viernes, 23 de octubre de 2026

 Lo público

Esto es lo que hay

Escribo este blog desde la privilegiada atalaya de una habitación del Hospital Ramón y Cajal. Este centro sanitario, uno de los hospitales de referencia de la sanidad madrileña , por circunstancias que yo habría deseado no pasar, lo conozco bastante bien; hablo con sanitarios de todos los niveles, de celadores a cirujanos, y me creo autorizado para poder escribir algunas líneas sobre este Centro y, por extensión, sobre la sanidad pública española.

Sé muy bien que hay dos modelos básicos de gestionar la sanidad de los ciudadanos, el público o el privado, con todas las versiones híbridas que quepa imaginar. La base oficial y legal de la española es la sanidad pública, universal y gratuita. A su lado coexiste una sanidad privada que, según territorios, es más o menos potente. Ésta segunda, en teoría, se nutre en buena parte de las aportaciones de dinero público cuando trata en sus instalaciones a pacientes derivados de la sanidad pública.

Inclinarse por uno u por otro de lo sistemas de que hablo, marca la diferencia entre dos formas antagónicas de entender la solución de los problemas de los ciudadanos. En resumen, dos opciones políticas no necesariamente opuestas, pero, desde luego, bastante diferentes y ambas legítimas: hacer de la sanidad un problema privado al que se enfrenta el ciudadano con sus propios medios, o hacer del problema de la salud un asunto que compete atender al Estado.

En el caso español, se da la peculiar circunstancia de que siendo la salud, en principio, un asunto público, uno de los pilares básicos del "Estado del bienestar", dada la distribución constitucional de competencias, la gestión de la sanidad compete a las Comunidades Autónomas, muchas de las cuales están gobernadas por Partidos más proclives al modelo privado que al público.

Volviendo al Ramón y Cajal, desde hace unos días, vengo escuchando las quejas coincidentes en su contenido, al margen del estamento profesional de quien hablara conmigo sobre el abandono sistemático de la institución: la madrugada que llegué, mediada la semana pasada, no había almohadas ni mantas en Urgencias; Al cabo de un rato, apareció una enfermera, gozosa porque había encontrado una para mí. Con la manta no hubo caso. Luego me enteré de que tampoco había suficientes en planta: cuando llegué a mi habitación, fui recibido con un curioso comentario: "¡Qué bien: viene con almohada!". En planta, como digo, tampoco había almohadas; mantas sí, por suerte. Dos días después, faltaron toallas… Y el servicio de limpieza, una contrata, no dedica el tiempo imprescindible como para que los ascensores estén limpios o las habitaciones reciban una atención más minuciosa, y muchas de las camas no son fáciles de manejar porque están aquejadas de algo que no perdona: la antigüedad, y, y, y.

No obstante, sin duda, lo más grave es la carencia de personal, vacantes que no se cubren, menos plazas convocadas de las necesarias, sueldos insuficientes para pagar, siquiera un alojamiento decente, profesionales que emigran buscando mejores condiciones laborales, plazas cubiertas por doctores hispanoamericanos (ninguna queja por mi parte ni a su competencia ni a su condición de inmigrantes), buenos profesionales que han seguido el camino que antes habían iniciado sus colegas españoles que ahora están en el Reino Unido, Alemania, Holanda. Así que me pregunto ¿Estamos locos o somos tontos? Formar a un médico supone diez años mínimos de estudio a un coste descomunal para las arcas públicas, y, justo cuando empieza a trabajar, lo forzamos a cambiar de país, porque el suyo no es capaz de pagarle un sueldo a tono con sus prestaciones. El país que lo recibe, nada más que tiene que abonar un salario suficiente para hacerse, gratis, con un profesional de primera categoría

No es demagogia, ojalá o fuera, pero, veamos el caso de Madrid: es la CC.AA. con mayor PIB de España y la que menos recursos dedica a la sanidad pública. ¿Entonces? Busquen la respuesta en las partidas dedicadas a nutrir las arcas de la sanidad privada. Nos puede gustar más o menos, pero que nadie ponga el grito en el cielo: la Comunidad madrileña está gobernada por alguien que nunca ha ocultado su ideología y gobierna por mayoría absoluta.


