Calentando motores
Un lenguaje elegante y delicado
Los mítines, los resúmenes televisados de actos pre electorales, las entrevistas radio-televisivas, están ofreciendo un muestrario de la ampliación de los márgenes de admisibilidad de la libertad de expresión al servicio de la pasión política: cada día más insultantes, más soeces, más tabernarios. Un nada edificante ejemplo de nuestro extenso repertorio de improperios en mi bemol mayor.
Cada Partido, cada coalición tiene sus propios coros, sus afinados solistas de cuyos nombres prefiero no acordarme. Puede ser, aunque lo dudo, que sólo sea una impresión personal, pero observo que los mayores alardes de erudición ofensiva, la utilización de los insultos de mayor calibre, corresponden a los políticos de la derecha, lo que no deja de ser, por extrapolación, una descalificación del supuesto elitismo de la enseñanza privada, si es que puede probarse alguna relación entre derecha y enseñanza privada.
Sólo dos excepciones a mi propósito de dejar a los malhablados en el anonimato, aunque en ambos caso se trate de insultadores foráneos:
- Javier Milei, mandatario argentino, dedicó lo más florido de su muestrario de invectivas al Presidente del Gobierno del país, España, que le acogía. Quien mucho habla, mucho yerra, así que el histriónico Presidente argentino no se recató en tachar a Pedro Sánchez, entre otras lindezas, de "dictador", pese a lo cual, cuando terminó su encendida intervención, ningún miembro de las fuerzas del orden esperaba su salida para encerrarlo.
- Donald Trump, cada vez más molesto por la contumacia de quienes otorgan el Nobel de la Paz al olvidarse, un año más, de sus méritos para hacerse con el preciado galardón, llama a Noruega “país de mierda”. ¿Estará creando tendencia entre los políticos españoles afines ese modo de expresarse?
El diario acontecer
Mientras nuestra clase política se afana en convencer a los votantes de las bondades de su programa, (o, mejor dicho, de las maldades que encierran las propuestas del contrario) el mundo sigue girando y produciendo noticias a diario. He aquí dos que merecen cierta atención.
- Sorpresa en las elecciones presidenciales: pese a los casi unánimes pronósticos de las encuestas, las elecciones de Brasil hicieron Presidente de la República no a Flávio Bolsonaro, hijo del primer Bolsonaro que seguía en arresto domiciliario por golpista, sino al anciano Luiz Inazio Lula da Silva. El triunfo del veterano político ha sido el primero en romper la racha de triunfos de la ultraderecha centro y sudamericana. Como efecto colateral, conocido el resultado, el candidato perdedor, "abandonó" el país rumbo a los Estados Unidos.
- Una derrota anunciada. En esta ocasión, sí acertaron los pronósticos: mediado el mandato de Trump, los votantes estadounidenses han optado en masa por el Partido Demócrata, que domina ahora la Cámara de Representantes y el Senado. ¿Importa mucho? Bastante: los demócratas controlan ahora la llave de la caja, pueden investigar las cuestionables actuaciones que nos ha regalado el Presidente, y pueden, incluso, en el peor de los escenarios, mandarlo a alguna de sus confortables residencias, con o sin campo de golf, a elección de Mr. Trump, cuyo elocuente comentario sobre los resultaos ha sido un escueto "Yo no me presentaba. La culpa ha sido de los candidatos". Ambos resultados, Brasil y USA, han sido un soplo de esperanza en la izquierda mundial.
- Disturbios callejeros. En París, en Berlín, en Roma, en Atenas y, enseguida, en Madrid, en Barcelona, en Bilbao, en Valencia, se han clonado la génesis y el desarrollo de las algaradas callejeras. Manifestación convocada por motivos concretos más o menos plausibles (carestía de la vida, escasez de viviendas, precariedad de la enseñanza pública) que se desarrolla dentro de márgenes considerados como normales. A última hora, mientras la manifestación entra en fase de disolución, como surgidos de la nada, aparecen grupos de uniformados de negro, encapuchados y embozados que desatan la violencia y el pillaje, coches incendiados, mobiliario urbano destrozado y establecimientos saqueados. Todos, sea cual sea el país, repiten al milímetro el comportamiento. La derecha culpa a la ultraizquierda, la izquierda a la ultraderecha. Ambos se equivocan respecto a la autoría intelectual de la barbarie; ambos dicen la verdad cuando rechazan la acusación. Pendiente de confirmación oficial y dispuesto a desdecirme si estuviera equivocado, busco un único origen y lo encuentro fuera de nuestras fronteras (me refiero a las de la UE) parapetado tras los gruesos muros de la fortaleza del Kremlin. Se trata, simplemente, debilitar a la Unión Europea.
Pactos preelectorales
Las complejas e incompletas alianzas a la izquierda del PSOE:
Dados los antecedentes, me tienta la idea de dar lo conseguido, la configuración del Frente Amplio (IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar), al que se suma Podemos en la Comunidad Valenciana y en Canarias, como un triunfo rotundo. Lo es, desde luego, en comparación con la dispersión de anteriores comicios. Pero hay más:
- En 45 provincias la marca electoral "Senado de Progreso" agrupa en candidaturas unitarias a PSOE, Izquierda Unida, Sumar, Más Madrid, Compromís, Chunta Aragonesista, Batzarre y Ceuta Ya. Se trata, como cabe suponer, de reducir o anular el control del Senado por PP/Vox. Hay, por último, otro acuerdo catalán entre Comuns y PSC para coordinar sus posiciones en la elección de senadores.
- En cuando a Podemos y su no presencia en Frente Amplio, tanto unos como otros coinciden en afirmar que el acuerdo, que ambos buscaban con ahínco, ha sido imposible por culpa de "el otro", como siempre.
