viernes, 23 de enero de 2026

 Trenes y trenes

Un cuento de mediados los 60

Creo que fue en el otoño del 64. Yo tenía necesidad de desplazarme desde Ciudad Rodrigo hasta Madrid. Buscaba la manera más barata de viajar y elegí el ferrocarril. En aquellos años se hablaba de "Expreso" cuando el tren era más o menos rápido y con escasas paradas, "Rápido" cuando, pese al nombre, era lento y "Tren correo", cuando, además de atender al transporte de cartas y paquetería, su lentitud era exasperante. 

No recuerdo por qué circunstancias, tuve que viajar por la tarde. Esa elección me llevó a disfrutar de un viaje interminable en el que fui de Ciudad Rodrigo a Medina del Campo, 156 Km, allí tuve que hacer transbordo, y me embarqué, al cabo, en un segundo tren que me depositó en Madrid, 142 km después. (Es curioso pero hoy no es posible hacer en tren el trayecto Medina/Ciudad Rodrigo).

Lo asombroso, visto con la óptica del año en que vivimos, es que tardé la friolera de 12 horas en devorar los poco menos de 300 Km que separan Madrid de Ciudad Rodrigo.

Así fue, salí un atardecer a las 8 de la tarde y llegué a Medina cuatro horas después. La espera del tren que debía llevarme a Madrid consumió algo más de otras cuatro horas, hasta que, por fin, a las 8 de la mañana siguiente me apeaba en Madrid.

Aquellos trenes eran entrañables: eran arrastrados por locomotoras de vapor y los coches de tercera eran corridos, con asientos de listones de madera que llegaban sólo a mitad de la altura del vagón; los viajeros se presentaban en cuanto entraban y poco después tiraban de fiambrera o de servilleta de cuadros anudada y cenaban o merendaban o almorzaban, ayudados de algún trago que otro a la bota o la botella, no sin antes haber dicho el consabido "¿gustan, ustedes?", que a coro se contestaba con un "que aproveche".

Uno podría pensar que en aquellos tiempos, teniendo en cuenta las velocidades alcanzadas, al menos no habría riesgo alguno de accidentes. Ya lo veremos.


Casi tres décadas más tarde


El 21 de abril de 1992 se inauguró la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla. Fue el año mágico en que Sevilla inauguraba además la Expo 92, Barcelona era la sede de las primeras Olimpiadas que se celebraban en España… y el resto de los españoles, sin alta velocidad, Exposición Universal ni Olimpiada, celebrábamos el quinto centenario del descubrimiento de América.

Supongo que en más de una ocasión, yo, que por entonces trabajaba en la empresa que había fabricado el AVE, aburriría a mis oyentes comentándoles que el viaje que había hecho en 12 horas años antes, un hipotético AVE Madrid/Ciudad Rodrigo, podría haberlo recorrido en una.

Recuerdo haber oído a los ingenieros de Alstom ufanarse de que la disposición de los bogies que montaban tanto nuestro Ave como el TGV francés, su hermano mayor, hacían prácticamente imposible el descarrilamiento porque van dispuestos no bajo cada uno de los coches sino entre cada dos de ellos.


Y ahora… en 2026


Un tren de velocidad alta, un Alvia, y otro de alta velocidad, un Iryo se han visto involucrados en un accidente que ha dejado, hasta el momento, cuarenta y cinco víctimas mortales. Vayan por delante mis mejores sentimientos para las víctimas y sus familias

A partir de aquí empieza el consabido coro de lamentaciones, suposiciones, acusaciones, exigencias y búsqueda de responsabilidades. Y preguntas, muchas preguntas.

¿Es prudente circular por las vías a velocidades que, en el momento del cruce  con otro tren, pueden llegar a sobrepasar los 500 Km por hora? dicho de otra manera ¿hasta qué punto es responsable la velocidad de accidentes que, de ser cierto, cada vez serán más mortíferos?

Depende, me parece, de bastantes más factores, como el trazado de las vías, el diseño del material rodante y, muy especialmente, del grado de mantenimiento de unos y otros.