Dios los cría y…

Hablando del Gobierno de la Comunidad de Madrid, esta semana ha sido la Comunidad Autónoma anfitriona del Presidente de Argentina, el peculiar señor Milei. Digo lo que digo porque ha sido la señora Díaz Ayuso la única autoridad digna de tal nombre que ha recibido al ilustre visitante. Es verdad que él había solicitado visitar al Monarca, pero se le hizo saber que, cuestiones de protocolo, eso sólo sería planteable si, antes o después, creo que antes, era recibido por el Presidente de Gobierno. Como era de esperar, Milei abandonó su idea: no habría sido lógico acudir a La Moncloa para después, en otra de sus comparecencias, dedicarle a Pedro Sánchez las lindezas con las que suele emplear cuando habla del Presidente. Entre otras la de dictador. ¿Dictador y alguien puede acusarlo en público de serlo sin que le pase nada?

Entonces ¿A qué vino Milei? ¿Quién le invitó? Y, por otra parte ¿Qué pinta el histriónico Presidente argentino en este post? Vamos por partes:

  • Según he leído, Milei, en visita a España de un solo día (más otro de venida y otro de vuelta) tuvo un encuentro con un grupo de empresarios, organizada por Nueva Economía Forum en el Real Casino Gran Círculo, asistió después a la Fundación Disenso, vinculada a Vox, visitó a no sé muy bien quien y remató su jornada visitando a la Presidenta madrileña en su despacho provisional del Canal de Isabel II (el que, según su ocupante, habría de haber sido sustituido por el que pensaba instalar en el más famoso ático de Madrid).
  • No se sabe quién le invitó. Al menos nadie ha pregonado su condición de pagano del episodio. Permítanme, pues, que aventure una hipótesis. Sólo es eso, algo que se me ha ocurrido y que daría por no escrita en cuanto tuviera a mano alguna información solvente que diga cualquier otra versión. Miley será un tanto histriónico, sí, pero es un Jefe de estado; es decir, alguien con una agenda comprometida y cerrada con meses de anticipación. ¿Es verosímil que Nueva Economía Forum o la Fundación Disenso sean entidades capaces de mover de su despacho a un Presidente de Argentina? (de la Srª Ayuso hablaré más adelante) Yo no lo creo. 
  • Milei, además de Presidente es uno de los personajes más conocidos de la ultraderecha mundial, excéntrico, chillón, pero adalid de la política más ultraliberal que pueda imaginarse; recuérdenlo empuñando la motosierra. Un símbolo para el ultraliberalismo e incluso para la versión actual de la derecha española. Por consiguiente, creo (sólo creo) que o Vox o el PP, o ambos decidieron invitarlo aunque sólo fuera para deleitase oírle poniendo a parir panteras al actual Presidente español.
  • Pero… hace meses no estaban convocadas las elecciones generales, así que traer a Milei para encabezar el coro de quienes claman contra Sánchez tampoco era una idea descabellada por más que molestara al Gobierno, o precisamente por ello. El problema es que ahora estamos, como quien dice, a cuatro pasos de las urnas y, ya se sabe, lo más importante en una campaña electoral no es tanto acertar como no cometer errores. Aquí y ahora la rentabilidad de un tipo como Milei, no del todo controlable, podría ser un torpedo bajo la línea de flotación para las formaciones que están poniendo en cuestión, retractándose después y volviendo a insistir, el actual modelo de pensiones públicas (otra vez lo público). En definitiva, estaba revolviendo la intención de voto de nueve millones y medio de votantes.
  • Así que se improvisa una agenda alternativa, Alberto Núñez Feijoo y Santiago Abascal se tornan invisibles y piden, o ella se ofrece ¿qué más da? a la Srª Ayuso que actúe a modo de sobresaliente en plaza de pueblo y lidie lo que salga de chiqueros. Y ahí tenemos a nuestra presidenta madrileña que en vez de acudir a su socorrido "chao pescao", se abre de capa, recibe al de la motosierra, se funde con él en fraternal, o filial abrazo, se encierra con él y lo despide dos horas después sin que ni una ni otra tengan a bien decir esta boca es mía.
  • Y éste es, quizás el único momento del viaje con una cierta lógica interna: el maestro del ultra liberalismo caiga quien caiga, aleccionando a su aventajada alumna sobre qué hacer para intensificar el desmantelamiento de lo público, cómo ahogar la sanidad o de qué manera estrangular con más eficacia la educación, si ambas son ¡qué horror! públicas. 

