos, al final la Historia los define con una o dos frases. O sea, para entendernos, una vida entera puesta al servicio de la libertad de un pueblo, la de Gandhi por ejemplo, no suele verse empañada por detalles que desentonen del juicio global, como lo sería en este caso, de ser cierta, su desmedida afición senil por las jovencitas. La contraria es igualmente cierta: la opinión sobre Hitler no cambia porque amara a los perros.

El Derecho Penal, por el contrario, se centra en actuaciones concretas y absuelve o condena según las circunstancias reales de lo que puede imputarse al justiciado. Una vida entera, o buena parte de una vida, consagrada a objetivos encomiables, no es, no puede ser considerada como eximente ni como atenuante de un hecho delictivo. Así que, por ejemplo, "Reconciliación" me parece un ejercicio superfluo de tratar de hacerse perdonar lo que su autor hizo mal, en aras de otras meritorias actuaciones a favor de sus conciudadanos.

Por si sirve de consuelo a quien le haga falta, resumo estos dos párrafos, un tanto pretenciosos, con una sola frase: se puede acabar en la cárcel por chorizo y pasar a la Historia como un buen gobernante.


Dos cuestiones, para terminar

  • ¿Por qué hemos tenido la sensación de que la imputación de Zapatero no ha sido una sorpresa para todos? Y si eso es así, si hasta nos ha parecido que hasta ha habido quien se ha regodeado anunciándolo con dos semanas de antelación, si ha habido fuga de información ¿A quién le corresponde investigarla?
  • ¿Hará caer al Gobierno este asunto? Yo no apostaría un solo euro, ni a favor ni en contra. Algunos de los socios han especulado con las consecuencias de que en un futuro próximo se demostrara que ciertas actuaciones de Zapatero habrían sido imposibles sin la colaboración del Gobierno. Anasagasti, el otrora portavoz parlamentario del PNV, ha ido más allá: cree que ha llegado el momento de apoyar una moción de censura. Ya se sabe: sólo hay premio para el primero que da el paso.



lunes, 18 de mayo de 2026

 ¿Fin de trayecto?


Unas elecciones peculiares

Escribo este post hoy, lunes, 18 de mayo, con los resultados electorales todavía humeantes, porque, aunque lo haga público a última hora del próximo viernes, prefiero escribir mi opinión antes de que los comentarios de unos y otros influyan en mi propia forma de enfocar lo que ayer pasó en Andalucía.

Elecciones peculiares porque son las últimas del ciclo diseñado por la cúpula del PP para forzar a Pedro Sánchez a convocar Elecciones Generales a las que llegar en la cresta de la ola, y hoy el panorama no está tan despejado como auguraban todos los sondeos. Primera anomalía, pues: han fallado los cálculos.

Peculiares también porque, por una vez, no han sido los grandes los que suministran más materia para pensar, sino una formación, "Adelante Andalucía", que como china en el zapato, como polizón a bordo, como comensal no invitado, ha trastocado más de un pronóstico.


¿Ganó el Partido Popular las Elecciones Andaluzas?

Sí, pero no. O no, pero sí, como prefieran.

  • Cuantitativamente, sí, desde luego: más de 1’7 millones de votos equivalentes al 41’6% del total, 53 escaños, 25 más que el siguiente, le permiten celebrar, si así lo desean, el triunfo electoral, el cuarto de cuatro, de la serie "elecciones preparatorias para el triunfo final".
  • Ocurre, sin embargo, que, a veces, el éxito se mide en términos de objetivos conseguidos. En este sentido, Juanma Moreno, Feijoo y demás mitineros del PP se hartaron de decir no que buscaban, sino que necesitaban conservar la mayoría absoluta para gobernar sin ataduras. No lo han conseguido. Se han quedado cerca, pero la triste realidad de la noche de ayer, es que repetir la Presidencia, seguir en el Palacio de San Telmo, depende, como en Mérida, como en Zaragoza, como en León, de un imprescindible acuerdo con Vox.
  • Que el acuerdo se cierre pronto o tarde, que incluya o no la presencia de Vox en el Gobierno andaluz, es, hasta cierto punto irrelevante: me temo que tanto Juanma Moreno como su jefe, habrán encontrado un fondo amargo al saborear el triunfo. 

¿Cómo de graves son los resultados del PSOE?

  • Muy graves, me parece a mí: no alcanzar, siquiera, los ya malos resultados de los que partían, perder Diputados, 2, y quedarse a casi 19 puntos del ganador, no admite excusas. Cosa distinta es especular con las causas. ¿Candidata equivocada? Es más que posible.
  • ¿Qué le ha hecho pensar a Sánchez que enviar a sus Ministras a competir en elecciones iba a impresionar al personal? Ni Pilar Alegría, ni María Jesús Montero han respondido a las expectativas que, supongo, habían determinado sus respectivas nominaciones. Tal vez, en ambos casos, se las percibiera como candidatas "cuneras", alejadas de las realidades del territorio, por el que competían. La srª Montero, además, venía de un cargo, Ministra de Hacienda, antipático por definición, lastrada además por el trato, percibido como de favor, a Cataluña. El PSOE madrileño y Óscar López, deberían tener en cuenta lo ocurrido y pensar muy mucho en cómo afrontar el trago de enfrentarse a alguien como Isabel Díaz Ayuso.
  • ¿Qué fue de aquel Partido que encadenó algo más de cuarenta años seguidos en el Palacio de San Telmo? ¿Qué o quién tiene que cambiar para recuperar el camino perdido? Acaso no fuera malo volver a los viejos valores olvidados, a asumir la crítica interna, el debate, a devolverle al Comité Federal su esencia y abandonar el culto al líder.
  • En resumen: el PSOE fracasa por cuarta vez seguida. Es el momento de encerrarse y llevar a cabo el penoso ejercicio de la autocrítica, porque el abismo al que se va acercando día a día es pavoroso. 