En todo caso, si miramos al pasado, resulta que, por el momento, el desafortunado récord "oficial" de muertos en accidente ferroviario, lo ostenta el ocurrido en julio del 72 cuando en la línea Cádiz / Sevilla, entre El Cuervo y Lebrija, colisionaron de frente dos trenes. El resultado fueron 86 muertos y alrededor de 150 heridos.

He entrecomillado la palabra "oficial", porque el récord auténtico podría haberle correspondido a otro accidente ocurrido algunos años antes: el de Torre del Bierzo en 1944, podría haber causado una cifra significativamente superior de vívtimas, pero en aquellos años el control sobre la prensa limitaba la publicación de noticias catastróficas para no angustiar al personal, todavía muy cerca de los horrores de la guerra civil.

En todo caso, y aunque los dos accidentes de los que acabo de hablar se produjeran en trayectos de vía única y el de Córdoba haya ocurrido en tramo de doble vía es indudable que la suma de las velocidades de los años 44 y 72, no llegaría los 150 km/h, mientras que en el Córdoba, se habría superado los 400.


La hora de los Partidos Políticos


No importa que conocer sin margen para el error la causas de un accidente ferroviario como el de Ademuz, exija el examen minucioso de un cúmulo de variables, que hace imposible extraer conclusiones definitivas en una semana. 

Iba a decir que estamos en período preelectoral; error: siempre estamos en período preelectoral. No obstante, me alegro, es un decir, de que en esta ocasión, casi todos los Partidos se hayan centrado en el dolor de los afectados y estén guardando un compás de espera para desenfundar las armas, que lo harán. Hasta el líder de la oposición ha guardado silencio durante el luto oficial; sólo eso, pero menos es nada. Hoy… Bueno, lo habitual: nada nuevo que merezca destacarse. Munición electoral, qué le vamos a hacer.

Ha habido excepciones, cómo no: el Sr. Abascal, ya sabe y por eso lo dice, que  la corrupción del Gobierno es la causa de la catástrofe. También era de esperar. 

Sin embargo, aún me llama más la atención la ocurrencia de la srª Díaz Ayuso. Como se sabe, el Presidente del Gobierno y el de la Comunidad Andaluza han acordado un homenaje a las víctimas en Huelva. Bien, pues según el diario ABC de ayer, jueves, la Presidenta de la CC.AA. de Madrid pide por carta al arzobispo de Madrid un funeral en La Almudena en nombre de todos los españoles. ¿En nombre de todos los españoles, incluyendo gallegos, riojanos y ceutíes, la Presidenta de una Comunidad, aunque sea la de Madrid? Incluso alguien podría preguntarse si en la misa estarán también representados los españoles budistas, musulmanes, adventistas del sépitimo día y agnósticos. Yo le recomendaría a la doña un poco de paciencia; de momento no es Presidenta de Gobierno, ni siquiera de su Partido (creo).

Me pregunto, a todo esto, qué estará pensando el Sr. Feijoo. Tal vez se haya acordado de pronto de Pablo Casado y haya decidido centrarse en la poesía de Rosalía de Castro. En fin, allá ellos.


Mi reflexión

Como es de suponer, va por otros caminos. Como es lógico, desconozco las causas del accidente, pero me permito, sin embargo, poner de manifiesto algunas circunstancias:

  • El crecimiento del transporte ferroviario de personas que se ha producido en España desde el 92 hasta hoy ha sido descomunal, tanto en material ferroviario como en nuevos trazados. No es ninguna baladronada decir que, en ese punto, transporte de personas, somos una verdadera potencia mundial. (No puede decirse lo mismo del transporte de mercancías, y es una lástima).
  • No obstante, tengo serias dudas de si el crecimiento del que hablo ha sido acompañado de un incremento paralelo en las partidas presupuestarias correspondientes al mantenimiento de las infraestructuras y al de material rodante. Y, en su caso, si las partidas se han ejecutado.
  • Mis recuerdos de cuando yo trabajaba en el sector ferroviario (aunque no tocara ninguno de los aspectos técnicos del mundo del ferrocarril) me traen el recuerdo de cosas que se daban por ciertas: el mantenimiento correspondientes al período de vida útil de los trenes, supone un coste que excede con creces al de fabricación y adquisición del material rodante. 
  • Por otra parte, y aunque no es más que una impresión personal, me parece que el aumento vertiginoso del número de trenes en circulación podría no haber sido paralelo al equivalente incremento en el mantenimiento de las infraestructuras. Algo muy costoso y que no es tan susceptible de reconocimiento público. Dicho de otra manera: da más votos inaugurar una nueva línea de alta velocidad, que mantenerla como es debido.

