Saturación
Una mañana cualquiera
Acostumbro encender el televisor durante el desayuno. Trato de empezar el día con algún programa que dé un repaso a la actualidad. Hace ya algún tiempo alterno, según el día y los contenidos que se me ofrecen, entre "La hora de la 1", de TVE1 y "Espejo Público" de Antena 3.
Ahora, imaginen por un momento, que ustedes están en mi lugar y tratan de saber qué ha pasado ayer. Sitúen la acción en el día que más rabia les dé de las últimas dos semanas, más o menos.
- "La hora de la 1": Una locutora, profesional, brillante, suelta -Silvia Inchaurrondo- inevitablemente acorde con la línea editorial marcada por la cadena, modera, o lo intenta al menos, a un grupo de tertulianos, hombres y mujeres, que van cambiando a lo largo del programa. El tema estrella es el juicio por la Operación Kitchen. Suele haber una tertuliana desmelenada que grita, interrumpe, hace aspavientos y se comporta como una chichicúa (1). Otro, de signo contrario, que no le va a la zaga. El programa mantiene en mesa a contertulios proclives al actual Gobierno y a alguno que, tímidamente, defiende los postulados del Partido Popular. Unos se hacen lenguas de cómo es posible que estemos hablando de un proceso judicial que empezó hace trece años. Otros ironizan sobre lo que se ha tardado en darle carta de naturaleza a que M. Rajoy quiere decir Mariano Rajoy y no otra cosa. El "outsider" recuerda que el PP ya pagó en su momento el más alto precio que cabe en política: la pérdida del Poder, o sea, acabar en la oposición. Y así, un día y otro. Muy de tarde en tarde, se interrumpe el hilo del debate, más bien el batiburrillo, para dar noticia sobre el estrecho de Ormuz o sobre el bombardeo de una barriada en Beirut.
- "Espejo público": Una locutora, profesional, brillante, suelta -Susana Griso- Tan de acuerdo con los postulados de su cadena, como su colega de TVE 1 con los de la suya, hace esfuerzos sobrehumanos por controlar a una tropilla en todo semejante a la que tiene que lidiar Silvia. Un pequeño detalle, dos, mejor dicho, permitirían identificar de qué cadena se trata, sin recurrir a fijarse en el logotipo que figura en una esquina de la pantalla: en "Espejo Público", el culiparlante (2) más sólido, el que lleva la voz cantante es un o una tertuliana que defiende los puntos de vista del Partido Popular, y el o la contertulia vergonzante que habla tratando de hacerse perdonar sus intervenciones, no puede evitar un tufillo a progre trasnochado. Por otra parte, en Antena 3 suele entablarse el debate, o la debacle, a propósito de Koldo, Ábalos y Compañía; o sea, el "caso mascarillas". Así que se hablará de chistorras y lechugas, de novias que cobran de empresas públicas sin ir a trabajar, y, sólo de vez en cuando, de la pintoresca forma de llevar la instrucción de un proceso del Juez Peinado. Y así un día y otro. A veces, Susana Griso interrumpe a los que interrumpen, que suelen ser todos, para comentar que D. Trump ha prorrogado el alto el fuego o que ha amenazado con pasar a cuchillo a noventa y cuatro millones de iraníes.
¿Qué está pasando?
- ¿Es natural ese constante interés por lo que ocurre en nuestros Tribunales? Creo, pero nadie tiene por qué pensar lo mismo, que una cosa es que la justicia sea pública, salvo contadísimos supuestos, y otra muy distinta convertir los juicios en un espectáculo público.
- ¿Cuándo y por qué empezó esta manía? No apunto a nadie, porque, entre otras razones, me resulta imposible localizar al que tiró la primera piedra, pero el origen hay que buscarlo en la funesta tendencia de bastantes formaciones políticas de intentar conseguir en los Tribunales lo que antes se obtenía en el Parlamento, (institución que está quedando para lucimiento de los insultadores profesionales de la práctica totalidad de los Partidos).
- Como era de suponer, acabó resultando inevitable que las actuaciones de algunos jueces dieran margen para pensar que, en efecto, las salas de la Justicia eran espacios donde se podían ganar o perder apuestas políticas.
