viernes, 31 de julio de 2026

 España en llamas

El peor mes de la historia

Hace ya muchos años, llegadas estas fechas, uno y otro verano asistimos impotentes a los incendios que calcinan montes, destruyen cosechas, viviendas, bienes de todo tipo y, lo que es peor, se llevan por delante las vidas de demasiados seres humanos.

Y cada año, cuando termina la pesadilla, escuchamos los mismos lamentos, idénticos análisis de las causas de lo que ha pasado, de las medidas que deberían haberse tomado, de lo que habrá que hacer para evitar que el siguiente verano nos deje la desolación de años anteriores. 

Este año, este mes de julio, ostenta el macabro récord de haber sido el más destructivo de la historia: 150.000 hectáreas quemadas, frente a las 30.000 del julio pasado, es decir, 5 veces más. Nadie, que yo sepa, ha calculado el importe económico del desastre.


La vertiente política de la catástrofe

En el polo positivo, me atrevo a señalar el inusual grado de entendimiento logrado entre las Administraciones afectadas, Comunidades Autónomas y Administración Central, tanto en condiciones, digamos normales, como tras la declaración de emergencia nacional a partir de la solicitud de la Comunidad de Madrid.

Ha funcionado, por otra parte, la colaboración prevista en la Unión Europea para emergencias de estas características, por lo que, como digo, ha habido un tranquilizador entendimiento entre Administraciones, al margen de alguna queja puntual cuando los elementos humanos o materiales llamados a luchar contra el fuego, desbordados en más de una ocasión, no llegaron a tiempo para ayudar a algunas de las localidades cercadas por las llamas.

En el negativo, las voces disonantes habituales, Puente y Tellado ¡cómo no! empeñados en su particular pugilato, con el beneplácito interesado de sus respectivos Estados Mayores. Pensando en la estabilidad emocional de mis lectores, les aconsejo el cambio de canal cada vez que se anuncie la intervención de cualquiera de los dos.


La conveniencia de un pacto global

¿Conveniencia? Mejor hablar de necesidad urgente, digo yo. ¿O preferimos que España entera acabe siendo un erial? El problema, tal como yo lo veo, es que es imprescindible que PP y PSOE, al menos en esta ocasión, emitan en la misma onda. A partir de ahí, cuantos más Partidos se sumen, mejor, pero sin la conexión entre Génova y Ferraz, no hay posibilidad alguna de lograr un acuerdo eficaz. Y lo cierto es que, hoy por hoy, estamos muy lejos del objetivo.

El Partido Socialista, Pedro Sánchez, en definitiva, ha puesto encima de la mesa el "Pacto Nacional contra la emergencia climática". 

  • Mal comienzo: encabezar el problema bajo la rúbrica de "emergencia climática" es, sencillamente, expulsar de la mesa de negociaciones a quienes niegan la teoría del cambio climático, o a quienes están políticamente más cercanos del negacionismo que de las tesis teóricas que subyacen bajo el título que acompaña al enunciado del Pacto.
  • Estoy convencido de que las mentes rectoras del PSOE lo saben, lo que equivale a decir que prefieren disfrutar del efímero rédito de hacer como que lo intentan y poder culpar de la inacción a la oposición, que estar decididos, cueste lo que cueste, a resolver el problema o a reducirlo de manera significativa.
  • En resumen: si lo que se quiere es que el próximo verano se reduzca sensiblemente el número y gravedad de los incendios, comiéncese por eliminar obstáculos que pueden ser semánticos o ideológicos, allá cada cual, pero que convierten la propuesta de Pacto Nacional en tomadura de pelo. ¿O piensa el Sr. Sánchez que puede engañar todo el tiempo a todo el mundo?