No quiero adornarme con flores ajenas, así que la mejor síntesis política de la visita del  Presidente argentino, se la debo a don José Luis Martínez-Almeida, a quien he oído en televisión diciendo, no es literal, que la izquierda española debe de estar encantada con la ocurrencia de traer, precisamente ahora, al Presidente Milei.


Dos últimas observaciones

  • Mi teoría sobre quién estaba detrás de la invitación a Milei tiene un punto débil: si fue la gran derecha española quien lo invitó ¿por qué no se canceló el viaje? Aunque en ese caso, sigue vigente la pregunta ¿quién trajo a Milei?
  • Más de uno de mis lectores puede pensar que, en este post, no estoy siendo objetivo. Tiene razón, ni en este ni en ninguno lo he pretendido, porque no soy un objeto, sólo suelo pretendo no ser arbitrario. Recuerden que, hablando de lo público y lo privado en sanidad, acabo de decir que hay dos sistemas básicos, ambos legítimos y que, por lo que a mí se refiere, estoy a favor de lo público. No se trata de "hay que toma partido, partido hasta mancharse" de Gabriel Celaya, sino de que pienso y siento lo que acabo de escribir.
















sábado, 17 de octubre de 2026

 


El jefe del mundo


Cambio de guión

El ambiente español va caldeándose día a día, camino de las elecciones del 29 de noviembre, ni tan trascendentales como pretenden algunos, ni de resultados tan predecibles como parece darse por sentado. Habría materia suficiente para escribir a diario sobre las idas y venidas de nuestra clase política; esta semana, sin embargo, prefiero tomarme un respiro que podría no ser el último antes de la fecha citada y dedicar este post a comentar algunas de las últimas ocurrencias de ese fecundo personaje que la Historia nos ha regalado a quienes dedicamos una parte de nuestra atención a lo que pasa en el mundo. Me refiero, como algunos ya habrán deducido del título del post, a Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos


Dios los cría… 

Empezaré por el aparente giro de guión en su política exterior. Más en concreto, en su relación con Vladimir Putin. Con el consabido zigzagueo de posiciones con quienquiera que sea su interlocutor, Trump ha pasado de la noche a la mañana de presionar, no demasiado es cierto, al jerarca del Kremlin, e, incluso, a apoyar en buena medida la política europea de sanciones a Rusia en tanto mantenga la ofensiva sobre Ucrania, a permitirle a Rusia liberar una descomunal cantidad de barriles de gasóleo, lo que, desde luego, es una forma indirecta de garantizarle al inquilino del Kremlin la financiación de la guerra.

¿A qué puede deberse ese giro inesperado?

  • "Los norteamericanos se sienten mucho más cómodos cuando se acuestan con los dictadores que cuando tratan a los gobiernos revolucionarios", decía Morris West. Es cierto que la historia muestra bastantes ejemplos al respecto, pero no me parece razón suficiente. No creo que le clave esté en esa no tan oculta envidia que muestra Trump por los dictadores que gobiernan sin más límite que el de su propia voluntad.
  • ¿Será, acaso, otra muestra más de la pugna con China por la supremacía mundial? Es un hecho que, cerrado el estrecho de Ormuz y confiscadas buena parte de las reservas venezolanas, el papel de Rusia como suministrador de petróleo a Den Xiao Pin, incrementa su importancia, y, por tanto, asumir Trump el rol de comprador de gasoil podría crearle dificultades a su verdadero antagonista. Algo se notará, pero la capacidad productora de Rusia es suficiente para dejar satisfecho a Trump sin mermar los suministros a China
  • Les elecciones de medio mandato: ése es el principal objetivo de Donald Trump. Las encuestas no sólo reflejan que el Presidente atraviesa su peor momento en cuanto a popularidad, sino que la primera de las causas de esa creciente desafección de sus votantes, se debe al incremento e los precios, en especial el de los carburantes, el gasóleo el primero, en un país en el que el derroche energético es una de las señas  identidad nacional. Faltan pocas semanas para las elecciones y es dudoso que el gasóleo ruso llegue a tiempo para que el efecto llegue a los surtidores, pero la propaganda, no.


Otro año sin Nobel de la Paz 

Otro año más y el Parlamento Noruego ha ignorado los insistentes requerimientos de nuestro personaje de la semana buscando el galardón que ¿por qué será? se le resiste año tras año.

En esta ocasión, el Nobel ha sido para la jurista sudafricana Navi Pillay, antigua Magistrada de la Corte Penal Internacional de La Haya, que fue, además, quien determinó que hubo un genocidio en Gaza. Ella y no Trump, ha sido la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026.

