sábado, 26 de septiembre de 2026

 Semana polifacética

Hay semanas monotema y semanas cajón de sastre; semanas en las que un acontecimiento monopoliza la atención pública y que, en ocasiones, su mero enunciado, pasado por tu personal filtro de ver la vida, te lleva a escribir de un tirón su glosa y aún te deja la sensación de que deberías haber alargado bastante más tu escrito.

Otras, no es que no suministren material para explayase, es que la acumulación de hechos te genera la duda de cuál de ellos vas a dejar sin comentar. Ésta es una de ellas.

Vean


¿Es peligrosa la IA?

Es obvio que ni la Inteligencia Artificial ha nacido esta semana, ni dejará de estar presente en nuestras vidas en el tiempo por venir. (Salvo que la agorera profecía de alguno de sus patrones se haga realidad y la humanidad desaparezca del Planeta. Tengo, no obstante la duda de a quién se refería el "todos" de que hablan estos pájaros de mal agüero, si a la especie humana o a la pandilla de logreros que se están haciendo de oro con sus artilugios medio diabólicos).

No obstante, ha sido en el comienzo de esta semana cuando he leído algunas informaciones preocupantes. Algunos de los tecnócratas norteamericanos que desarrollan la IA, (Anthropic y OpenAI), han llegado a predecir la muerte de todos nosotros, el fin de la especie humana en un plazo cuya cercanía, una década, es preocupante. D. Trump opina lo contrario y cree que ralentizar el desarrollo de la nueva tecnología, haría a USA perder esa carrera crucial ante su gran rival global: China.

Estuve tentado a pensar, dentro de mi ignorancia supina sobre la materia, -todo mi conocimiento real sobre este asunto empieza y termina en el uso discreto del chat GPT- que si el Presidente de los EE. UU. opina blanco seguramente será negro, así que debería preocuparme y empezar a ordenar mis cosas (aunque si hemos de morir todos ¿qué más da?). Por descontado, el que una obra humana acabe controlando a su creador y hasta deshaciéndose de él, ha sido hasta ahora un argumento clásico de la ciencia ficción, pero ¿y si le toca a nuestra generación experimentar su horror en nuestras carnes?

Luego he tenido ocasión de ver el problema bajo otra óptica más asequible: el descomunal coste financiero que está ya exigiendo el desarrollo de la IA, el desfase creciente entre las inversiones y los beneficios es tan abismal, que empieza a tomar cuerpo entre los entendidos el riesgo de un pinchazo de la burbuja que dejaría la crisis de las punto.com en una simple bagatela.

China calla, o, mejor dicho, no oímos nada, lo que sólo quiere decir eso: que no sabemos qué opinan sus gobernantes de este asunto.

En resumen: por lo que a mí respecta, nada puedo hacer, ni siquiera alarmar o tranquilizar a mis lectores, porque sería temerario en un caso y en su contrario. 


Era cuestión de tiempo

Hablo de Ceuta y, más en concreto de la agresión de un muy nutrido grupo de manifestantes al automóvil en el que viajaban una diputada de la ciudad, una abogada de la Unión Europea y no sé si algún pasajero más.

No importa las veces que la diputada intentara hacerse oír y convencer a los asaltantes de que "no somos nosotras", la multitud arreció en sus acometidas, huevos, piedras, palos, al vehículo que terminó con varias lunas hechas añicos y abolladuras sin cuento.

Los agresores las habían tomado por miembros de una ONG que habría llegado a Ceuta procedente del País Vasco, proclive a Bildu y con la intención de "ayudar" a los asaltantes, quiero decir a los inmigrantes, que ocupan playas, calles y, claro, las zonas acondicionadas para los que entraron a la brava hace ya más de cincuenta días.

En corto y por derecho: la situación no ha hecho sino empeorar desde el principio. Pasan los días, las semanas, vamos camino del segundo mes y la ineficacia, la ineptitud del Gobierno de España está siendo imperdonable. Por no hacer, ni siquiera han dejado defenderse a quienes estaban llamados a defender a los demás: policía, guardia civil y ejército que están siendo obligados a mantener una actitud tan incomprensible que aun deplorando el comportamiento de quienes destrozaron el coche de la diputada, no me queda más remedio manifestar que no me ha extrañado nada.

Ni siquiera me atrevo a confiar en que lo acontecido sirva de freno para desmanes futuros.


Pedro Sánchez en la Asamblea General de la ONU

Hace años que las sesiones de la Asamblea General de la ONU dejaron de ser lo que eran. Hace tiempo, en realidad, que la ONU ha perdido su capacidad de influencia real en cualquier asunto en el que estén en juego los intereses de los grandes del momento. La guerra de Ucrania, el conflicto del Oriente Medio, por ejemplo, son buena prueba de ello.

No obstante, sigue siendo un espléndido escenario en el que los oradores buscan, y en ocasiones consiguen, notoriedad, efectos positivos en su electorado local tengan o no algo que ver con el gran objetivo de mejorar el entendimiento entre las naciones.

Podría extenderme sobre qué hizo o dejó de hacer Donald Trump cuando ocupó el sitial del orador, pero ¿para qué? Siguió su guión habitual y esta vez no creo que sorprendiera a nadie.

Por eso, sin dudar que su importancia a escala planetaria es minúscula comparada con la del recién citado, prefiero comentar tres detalles que me llamaron la atención del paso de nuestro Presidente del Gobierno por Nueva York.

