Lo público
Esto es lo que hay
Escribo este blog desde la privilegiada atalaya de una habitación del Hospital Ramón y Cajal. Este centro sanitario, uno de los hospitales de referencia de la sanidad madrileña , por circunstancias que yo habría deseado no pasar, lo conozco bastante bien; hablo con sanitarios de todos los niveles, de celadores a cirujanos, y me creo autorizado para poder escribir algunas líneas sobre este Centro y, por extensión, sobre la sanidad pública española.
Sé muy bien que hay dos modelos básicos de gestionar la sanidad de los ciudadanos, el público o el privado, con todas las versiones híbridas que quepa imaginar. La base oficial y legal de la española es la sanidad pública, universal y gratuita. A su lado coexiste una sanidad privada que, según territorios, es más o menos potente. Ésta segunda, en teoría, se nutre en buena parte de las aportaciones de dinero público cuando trata en sus instalaciones a pacientes derivados de la sanidad pública.
Inclinarse por uno u por otro de lo sistemas de que hablo, marca la diferencia entre dos formas antagónicas de entender la solución de los problemas de los ciudadanos. En resumen, dos opciones políticas no necesariamente opuestas, pero, desde luego, bastante diferentes y ambas legítimas: hacer de la sanidad un problema privado al que se enfrenta el ciudadano con sus propios medios, o hacer del problema de la salud un asunto que compete atender al Estado.
En el caso español, se da la peculiar circunstancia de que siendo la salud, en principio, un asunto público, uno de los pilares básicos del "Estado del bienestar", dada la distribución constitucional de competencias, la gestión de la sanidad compete a las Comunidades Autónomas, muchas de las cuales están gobernadas por Partidos más proclives al modelo privado que al público.
Volviendo al Ramón y Cajal, desde hace unos días, vengo escuchando las quejas coincidentes en su contenido, al margen del estamento profesional de quien hablara conmigo sobre el abandono sistemático de la institución: la madrugada que llegué, mediada la semana pasada, no había almohadas ni mantas en Urgencias; Al cabo de un rato, apareció una enfermera, gozosa porque había encontrado una para mí. Con la manta no hubo caso. Luego me enteré de que tampoco había suficientes en planta: cuando llegué a mi habitación, fui recibido con un curioso comentario: "¡Qué bien: viene con almohada!". En planta, como digo, tampoco había almohadas; mantas sí, por suerte. Dos días después, faltaron toallas… Y el servicio de limpieza, una contrata, no dedica el tiempo imprescindible como para que los ascensores estén limpios o las habitaciones reciban una atención más minuciosa, y muchas de las camas no son fáciles de manejar porque están aquejadas de algo que no perdona: la antigüedad, y, y, y.
No obstante, sin duda, lo más grave es la carencia de personal, vacantes que no se cubren, menos plazas convocadas de las necesarias, sueldos insuficientes para pagar, siquiera un alojamiento decente, profesionales que emigran buscando mejores condiciones laborales, plazas cubiertas por doctores hispanoamericanos (ninguna queja por mi parte ni a su competencia ni a su condición de inmigrantes), buenos profesionales que han seguido el camino que antes habían iniciado sus colegas españoles que ahora están en el Reino Unido, Alemania, Holanda. Así que me pregunto ¿Estamos locos o somos tontos? Formar a un médico supone diez años mínimos de estudio a un coste descomunal para las arcas públicas, y, justo cuando empieza a trabajar, lo forzamos a cambiar de país, porque el suyo no es capaz de pagarle un sueldo a tono con sus prestaciones. El país que lo recibe, nada más que tiene que abonar un salario suficiente para hacerse, gratis, con un profesional de primera categoría
No es demagogia, ojalá o fuera, pero, veamos el caso de Madrid: es la CC.AA. con mayor PIB de España y la que menos recursos dedica a la sanidad pública. ¿Entonces? Busquen la respuesta en las partidas dedicadas a nutrir las arcas de la sanidad privada. Nos puede gustar más o menos, pero que nadie ponga el grito en el cielo: la Comunidad madrileña está gobernada por alguien que nunca ha ocultado su ideología y gobierna por mayoría absoluta.
Dios los cría y…
Hablando del Gobierno de la Comunidad de Madrid, esta semana ha sido la Comunidad Autónoma anfitriona del Presidente de Argentina, el peculiar señor Milei. Digo lo que digo porque ha sido la señora Díaz Ayuso la única autoridad digna de tal nombre que ha recibido al ilustre visitante. Es verdad que él había solicitado visitar al Monarca, pero se le hizo saber que, cuestiones de protocolo, eso sólo sería planteable si, antes o después, creo que antes, era recibido por el Presidente de Gobierno. Como era de esperar, Milei abandonó su idea: no habría sido lógico acudir a La Moncloa para después, en otra de sus comparecencias, dedicarle a Pedro Sánchez las lindezas con las que suele emplear cuando habla del Presidente. Entre otras la de dictador. ¿Dictador y alguien puede acusarlo en público de serlo sin que le pase nada?