Alfred Nobel especificó que esta distinción debía otorgarse “a la persona que haya trabajado más o mejor por la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y la celebración o promoción de congresos de paz”. Desconozco si alguien le ha leído a Trump este sencillo párrafo, en el que como se ve, lo que cuenta es acercar a los pueblos e impulsar la paz, o sea, terminar guerras, no empezarlas y después tratar de desentenderse.

Predecesores suyos en la Presidencia de su país se aplicaron a esta tarea (T. Roosevelt influyó decisivamente en el fin de la guerra ruso-japonesa, W. Wilson, contribuyó en buen medida a la creación de la Liga de Naciones) y son ese tipo de circunstancias las que explican que adversarios políticos internos que él se dedica a desacreditar, como Barack Obama, hayan obtenido lo que a él tanto se le resiste.

La pataleta subsiguiente a su nueva postergación, más propia de un preadolescente contrariado que de un Presidente de la nación que otrora ha sido faro de los anhelos democráticos de tantos países, se ha producido apenas horas después de conocerse la concesión del Premio a la ex magistrada y ahonda en un camino que ya había iniciado antes. USA no sólo no admite estar bajo la jurisdicción de la Corte Penal Internacional, sino que rechaza su mera insistencia. Éstas son, en síntesis las medidas recién implementadas por el dolido  candidato, apenas unas horas después de que se anunciara el Premio Nobel de la Paz de 2026 para Navi Pillay, ex jueza del Tribunal, como ya he dicho.

  • Exclusión del sistema financiero estadounidense. La Corte Penal Internacional, no puede acceder a los créditos de ninguna entidad financiera privada norteamericana.
  • Presión sobre empresas y proveedores relacionadas con la Corte Penal. Empresas, instituciones y particulares pueden verse tentados dejar de colaborar con el Tribunal, si quieren evitar, ellos mismos, sanciones directas.
  • Amenaza de paralizar sus operaciones. Marco Rubio, confirmó que La Casa Blanca podría cortar los recursos del Tribunal y advirtió de que Estados Unidos continuará su campaña para desmantelarlo si no cambia su actuación.
  • Añádase, por último, a lo dicho la indisimulada presión sobre los países que sí respaldan a La Corte Penal, con posibles represalias si no atienden sus exigencias.

En resumen, todo un aspirante reincidente al Nobel de la Paz, está poniendo en juego toda su capacidad de presión para borrar de la faz de la tierra una de las pocas herramientas con que cuenta la Humanidad para, no ya evitar, pero, al menos, denunciar comportamientos contrarios al Derecho de Gentes (el genocidio en Gaza, por ejemplo).


En vivo y en directo

La pena de muerte ha sido durante milenios una práctica tan común, tan frecuente, tan insertada en las múltiples culturas que han ido jalonando nuestra Historia, que sólo hace poco más de un siglo ha pasado a ser, por el contrario, símbolo de barbarie institucional. Estados Unidos es, en este aspecto, terreno de juego para controversias encendidas: 23 Estados han logrado abolirla, pero 27 la mantienen en vigor. Los unos y los otros defienden sus tesis con uñas y dientes.

Permítanme recordar la contundencia de la estremecedora novela de Truman Capote "A sangre fría" o traer a colación la opinión de un espíritu libre como Jack London: "La pena de muerte no solo es un juego sucio que degrada a los perros verdugos que se encargan personalmente de ejecutarla a cambio de un salario, sino que degrada también a la comunidad que la permite, la aprueba con su voto y paga los impuestos necesarios para mantenerla".

Por lo que a mí respecta, no me asombra que Donald Trump sea un acérrimo defensor de tal barbaridad (también comparten su opinión, personajes tan influyentes y tan autócratas como Den Xiao Pin o Vladimir Putin), pero me declaro perplejo ante el último intento de darle una vuelta más a la tuerca de la barbarie. O, visto desde otro punto de vista, de vuelta a un pasado del que pocos osan enorgullecerse: las ejecuciones públicas y, en este caso, retransmitidas por televisión. Por fortuna, no es más que un proyecto, descabellado me parece a mí, que bien podría quedarse en eso: un desafortunado intento de volver al pasado.