Así las cosas, y dando por hecho que en este caso, parece descartarse el error humano, una de dos: o fallaron los trenes o fallaron las vías. Y, en ambos casos hay altas probabilidades de que, cualquiera que sea el veredicto final, estemos ante un déficit de mantenimiento.

Es obvio, sin embargo, que los responsables del mantenimiento del material rodante y los que deben ocuparse del buen estado de las infraestructuras, son distintos , lo que traerá consecuencias negativas para unos o para otros.

Finalmente, si yo estuviera en el lugar de quienes están directamente afectados, no caería en las tentaciones de cerrar el caso con una "faena de aliño", como diría un taurino, ni escamotearía a la ciudadanía la información precisa para que comprendiera sin margen para la duda, qué ha pasado, por qué ha pasado, quiénes han sido los responsables, y qué se va a hacer de ellos.

  

    


viernes, 16 de enero de 2026

 Socialdemocracia 21

¿Les suena el título?

  • Se trata del documento titulado “Por la reactivación política del PSOE y de la democracia en España” publicado por Jordi Sevilla el 12 de enero de 2026.
  • Este Manifiesto de 9 páginas, pretende provocar un debate abierto en el seno del PSOE, a propósito de los temas que plantea. 
  • Un revulsivo, en definitiva, que intenta enderezar el rumbo del Partido en uno de sus momentos más críticos, sino el que más, desde que vivimos en un sistema democrático.

¿Era necesario?

  • Conveniente, por lo menos, porque una de dos, o el PSOE afronta un cambio profundo o está abocado a medio plazo a la irrelevancia política. El inapelable resultado de las elecciones extremeñas, más allá de la inconsistencia del candidato, y la constante tendencia de las encuestas, Tezanos aparte, señala un horizonte bastante negro. 
  • Por otra parte, el "Manual de resistencia" sirve para lo que su título sugiere, para resistir, cuando en este momento, lo que la socialdemocracia, no sólo la española, necesita es recuperar el papel que ha jugado durante muchos años en buena parte de los países europeos.

¿Responde el documento a ese propósito?

  • Sólo en parte, en mi opinión. Es cierto que propone abrir un debate interno, algo más que necesario, imprescindible. A partir de ahí, veo demasiadas cautelas, exceso de lugares comunes y una cierta falta de imaginación y de audacia. Dicho de otra manera: es más certero en el diagnóstico que en el tratamiento.
  • Aparte de generalidades que se supone compartidas por todo demócrata y alusiones a carencias evidentes de la deriva actual (centrarse en los problemas reales, por ejemplo) no llega a poner sobre el tapete algunas de las causas del declive del Partido, entre ellas las deficiencias estructurales cuyo origen hay que buscarlo en las peripecias de Pedro Sánchez hasta hacerse con las riendas del Partido, a costa de desarticular su organización.
  • Hay un perceptible poso nostálgico, comprensible pero poco útil, que no casa con lo que nos impone la realidad, terminado el primer cuarto del Siglo XXI. Recurrir al espíritu de la Transición a estas alturas resulta ya un lugar común. Han pasado demasiados años y demasiadas cosas, como para que resulte eficaz. El pasado no vuelve e intentarlo es desconocer que las circunstancias que produjeron logros como la Constitución o los Pactos de La Moncloa distan mucho de ser las actuales.

