viernes, 16 de enero de 2026

 Socialdemocracia 21

¿Les suena el título?

  • Se trata del documento titulado “Por la reactivación política del PSOE y de la democracia en España” publicado por Jordi Sevilla el 12 de enero de 2026.
  • Este Manifiesto de 9 páginas, pretende provocar un debate abierto en el seno del PSOE, a propósito de los temas que plantea. 
  • Un revulsivo, en definitiva, que intenta enderezar el rumbo del Partido en uno de sus momentos más críticos, sino el que más, desde que vivimos en un sistema democrático.

¿Era necesario?

  • Conveniente, por lo menos, porque una de dos, o el PSOE afronta un cambio profundo o está abocado a medio plazo a la irrelevancia política. El inapelable resultado de las elecciones extremeñas, más allá de la inconsistencia del candidato, y la constante tendencia de las encuestas, Tezanos aparte, señala un horizonte bastante negro. 
  • Por otra parte, el "Manual de resistencia" sirve para lo que su título sugiere, para resistir, cuando en este momento, lo que la socialdemocracia, no sólo la española, necesita es recuperar el papel que ha jugado durante muchos años en buena parte de los países europeos.

¿Responde el documento a ese propósito?

  • Sólo en parte, en mi opinión. Es cierto que propone abrir un debate interno, algo más que necesario, imprescindible. A partir de ahí, veo demasiadas cautelas, exceso de lugares comunes y una cierta falta de imaginación y de audacia. Dicho de otra manera: es más certero en el diagnóstico que en el tratamiento.
  • Aparte de generalidades que se supone compartidas por todo demócrata y alusiones a carencias evidentes de la deriva actual (centrarse en los problemas reales, por ejemplo) no llega a poner sobre el tapete algunas de las causas del declive del Partido, entre ellas las deficiencias estructurales cuyo origen hay que buscarlo en las peripecias de Pedro Sánchez hasta hacerse con las riendas del Partido, a costa de desarticular su organización.
  • Hay un perceptible poso nostálgico, comprensible pero poco útil, que no casa con lo que nos impone la realidad, terminado el primer cuarto del Siglo XXI. Recurrir al espíritu de la Transición a estas alturas resulta ya un lugar común. Han pasado demasiados años y demasiadas cosas, como para que resulte eficaz. El pasado no vuelve e intentarlo es desconocer que las circunstancias que produjeron logros como la Constitución o los Pactos de La Moncloa distan mucho de ser las actuales.

Aciertos que se quedan a medio camino

  • El Manifiesto atribuye a la dirección del Partido ciertos resultados negativos, como el auge de la extrema derecha, la pérdida de apoyos tradicionales del socialismo y el poder excesivo de lo que Sevilla denomina "dictadura de las minorías". 
  • Por lo que se refiere al crecimiento de la extrema derecha, no se toma en cuenta que que es un fenómeno que está dándose en buena parte de Europa, en USA y en parte de América del Sur. Falta, por tanto, puntualizar cuáles son las causas de este crecimiento atribuibles a la Dirección del PSOE, en relación con el auge de Vox o de "Se acabó la fiesta". 
  • Otro tanto podría decirse de la pérdida de apoyos tradicionales: ¿qué apoyos se han perdido y por qué? ¿Se han roto, acaso, las relaciones entre el Partido y la UGT o es que el concepto de "trabajador", no digamos ya el de "obrero", ha cambiado? Si no se identifica la causa de ese desapego, difícil va a ser poner remedio.
  • La referencia a la dictadura de las minorías, por el contrario, es un problema bien identificado: se refiere al díscolo y abusivo comportamiento de algunos de los socios de investidura de Pedro Sánchez. Socios que en tiempos pasados lo han sido, alternativamente, o del PSOE o del PP, según las circunstancias, y que nunca llegaron a condicionar la acción del Gobierno hasta el punto que ahora vemos. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha hecho mal la dirección del PSOE? ¿Qué alternativas podrían haberse contemplado?
  • Falta el corolario necesario de estas actuaciones negativas: acaso debiera haberse aventurado el autor a manifestar sin ambages, que, en ciertas circunstancias, hay que aceptar el reto que plantea esa minoría abusiva, romper relaciones, explicar a los ciudadanos el por qué y convocar elecciones (alternativa evidente que no aparece en el Manifiesto, quizás por eludir la confrontación directa con la Dirección del Partido).