Entonces ¿A qué vino Milei? ¿Quién le invitó? Y, por otra parte ¿Qué pinta el histriónico Presidente argentino en este post? Vamos por partes:
- Según he leído, Milei, en visita a España de un solo día (más otro de venida y otro de vuelta) tuvo un encuentro con un grupo de empresarios, organizada por Nueva Economía Forum en el Real Casino Gran Círculo, asistió después a la Fundación Disenso, vinculada a Vox, visitó a no sé muy bien quien y remató su jornada visitando a la Presidenta madrileña en su despacho provisional del Canal de Isabel II (el que, según su ocupante, habría de haber sido sustituido por el que pensaba instalar en el más famoso ático de Madrid).
- No se sabe quién le invitó. Al menos nadie ha pregonado su condición de pagano del episodio. Permítanme, pues, que aventure una hipótesis. Sólo es eso, algo que se me ha ocurrido y que daría por no escrita en cuanto tuviera a mano alguna información solvente que diga cualquier otra versión. Miley será un tanto histriónico, sí, pero es un Jefe de estado; es decir, alguien con una agenda comprometida y cerrada con meses de anticipación. ¿Es verosímil que Nueva Economía Forum o la Fundación Disenso sean entidades capaces de mover de su despacho a un Presidente de Argentina? (de la Srª Ayuso hablaré más adelante) Yo no lo creo.
- Milei, además de Presidente es uno de los personajes más conocidos de la ultraderecha mundial, excéntrico, chillón, pero adalid de la política más ultraliberal que pueda imaginarse; recuérdenlo empuñando la motosierra. Un símbolo para el ultraliberalismo e incluso para la versión actual de la derecha española. Por consiguiente, creo (sólo creo) que o Vox o el PP, o ambos decidieron invitarlo aunque sólo fuera para deleitase oírle poniendo a parir panteras al actual Presidente español.
- Pero… hace meses no estaban convocadas las elecciones generales, así que traer a Milei para encabezar el coro de quienes claman contra Sánchez tampoco era una idea descabellada por más que molestara al Gobierno, o precisamente por ello. El problema es que ahora estamos, como quien dice, a cuatro pasos de las urnas y, ya se sabe, lo más importante en una campaña electoral no es tanto acertar como no cometer errores. Aquí y ahora la rentabilidad de un tipo como Milei, no del todo controlable, podría ser un torpedo bajo la línea de flotación para las formaciones que están poniendo en cuestión, retractándose después y volviendo a insistir, el actual modelo de pensiones públicas (otra vez lo público). En definitiva, estaba revolviendo la intención de voto de nueve millones y medio de votantes.
- Así que se improvisa una agenda alternativa, Alberto Núñez Feijoo y Santiago Abascal se tornan invisibles y piden, o ella se ofrece ¿qué más da? a la Srª Ayuso que actúe a modo de sobresaliente en plaza de pueblo y lidie lo que salga de chiqueros. Y ahí tenemos a nuestra presidenta madrileña que en vez de acudir a su socorrido "chao pescao", se abre de capa, recibe al de la motosierra, se funde con él en fraternal, o filial abrazo, se encierra con él y lo despide dos horas después sin que ni una ni otra tengan a bien decir esta boca es mía.
- Y éste es, quizás el único momento del viaje con una cierta lógica interna: el maestro del ultra liberalismo caiga quien caiga, aleccionando a su aventajada alumna sobre qué hacer para intensificar el desmantelamiento de lo público, cómo ahogar la sanidad o de qué manera estrangular con más eficacia la educación, si ambas son ¡qué horror! públicas.
No quiero adornarme con flores ajenas, así que la mejor síntesis política de la visita del Presidente argentino, se la debo a don José Luis Martínez-Almeida, a quien he oído en televisión diciendo, no es literal, que la izquierda española debe de estar encantada con la ocurrencia de traer, precisamente ahora, al Presidente Milei.
Dos últimas observaciones
- Mi teoría sobre quién estaba detrás de la invitación a Milei tiene un punto débil: si fue la gran derecha española quien lo invitó ¿por qué no se canceló el viaje? Aunque en ese caso, sigue vigente la pregunta ¿quién trajo a Milei?
- Más de uno de mis lectores puede pensar que, en este post, no estoy siendo objetivo. Tiene razón, ni en este ni en ninguno lo he pretendido, porque no soy un objeto, sólo suelo pretendo no ser arbitrario. Recuerden que, hablando de lo público y lo privado en sanidad, acabo de decir que hay dos sistemas básicos, ambos legítimos y que, por lo que a mí se refiere, estoy a favor de lo público. No se trata de "hay que toma partido, partido hasta mancharse" de Gabriel Celaya, sino de que pienso y siento lo que acabo de escribir.