Aciertos que se quedan a medio camino

  • El Manifiesto atribuye a la dirección del Partido ciertos resultados negativos, como el auge de la extrema derecha, la pérdida de apoyos tradicionales del socialismo y el poder excesivo de lo que Sevilla denomina "dictadura de las minorías". 
  • Por lo que se refiere al crecimiento de la extrema derecha, no se toma en cuenta que que es un fenómeno que está dándose en buena parte de Europa, en USA y en parte de América del Sur. Falta, por tanto, puntualizar cuáles son las causas de este crecimiento atribuibles a la Dirección del PSOE, en relación con el auge de Vox o de "Se acabó la fiesta". 
  • Otro tanto podría decirse de la pérdida de apoyos tradicionales: ¿qué apoyos se han perdido y por qué? ¿Se han roto, acaso, las relaciones entre el Partido y la UGT o es que el concepto de "trabajador", no digamos ya el de "obrero", ha cambiado? Si no se identifica la causa de ese desapego, difícil va a ser poner remedio.
  • La referencia a la dictadura de las minorías, por el contrario, es un problema bien identificado: se refiere al díscolo y abusivo comportamiento de algunos de los socios de investidura de Pedro Sánchez. Socios que en tiempos pasados lo han sido, alternativamente, o del PSOE o del PP, según las circunstancias, y que nunca llegaron a condicionar la acción del Gobierno hasta el punto que ahora vemos. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha hecho mal la dirección del PSOE? ¿Qué alternativas podrían haberse contemplado?
  • Falta el corolario necesario de estas actuaciones negativas: acaso debiera haberse aventurado el autor a manifestar sin ambages, que, en ciertas circunstancias, hay que aceptar el reto que plantea esa minoría abusiva, romper relaciones, explicar a los ciudadanos el por qué y convocar elecciones (alternativa evidente que no aparece en el Manifiesto, quizás por eludir la confrontación directa con la Dirección del Partido).

Propuestas positivas aunque sin medidas concretas

  • Es posible que la carencia de medidas a las que aludo pueda deberse al carácter del documento que, desde luego, ni es ni pretende ser un programa de gobierno, sino una llamada al debate, a la colaboración de quienes, con o sin carnet del Partido, se sientan socialdemócratas.
  • No obstante, ¿quién, desde postulados socialdemócratas, puede disentir de dar prioridad a la cohesión social y al bien común? Entre líneas hay una crítica concreta a la actual dirección del Partido, si es que ésta cuenta para algo más allá de la figura del Secretario General. Quiero decir que se entrevé la intención de acusar  ¿al Secretario General? de estar más pendiente de su propia supervivencia que de gobernar para la cohesión social y el bien común.
  • Una vez más, hablar de la trascendencia de fortalecer la separación de poderes, abogar por la transparencia o resaltar la necesidad de minimizar la polarización, suena a prédica conocida, a mensaje navideño, a valores que todos dicen defender, a nada entre dos platos en definitiva.

Pese a todo, estamos ante un documento positivo

  • El Manifiesto es un intento valioso en sí mismo porque llega en el mmento preciso y por venir de un conocido miembro del Partido, socialdemócrata por encima de toda sospecha, que siente la desazón de ver el tambaleante deambular de este Gobierno, al que incluso los Presidentes de Comunidades Autónomas del mismo PSOE se permiten rechazar propuestas del Gobierno, por interpretarlas como otro ejemplo más de la "dictadura de las minorías".
  • Dentro del Partido, la respuesta a "Socialdemocracia 21" dista mucho de haber sido unánime. Algunos de los dirigentes más afines al Secretario General han tratado de minimizar su importancia, ninguneando al autor y recordando el papel soberano de "las bases del Partido". Lo cierto es que nunca, hasta la llegada de Pedro Sánchez ha contado menos la organización del PSOE. Eso, les guste o no a los leales al Secretario General, acabará pasando factura al Partido. Salvadas las distancias, aparentar que se concede el poder a las bases, es el fundamento teórico de cualquier absolutismo.
  • Por fortuna, tampoco han faltado los que se felicitan por la oportunidad de abrir un debate interno. Este segundo grupo, empieza a identificarse con nombres y apellidos. ¿Podrían ser el germen de la alternativa al "sanchismo"?