  • Por primera vez desde que se produjo el asalto a la ciudad de Ceuta, Pedro Sánchez ha puesto en entredicho la actitud de nuestro vecino del sur. No lo ha culpabilizado, ni le ha atribuido la organización del asalto, pero se ha movido de su cantinela habitual. Más o menos lo que ha venido a decir es que no evitó la entrada de los asaltantes. Algo obvio, por otra parte, visto el alarde de eficacia de que hicieron gala las fuerzas del orden marroquíes el pasado 15 de agosto, en la segunda intentona de entrada masiva a Ceuta. ¿Suficiente? No me lo parece, pero menos es nada.
  • Pedro Sánchez declinó la invitación del Presidente Trump a la recepción que cada año organiza para agasajar a los asistentes a la asamblea. Problemas de agenda, según La Moncloa. Lo cierto es que se citó con el Alcalde de Nueva York del que con total seguridad no iba a recibir ningún desplante como los que nunca hay que descartar cuando hablamos de quien ya sabemos y de cómo interpreta su papel de anfitrión. Eso, o que ha preferido esperar a ser invitado a la inauguración del majestuoso nuevo salón de baile de la casa Blanca.
  • Y por último, y no por eso menos importante, el beso medio a traición de Delcy Rodríguez, antes segunda en el mando de Nicolás Maduro y hoy Delegada Mayor de la República (está por ver si la República es la bolivariana o la de los Estados Unidos). Hablaba D. Pedro por teléfono, vaya usted a saber con quién, cuando Dª Delcy salió escopetada de su escaño, con una media sonrisa taimada, recorrió a media carrera los más de cincuenta metros que la separaban de su objetivo y se plantó sonriente junto a su objetivo. D. Pedro la vio, se despidió de quien fuera su interlocutor, le estrechó la mano, cruzaron un par de besos y sin terminar de levantarse del todo, escuchó lo que, según parece, fue un requerimiento de que España no olvidara a Venezuela, o algo por el estilo. Sorprendente, innecesario y, sobre todo,  llamativo, muy llamativo.


Las joyas de Zapatero

No diez días después de lo prometido en sede judicial, sino bastante tiempo después, José Luis Rodríguez Zapatero ha dado su versión sobre el origen de la parte más llamativa de las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho: un regalo personal  que el rey de Arabia Saudí, Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, le hizo los días 18 y 19 de junio de 2007, en Madrid.

¿Pruebas? Pues, de momento, la palabra del receptor del regio regalo. El Rey ha muerto, pero, no obstante, el Sr. Zapatero aporta copia de cartas dirigidas al gobierno saudí en demanda de confirmación de lo alegado; cartas que, por el momento no han tenido contestación, razón por la cual, el Sr. Zapateo pide al juez Calama que curse la correspondiente comisión rogatoria a la Casa Real de Arabia para que confirme lo dicho por el solicitante.

Como datos objetivos, el lugar donde se hizo el supuesto regalo, Madrid, descarta el posible delito de entrada ilegal, contrabando vamos, de las joyas. Por otra parte, las fechas permitirían alegar prescripción del posible delito fiscal en el que se habría incurrido por no haber sido declaradas ante Hacienda.

Como guinda del pastel, el Sr. Zapatero, recusa al nuevo tasador nombrado por el juez para averiguar el valor real de las joyas. Como se decía en los culebrones… Continuará.


Esperpento en el Congreso

¿Cuántas veces hemos visto u oído aplicar el adjetivo tóxico a la ideología de aquel Partido, a la actitud de ese Diputado o la influencia de ésta o aquella otra agrupación? Y todos lo hemos entendido aunque muchas veces no compartiéramos la opinión. Tanto nombrar a la bicha y por fin… lo tóxico, lo literalmente tóxico, llegó al Congreso.

Ocurrió el miércoles durante la sesión del control del Gobierno. ¡Lástima! D. Pedro, aguantó el besuqueo de Dª Delcy y, por si fuera poco,  se perdió el grotesco espectáculo. Estaba en el uso de la palabra la diputada del PP Dª Ana Vázquez y hablaba y no paraba sobre las desdichas por las que está pasando el pueblo ceutí.

Dª Ana, miembro de la Policía Nacional antes de su llegada a la Carrera de San Jerónimo, ha sido y es azote del Ministro Grande-Marlaska. En pleno alegato contra los avatares que soporta la ciudadanía, concretamente las adolescentes que tienen que acudir a la escuela a diario, para darle más verismo a su prédica, mientras hablaba del equipamiento básico de las alumnas ceutíes, tiró de bolso y dijo (más o menos) ¡Esto es lo que llevan a mano! y mostró un  espray de gas pimienta.

Tardó en reaccionar la Presidenta del Congreso, hasta que cayó en la cuenta que su Señoría esgrimía un arma y eso estaba prohibidísimo en el Reglamento, así que le exigió que saliera de inmediato y se deshiciera de semejante instrumento. Tardó, pero lo hizo. Y lo hizo entre los aplausos de sus compañeros de bancada, con la notable excepción de su jefe el Sr. Feijoo al que la ocurrencia no pareció entusiasmar.

El resto es un tanto confuso. El receptor del arma prohibida, en teoría era un envase vacío, debió de ocurrírsele manipularlo y… bueno, que no estaba vacío.

Lo que luego pasó seguro que lo conocen, así es que no es cosa de aburrirles. Lo que a mí se me ocurre es que la Srª Vázquez pagó el tributo al ansia de notoriedad a cualquier precio de la que tantos fieles seguidores goza esa tan extendida manía.



P.D. La titular indiscutible de la semana es, para su desgracia, Maricarmen Abascal. Hablar de ella exige hablar del problema de la vivienda, así que tiempo tendremos de volver sobre el desahucio de la pobre octogenaria.






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