viernes, 8 de mayo de 2026

   El hanta virus y la miseria moral

Un crucero de ensueño o una pesadilla

El MV Hondius, un barco que navega bajo bandera neerlandesa, aloja a menos de cien pasajeros embarcados en un crucero de gran lujo, por el que se ha pagado, eso depende del itinerario disfrutado por cada uno y de la clase de camarote, entre 8.000 y 27.000 €., se ha convertido, de pronto, en una amenaza de muerte.

Acabará sabiéndose, pero hoy se ignora cuándo y por quién empezó todo. Lo que está fuera de toda duda es que a bordo viaja la variante más mortífera de un enemigo conocido por los epidemiólogos como "hantavirus"; un patógeno que portan ciertos ratones silvestres del sur de Argentina y Chile. Precisamente es la ciudad más austral de Argentina, Ushuaia, donde tengo entendido que empezó el malhadado viaje del Hondius.

Fallecen a bordo los primeros contagiados. En algún caso, los cadáveres van  camino de o han llegado a sus lugares de origen. A la altura de Cabo Verde, el crucero es ya un problema de salud que justifica la intervención de la Organización Mundial de la salud. Se considera un riesgo inasumible continuar la travesía hasta Países Bajos: es cierto que el hantavirus no es altamente contagioso, pero su letalidad puede llegar al 40% de los infectados, y, además, entre el contagio y su manifestación pueden pasar hasta más de seis semanas. Y, repito, el barco está frente a Cabo Verde.

En estas condiciones, la OMS ruega a España que reciba el crucero en alguno de los puertos de las Islas Canarias, primer territorio europeo que puede ofrecer garantías sanitarias, visto el itinerario a seguir desde Cabo Verde hasta Países Bajos. Ponderadas las circunstancias, el Gobierno Español, acepta el ruego.

Pero España está en permanente conmoción política y, como era de esperar, el episodio se convierte en munición para la contienda entre Gobierno y Oposición.

Desde hace tiempo, quizás desde que se fueron los romanos, pero ahora desde luego, no importa de qué se trate, las formaciones políticas españolas están dispuestas a cualquier barbaridad con tal de hacer daño al enemigo (no al contrincante ni al adversario, no, sino al enemigo).

En este caso, objetivamente, la posición de la OMS es impecable: no hay ningún país de la costa africana con un desarrollo sanitario fiable para atender una emergencia de este tipo: hay que examinar a pasajeros y tripulantes, aislarlos y cuidarlos, u organizar su traslado urgente a sus países de origen (hay afectados de veintitrés nacionalidades. 14 son españoles, 13 pasajeros y un tripulante).

Entiendo que acaso hubiéramos preferido que Mauritania, por ejemplo, o Costa de Marfil estuvieran en condiciones de acoger al buque y sus navegantes, pero ni esos países ni los restantes de la ruta pueden garantizar el correcto tratamiento del problema. Como no es así, no sólo no cabía otra solución sino que debería ser un orgullo para España, para todos nosotros, el reconocimiento implícito que supone para nuestra Sanidad Pública la petición de la OMS.

Pero España está en modo ataque al adversario. No tanto porque haya, que lo hay, algún proceso electoral en marcha, sino porque pasan los días, las semanas, los meses, y el Presidente no convoca las elecciones que le demanda la oposición. No importa lo que digan las cifras, lo que opine de la marcha de nuestra economía el Fondo Monetario, de lo que tanto blasona el Gobierno, lo cierto es que año tras año, Sánchez no presenta Presupuestos Generales por la peregrina razón de que está en minoría parlamentaria. ¿Es normal la situación? En absoluto, como tampoco lo es verse derrotado con tanta frecuencia en el Parlamento y seguir día tras día como si no pasara nada.

En consecuencia, la oposición aprovecha lo aprovechable y lo que no lo es para poner al Gobierno en un brete. ¿Cuándo acabará este sin vivir? Cuando haya elecciones generales y de su resultado se deduzca un cambio de Gobierno.


