Calladitos estaban más guapos
Pimer bocazas: M. Rajoy
Esta vez no hay dudas de que se trata de Mariano Rajoy, Registrador de la Propiedad, que tiempo atrás, fue Presidente de Gobierno, aunque el Parlamento de la Nación acabó descabalgándolo de su señera posición, acusados, su Gobierno y su Partido, de corrupción.
Fue don Mariano frecuentemente celebrado, cuando no motivo de chanzas y cuchufletas, por sus ocurrencias idiomáticas. Con ocasión del hundimiento del "Prestige" cuando todo indicaba que nos encontrábamos ante una catástrofe medio ambiental, zanjó la cuestión con "Son unos hilillos de fuel". Su papel como profeta quedó bastante tocado.
Por el contrario, fueron aplaudidas sus tautológicas definiciones ("un plato es un plato y un vaso es un vaso") así como la escueta fórmula para definir el ser profundo de España, equidistante, me atrevería a decir, entre las antagónicas posiciones de Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz: "España es un gran país y en España habitan los españoles". Claridad, ésa es la cualidad de la que adolecemos con frecuencia y que a Don Mariano le sobra.
Esta vez, un simple comentario en "El Debate" a propósito del Campeonato Mundial de Fútbol ha desatado la polémica. No soy quién para saber qué pasaba por la cabeza del articulista cuando dijo lo que dijo, si trataba de ser ocurrente, si confundía churras con merinas o si decía lo que pensaba aunque no cayera en la cuenta de que, puesto negro sobre blanco, se estaba metiendo en un charco.
Le hago a Don Mariano la merced de descartar el odio racial o la intención de zaherir a nuestro vecino (cuyo Pacto de Amistad con España, casualmente, acaba de boicotear su Partido), pero cuando uno escribe en un periódico y ha sido Presidente de Gobierno, conviene repasar lo escrito y borrar cualquier cosa que pueda herir susceptibilidades, salvo que sea eso, molestar, lo que se pretende.
El caso es que Don Mariano, hablando del partido jugado el martes pasado, que, como todos saben, ganó España con todo merecimiento, y refiriéndose a la selección francesa, dijo, literalmente que el fútbol de la selección gala “es de altísimo nivel” pero que juega “sin franceses”.
¿Observaciones?
- Es obvio que la condición de "francés" no exige apellidarse necesariamente Dupont y tener la piel del color de la azucena. Él, Registrador de la Propiedad, Licenciado (o Doctor, no lo sé) en Derecho, debe saber cosas como esas.
- Así, por ejemplo, dos de los jugadores que forman parte de la selección española, presentan a la vista el mismo aspecto que la mayoría de sus rivales del martes y llevan con orgullo apellidos que no son muy frecuentes en España ¿Sugiere don Mariano que Nico Williams y Yamine Yamal deberían ser excluidos de nuestra selección? No ¿Verdad? Pues eso.
- ¿Qué necesidad tenía el ex Presidente de provocar comentarios como el del Ministro Francés de Asuntos exteriores: “Es una estupidez, racismo o las dos cosas”? ¿Es consciente, que soltada la frase el debate era inevitable, y que él saldría malparado?
- Al día siguiente del partido, Don Mariano retomó la pluma y volvió a hablar de fútbol, del partido España-Francia y comentó que la relevancia que se le han dado a sus palabras son cortina de humo para no halar de otras cosas. Como argumento, viejo, viejísimo, y, sobre todo insuficiente.
- Créanme: es más que posible que , pese a su aparente displicencia, el provocador del lío esté consternado por la que se ha montado, pero hay una lección para todos nosotros: ¿somos conscientes de cuántas veces dejamos en evidencia con un chiste desafortunado cuál son nuestras verdaderas convicciones? Lean o relean a Freud y su "Psicopatología de la vida cotidiana".
Segundo bocazas: Monseñor Argüello
Para que nadie dude de a quién me refiero, se trata de Mons. Luis Javier Argüello García, abogado, Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española.
Antes de entrar en materia quiero dejar constancia de mi posición respecto a algo que he visto discutido en más de una ocasión. Hasta donde yo sé, Mons. Argüello es español, mayor de edad y disfruta en plenitud de los derechos personales que le corresponden en su condición de tal. Por lo tanto, es mi punto de vista, tiene derecho a opinar lo que le venga en gana sobre la materia que le parezca oportuna. Obviamente, también sobre política. Por la misma razón, estoy, estamos en nuestro derecho de estar de acuerdo o no con lo que diga y, llegado el caso, de llevarle la contraria en público o en privado.
