La visita papal
León XIV en España
El Papa visita España, una vez más. La más multitudinaria, la mejor organizada, la más espectacular de las visitas papales que se recuerdan, está a punto de terminar.
Actos en los que se han superado el millón de asistentes, eventos únicos hasta ahora, como la intervención de León XIV en el Parlamento; otros, espectaculares como la inauguración de la última y más elevada de las torres de la Sagrada Familia. Y muchos más, con el episcopado español, con Cáritas, etc., etc.
El comportamiento del pueblo ha sido toda una demostración de que España, resulta obvio, sigue siendo un país mayoritariamente católico, algo, por otra parte, compatible con el carácter aconfesional del Estado, tal como lo establece la Constitución.
El Jefe del Estado del Vaticano en el Congreso
La presencia de un Papa en España puede ser, de hecho lo está siendo, analizada y valorada desde múltiples puntos de vista. Para los fieles católicos, es la presencia del Sumo Pontífice, la máxima autoridad de la Iglesia a la que pertenecen. Desde otro punto de vista, hemos asistido a la visita de un referente ético, de un faro moral que trasciende el plano personalísimo de las creencias de cada uno.
En este sentido, hoy por hoy, no es exagerado asegurar que la figura del Papa no tiene parangón en el planeta, porque aunque el Islam supere en número de fieles a la Iglesia Católica, carece de un único líder que desempeñe el papel del Sumo Pontífice.
Por último, hemos recibido la visita de un Jefe de Estado. Del más pequeño Estado del mundo, cierto, pero a nadie escapa la descomunal desproporción que hay entre el tamaño del Estado Vaticano y su capacidad de influencia real en el mundo. Algún genio de la guerra de la talla de Napoleón, cometió en su día el error estratégico de menospreciar a este minúsculo Estado y tiempo tuvo de arrepentirse
Una más que notable intervención
Permítanme que centre el post en este último aspecto: el carácter de Jefe de un Estado soberano de quien ha intervenido públicamente en el Parlamento, ante diputados y senadores del pueblo español. En definitiva, de la dimensión política de la visita de León XIV.
Fue la suya una intervención impecable en la forma y con un contenido previsible que, en todo caso, ha puesto de manifiesto la solvencia, cómo no, de sus fuentes de información. Alocución previsible, decía, como casi todo cuanto procede del Vaticano, poco dado a cambios bruscos y, pese a las interesadas interpretaciones partidistas, bastante contundente.
Ha habido, cómo no, quien tal vez tratando de quitarle hierro al mensaje o de no darse por aludida, ha asegurado que "el Papa no hablaba para nosotros, hablaba para el mundo". Ya. Si así hubiera sido, mejor utilizar el escenario romano que el madrileño ¿verdad? En absoluto: León XIV estaba en el parlamento español, no en la Asamblea General de la ONU, y los destinatarios de sus mensajes, eran nuestros representantes, diputados y senadores, que, al término de su intervención le dedicaron una ovación interminable. ¡Ojo! también hubo quien manifestó su disconformidad absteniéndose de aplaudir.
León XIV fue implacable: suave, educado, sin aspavientos, sin improperios, pero no dejó títere con cabeza.
No hubo Partido ni ideología que se librara de su acerada crítica: pidió respeto para el adversario y acabar con la polarización (¿alguien puede librarse del reproche, algún preboste cree que no tiene nada que enmendar?), habló de la necesidad de acoger e integrar a los que llegan de más allá de nuestras fronteras. ¿PP y Vox, se dieron por aludidos? Pues de todo hubo, el PP dijo luego que suscribía íntegramente el discurso o sea que, de ser cierto, la ruptura con Vox es inminente. Abascal dijo que no veía contradicción alguna entre lo escuchado y su programa y dejó caer alguna velada alusión a la política migratoria del Estado Vaticano; o sea, que no le gustó en absoluto lo que oyó. La llamada a la paz supongo que, al menos de palabra, todos los Partidos deberían suscribirla, y, como cabía esperar, condenó sin ambages el aborto y la eutanasia, en presencia de las formaciones políticas que aprobaron ambas leyes.
Algo que me llamó la atención: la infumable Miriam Noguera, saltándose el protocolo y haciendo gala de una pésima educación, retuvo la mano del Pontífice para pedirle que cuando fuera a Cataluña hablara en Catalán. ¡Y lo hizo, lo de hablar en catalán, vaya si lo hizo! Precisamente para pedirle a Cataluña que fuera un factor de unidad. Como decían los aqueos, cuando los dioses quieren castigar a los imbéciles, les conceden sus deseos.
En resumen, nuestros sedicentes representantes, por unanimidad, han concluido que el Papa les ha dado la razón a todos y cada uno y ha puesto a parir panteras a sus adversarios.
La voz que clama en el desierto
Uno podría pensar, visto el entusiasmo con que el ilustre visitante fue despedido, que algunos de sus mensajes, qué se yo, acaso el más sencillo, el más fácil de cumplir, el de ser educados y no insultar al adversario, habría calado, quizás no para siempre pero sí por algún tiempo.
¡Quiá! Cuarenta y ocho horas más tarde, el miércoles de esta misma semana, apenas apagados los ecos de los aplausos a León XIV, hemos padecido la misma bronca de todas las sesiones de control al Gobierno, los mismos insultos, las mismas descalificaciones, la misma ristra de epítetos de los que el ciudadano está harto. Ni los unos ni los otros, ni los de más allá, se salieran del carril por el que llevan descendiendo hacia el abismo desde hace años. Por descontado, a nadie se le pasó por la cabeza plantear debate sobre cualquiera de los temas que importan al ciudadano.
Los ausentes, Podemos y BNG
Estaban en su derecho, no lo dudo, pero me pregunto qué razones han podido llevarles a quedarse fuera. Ione Belarra, no escuché a quién acusaba si al invitado o al anfitrión, la oí quejarse de que habían convertido el Parlamento en un iglesia ¿Por darle la palabra a un Jefe de Estado? ¿De veras lo cree, o era, nada más, el afán de soltar una frase llamativa? No crean que me escandalizo: aunque no lo recoja nuestra Constitución, siempre defenderé el derecho de cualquier ciudadano a hacer el ridículo.
En cuanto al BNG, no he tenido ocasión de oír ni leer sus argumentos, así que ni una palabra más.
Algo que ha suscitado polémica
Un punto que ha generado un cierto malestar entre una parte de los afectados, ha sido el delicadísimo tema de la pederastia en el seno de la Iglesia. El Papa lo trató en su encuentro con los obispos españoles y, tengo entendido que ha habido un encuentro con representantes de alguna de las asociaciones de afectados.
¿Pudo haberse optado por otro foro donde se hubiera conseguido dar mayor visibilidad al problema y a sus posibles soluciones?
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