A lo que vamos

  • La OMS y el gobierno español, ambos, han actuado dentro de la lógica y de las competencias de cada uno, solicitando y aceptando, respectivamente, la intervención española en el caso que nos ocupa.
  • A lo largo del miércoles, día 6, El Gobierno autónomo de Canarias puso el grito en el cielo, no tanto, aunque también, por la inminente presencia del buque maldito en sus aguas, sino porque el Gobierno de la Nación hubiera decido que el MV Hondius atracara en un puerto canario, sin haber hablado, siquiera, con el Gobierno de las Islas Canarias.
  • Durante ese mismo día, al menos tres Ministros del Gobierno central, entre ellos la Ministra de Sanidad, afirmaron lo contrario. Como ambos, canarios y centrales repitieron varias veces sus afirmaciones, no cabía duda alguna de que por lo menos uno de ambos bandos, mentía.
  • El jueves día 7, el Presidente del Gobierno canario admitió que sí, que los de Madrid habían hablado con él la víspera. Para decirlo educadamente, es evidente que el Gobierno de España no había mentido. La cuestión que, no sé por qué, me ronda por la cabeza es si la mentira se le ocurrió al Sr. Clavijo, Coalición Canaria, o a su mantenedor en el cargo, el PP canario.
  • Puestos a sacar las cosas de quicio y como a todo hay quien gane, quede para la Historia la frase lapidaria de don Santiago Abascal: "Pedro Sánchez es capaz de provocar una epidemia antes que hablar de corrupción". Como de costumbre, cuanto peor mejor ¿verdad, don Santiago? Y como a todo hay quien gane, algún descerebrado a deslizado en las redes sociales, que la intención de Sánchez es acabar con quienes no le votan. Por absurdo que parezca no hay que descartar que algún compatriota crea semejante despropósito.

El futuro inmediato del  caso del hantavirus

  • Llegará el crucero a Canarias el domingo; no atracará en puerto sino que se mantendrá fondeado en aguas abiertas, mientras todos sus ocupantes son llevados a tierra y devueltos a sus países de origen desde el cercano , 10 km, aeropuerto de Tenerife Sur.
  • En la operación intervendrán equipos especializados españoles y de la OMS.
  • Los 14 españoles serán trasladados a Madrid e ingresados en el Hospital Gómez Ulla, donde permanecerán aislados durante una cuarentena de, al menos, 45 días. Está por determinar desde qué fecha empezarán a contarse los 45 días.
  • He oído algunas voces que claman porque "el Gómez Ulla" está que se cae. Es muy posible: la Comunidad de Madrid es la comunidad autónoma que menos invierte per capita en la Sanidad Pública. Pese a todo, a nadie se le ha pasado por la cabeza ingresar a los cruceristas ni en la Quirón ni en el Hospital Zendal. Me pregunto por qué.
  • El episodio caerá en el olvido, ninguna catástrofe de las anunciadas por los agoreros ocurrirá, pero los profesionales de la teoría del caos, los portavoces del miedo encontrarán otros motivos para mantener a la población en vilo. De eso viven.





viernes, 1 de mayo de 2026

 De atentados fallidos y Honorables exonerados

I.- A la tercera no fue la vencida


Condena

Antes de entrar en materia, quiero dejar claro que, pese a lo que pueda desprenderse de mis anteriores escritos a propósito del personaje, rechazo frontalmente la mera idea de que eliminarlo físicamente sea una forma asumible de terminar con su mandato. En otras palabras: no es licito matar a un ser humano, ni siquiera aunque se trate de Donald Trump.


¿Será posible?

Ni al guionista más cerril, que además estuviera bajo los efectos del tequila, se le hubiera ocurrido un argumento tan estúpido a la hora de pergeñar un atentado contra "el hombre más poderoso de la tierra".