Sólo es mi opinión

  • El Manifiesto es el primer aviso: el PSOE nunca ha estado tan cerca del desastre como ahora y hay quien está dispuesto a abrir un debate sobre ello. La Dirección puede contribuir a que se abra el proceso u optar por enterrarlo bajo siete losas. 
  • Si hace oídos sordos al primer síntoma serio, empezarán las deserciones, los ataques directos a la Dirección, sin tantos circunloquios.
  • Los resultados de las próximas elecciones autonómicas serán no sólo un test sobre la gravedad del enfermo, sino una invitación a la acción para los descontentos. 








viernes, 9 de enero de 2026

 La penúltima tropelía


Errores históricos

Una de las características de buena parte de los momentos históricos, es que los que los vivieron no fueron conscientes de lo que estaba pasando, fueron incapaces de valorar correctamente lo que tenían delante de sus ojos. Un buen ejemplo fue la publicación de Mein Kampf. Hitler no estaba escribiendo un ensayo político, ni se trataba del desahogo de un prisionero al que le sobra el tiempo: era un programa político, así que cuando pidió el voto a sus compatriotas, buena parte de ellos se lo dieron. El error de perspectiva costó sesenta millones de muertes.


Algo parecido nos está ocurriendo ahora con el modo de proceder de Donald Trump. Considerarlo un ególatra, un histrión, un vanidoso, un mentiroso, un maleducado, un patán o un pendenciero, puede que sea verdad pero esconde algo bastante más siniestro: está dispuesto a hacer lo que quiere, y, si alguien no se lo impide, lo hará. 


Y lo hará pronto, dentro del tiempo que le queda por delante: tres años (que yo recuerde, no ha dicho que quiere seguir siendo Presidente por los siglos de los siglos, lo que no debe interpretarse como que no lo desea, sino que no lo ha dicho).


Ocurre, no obstante que no siempre es sencillo interpretar correctamente lo que de verdad quiere Trump. 


Venezuela: apariencia y realidad

Trump llevó al Caribe, frente a Venezuela, una armada formidable y destruyó unas cuantas embarcaciones que, según él, transportaban droga camino de los Estados Unidos. 


Así que cuando en la madrugada del 3 de enero, la fuerza aérea norteamericana, bombardea instalaciones militares en Caracas y su periferia, y causa más de 80 muertes locales; cuando los comandos de las fuerzas especiales asaltan el Fuerte Tiuna, acaban con la guardia presidencial, secuestran a Nicolás Maduro y a su esposa y se los llevan, causando, entretanto una treintena de muertes más, esta vez cubanos de la guardia pretoriana de Maduro, el sentir general, es que Trump buscaba acabar con un régimen siniestro que amparaba el tráfico de drogas y de armas.


Las gentes bien pensantes de medio mundo, recordando las tropelías cometidas por el secuestrado, dieron por supuesto que el episodio se acababa en sí mismo, creyeron que empezaba una nueva época para Venezuela y dieron por supuesto que la recién galardonada con el Nobel de la Paz estaba a punto de conseguir lo que tanto ansiaba: el poder político que habían ganado ella y los suyos en las últimas elecciones generales.


Ha bastado menos de una semana para que Trump nos saque de nuestro error:

  • Por lo que se refiere a Venezuela, ni le importa la democracia, ni tenía un interés más que secundario en encarcelar a Maduro. Lo que él buscaba era hacerse con el control de las inmensas reservas petroleras venezolanas. O más exactamente, evitar que pudieran caer en manos de China. Para eso, necesitaba que desapareciera de escena el Presidente de la República. 
  • Una vez descabezado el régimen bolivariano, su interés por restaurar la democracia, cede ante la conveniencia de tener controlado al ejército y a las milicias armadas, lo que le lleva a poner en el lugar de Maduro, no a la mujer que le "robó" el Nobel, sino a la segunda en el mando de la República, Delcy Rodríguez, que parece cera blanda en sus manos.
  • Sus plazos para la vuelta a la normalidad democrática no sólo son difusos, sino que cada día parecen más lejanos, mientras que los planes para el saqueo de las riquezas venezolanas, se muestran mucho más precisos: hasta concretar que la parte que le corresponda a Venezuela de la venta de su propio petróleo, tendrá que dedicarse, necesariamente, a compras a realizar en los Estados Unidos.

Las nuevas formas

El Presidente Trump y lo más florido de su grupo de colaboradores más cercano, se están manifestando con un descaro, una desfachatez desconocida hasta ahora.