¿Y qué decir de Vox?

  • Ganó 1 escaño, y, coincidiendo con la pérdida de 5 del PP, vuelve a estar en condiciones de marcarle el rumbo al Gobierno Andaluz. Por tanto, ganó, claro que ganó, pese los augurios casi unánimes de la mayoría absoluta del PP.
  • Su campaña, como las tres anteriores, se ha definido no en clave andaluza, sino  entre nacional e internacional. Quiero decir que, por una parte, no ha entrado en el cuerpo a cuerpo ni con el PSOE ni con el PP sobre las cuestiones que para sus contrincantes eran candentes, los servicios públicos sobre todo, sino que ha repetido el guión ya conocido, y éste es muy parecido al de otras formaciones afines, allende nuestras fronteras.
  • Abascal, el único que marca el rumbo en las campañas, ha vuelto a sus temas preferidos, prioridad nacional, no a la agenda 30-30, no al pacto Merco-Sur, control de la inmigración… Es decir, lo mismo que en las tres campañas anteriores y lo mismo que podría haber dicho Alternativa por Alemania, o cualquier activista cualificado de MAGA.
  • Si hay algo que está fuera de duda, es que el discurso de Vox no cambia por menudencias geográficas y, por otra parte, también es evidente que el modelo le funciona. ¿Cuántos electores tienen capacidad crítica para ver lo que hay detrás del lema "prioridad nacional?
  • Enredarse en que las expectativas de crecimiento de Vox no son las del comienzo, está bien para consolar a los perdedores, pero los que se consuelan con la pérdida de velocidad de Vox, contesten a esta sencilla pregunta ¿qué es mejor ganar un escaño o perder dos o, no digamos, cinco?

El sorprendente resultado de Adelante Andalucía

  • La formación más nítidamente andalucista, la desconcertante "Adelante Andalucía, después de una campaña optimista, alegre, sin complejos, cercana al votante y, estoy convencido, barata además, se ha alzado con el santo y la peana. Dentro de un orden, por supuesto, pero, sorprendiendo a todo el mundo, incluido su mismísimo candidato.
  • Podemos darle las vueltas que queramos, pero a mí me parece que este casi desconocido Partido, ha sido el verdadero responsable del fiasco del Partido Popular. Pasar de 2 a 8 Diputados, ha tenido entre oras consecuencias, amargarle la noche a los populares. A partir de ahora, de hecho anoche ya se escuchó alguna voz autorizada anunciándolo, se estudiará el fenómeno y tratará de imitarse el modelo para torcer el previsible rumbo invariable de la dupla PP/Vox.
  • Como dijo anoche, José Ignacio García, el candidato de "Adelante Andalucía", "Hoy se han puesto las bases para echar mañana a las derechas de Andalucía. Aún no lo hemos conseguido, pero hoy podemos decir que Adelante Andalucía le ha quitado la mayoría absoluta al PP”.


Los demás Partidos

  • "Por Andalucía", una coalición incompleta de la izquierda radical, logró a última hora el quinto escaño, repite, pues resultados y, lo que es más importante, conserva Grupo Parlamentario. Podía haber sido peor, aunque no creo que lo celebren en demasía.
  • ¿Recuerdan cuando las buenas gentes bien pensantes tenían pesadillas a costa del auge supuestamente imparable del Partido Comunista? Hoy es una parte de Izquierda Unida, que es uno de los integrantes de "Por Andalucía", junto a otro coco de antaño: Podemos.
  • El Resto, "Se Acabó La Fiesta", el incansable PACMA y alguno más, se quedan fuera. Dudo que tenga sentido consolarles con un "otra vez será".


Mi resumen

  • Ha habido dos ganadores sin tacha: Vox y "Adelante Andalucía". Creo que el PP se ha quedado a las puertas de poder considerarse a sí mismo como el gran vencedor en esta saga de cuatro comicios autonómicos, pese a que casi doble al segundo en votos y en escaños y mantenga lejos, pero colgando de su yugular, al tercero.
  • Despierten los que sueñan con un adelanto electoral, hablo de las Elecciones Generales, por los pobres resultados del PSOE. Sánchez apurará hasta el final las posibilidades de revertir la situación. Sabe que ahora obtendría unos resultados catastróficos ¿por qué iba a autoinmolarse?
  • Lo que queda por delante son catorce elecciones autonómicas y unas municipales, o al revés, que tanto da. Y si la tendencia sigue como hasta ahora, el Presidente seguirá sin ver por qué razón tendría que abandonar la Moncloa, cuando todo indicara que los resultados serían iguales o peores que los de hoy, lunes 18 de mayo del 2026. 


P.D.

Lo he pensado mejor. El viernes está demasiado alejado en el tiempo. Este post es hoy cuando tiene sentido.

Hasta dentro de dos semanas.






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