Veamos: un profesor californiano, con fama de hombre afable, frecuente usuario de las redes sociales en las que suele despacharse a su gusto cuando habla del actual Presidente USA, se entera (no sé si por la prensa, la radio o la TV) de que este año, cosa rara, su nada querido Presidente sí va acudir a la cena con los corresponsales de prensa acreditados ante la Casa Blanca; sabe, además, dónde y a qué hora se celebrará el evento.

Ni corto ni perezoso, se arma hasta los dientes (es un decir): recaba escopeta, pistola y varios cuchillos y emprende el viaje de California a Washington. Durante su periplo, nadie le llama la atención sobre el contenido del equipaje y cuando llega al hotel donde ha reservado habitación, el mismo donde ha de celebrarse la cena, tampoco se le pone objeción para instalarse en su habitación con todas sus armas.

Llegado el día y la hora, el profesor desciende desde su planta hasta el sótano donde se reúnen Presidente y periodistas (y bastantes más personas, claro) llevando toda su artillería encima y, a falta de un plan más sofisticado al modo "Misión imposible", pretende saltarse el control, sencillamente entrando a la carrera, camino del salón de la cena… hasta que, como era de esperar, le detienen. 

Ni siquiera lo abaten a balazos, aunque, eso sí, lo desnudan y lo obligan a echarse boca abajo en el suelo.

Luego, el caos: se han oído disparos, y aunque sean fuera del macro salón de la cena, equipos de agentes del Servicio Secreto ponen a buen recaudo a sus protegidos, por el orden que el azar determina; los periodistas, unos se esconden bajo las mesas y otros aprovechan la ocasión para alzarse con un par de botellas, que de todo hubo. Poco tiempo más tarde el Presidente convoca una rueda de prensa en la que… pero esa parte de la historia ya es normal.


Algunas preguntas

  • ¿De verdad puede uno alojarse en los EE.UU. en el mismo hotel donde se espera la presencia del Presidente armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos?
  • Sonaron varios disparos; unos hablan de tres, otros de cuatro, y los más, como digo, de varios ¿Quién fue el autor o autores de los disparos? ¿El atacante? Pues no se ha oído hablar de heridos, así es que no parece que fuera el Guillermo Tell del siglo XXI ¿La Policía? Pues no fueron capaces de abatir al intruso, ni le ocasionarle ni un rasguño, si es que lo intentaron. Raro ¿no?


En fin, espero que cuando el Sr. Presidente cuente con su faraónico salón de baile se establezcan algunas medidas de seguridad que hagan inviables sucesos como el que momento.


Peor fue cuando le dieron un tiro en la oreja

Aunque también fue curioso: en un meeting electoral, un francotirador, tumbado en el tejado de un almacén a ciento cincuenta metros del orador, según cuentan las crónicas, disparó e hirió a D. Trump en la oreja. Hasta ese momento, ninguna de las múltiples Agencias que se ocupan de la seguridad había reparado en el tirador. Repito: tumbado en un tejado a ciento cincuenta metros del objetivo, que no era otro, dicen, que el candidato a Presidente de los EE.UU.

Asombroso que nadie lo hubiera visto hasta ese momento, pero más asombrosa, inexplicable y misteriosa me parece a mí la trayectoria del proyectil: el tirador estaba, más o menos a la misma altura que Trump, que tenía detrás de él una masa de seguidores acomodados en un graderío, con lo que había seguidores a más altura que él, a la misma, y a menos.

Dado que Donald Trump conserva su oreja ¿Dónde fue la bala después de impactar en el pabellón auditivo? Nadie ha hablado nunca de "daños colaterales", o sea de asistente o asistentes heridos por el proyectil destinado al candidato. Si le dio en la oreja, lo esperable es que la bala siguiera su trayectoria y acabara impactando en algún asistente ¿Tendrá el Mr Trump unas orejas de acero al tungsteno capaces de frenar la trayectoria del proyectil y conseguir su mansa caída al suelo? 


II.- Paz para el nonagenario


La plácida vejez de don Jordi

Veo en TV la tambaleante figura de Jordi Pujol, Presidente que fue de la Generalitat de Cataluña durante 23 años, a más de esposo de dª Marta Ferrusola y padres ambos de una numerosa prole.