Por lo que se refiere el Partido Popular, su contestación, cosa curiosa, ha sido bicefálicamente ambivalente:

  • Borja Semper, la voz amable el Partido, sin entrar en descalificaciones tremendistas, no llegó a oponerse explícitamente a la oferta del Presidente, sino que propuso, en síntesis, algo así como abrir un debate sereno que trascienda cualquier eslogan. Parece sensato, en línea con lo que comentaba en el apartado anterior.
  • Pero… Hay más voces en el PP y alguna, la de un tal Feijoo, por ejemplo, con más peso orgánico que la del Sr. Semper. Don Alberto, ha contraatacado exhibiendo las cincuenta medidas que aprobó el Senado (mayoría absoluta de su Partido, recuerden) que según él, tienen que ver con modificaciones a introducir en la Ley de Montes, con la fiscalidad y con entender la realidad de lo rural.
  • No digo que no tenga razón, no, pero desde que el Senado aprobó las medidas, tiempo ha tenido el PP de aplicarlas en las Comunidades Autónomas en las que gobierna, al menos en las materias que son competencia autonómica. ¿Se ha hecho algo al respecto, en Madrid, Castilla y León o Valencia? Se sabe que los bomberos forestales de Madrid, sin ir más lejos, mantienen un agrio conflicto con la Srª Díaz Ayuso a propósito del recorte de presupuestos en la prevención de incendios forestales.

Si ésa ha sido la dual postura del PP, más diáfana, como era de esperar, ha sido la de Vox:

  • "Otra vez el fanatismo climático impide la prevención de los incendios". 
  • "Otra vez la corrupción del gobierno impide que haya los medios necesarios para la extinción". 
  • "Otra vez la mafia de Sánchez utiliza las tragedias para desgastar a gobiernos no afines". (Citas literales)

Me pregunto, entonces, por qué arden los bosques franceses, italianos, portugueses, griegos, turcos. ¿Tan lejos llega la mano de Sánchez?


En resumen

Aunque todos sepamos que se trata de evitar incendios y de apagar cuanto antes los que ocurran, salvo que el próximo verano el clima sea finlandés, tendremos cumplida ocasión para volver a poner el grito en el cielo, porque ni Sánchez  va a templar gaitas y propiciar un diálogo real, ni Feijoo va a mover un dedo para facilitarle a su archienemigo un balón de oxígeno.


PD.- Estaba a punto de desearles a todos unas buenas vacaciones cuando, a última hora, se ha colado la sorprendente historia del ático comprado en el exclusivo barrio madrileño de Chamberí por la Comunidad de Madrid y su no menos sorprendente y precipitada venta.

El ático, más de 300 m2 de superficie construida, más otros 200 de terraza, se adquirió, al parecer, en el mes de abril, pero no había salido a la luz pública. Descubierto por "El País", la doña se ha apresurado a aclarar que no se trata de una vivienda que ella pensara ocupar, sino de unas dependencias administrativas que podrían ser usadas en tanto finalizaban las obras, aún  no comenzadas, de la sede de la Comunidad. Añadió que detrás de la noticia estaba otra campaña más de desprestigio contra ella.

Uno podría dudar, si no tiene la Comunidad, dentro de su bien dotado patrimonio inmobiliario, 300 metros útiles donde pudieran acogerse los que estaban pensados como usuarios del ático. No ha faltado, seguro, quien piense que, de no ser así, si se trataba de cubrir una emergencia temporal, no habría sido más propio alquilar que comprar, y, desde luego no en un edificio de viviendas si se tiene en cuenta que las Ordenanzas Municipales las prohiben en edificios residenciales salvo en la planta baja o el primer piso.

No se sabe el precio exacto abonado por el capricho, pero su valor de mercado se estima entre los 5 y los 6 millones de euros. Tampoco, como era de esperar, se sabe en cuánto se ha vendido, ni éste ni los otros departamentos que venían siendo usados como oficinas, creo que era dos, también infringiendo la normativa a la que he aludido antes y que también ahora se han sacado a la venta. Según Dª Isabel, los fondos recuperados irán destinados a paliar los efectos de los fuegos estivales. Mira tú qué generosa.

No tengo por qué descartar la casualidad, pero Alberto González Amador, pareja de Ayuso, precisamente ahora pone en venta el piso donde ambos han vivido en Chamberí, comprado tras el presunto fraude fiscal. Él sabrá el por qué de la venta. Si están interesados, preparen 1’7 millones de euros.

Y ahora sí: feliz agosto y si este último apunte les intriga, lo siento, pero no pienso volver sobre él hasta el primer sábado de septiembre.





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