Propuestas positivas aunque sin medidas concretas

  • Es posible que la carencia de medidas a las que aludo pueda deberse al carácter del documento que, desde luego, ni es ni pretende ser un programa de gobierno, sino una llamada al debate, a la colaboración de quienes, con o sin carnet del Partido, se sientan socialdemócratas.
  • No obstante, ¿quién, desde postulados socialdemócratas, puede disentir de dar prioridad a la cohesión social y al bien común? Entre líneas hay una crítica concreta a la actual dirección del Partido, si es que ésta cuenta para algo más allá de la figura del Secretario General. Quiero decir que se entrevé la intención de acusar  ¿al Secretario General? de estar más pendiente de su propia supervivencia que de gobernar para la cohesión social y el bien común.
  • Una vez más, hablar de la trascendencia de fortalecer la separación de poderes, abogar por la transparencia o resaltar la necesidad de minimizar la polarización, suena a prédica conocida, a mensaje navideño, a valores que todos dicen defender, a nada entre dos platos en definitiva.

Pese a todo, estamos ante un documento positivo

  • El Manifiesto es un intento valioso en sí mismo porque llega en el mmento preciso y por venir de un conocido miembro del Partido, socialdemócrata por encima de toda sospecha, que siente la desazón de ver el tambaleante deambular de este Gobierno, al que incluso los Presidentes de Comunidades Autónomas del mismo PSOE se permiten rechazar propuestas del Gobierno, por interpretarlas como otro ejemplo más de la "dictadura de las minorías".
  • Dentro del Partido, la respuesta a "Socialdemocracia 21" dista mucho de haber sido unánime. Algunos de los dirigentes más afines al Secretario General han tratado de minimizar su importancia, ninguneando al autor y recordando el papel soberano de "las bases del Partido". Lo cierto es que nunca, hasta la llegada de Pedro Sánchez ha contado menos la organización del PSOE. Eso, les guste o no a los leales al Secretario General, acabará pasando factura al Partido. Salvadas las distancias, aparentar que se concede el poder a las bases, es el fundamento teórico de cualquier absolutismo.
  • Por fortuna, tampoco han faltado los que se felicitan por la oportunidad de abrir un debate interno. Este segundo grupo, empieza a identificarse con nombres y apellidos. ¿Podrían ser el germen de la alternativa al "sanchismo"?

Sólo es mi opinión

  • El Manifiesto es el primer aviso: el PSOE nunca ha estado tan cerca del desastre como ahora y hay quien está dispuesto a abrir un debate sobre ello. La Dirección puede contribuir a que se abra el proceso u optar por enterrarlo bajo siete losas. 
  • Si hace oídos sordos al primer síntoma serio, empezarán las deserciones, los ataques directos a la Dirección, sin tantos circunloquios.
  • Los resultados de las próximas elecciones autonómicas serán no sólo un test sobre la gravedad del enfermo, sino una invitación a la acción para los descontentos. 








viernes, 9 de enero de 2026

 La penúltima tropelía


Errores históricos

Una de las características de buena parte de los momentos históricos, es que los que los vivieron no fueron conscientes de lo que estaba pasando, fueron incapaces de valorar correctamente lo que tenían delante de sus ojos. Un buen ejemplo fue la publicación de Mein Kampf. Hitler no estaba escribiendo un ensayo político, ni se trataba del desahogo de un prisionero al que le sobra el tiempo: era un programa político, así que cuando pidió el voto a sus compatriotas, buena parte de ellos se lo dieron. El error de perspectiva costó sesenta millones de muertes.