Mientras le veo desaparecer, vacilante, con la mirada perdida, oigo una voz en off que informa al televidente de que el susodicho ha sido exonerado por el Tribunal que le juzga, en atención no sólo a sus años, 95, sino a su deficiente estado de salud. Parece ser que padece un trastorno cognitivo que la habría impedido declarar en el juicio que se le sigue y no ya contestar, sino incluso comprender las preguntas que se le hubieran podido hacer.


Lo entiendo y me parece razonable. 95 años y la cabeza perdida: ni puede contestar, ni acaso sobreviviría a la condena que quizás acabara recayendo sobre él. Comparto la decisión del juez.


Lo que ya no entiendo tanto es por qué se ha tardado doce años en instruir el proceso que se había iniciado contra él, dª Marta Ferrusola, su difunta esposa, y los hijos de ambos, una simpática familia pese a que judicialmente fueran considerados organización mafiosa.


Simpática, sí ¿quién no recuerda el sentido del humor del que hizo gala en el Parlament don Jordi, cuando se sintió aludido por el espinoso asunto del "3 %"? Y, en cuanto a la madre, madre biológica y "Madre Superiora" cuando la familia se metía en faena, ella, tan aficionada a la pintura, ella, cuyos óleos adornaban salas de juntas y despachos de Consejeros Delegados de las más conocidas empresas radicadas allende el Ebro, ella, que decía "misales" cuando quería decir millones, pasó a mejor vida y se ahorró más de un sofoco. No hizo falta exonerarla.


¿Quién controla el acelerador y el freno?


En fin, que fallecida ella y exonerado él, sólo queda la prole para hacer frente a la justicia ¿Cuándo? Quién puede saberlo. Pero, ya que hablamos del asunto, me gustaría saber quién controla el acelerador y los frenos de la justicia. 

  • Hoy estamos viendo, simultáneamente, el juicio del caso KItchen, tiempos de M. Rajoy y el caso mascarillas también llamado "caso Koldo", o sea en plena pandemia. Dos velocidades. 
  • ¿Se han fijado ustedes? El novio de dª Isabel defrauda a Hacienda (su abogado lo firma), el Fiscal General del Estado desmiente un bulo referido a este asunto y ya está juzgado, condenado y expulsado de su cargo. ¿Y el novio de la doña? Ni está ni se le espera, como dijo alguien a propósito de cierto General.

sábado, 25 de abril de 2026

 Saturación


Una mañana cualquiera

Acostumbro encender el televisor durante el desayuno. Trato de empezar el día con algún programa que dé un repaso a la actualidad. Hace ya algún tiempo alterno, según el día y los contenidos que se me ofrecen, entre "La hora de la 1", de TVE1 y "Espejo Público" de Antena 3.

Ahora, imaginen por un momento, que ustedes están en mi lugar y tratan de saber qué ha pasado ayer. Sitúen la acción en el día que más rabia les dé de las últimas dos semanas, más o menos.