¿Saben de qué hablo? Se acusa a Nidal Malik Hassan (atención al probable origen foráneo del nombre y apellidos que acabo de citar), ex Mayor del Ejército de los EE. UU. de haber perpetrado un ataque contra sus compañeros en la base militar de Fort Hoo, Texas, a resultas del cual perdieron la vida trece personas.

La propuesta de ejecución pública por fusilamiento y retransmitida en directo por televisión, tengo entendido que ha tenido su origen en el Pentágono y, al parecer, le ha caído en gracia al Presidente, aunque, en cambio ¡milagro! no ha sido igual de bien acogida por el Vicepresidente.

Ironías del destino: de llevarse a cabo semejante aberración, los Estados Unidos entrarían a formar parte, como tercero en discordia, del selecto grupo de países, dos hasta el momento según Amnistía Internacional, que siguen practicando ejecuciones públicas: Irán y Afganistán.


Bombas amigas

Y, para terminar, he aquí un sabroso ejemplo del peculiar sentido del humor, negro, negrísimo de Mr. Trump: comentando la eventualidad de que Irán llegara a bombardear territorio continental estadounidense, vino a decir algo así como que si las bombas cayeran en Los Ángeles o San Diego, tampoco sería tan grave. 

¿Una broma macabra? Ya: si tienen tiempo, lean "Psicopatología de la vida cotidiana" de S. Freud y entenderán la otra vertiente del dicharacho presidencial.


viernes, 9 de octubre de 2026

 Elecciones Generales

A modo de introducción

Permítanme traer a colación una cita de Nicolás Maquiavelo. (Por cierto: he leído y releído hace años "El Príncipe". Sus razones tendría el que lo incluyó en el "Índice de libros prohibidos", pero me cuesta imaginar que la lectura de semejante obra haya sido, durante siglos, motivo de persecución religiosa) Dice así: "Todos los Estados bien gobernados y todos los Príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento". Es bastante obvio que en los últimos tiempos, los gobernantes españoles habían conseguido, no sin esfuerzo, ambas cosas: jas élites rondaban la desesperación y la calle estaba descontenta. 

Sigo, o más bien, comienzo.


La decisión más esperada

El día 5 del presente mes de octubre, Pedro Sánchez, haciendo uso de la prerrogativa que le concede el Art. 115 de la constitución, anunció su intención de proponerle al Jefe del Estado la disolución de las Cortes y, en consecuencia, fijar el día 29 de noviembre para la celebración de las correspondientes Elecciones Generales.

Una breve alocución televisiva del Presidente, ni entusiasta ni catastrofista, escueta, dejando entrever el manido slogan "yo o el caos" (más bien, "yo o la vuelta a la edad de piedra"), por supuesto sin rueda de prensa subsiguiente, ha puesto en marcha el mecanismo para una nueva legislatura.


Primeras reacciones 

Alberto Núñez Feijoo, el más cualificado candidato a sucesor de Sánchez según sus seguidores y según la casi, casi absoluta opinión de las encuestas, compareció, serio, circunspecto y, también sin rueda de prensa, nos vino a decir lo contrario que su rival, tal como mandan los cánones: que no le temblará el pulso para enderezar el rumbo. O sea, para entendernos, deshacer todo lo que ha hecho mal su predecesor. Ninguna sorpresa: quien más, quien menos esperábamos cualquier versión del "Por fin" que ahora cuelga de la fachada de la sede de su Partido. El PP presidido por Don Alberto, se apresta a derogar el sanchismo hasta donde le den las fuerzas. Si ésa es su meta, tiene tarea.

Santiago Abascal, aspirante también a sucesor, aunque todo parece indicar que la Historia le tiene reservado el papel de socio minoritario del acaso inevitable Gobierno de coalición, en el que podría ocupar el puesto de Vicepresidente, fue un poco más explícito y en tres brochazos dibujó con total nitidez los ejes fundamentales de su programa: prioridad nacional, desregulación y remigración: esos son los sapos con los que tendrá que desayunar Don Alberto para estrenar su estancia en el Palacio de la Moncloa. Nada nuevo, ninguna sorpresa: la concreción de este trío de principios podríamos adivinarla la mayoría de los que seguimos con cierta atención la vida nacional.