Algo parecido nos está ocurriendo ahora con el modo de proceder de Donald Trump. Considerarlo un ególatra, un histrión, un vanidoso, un mentiroso, un maleducado, un patán o un pendenciero, puede que sea verdad pero esconde algo bastante más siniestro: está dispuesto a hacer lo que quiere, y, si alguien no se lo impide, lo hará. 


Y lo hará pronto, dentro del tiempo que le queda por delante: tres años (que yo recuerde, no ha dicho que quiere seguir siendo Presidente por los siglos de los siglos, lo que no debe interpretarse como que no lo desea, sino que no lo ha dicho).


Ocurre, no obstante que no siempre es sencillo interpretar correctamente lo que de verdad quiere Trump. 


Venezuela: apariencia y realidad

Trump llevó al Caribe, frente a Venezuela, una armada formidable y destruyó unas cuantas embarcaciones que, según él, transportaban droga camino de los Estados Unidos. 


Así que cuando en la madrugada del 3 de enero, la fuerza aérea norteamericana, bombardea instalaciones militares en Caracas y su periferia, y causa más de 80 muertes locales; cuando los comandos de las fuerzas especiales asaltan el Fuerte Tiuna, acaban con la guardia presidencial, secuestran a Nicolás Maduro y a su esposa y se los llevan, causando, entretanto una treintena de muertes más, esta vez cubanos de la guardia pretoriana de Maduro, el sentir general, es que Trump buscaba acabar con un régimen siniestro que amparaba el tráfico de drogas y de armas.


Las gentes bien pensantes de medio mundo, recordando las tropelías cometidas por el secuestrado, dieron por supuesto que el episodio se acababa en sí mismo, creyeron que empezaba una nueva época para Venezuela y dieron por supuesto que la recién galardonada con el Nobel de la Paz estaba a punto de conseguir lo que tanto ansiaba: el poder político que habían ganado ella y los suyos en las últimas elecciones generales.


Ha bastado menos de una semana para que Trump nos saque de nuestro error:

  • Por lo que se refiere a Venezuela, ni le importa la democracia, ni tenía un interés más que secundario en encarcelar a Maduro. Lo que él buscaba era hacerse con el control de las inmensas reservas petroleras venezolanas. O más exactamente, evitar que pudieran caer en manos de China. Para eso, necesitaba que desapareciera de escena el Presidente de la República. 
  • Una vez descabezado el régimen bolivariano, su interés por restaurar la democracia, cede ante la conveniencia de tener controlado al ejército y a las milicias armadas, lo que le lleva a poner en el lugar de Maduro, no a la mujer que le "robó" el Nobel, sino a la segunda en el mando de la República, Delcy Rodríguez, que parece cera blanda en sus manos.
  • Sus plazos para la vuelta a la normalidad democrática no sólo son difusos, sino que cada día parecen más lejanos, mientras que los planes para el saqueo de las riquezas venezolanas, se muestran mucho más precisos: hasta concretar que la parte que le corresponda a Venezuela de la venta de su propio petróleo, tendrá que dedicarse, necesariamente, a compras a realizar en los Estados Unidos.

Las nuevas formas

El Presidente Trump y lo más florido de su grupo de colaboradores más cercano, se están manifestando con un descaro, una desfachatez desconocida hasta ahora.


En cierto modo es de agradecer, porque, al menos, sabemos el terreno que pisamos:

  • Stephen Miller, una de las figuras ideológicas más influyentes dentro de la administración Trump, ha dicho, la cita no es literal, que las normas, los derechos, el respeto a la legalidad, son zarandajas; lo único que cuenta es la fuerza. Algunas de las intervenciones de Marco Rubio, siguen la misma tónica
  • El mismo Trump, alardea constantemente del poder de sus ejércitos y de su disposición a usarlos cuando lo crea conveniente. (Algo así como "lo único que no puede hacerse con las bayonetas es sentarse encima de ellas" que he oído atribuirle a Napoleón)


¿Quién es el siguiente?