  • "La hora de la 1": Una locutora, profesional, brillante, suelta -Silvia Inchaurrondo- inevitablemente acorde con la línea editorial marcada por la cadena, modera, o lo intenta al menos, a un grupo de tertulianos, hombres y mujeres, que van cambiando a lo largo del programa. El tema estrella es el juicio por la Operación Kitchen. Suele haber una tertuliana desmelenada que grita, interrumpe, hace aspavientos y se comporta como una chichicúa (1). Otro, de signo contrario, que no le va a la zaga. El programa mantiene en mesa a contertulios proclives al actual Gobierno y a alguno que, tímidamente, defiende los postulados del Partido Popular. Unos se hacen lenguas de cómo es posible que estemos hablando de un proceso judicial que empezó hace trece años. Otros ironizan sobre lo que se ha tardado en darle carta de naturaleza a que M. Rajoy quiere decir Mariano Rajoy y no otra cosa. El "outsider" recuerda que el PP ya pagó en su momento el más alto precio que cabe en política: la pérdida del Poder, o sea, acabar en la oposición. Y así, un día y otro. Muy de tarde en tarde, se interrumpe el hilo del debate, más bien el batiburrillo, para dar noticia sobre el estrecho de Ormuz o sobre el bombardeo de una barriada en Beirut.
  • "Espejo público": Una locutora, profesional, brillante, suelta -Susana Griso- Tan de acuerdo con los postulados de su cadena, como su colega de TVE 1 con los de la suya, hace esfuerzos sobrehumanos por controlar a una tropilla en todo semejante a la que tiene que lidiar Silvia. Un pequeño detalle, dos, mejor dicho, permitirían identificar de qué cadena se trata, sin recurrir a fijarse en el logotipo que figura en una esquina de la pantalla: en "Espejo Público", el culiparlante (2) más sólido, el que lleva la voz cantante es un o una tertuliana que defiende los puntos de vista del Partido Popular, y el o la contertulia vergonzante que habla tratando de hacerse perdonar sus intervenciones, no puede evitar un tufillo a progre trasnochado. Por otra parte, en Antena 3 suele entablarse el debate, o la debacle, a propósito de Koldo, Ábalos y Compañía; o sea, el "caso mascarillas". Así que se hablará de chistorras y lechugas, de novias que cobran de empresas públicas sin ir a trabajar, y, sólo de vez en cuando, de la pintoresca forma de llevar la instrucción de un proceso del Juez Peinado. Y así un día y otro. A veces, Susana Griso interrumpe a los que interrumpen, que suelen ser todos, para comentar que D. Trump ha prorrogado el alto el fuego o que ha amenazado con pasar a cuchillo a noventa y cuatro millones de iraníes.

¿Qué está pasando?

  • ¿Es natural ese constante interés por lo que ocurre en nuestros Tribunales? Creo, pero nadie tiene por qué pensar lo mismo, que una cosa es que la justicia sea pública, salvo contadísimos supuestos, y otra muy distinta convertir los juicios en un espectáculo público. 
  • ¿Cuándo y por qué empezó esta manía? No apunto a nadie, porque, entre otras razones, me resulta imposible localizar al que tiró la primera piedra, pero el origen hay que buscarlo en la funesta tendencia de bastantes formaciones políticas de intentar conseguir en los Tribunales lo que antes se obtenía en el Parlamento, (institución que está quedando para lucimiento de los insultadores profesionales de la práctica totalidad de los Partidos).
  • Como era de suponer, acabó resultando inevitable que las actuaciones de algunos jueces dieran margen para pensar que, en efecto, las salas de la Justicia eran espacios donde se podían ganar o perder apuestas políticas.
  • Como consecuencias inmediatas e inevitables, el simple recuento de cuántos jueces progresistas o conservadores forman parte de órganos como el Consejo General del Poder Judicial, o del mismísimo Tribunal Constitucional, sirve, cada día, para cuestionar sus decisiones antes de que se produzcan.
  • Tertulias y tertulianos se alimentan de lo judicial con verdadera fruición. Pasan y repasan asuntos que son candentes, círculo vicioso, porque son la comidilla de quienes quieren que lo sean. Sólo algunos de los que hablan, los menos, son juristas, y de estos, no todos están especializados en la rama del Derecho afectada por el caso que comentan. Por eso, las cadenas de televisión, cuentan con colaboradores externos, antiguos Magistrados, cuyas voces suenan como más autorizadas cuando opinan sobre lo que está ocurriendo en las salas de justicia. Como era de esperar, los ex togados que asesoran a una cadena fueron en su día conocidos por su marcada tenencia progresista, circunstancia compensada por el conservadurismo manifiesto de los que sientan doctrina en la otra cadena.


¿Es bueno o es malo todo esto?