La réplica de la derecha:
La reacción del PP y Vox, como era de suponer, no se ha hecho esperar: ambos Partidos tratan de conservar e incluso aumentar la mayoría que hoy mantienen en el Senado, tratando de conseguir la mayoría reforzada que les permitiría, por ejemplo, controlar nombramiento de vocales en el Tribunal Constitucional. Según lo acordado, los populares no presentarán candidatos en tres provincias y los de Vox, en seis. Fuera del acuerdo quedan formaciones minoritarias como "Se Acabó la Fiesta" o "Aliança Catalana": tal parece que los pesos pesados, PP y Vox no precisan del concurso de los citados.
Cambio de guión
Y en estas estábamos cuando el accidente ferroviario de Urda lo cambió todo. Sólo algunos apuntes de en qué medida lo ocurrido tiene que afectar al desarrollo de la campaña electoral (sé que aún estamos en pre campaña, pero me temo que no hay forma práctica de establecer la diferencia entre ambos períodos).
- El Partido Socialista había elegido un modelo sorprendente de campaña: alegre, desenfadado, optimista, que había ido funcionando bastante bien. De hecho, las encuestas indicaban que empezaba a remontar la intención de voto a favor del PSOE. Seguir con ese tipo de campaña tras lo ocurrido, habría sido suicida: era obvio que no había más remedio que volver a empezar.
- El día del accidente el Ministro de Transportes, no se ciñó a la verdad en su primera comparecencia: insinuar con la claridad con que lo hizo que el responsable del tremendo accidente había sido el controlador que dio la orden de reemprender la marcha normal al AVE que acabó alcanzando al tren Iryo, era desconocer que en el sistema de seguridad vigente en la alta velocidad, para que haya un error humano antes ha tenido que haber un fallo técnico. Es decir, mintió.
- Recordando a Michel Houellebecq, "una mentira es útil cuando permite transformar la realidad, pero cuando la transformación fracasa sólo queda la mentira, la amargura y la conciencia de la mentira". En este caso, y sólo desde un punto de vista político, lo dicho por Puente, fue antes que nada, un error del que podría derivarse un frenazo en seco del proceso de reactivación de los potenciales votos durmientes a favor de su Partido: faltó tiempo para que compañeros y representantes sindicales del controlador mostraran su indignación. El panorama había cambiado; algo había que hacer.
- Por descontado, los demás contendientes, se aprestaron a sacar partido de la situación: Vox y PP pidieron dimisiones y anunciaron querellas. Los antiguos socios de investidura, incluso los más próximos, tomaron distancia del Partido Socialista y hablaron también de dimisiones inmediatas.
- Y ha sido el martes, tras una larguísima intervención, seis horas, de Óscar Puente ante la Diputación Permanente del Congreso, cuando, para sorpresa de presentes y ausentes, el Ministro de Transportes anunció su dimisión y su abandono de su condición de candidatos a Diputado por Valladolid, cuya lista encabezaba.
¿Dimisión, cese o ambas cosas?
- Todo empieza con la ya muy citada frase de Pedro Sánchez sobre la imposibilidad de "asumir" dos accidentes ferroviarios de nuestra Alta Velocidad en nueve meses. Yo me preguntaba cuando le oí qué consecuencias habría de tener esa rotunda afirmación del Presidente y este miércoles he tenido la respuesta: Óscar Puente abandona el Gobierno y renuncia a ser candidato de su Partido por Valladolid.
- Se me antoja inconcebible que, dada la relación entre Presidente y Ministro que trasciende lo estrictamente político, Puente haya tomado esa decisión a solas con su conciencia. Cuándo y de qué hablaron él y Pedro Sánchez, ni puedo saberlo ni importa demasiado. Sólo es mi impresión, pero estoy convencido de que el cese de Puente se ha acordado entre ambos hasta en sus menores detalles.
- Digo lo que digo porque estamos hablando de dos políticos en toda la extensión de la palabra. El que nos gusten más o menos es otra historia. Se ha tratado de una minuciosa operación de control de daños: había que dar pie de inmediato a un giro copernicano en la campaña el Partido, empezando por el lema ("no todos somos iguales") tratando de reconstruir el maltrecho relato electoral tras el accidente y procurando recuperar cuanto antes el espacio ganado que se había vuelto a perder.
- No es más que un síntoma pero ¿qué plaza ha elegido Sánchez para retomar la pre campaña? Valencia, o sea Mazón versus Puente: no todos somos iguales. Y otro más: apenas nombrado Carlos Cuerpo sucesor del dimitido, ha cesado al presidente de ADIF. El listón de la responsabilidad que Puente había puesto en el controlador de Atocha ha escalado bastantes posiciones ¿verdad?
Tiempo habrá para verificar el recorrido judicial que pueda tener para el dimitido la tragedia de Urda. Por el momento, la actuación final de Puente desde el punto de vista político ha sido impecable: el interés del Partido está por encima del bienestar del militante, aunque se trate de un Ministro muy cercano al Secretario General del Partido y Presidente del Gobierno, o precisamente por ello.
¿Y ahora?
Como se sabe, faltan aún 22 días para que se abran las urnas. En los tiempos que corren, casi una eternidad: las cosas han vuelto, como suele decirse, a "la casilla de salida". Faltan muchas intervenciones, que son otras tantas ocasiones para cometer errores; faltan los debates, los cara a cara. Faltamos, en definitiva, nosotros, los votantes, los verdaderos protagonistas de la fiesta mayor de la democracia.
Pero de eso hablaremos en los próximos posts.