  • La lista la ha dado el mismo Trump a conocer: sus dos vecinos, tanto Canadá, como, sobretodo, México, Cuba, Colombia, Groenlandia, Panamá y, genéricamente, el resto del continente americano.
  • En unos casos, Groenlandia por ejemplo, las declaraciones del lenguaraz Presidente dejan poco margen para la duda sobre las razones de sus deseos: la posición geoestratégica de la gigantesca isla y la riqueza del subsuelo groenlandés. Lo que está por ver es el modo que haya de utilizar para arrebatarle a un socio de la OTAN una parte, la mayor, de su territorio. Claro que preferiría comprarlo a invadirlo.; hasta es posible que le saliera más barato. La cuestión es que, según él, no renuncia al uso de la fuerza. 
  • En otros casos, México, no está tan claro: la amenaza explícita de entrar con sus tropas para acabar con los cárteles de la droga, podrían esconder otros objetivos. Espero, por el bien de los mexicanos que no lleguemos a saber qué pretende en realidad; no olvidemos que ya hubo otras invasiones gringas, una de las cuales que le costó a México la pérdida de 51 % de su territorio.


Las consecuencias

Si ser más fuerte que tu vecino es razón suficiente para abusar de él, si no ha de haber más freno para el abuso que el temor a salir malparado de la contienda ¿Qué futuro le espera al mundo?

  • Por lo que se refiere al Planeta, la configuración de nuevas zonas de influencia, con base en tres polos bastante identificables: USA, China y Rusia.
  • ¿Y Europa? No es ni volverá a ser en los próximos lustros ni sombra de la que fue. Demasiado cerca de Rusia, su peligro más real, tendrá que jugar a ganarse un difuso espacio que ni comprometa el poder de los grandes, ni sea tan indefensa que cualquiera de ellos pueda caer en la tentación de absorberla. Los erizos no suelen ser presa cómoda de digerir.
  • En cualquier caso, en la mejor de las hipótesis, Europa haría, haríamos, muy bien en no perder demasiado tiempo: dotarnos de una coraza suficiente como para atragantar el apetito de cualquiera, va a llevarnos años, esfuerzos y sacrificios. Por si fuera poco, los europeos admiradores de Trump o de Putin, auténticas quintas columnas, son una plaga difícil de tratar. Xi Yin Pin, de momento, no despierta tantas adhesiones.
  • Si hay algo fuera de toda duda es que el comportamiento de D. Trump estimula a quienes se sientan con fuerzas para emularlo. De hecho, salvo declaraciones más o menos contundentes, nadie ha hecho nada para revertir el expolio que sufre Venezuela. 
  • En resumen: Polonia o las Repúblicas Bálticas están hoy más expuestas al expansionismo ruso y Formosa corre más peligro de ser invadida por Xi Yin Pin que hace un año.

¿Y España?

  • Es Europa y no creo que se nos pase por la cabeza dejar de formar parte de le UE. No obstante ¿recordáis al MPAIAC? Aquel fantasmal movimiento independentista canario nacido con los estertores del franquismo y desaparecido cuando el nuevo régimen disipó las dudas de la Embajada Norteamericana.
  • Muy curioso: a raíz de La Revolución de Los Claveles, apareció en Portugal el Frente de Libertação dos Açores (FLA), también volatilizado en cuanto la democracia portuguesa dejó de ser percibida como un riesgo izquierdizante.
  • Pensemos por un momento qué podría ocurrirnos si la presencia de China en África fuera tal que D. Trump necesitara, o creyera conveniente, tener una buena base de operaciones frente a las costas occidentales africanas.

En resumen

¿Recuerdan aquel poema que empieza "Primero fueron por los judíos, pero no me preocupé porque yo no soy judío" y termina "Ahora vienen por mí, ahora ya es tarde"? Pues eso, que estamos en el primer verso.