  • Allá cada cual con sus opiniones, pero, en todo caso, todo esto ES. Es una realidad,  quiero decir; debemos contar con ella y es dudoso que vaya a cambiar de la noche a la mañana. Esta misma semana, la Srª Ayuso amenazaba con los tribunales a propósito de la regularización de inmigrantes y, por su parte, el Ministro de Justicia, el Sr. Bolaños, en sede parlamentaria, hacía lo propio a cuenta del acuerdo PP/Vox en Extremadura (ya saben, por lo de la prioridad nacional). O sea, que yo creo que va para largo.
  • Desde hace unos años a esta parte, no muchos, observo un fenómeno curioso: el ciudadano tiende a ser menos tolerante con los jueces que con los legisladores, lo que, desde la teoría de la separación de poderes, es una aberración, porque la única razón legítima para cuestionar una sentencia, no es su contenido objetivo, y mucho menos su coincidencia con las preferencias políticas del que critica, sino su adecuación o no a la Ley aplicable al caso, Ley que procede del Legislativo, no del Poder Judicial.
  • Por último, creo yo que hay otro aspecto dañino y no el menor: entre unos y otros, estamos sacando al Poder Judicial, el verdadero fiel de la balanza de la tan traída y llevada división de poderes,  de su espacio natural, que no es otro que la sala donde emiten sus veredictos; todo lo demás es olvidar el sabio consejo de "zapatero a tus zapatos.


En Resumen: 

  • Creo que la más tontorrona de las telenovelas es menos perniciosa para la salud mental del televidente, que la más educada tertulia, casi un oximoron, sobre la última hora del caso" Kitchen" o  el "Mascarillas".
  • Por salvar los muebles, agradezco a moderadores y tertulianos que, por una vez hayan coincidido con la abrumadora mayoría de sus oyentes: nadie, ni ellos ni nosotros, nos hemos sorprendido por ver corroborado en sede judicial que M. Rajoy debe traducirse por Mariano Rajoy.
  • Espero que ninguno de mis lectores infiera de estas divagaciones alguna especie de búsqueda de la equidistancia entre TVE y Antena 3. Ni lo he intentado, ni de haberlo hecho lo habría conseguido: hay veces en que en el punto (3) medio no hay nada. 



__________

  1. Chichicúa: Término no recogido en el Diccionario de la RAE, que traigo a colación en memoria de mi buen amigo Fernando Díaz Aguado, que se nos fue hace tiempo, y que es el único a quien se lo he oído. Se define por sí mismo.
  2. Culiparlante: Utilización traída por los pelos de uno de los hallazgos del periodismo de la transición, que aludía a los parlamentarios que, sesión tras sesión, consumían su tiempo sentados, sin dar ocasión a lucir sus cuerdas vocales.
  3. Doy a corregir el texto a Blanca, como de costumbre, y me advierte que en esta palabra faltaba la "n". Recuerdo la teoría de S. Freud de que no hay errores, sino actos fallidos.

viernes, 17 de abril de 2026

¿El Huevo o la gallina?


Hace una eternidad

Corría el otoño de 1966, yo era un profesional al servicio del Estado que desempeñaba su primer destino, asombrado de cuanto veía a mi alrededor. Llegaba de la austeridad salmantina a la luz, el agua, el mar, las flores por todas partes: llegaba a Málaga que, por entonces empezaba a conocerse como "La Costa del Sol", uno de los puntos del litoral español donde empezaba a florecer la industria turística.

Recuerdo que una de las curiosidades que entonces llamaban la atención al malagueño era el prodigioso invento que funcionaba en los servicios del "Hotel Don Pepe", inaugurado un par de años antes en Marbella. Tanto dio que hablar que se hasta se organizaban viajes entre amigos para verificar que lo escuchado no era un bulo. Y allá fui yo con otros dos amigos ¡A comprobar si era cierto, y lo era, que los grifos del "Don Pepe" funcionaban sin llaves. Bastaba acercar las manos y el agua fluía sin interrupción, hasta que las retirabas! 

(- Creo que funcionan por célula eléctrica.

-¿Y eso qué es?