- Como consecuencias inmediatas e inevitables, el simple recuento de cuántos jueces progresistas o conservadores forman parte de órganos como el Consejo General del Poder Judicial, o del mismísimo Tribunal Constitucional, sirve, cada día, para cuestionar sus decisiones antes de que se produzcan.
- Tertulias y tertulianos se alimentan de lo judicial con verdadera fruición. Pasan y repasan asuntos que son candentes, círculo vicioso, porque son la comidilla de quienes quieren que lo sean. Sólo algunos de los que hablan, los menos, son juristas, y de estos, no todos están especializados en la rama del Derecho afectada por el caso que comentan. Por eso, las cadenas de televisión, cuentan con colaboradores externos, antiguos Magistrados, cuyas voces suenan como más autorizadas cuando opinan sobre lo que está ocurriendo en las salas de justicia. Como era de esperar, los ex togados que asesoran a una cadena fueron en su día conocidos por su marcada tenencia progresista, circunstancia compensada por el conservadurismo manifiesto de los que sientan doctrina en la otra cadena.
¿Es bueno o es malo todo esto?
- Allá cada cual con sus opiniones, pero, en todo caso, todo esto ES. Es una realidad, quiero decir; debemos contar con ella y es dudoso que vaya a cambiar de la noche a la mañana. Esta misma semana, la Srª Ayuso amenazaba con los tribunales a propósito de la regularización de inmigrantes y, por su parte, el Ministro de Justicia, el Sr. Bolaños, en sede parlamentaria, hacía lo propio a cuenta del acuerdo PP/Vox en Extremadura (ya saben, por lo de la prioridad nacional). O sea, que yo creo que va para largo.
- Desde hace unos años a esta parte, no muchos, observo un fenómeno curioso: el ciudadano tiende a ser menos tolerante con los jueces que con los legisladores, lo que, desde la teoría de la separación de poderes, es una aberración, porque la única razón legítima para cuestionar una sentencia, no es su contenido objetivo, y mucho menos su coincidencia con las preferencias políticas del que critica, sino su adecuación o no a la Ley aplicable al caso, Ley que procede del Legislativo, no del Poder Judicial.
- Por último, creo yo que hay otro aspecto dañino y no el menor: entre unos y otros, estamos sacando al Poder Judicial, el verdadero fiel de la balanza de la tan traída y llevada división de poderes, de su espacio natural, que no es otro que la sala donde emiten sus veredictos; todo lo demás es olvidar el sabio consejo de "zapatero a tus zapatos.
En Resumen:
- Creo que la más tontorrona de las telenovelas es menos perniciosa para la salud mental del televidente, que la más educada tertulia, casi un oximoron, sobre la última hora del caso" Kitchen" o el "Mascarillas".
- Por salvar los muebles, agradezco a moderadores y tertulianos que, por una vez hayan coincidido con la abrumadora mayoría de sus oyentes: nadie, ni ellos ni nosotros, nos hemos sorprendido por ver corroborado en sede judicial que M. Rajoy debe traducirse por Mariano Rajoy.
- Espero que ninguno de mis lectores infiera de estas divagaciones alguna especie de búsqueda de la equidistancia entre TVE y Antena 3. Ni lo he intentado, ni de haberlo hecho lo habría conseguido: hay veces en que en el punto (3) medio no hay nada.
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- Chichicúa: Término no recogido en el Diccionario de la RAE, que traigo a colación en memoria de mi buen amigo Fernando Díaz Aguado, que se nos fue hace tiempo, y que es el único a quien se lo he oído. Se define por sí mismo.
- Culiparlante: Utilización traída por los pelos de uno de los hallazgos del periodismo de la transición, que aludía a los parlamentarios que, sesión tras sesión, consumían su tiempo sentados, sin dar ocasión a lucir sus cuerdas vocales.
- Doy a corregir el texto a Blanca, como de costumbre, y me advierte que en esta palabra faltaba la "n". Recuerdo la teoría de S. Freud de que no hay errores, sino actos fallidos.
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