Algunos añadidos nada más: 

  • El asturiano José María Figaredo, una de las voces, sino más ilustres, si, al menos, más tonantes de Vox ya ha anunciado el funeral a celebrar por la muerte del actual sistema público de pensiones, que habría de ser sustituido por un modelo mixto, con entrada del sector privado. Que esto sea o no parte del trágala que Vox plantee al PP está por ver. En cualquier caso, es de agradecer que los nueve millones largos de pensionistas españoles, votantes todos, conozcan con antelación suficiente cuáles podrían ser las consecuencias de su voto. Lo que no tengo tan claro es si su jefe tenía previsto desvelar tan temprano esa parte de su programa electoral.
  • La madrileña Isabel Díaz Ayuso, siempre tan ocurrente, cree que desde el Gobierno se va a tratar de adulterar el resultado de las elecciones. "Buscará (¡Sánchez, quién sino!) nuevos señuelos con trampas", por lo que ha pedido a la gente que "ni se le ocurra votar por correo", componiendo, mientras lo decía, una cara de susto en línea con sus acreditadas dotes histriónicas. 
  • Y acaso para no dejarla sola, otras voces, Abascal desde luego, y algunos compañeros de la Doña han abundado en la idea. Qué quieren que les diga, eso tan "trumpista" de ponerse la venda antes de la pedrada por si vienen mal dadas, no es la actitud más demócrata, exigible a quienes blasonan de pertenecer a un Partido de Estado. Sobre todo cuando hablamos de uno de los sistemas electorales más garantistas del mundo.


¿El mejor momento para ir a elecciones?

Para la oposición, cualquiera habría sido bueno; al fin y al cabo, llevan pidiendo el adelanto electoral desde la toma de posesión de Pedro Sánchez. 

No era eso a lo que me refería, sino a si el Presidente ha elegido bien el momento de dar por terminada la legislatura, rompiendo su reiterada cantinela de que llevaría su mandato hasta los cuatro años previstos por la Constitución, o si lo ha hecho porque "no tenía más remedio".

  • ¿Es suficiente razón el revés parlamentario más reciente, al haber visto rechazados sus dos Decretos-Leyes sobre la vivienda? Cada uno puede interpretarlo como quiera, pero, si volvemos la vista atrás, podríamos traer a colación media docena de fracasos semejantes que el Gobierno ha encajado sin pestañear. Mucho más grave me parece a mí, haberse saltado durante tres años seguidos el mandato constitucional de presentar y sacar adelante los Presupuestos Generales.
  • No se trata de elegir el mejor momento, sino el menos malo. Sánchez ha entrevisto una ventana de oportunidad, un atisbo de esperanza, en la protesta popular generalizada, con acampadas en bastantes ciudades españolas, empezando por la que sigue en pie de la madrileña Puerta del Sol. Ha debido pensar que es posible que toda la indignación no se traduzca en más votos para su Partido, pero podría darse por contento si la movilización de la izquierda deriva los votos rescatados de la abstención a formaciones más radicales.
  • Con un poco de habilidad, y alguna que otra complicidad, puede, tal vez, salvar los muebles. Para incrementar los efectos de la protesta, la muerte de Maricarmen Abascal este miércoles pasado, agranda su figura y su significación. La oposición le pedirá que no haga electoralismo con su muerte, pero todos tratarán de sacar partido de algo tan oportunamente luctuoso. Actuaciones como las del Alcalde y la Presidenta de la comunidad de Madrid, negándose al minuto de silencio, demuestran o que digo.
  • Cuando hablo de complicidad, me refiero a la rapidez con la que los Secretarios Generales e CC.OO. y UGT han accedido a respaldar la petición de huelga general, puesta de manifiesto por las portavoces de los Sindicatos de inquilinas. Permitidme que me asombre de que el Sr. Garamendi, tan ducho en estas lides, califique de ilegal esa hipotética huelga, porque "no es una huelga por motivos laborales". ¡Qué aparente ingenuidad! "Toda huelga es política, porque en caso contrario, no es una huelga", escribió E. Tierno Galván allá por los albores de la transición. En cuanto a si es legal o no, Tribunales tiene España que sabrán responderle.
  • Doy por supuesto que las encuestas sobre intención de voto que maneja el PSOE y las perspectivas sobre la evolución a plazo medio de la coyuntura económica nacional eran  cualquier cosa menos esperanzadoras. Únase a eso que noviembre no alcanza a ser el momento álgido del viacrucis judicial que afecta a la imagen del Partido, con la única posible excepción de la que luego hablaré. La retahíla de casos en marcha no está aún madura como para provocar titulares periodísticos demoledores (faltan bastantes meses para todos ellos), así que quizás la suma de todos estos factores nos lleve a que, en efecto, finales de noviembre es la fecha menos mala para echarle un pulso al futuro.


Dos factores adversos

  • Ceuta. Es muy poco probable, cercano a lo imposible, que para cuando empiece la campaña haya vuelto la normalidad a Ceuta, lo que será explotado hasta el límite de lo posible por la oposición. Nadie puede extrañarse, porque, además, es un hecho que el Gobierno malbarató todo un mes, el de agosto, sin hacer prácticamente nada de provecho. Eso al margen de otras cuestiones (todo lo eferente al papel de Marruecos en este asunto y las inexplicadas razones del comportamiento de Sánchez sobre este punto concreto) que no Vox, pero sí el PP deberán tratar con cautela si llega a La Moncloa, dada la muy especial relación del reino alahuita con los Estados Unidos.
  • En el terreno judicial, no sería de extrañar que, una vez más, pudiera cumplirse una de las conocidas leyes de Murphy ("todo lo que puede empeorar, empeora"). Concretamente, la evolución del caso Leire y su periferia podría entrar en ebullición, si aparecieran pruebas que pusieran en tela de juicio la limpieza de la financiación del PSOE. El problema para Sánchez es que no puede saber cuándo podría estallar esa mina. ¿Cabe imaginarse algo más perjudicial para el Presidente que esa bomba en plena campaña?


¿Y ahora?

El Gobierno no ha perdido ni un minuto. Disueltas las Cortes, se ha puesto a la tarea con un entusiasmo digno de mejor causa: desde el espectáculo insólito de Yolanda Díaz, Vicepresidenta y cabeza visible del socio gubernamental, llamando a la ciudadanía a manifestarse contra el Gobierno del que es parte esencial, a la presentación de dos nuevos Decretos-Ley, versión corregida y aumentada de los rechazados la semana pasada, ante la Diputación Permanente del Congreso donde, dada su composición distinta de la del pleno, podría conseguir la aprobación. La maniobra será legal, si es que lo es, pero ¿verdad que rechina un poco?

Puestos a no perder el tiempo, el Ministerio de Trabajo ha anunciado que pone en marcha la maquinaria para establecer el nuevo salario mínimo para 2027. Ha empezado por las tareas preparatorias, convocatoria de los asesores expertos, para después citarse con los "interlocutores sociales". Sagaz maniobra: el Gobierno gana puntos si con su mediación logra poner a CEOE y Sindicatos de acuerdo, y pierde la CEOE, o sea la derecha, es decir la oposición, si las partes rompen la negociación y tiene que ser el Ministerio de Trabajo quien fije la cuantía del nuevo salario mínimo. 

Por lo demás, se supone a todas las formaciones políticas en pleno zafarrancho de combate. La mayoría dice estar preparada desde hace tiempo par afrontar las elecciones que se avecinan. Lo veremos en capítulos siguientes.

Por excepción, que, por otra parte, no es sino la repetición de lo que viene ocurriendo desde, más o menos, el incierto reinado de Witiza, la izquierda alternativa está enfrascada en el consabido y lamentable espectáculo de múltiples voces clamando por la unidad pero sin el menor atisbo, hasta ahora, de que los portaestandartes de las propuestas se sienten alrededor de una mesa y salgan de la reunión con la novedosa noticia de haber consensuado una sola voz, una sola imagen, una sola marca electoral y un sólo candidato (o, candidata, no vayan a creer que estoy tratando de volver al patriarcado) a la izquierda de la socialdemocracia.

Señores, el espectáculo ha comenzado. Tiempo tendremos de ir comentando esto, aquello y lo de más allá. No hagan demasiado caso a los portavoces: ni estamos al borde del precipicio, ni, gane quien gane va a conseguir ponernos a la cabeza del mundo civilizado. Cuando elección tras elección se habla de "momento trascendental", se está reconociendo, quiérase o no, la normalidad.

En fin, que ojalá cuando termine el recuento de nuestros votos, en la tarde/noche del 29 de noviembre y se sepa cuál es la fuerza real que el pueblo ha otorgado a cada uno los aspirantes a gobernarnos, las cosas transcurran con tan absoluta normalidad, que, pasado el tiempo no haya lugar para recordar aquella copla anónima del siglo XIX que alcanzó triste y comprensible notoriedad:

"Salieron seis toros. 

Los seis mansos fueron 

y ésta fue la causa 

de quemar conventos".