-¿Y yo qué sé? Un invento alemán, o americano)

La Marbella del final de los 60, era una ciudad amable, distinguida, a la que se llegaba por un carreterita de doble dirección, con un solo carril por cada sentido, carriles que se quedaban sin arcén cuando cruzaba un puentecillo, y había un montón. Contaba con algunos restauantes de renombre, "La Fonda", "Santiago", alguna sala de fiestas que los más entendidos empezaban a llamar discotecas y recibía un pequeño pero selecto contingente de visitantes, a medio camino entre el viajero, una especie en franca regresión, el veraneante y el turista. ¿Cuántos, entre todos? No creo que sobrepasaran los cuarenta o cincuenta mil al año. Más o menos como el número de habitantes censados, entre los que los extranjeros eran una exigua minoría.


Marbella, hoy

Desparecidos los profetas del desarrollo de Marbella los Hohenlohe, las Gunilla von Bismark, los De Mora y Aragón, los Jeques árabes, perdido en el recuerdo el inefable Jesús Gil y Gil, apagados los ecos de la "Operación Malaya" que sentó la mano a los epígonos de Gil por sus desmanes ¿Qué nos encontramos ahora en Marbella?

160.000 habitantes censados y casi otros tantos residentes estables. Han desaparecido los viajeros ¿quién puede tener interés en "viajar" a un lugar donde, a lo largo del último año han llegado un millón, cifra redonda, de turistas.?

Sé que los medios oficiales marbellíes blasonan de la calidad de sus visitantes. Discrepo profundamente. Dese hace unos años, el glamour del turista marbellí es cada día menor. Y la calidad de la oferta que reciben va en paralelo

Lógico, si se tienen en cuenta los números que se manejan en el turismo español y en el mundial. Si España se acerca a los cien millones de turistas al año ¿Dónde y cómo creen ustedes que puede seleccionarse esa cifra de visitantes para que todos resulten cultos, elegantes, refinados? ¿Los hay, acaso, en el mundo, o es demasiado pedir?


Algunos detalles:

  • Hasta hace unos años, el único restaurante en el Paseo Marítimo, digno de tal nombre y de tal emplazamiento, era "Santiago": amplio, buen servicio, buen producto, fabulosa bodega, y, como se deduce de lo dicho, magnífico emplazamiento. El local cerró por jubilación del dueño (bien ganada, por cierto). Tras algún intento de reapertura, hoy, por fin, una parte de lo que era el viejo "Santiago" da cabida a una de las dos grandes franquicias mundiales de hamburgesas. 
  • Paralelamente, el Paseo Marítimo apesta a los humos de los chiringuitos de la playa, soporta un pavimento en condiciones penosas, y tanto restaurantes como tiendas son establecimientos de tres al cuarto.
  • Poco más de cien metros adelante de lo que fue "Santiago", en los bajos remodelados de uno de los más conocidos edificios de esa zona del Paseo, se han instalado, un bazar chino gigantesco, un gimnasio que huele a sudorina y otra hamburgesería, hermana (o rival) de la anterior, esta vez por cuenta de la otra gran marca mundial del sector.
  • Durante años, más de medio siglo, en el extremo occidental del Paseo del Mar, en plena Ricardo Soriano, la arteria principal de Marbella, estaba la "Cafetería Marbella", un lugar con buen café, buena bollería y un espacio propicio para dejar pasar el tiempo ante una merienda clásica. El local es una concesión municipal. La actual Corporación, cuando el anterior ocupante tiró la toalla, se lo ha adjudicado ¡A otra hamburguesería más! (en este caso "Five Guys", la tercera en discordia).
  • Hablen con los que conocen la evolución de Marbella y pregúntenles si es cierto o no que, lenta pero constantemente, decrece el número de establecimientos donde se disfruta de una buena cocina malagueña, no sólo frituras, sino platos como una buen gazpachuelo, una sopa Viña AB, mientras aumenta la lista de restaurantes italianos y, en menor medida, japoneses.