Y ahora sí: ocurre que recientemente ha declarado que "cuando el Estado se olvida de la ética, se convierte en una banda de ladrones. A los hechos me remito". Añado que no es la primera vez que critica a los actuales gobernantes, porque poco tiempo antes había insistido en que la situación política en España es insostenible y en que hay que ir a elecciones o a una moción de censura.
Dejemos la petición de elecciones o la exigencia de una moción de censura, porque ni es insultante ni deja de ser discutible, en especial la segunda. Pensemos en lo de la falta de ética, la banda de ladrones y las pruebas.
¿Comentarios?
- ¿Ha estado atento el Prelado de Valladolid a las prédicas de León XIV a propósito de la necesidad de buscar la concordia o andaba enredado tratando de encontrar motivos para aleccionar a sus feligreses cara a las próximas elecciones? ¿Las comparte, cree que iban dirigidas a la clase política, a la Iglesia española, a todos nosotros? ¿Qué pervivencia temporal cree que intentó darles el Sumo Pontífice? ¿Ya han caducado?
- Lo malo de las generalizaciones es que provocan, o pueden provocar, el efecto espejo. Si uno trata de meter a toda una clase política o a todo un Partido en el mismo saco y habla de banda ladrones, alguien puede caer en el despropósito de extender el desagradable asunto de los abusos sexuales de unos cuantos eclesiásticos a toda la Iglesia ¿Verdad que eso también es injusto?
- Cuando se incurre en excesos, en errores de bulto, bueno sería acudir a la humildad y pedir disculpas o, llegado el caso, perdón. Mons. Argüello he hecho lo contrario: tratar de explicar por qué cree que tiene razón y cómo es posible que nos equivoquemos cuando está tan claro lo que ha querido decir.
- Y eso, en mi opinión, es el caso: que los lectores han entendido perfectamente lo que el prelado ha querido decir, y algunos, yo entre ellos, creemos que se ha excedido en las generalizaciones. Por lo demás, que siga diciendo lo que le venga en gana, y cuando llegue el momento que acuda a votar a quien mejor le parezca. Eso sí, espero que no se escandalice de lo que pueda opinarse sobre él, antes, ahora y más tarde.
Dos bocazas, para terminar: Tellado y Puente
Estaba yo tan contento viendo como en esta ocasión, en medio del horror de la tragedia del incendio forestal de Los Gallardos, Almería, al menos por una vez se estaba dando un ejemplo cabal de sintonía ante la desgracia, de cooperación, de colaboración leal entre Administraciones Públicas de signo distinto, la Junta de Andalucía y el Gobierno de la Nación, y tienen que venir dos aguafiestas, dos lenguaraces a emborronar la página.
Daba gusto oír voces coincidentes, Juanma Moreno, su responsable de emergencias por un lado, Félix Bolaños, el mismísimo Pedro Sánchez por otra, y justo cuando estaba pensando ¡qué bien! así debería ser siempre, dos bocazas profesionales, dos insultadores con mando en plaza, me han vuelto a demostrar lo poco que se necesita para arrasar con las buenas maneras de la mayoría.
Miguel Tellado, Secretario General del Partido Popular y Óscar Puente, Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible del Gobierno de la Nación, se han enzarzado en una bronca tabernaria, la única en la que se sienten cómodos, en la que, mira tú por dónde, lo único que he echado en falta ha sido la condolencia por las pérdidas de vidas y bienes, ni del uno ni del otro.
Tellado, podría empezar por Puente pero ¿qué más da?, ha dicho en El Escorial, al hilo del comentado incendio, que España necesita urgentemente un gobierno central, centrado, única y exclusivamente en la gestión: "hoy, lamentablemente, no lo tenemos".
Tiempo le ha faltado a Puente para dar la réplica: "¿Pero este pedazo de sinvergüenza está culpando al Gobierno de España del incendio de Almería y de sus consecuencias?"."¡Cuando recortan los efectivos antiincendios, que son de su competencia, y no son capaces una vez más de mandar el mensaje de ESalert!".
¿Mi opinión?
- Encalabrinados los dos, rabiosos, más pendientes de erosionar al contrario que de construir alguna posibilidad de sumar esfuerzos. Por fortuna, ambos estaban lejos del lugar de los hechos, donde colegas suyos estaban dando un ejemplo del bien hacer.
- En cuanto al señor Puente, ganador, es decir, perdedor a los puntos en este combate por el campeonato nacional de la antipolítica, escuche atentamente a su colega de Gabinete, el Ministro de Justicia, y entérese, de una vez, que en este desgraciado suceso, lo único que no procedía era hacer llegar a la población dispersa, cada pequeño núcleo poblacional con necesidades no ya distintas, sino opuestas, una alerta que, por definición, es uniforme.
Para terminar, cuán cierto es que el hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios.