sábado, 24 de febrero de 2024

 Una semana movida


Votó Galicia

¡Vaya si lo hizo! Mañana hará una semana, los gallegos (y las gallegas, ¡por Dios!, sólo faltaba) se acercaron a las urnas y dijeron su última palabra. Atrás quedó una campaña bronca -no más de lo que cabía esperar- con los líderes nacionales de todos los contendientes (menos el de Democracia Orensana que jugaba en casa) trabajando a media jornada, desmintiendo de antemano lo que ya sabíamos que habrían de decir los perdedores, a saber: que eran unas modestas elecciones autonómicos a no confundir con las generales.


Cada uno es muy dueño de interpretar los resultados como mejor lo cuadre. Yo, también, así es que el resumen del resumen, es que el PP que estrenaba candidato, una copia bastante verosímil de don Alberto, ha ganado rotunda, clara y absolutamente. Nadie, ni siquiera los más fanáticos de cualquier otro Partido ha osado argumentar a propósito de que la mayoría absoluta obtenida es menos absoluta que la última de la que disfrutó Feijoo. 


Tal como yo lo veo, dejando aparte a Democracia Orensana, el único perdedor a sido el Bloque Nacionalista Gallego, que ha incrementado su cosecha de votos, que ha sido el segundo en el ranking, pero que se ha quedado lejos de su sueño de desbancar a los conservadores.


¿Los demás? El resto no fueron perdedores, fueron derrotados sin paliativos. Ni Podemos pudo, ni Sumar sumó, ni Vox logró salió hacerse visible. Caso aparte es el del Partido Socialista, cada día que pasa más configurado a la medida de su Secretario General. Él fue, tal como yo lo veo, el que más hizo por convertir el proceso gallego en el segundo asalto de ese combate por el título de los grandes pesos con Alberto Feijoo. Lo planteó mal -quizás porque no es consciente de que hay cada día más socialistas que lo siguen siendo pese a él- eligió un candidato de poco fuste, creyó que funcionaría el miedo al hipotético Gobierno PP/Vox, se frotó las manos cuando el candidato gallego rehuyó el cuerpo a cuerpo del debate televisivo, cuando lo cierto es que su ausencia desdibujó tanto el cara a cara entre socialistas y nacionalistas, que operó a su favor.


Si Pedro Sánchez se hubiera quedado en La Moncloa o se hubiera ido de viaje a Bután, acaso hubiera habido quien, durante dos semanas hubiera olvidado el asuntillo de la Ley de Amnistía ¿O es que sigue creyendo que el pueblo llano, gallego, maragato o almeriense sueña con ver regresar a su casa, tan tranquilo a Puigdemont? 


Sólo un par de líneas o tres para felicitar al diputado de Democracia Orensana: ha tenido la frescura ¿o será ingenuidad? de decir lo que vienen haciendo con regularidad todos los partidos nacionalistas: poner su voto a disposición del mejor postor.


Así que, resumiendo, en unas elecciones que han resultado bastante concurridas y sin incidentes, se votaba una cosa pero se jugaba bastante más. Es un hecho que eran elecciones autonómicas, pero los Estados Mayores de los grandes se habían empeñado en que fueran un doble plebiscito sobre la política gubernamental, y más específica sobre el quehacer del Presidente del Gobierno, por una parte, y por otra sobre hasta dónde estaba de solidificado el liderazgo interno de don Alberto. No tengo ni idea de cómo se percibirán ambas cuestiones en la Isla de La Gomera, pero en Galicia parece que está bastante claro.

Dos detalles que  me han llamado la atención: 

  • Esta vez las encuestas, en líneas generales han acertado. ¿Era más fácil o han hecho bien su trabajo?
  • La única voz audible del PSOE que se ha mostrado autocrítica ha sido la de Emiliano García Page. ¿Tiene bula? En absoluto, lo que tiene es la presidencia de Castilla La Mancha ganada en buena lid por mayoría absoluta, y no están los tiempos para perder territorios autonómicos.


El espinoso asunto de la relación de don Koldo con las mascarillas (y con el exministro Ábalos)

Así lo contaba "El Mundo" hace unos días: "El asesor de Ábalos lideraba la trama que pidió su "intermediación" para conseguir más de 50 millones en contratos en lo más crudo de la pandemia. La Guardia Civil acusa al asesor del ex ministro de Transportes de recibir dinero de una empresa que se llevó "más de 52 millones" en contratos durante la pandemia".


Hay más implicados, pero estos dos son los que interesan: el que fuera uno de los ministros más próximos a Pedro Sánchez, y el que cuentan que comenzó su andadura laboral como portero de prostíbulo y llegó a ser la mano derecha del Sr. Ábalos cuando éste estaba en la cumbre.


Dejando claro que en este caso, como en cualquier otro, hay que partir de la presunción de inocencia, se me ocurren, no obstante, algunas preguntas. Podrían ser más, pero me doy por contento con las siguientes:

  • Por lo que sabe, la meteórica carrera de Koldo García Izaguirre, empezó como portero de club de alterne y llegó a hombre de confianza del muy influyente ministro Ábalos. ¿Se les ocurre cuándo adquirió don Koldo los conocimientos, los méritos, la cualificación suficiente para haber sido nombrado, entre otras cosas, miembro del Consejo de Administración de Renfe?
  • El Sr. Ábalos niega horrorizado la posibilidad de que él estuviera al tanto de los manejos de su asesor y sus amigos en el repugnante asunto de las comisiones derivadas de la compraventa de mascarillas, en un momento en el que el país entero temblaba de inquietud. ¿Esta negativa es verosímil? Y en el supuesto de que lo fuera ¿la responsabilidad del ministro no entraría de lleno en un supuesto de "culpa in vigilando"?
  • Cuando el Presidente Sánchez cesó al ministro Ábalos fue particularmente parco en explicar las razones del cese. Ya sé que "después de" no equivale a "por causa de", pero en todo caso, la defenestración fue posterior a los tejemanejes de la pandilla de Koldo con las mascarillas ¿No sería un buen momento para que Pedro Sánchez nos tranquilizara a todos sobre los citados motivos y, de paso, nos diéramos por enterados de que tampoco él sabía nada del asunto?
  • ¿Qué medidas y cuándo debería tomar el Gobierno y, especialmente, el Partido Socialista para controlar el efecto devastador de este asunto sobre su credibilidad, la de Pedro Sánchez, en su doble papel de Presidente del poder ejecutivo y de Secretario General del PSOE?
  • ¿Dónde terminan las responsabilidades, en el exportero de prostíbulo metido  a negociante, en el de su valedor el Ministro, o en quien nombró al jefe del tal Koldo?


Un tremendo incendio

He visto una y cien veces las imágenes del incendio de Valencia; he escuchado a los testigos, a algunos de los afectados, a más de un técnico y a políticos locales, autonómicos y estatales.

Dejo a los tribunales, a la policía y a sus expertos averiguar por qué pasó lo que pasó y quién es responsable de qué.

Sólo quería, desde estas líneas mostrar mi horror ante lo sucedido, solidarizarme con las víctimas y desear que se tomen las medidas necesarias para que no puedan volver a repetirse infiernos como el que hemos visto.



PD

Una avería si importancia en la sala de máquinas del blog, me ha forzado a retrasar unas horas la publicación de este post. Mis disculpas.



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