Vuelta al principio

  • ¿Por qué son así las cosas?¿Por qué la totalidad de los accesos al Paseo Marítimo, están llenas de señales de tráfico bien visibles que prohiben la circulación de bicicletas y patinetes, y, si embargo, unas y otros circulan alegremente a todas horas? ¿Se tratará, ésa es mi opinión, de hacerle saber al turista que ha llegado al paraíso donde las reglas no están escritas para él? ¿Temen los munícipes y sus agentes molestar al turista y que cambie de destino el próximo verano?
  • ¿Por qué se tolera la venta ambulante, los manteros para entendernos, en pleno paseo ante los ridículos comportamientos de la Guardia Municipal que hace como que vigila  y persigue la práctica, pero no evita la presencia de la colección enorme de vendedores? ¿Por qué en Marbella se da este fenómeno y en Estepona se ha erradicado? ¿Es casualidad o connivencia?
  • ¿Creen los responsables municipales que con esa actitudes de desidia ante infracciones flagrantes atraen a un turismo de calidad o están favoreciendo el tránsito hacia un modelo de turismo tipo Magaluf? 
  • El gran comercio está desapareciendo del casco urbano y se ha refugiado en un enorme Centro Comercial en las afueras ¿Tendrá algo que ver con la insuficiencia manifiesta de plazas de estacionamiento? 
  • Por tanto: ¿El descendente nivel de los visitantes se debe a que los que han dejado Marbella por otros destinos añoran el paraíso perdido o es que la marcha de aquél tipo de veraneante hace imposible mantener las señas de identidad de una ciudad que se fue para no volver?

Las grandes cifras

Es una realidad, que terminado el primer cuarto del siglo XXI, el turismo de masas, o más exactamente, el gigantesco negocio del turismo de masas, se ha consolidado como un fenómeno mundial.

El placer de viajar, de hacer el camino, de disfrutar de lo desconocido, de valorar las diferentes maneras de solventar los mismos problemas, de comparar culturas, se ha sustituido por la frivolidad de hacer ver en las redes sociales dónde has estado y con quién. Las pavorosas imágenes de las filas de "escaladores" subiendo y bajando del Everest, son la prueba terrible de lo que estoy diciendo. 

Y ahora, algunas cifras referidas al año que ha terminado:

  • En 2025, España ha vuelto a batir su récord de visitantes: 96,8 millones de turistas extranjeros que han dejado 134.712 millones de euros. Nos acercamos a una cifra de visitantes que acabará doblando a la de los habitantes de España
  • No somos los únicos: Para el mismo 2025, las mareantes cifras mundiales hablan de 1.500 millones de turistas, moviéndose de un lado para otro, los japoneses vienen a Sevilla, y los españoles vamos a Kioto. Entre unos y otros, han gastado entre 1’7 y dos billones de dólares, a razón de entre 1.100 y 1.300 dólares por viaje.

En resumen:

  • Demasiado dinero, demasiados intereses como para que la alcaldesa de Marbella pierda el tiempo en florituras. Si el visitante no busca lo que nos hace diferentes, sino hacerse un selfi en una terraza mientras devora una hamburguesa o una pizza, démosle lo que quiere y no perdamos el sueño: a  ver si el año pasado vienen más.
  • Hay otros problemas, pero de eso ya he hablado alguna vez. De la fragilidad del turismo, de su dependencia de fenómenos que no controlamos, aunque a veces nos favorezca, como la guerra en destinos turísticos rivales, de los riesgos de hacer depender nuestra economía, en tan excesivo grado, de un sector tan poco fiable. Lo sabemos pero ¿estamos haciendo algo al respecto?
  • Para terminar con un dato positivo: parece que, por el momento, el miniclima de Marbella sigue siendo una realidad. Sufre los efectos del cambio climático, como es de suponer, pero sigue siendo más benigno en invierno y en verano que el que reina sólo unos cuantos kilómetros más allá.
P.D.
¿O será, nada más, que he envejecido?