  





viernes, 2 de enero de 2026

 Feliz 2026


Pasado el ecuador convencional de las Fiestas Navideñas, inmersos ya en el nuevo año, creo que no es el mejor momento para analizar los dimes y diretes, las idas y venidas de nuestros representantes y sus respectivas formaciones políticas, sino de rendir tributo a la tradición y desearos a todos un feliz año 2026, es decir:


  • Un año en paz. O sea, paz: eso que según sus cuentas D. Trump ha logrado él solito no recuerdo si siete u ocho veces. Soy más modesto que él: me contentaría con que no empiece ninguna más, que se retire del Caribe, que no mande sus misiles ni sus bombas a Irán, que devuelva su flota a sus bases habituales, que no vuelva a usar su arsenal contra quien no le haya atacado. Y, si no es mucho pedir que no amenace con anexionar territorios de otros  países, por pequeños que sean comparados con el suyo.


  • Un año en el que gazatíes, israelíes, ucranianos y rusos se comporten como buenos vecinos y guarden, o, mejor, entierren sus armas tan hondo que no valga la pena recuperarlas.


  • Un año en el que por el bien de la Humanidad, los amos del planeta y sus secuaces, reconozcan  y se sometan a la jurisdicción de los Tribunales Internacionales y, por tanto, acaten sus veredictos y obren en consecuencia.


  • Un año en el que nosotros, los españoles, olvidemos nuestros rencores y consigamos ver a quien no piensa como nosotros, como lo que es: un españolito más que tiene una manera de interpretar nuestros problemas y la forma de resolverlos de forma diferente a la nuestra.


  • Un año en el que nuestros representantes, no importa cuál sea su filiación política, utilicen el Parlamento para lo que su mismo nombre indica y olviden el insulto como herramienta de trabajo, sustituido por la educación, el sentido del humor y la ironía.


  • Un año en el que los personajes públicos dejen de dar trabajo a los tribunales y en el que los jueces se comporten de manera que no den margen para que los ciudadanos tengan o crean tener razones para tomar partido sobre sus pronunciamientos.


  • Un año en el que si la naturaleza nos vuelve a jugar una mala pasada, nos apliquemos a resolver sus consecuencias, ocupándonos de las víctimas antes que de nuestro futuro político y, para variar, diciendo la verdad, toda la verdad y solo la verdad desde el primer momento.


  • Un año en el que veamos las varias citas electorales que vamos a vivir como otras tantas fiestas de la democracia, gane quien gane, alegrándonos si ganan los que hemos votado y tratando de averiguar qué hemos hecho mal si pierden los nuestros.


  • Un año en el que, además de seguir creciendo en las grandes magnitudes económicas, encontremos la manera de que los ciudadanos vean la luz al final de los varios túneles que tendrán que cruzar, por ejemplo, ir a la compra o buscar vivienda, sea para alquilar o para comprar.


  • Un año en el que las mujeres se sientan seguras en la calle y en sus casas y en el que el número de víctimas de la violencia machista sea el menor de la historia.


  • Un año en el que no se condene a pasar frío y hambre a quienes han llegado a nuestra tierra huyendo, precisamente de males parecidos.


  • Un año en el que volvamos a creer en las instituciones porque, conforme avancen los meses, no sintamos que todo tiembla y amenaza colapso a nuestros alrededor.


  • Un año, en definitiva, que  no se parezca en nada al que acaba de pasar.


Si todo esto llegara a pasar, si los ciudadanos y los pueblos del mundo sintieran que son meras partes de un todo, que hoy puede ser que ostenten poder y riqueza y voluntad de hacerse notar a costa de quienes tengan la desgracia de ser menos que ellos, pero que llegará el tiempo en que de ellos y su grandeza no quedará ni la memoria, porque la rueda del destino volverá a girar y los  devolverá al anonimato, el año 2026 sería recordado durante siglos. 


Y como todo esto es apenas el sueño, o el delirio de un anciano, temo no extrañarme ni perder la cabeza si, cuando el 2026 esté agonizando, vuelvo a verme escribiendo deseos más propios de un visionario, de un lunático que de alguien que está más o menos atento al acontecer de cada día.


Pese a todo, reitero la frase hecha que da nombre al post: FELIZ 2026