En cierto modo es de agradecer, porque, al menos, sabemos el terreno que pisamos:

  • Stephen Miller, una de las figuras ideológicas más influyentes dentro de la administración Trump, ha dicho, la cita no es literal, que las normas, los derechos, el respeto a la legalidad, son zarandajas; lo único que cuenta es la fuerza. Algunas de las intervenciones de Marco Rubio, siguen la misma tónica
  • El mismo Trump, alardea constantemente del poder de sus ejércitos y de su disposición a usarlos cuando lo crea conveniente. (Algo así como "lo único que no puede hacerse con las bayonetas es sentarse encima de ellas" que he oído atribuirle a Napoleón)


¿Quién es el siguiente?

  • La lista la ha dado el mismo Trump a conocer: sus dos vecinos, tanto Canadá, como, sobretodo, México, Cuba, Colombia, Groenlandia, Panamá y, genéricamente, el resto del continente americano.
  • En unos casos, Groenlandia por ejemplo, las declaraciones del lenguaraz Presidente dejan poco margen para la duda sobre las razones de sus deseos: la posición geoestratégica de la gigantesca isla y la riqueza del subsuelo groenlandés. Lo que está por ver es el modo que haya de utilizar para arrebatarle a un socio de la OTAN una parte, la mayor, de su territorio. Claro que preferiría comprarlo a invadirlo.; hasta es posible que le saliera más barato. La cuestión es que, según él, no renuncia al uso de la fuerza. 
  • En otros casos, México, no está tan claro: la amenaza explícita de entrar con sus tropas para acabar con los cárteles de la droga, podrían esconder otros objetivos. Espero, por el bien de los mexicanos que no lleguemos a saber qué pretende en realidad; no olvidemos que ya hubo otras invasiones gringas, una de las cuales que le costó a México la pérdida de 51 % de su territorio.


Las consecuencias

Si ser más fuerte que tu vecino es razón suficiente para abusar de él, si no ha de haber más freno para el abuso que el temor a salir malparado de la contienda ¿Qué futuro le espera al mundo?

  • Por lo que se refiere al Planeta, la configuración de nuevas zonas de influencia, con base en tres polos bastante identificables: USA, China y Rusia.
  • ¿Y Europa? No es ni volverá a ser en los próximos lustros ni sombra de la que fue. Demasiado cerca de Rusia, su peligro más real, tendrá que jugar a ganarse un difuso espacio que ni comprometa el poder de los grandes, ni sea tan indefensa que cualquiera de ellos pueda caer en la tentación de absorberla. Los erizos no suelen ser presa cómoda de digerir.
  • En cualquier caso, en la mejor de las hipótesis, Europa haría, haríamos, muy bien en no perder demasiado tiempo: dotarnos de una coraza suficiente como para atragantar el apetito de cualquiera, va a llevarnos años, esfuerzos y sacrificios. Por si fuera poco, los europeos admiradores de Trump o de Putin, auténticas quintas columnas, son una plaga difícil de tratar. Xi Yin Pin, de momento, no despierta tantas adhesiones.
  • Si hay algo fuera de toda duda es que el comportamiento de D. Trump estimula a quienes se sientan con fuerzas para emularlo. De hecho, salvo declaraciones más o menos contundentes, nadie ha hecho nada para revertir el expolio que sufre Venezuela. 
  • En resumen: Polonia o las Repúblicas Bálticas están hoy más expuestas al expansionismo ruso y Formosa corre más peligro de ser invadida por Xi Yin Pin que hace un año.

¿Y España?

  • Es Europa y no creo que se nos pase por la cabeza dejar de formar parte de le UE. No obstante ¿recordáis al MPAIAC? Aquel fantasmal movimiento independentista canario nacido con los estertores del franquismo y desaparecido cuando el nuevo régimen disipó las dudas de la Embajada Norteamericana.
  • Muy curioso: a raíz de La Revolución de Los Claveles, apareció en Portugal el Frente de Libertação dos Açores (FLA), también volatilizado en cuanto la democracia portuguesa dejó de ser percibida como un riesgo izquierdizante.
  • Pensemos por un momento qué podría ocurrirnos si la presencia de China en África fuera tal que D. Trump necesitara, o creyera conveniente, tener una buena base de operaciones frente a las costas occidentales africanas.

En resumen

¿Recuerdan aquel poema que empieza "Primero fueron por los judíos, pero no me preocupé porque yo no soy judío" y termina "Ahora vienen por mí, ahora ya es tarde"? Pues eso, que estamos en el primer verso.