El jefe del mundo
Cambio de guión
El ambiente español va caldeándose día a día, camino de las elecciones del 29 de noviembre, ni tan trascendentales como pretenden algunos, ni de resultados tan predecibles como parece darse por sentado. Habría materia suficiente para escribir a diario sobre las idas y venidas de nuestra clase política; esta semana, sin embargo, prefiero tomarme un respiro que podría no ser el último antes de la fecha citada y dedicar este post a comentar algunas de las últimas ocurrencias de ese fecundo personaje que la Historia nos ha regalado a quienes dedicamos una parte de nuestra atención a lo que pasa en el mundo. Me refiero, como algunos ya habrán deducido del título del post, a Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos
Dios los cría…
Empezaré por el aparente giro de guión en su política exterior. Más en concreto, en su relación con Vladimir Putin. Con el consabido zigzagueo de posiciones con quienquiera que sea su interlocutor, Trump ha pasado de la noche a la mañana de presionar, no demasiado es cierto, al jerarca del Kremlin, e, incluso, a apoyar en buena medida la política europea de sanciones a Rusia en tanto mantenga la ofensiva sobre Ucrania, a permitirle a Rusia liberar una descomunal cantidad de barriles de gasóleo, lo que, desde luego, es una forma indirecta de garantizarle al inquilino del Kremlin la financiación de la guerra.
¿A qué puede deberse ese giro inesperado?
- "Los norteamericanos se sienten mucho más cómodos cuando se acuestan con los dictadores que cuando tratan a los gobiernos revolucionarios", decía Morris West. Es cierto que la historia muestra bastantes ejemplos al respecto, pero no me parece razón suficiente. No creo que le clave esté en esa no tan oculta envidia que muestra Trump por los dictadores que gobiernan sin más límite que el de su propia voluntad.
- ¿Será, acaso, otra muestra más de la pugna con China por la supremacía mundial? Es un hecho que, cerrado el estrecho de Ormuz y confiscadas buena parte de las reservas venezolanas, el papel de Rusia como suministrador de petróleo a Den Xiao Pin, incrementa su importancia, y, por tanto, asumir Trump el rol de comprador de gasoil podría crearle dificultades a su verdadero antagonista. Algo se notará, pero la capacidad productora de Rusia es suficiente para dejar satisfecho a Trump sin mermar los suministros a China
- Les elecciones de medio mandato: ése es el principal objetivo de Donald Trump. Las encuestas no sólo reflejan que el Presidente atraviesa su peor momento en cuanto a popularidad, sino que la primera de las causas de esa creciente desafección de sus votantes, se debe al incremento e los precios, en especial el de los carburantes, el gasóleo el primero, en un país en el que el derroche energético es una de las señas identidad nacional. Faltan pocas semanas para las elecciones y es dudoso que el gasóleo ruso llegue a tiempo para que el efecto llegue a los surtidores, pero la propaganda, no.
Otro año sin Nobel de la Paz
Otro año más y el Parlamento Noruego ha ignorado los insistentes requerimientos de nuestro personaje de la semana buscando el galardón que ¿por qué será? se le resiste año tras año.
En esta ocasión, el Nobel ha sido para la jurista sudafricana Navi Pillay, antigua Magistrada de la Corte Penal Internacional de La Haya, que fue, además, quien determinó que hubo un genocidio en Gaza. Ella y no Trump, ha sido la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026.
Alfred Nobel especificó que esta distinción debía otorgarse “a la persona que haya trabajado más o mejor por la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y la celebración o promoción de congresos de paz”. Desconozco si alguien le ha leído a Trump este sencillo párrafo, en el que como se ve, lo que cuenta es acercar a los pueblos e impulsar la paz, o sea, terminar guerras, no empezarlas y después tratar de desentenderse.
Predecesores suyos en la Presidencia de su país se aplicaron a esta tarea (T. Roosevelt influyó decisivamente en el fin de la guerra ruso-japonesa, W. Wilson, contribuyó en buen medida a la creación de la Liga de Naciones) y son ese tipo de circunstancias las que explican que adversarios políticos internos que él se dedica a desacreditar, como Barack Obama, hayan obtenido lo que a él tanto se le resiste.
La pataleta subsiguiente a su nueva postergación, más propia de un preadolescente contrariado que de un Presidente de la nación que otrora ha sido faro de los anhelos democráticos de tantos países, se ha producido apenas horas después de conocerse la concesión del Premio a la ex magistrada y ahonda en un camino que ya había iniciado antes. USA no sólo no admite estar bajo la jurisdicción de la Corte Penal Internacional, sino que rechaza su mera insistencia. Éstas son, en síntesis las medidas recién implementadas por el dolido candidato, apenas unas horas después de que se anunciara el Premio Nobel de la Paz de 2026 para Navi Pillay, ex jueza del Tribunal, como ya he dicho.
- Exclusión del sistema financiero estadounidense. La Corte Penal Internacional, no puede acceder a los créditos de ninguna entidad financiera privada norteamericana.
- Presión sobre empresas y proveedores relacionadas con la Corte Penal. Empresas, instituciones y particulares pueden verse tentados dejar de colaborar con el Tribunal, si quieren evitar, ellos mismos, sanciones directas.
- Amenaza de paralizar sus operaciones. Marco Rubio, confirmó que La Casa Blanca podría cortar los recursos del Tribunal y advirtió de que Estados Unidos continuará su campaña para desmantelarlo si no cambia su actuación.
- Añádase, por último, a lo dicho la indisimulada presión sobre los países que sí respaldan a La Corte Penal, con posibles represalias si no atienden sus exigencias.
En resumen, todo un aspirante reincidente al Nobel de la Paz, está poniendo en juego toda su capacidad de presión para borrar de la faz de la tierra una de las pocas herramientas con que cuenta la Humanidad para, no ya evitar, pero, al menos, denunciar comportamientos contrarios al Derecho de Gentes (el genocidio en Gaza, por ejemplo).
En vivo y en directo
La pena de muerte ha sido durante milenios una práctica tan común, tan frecuente, tan insertada en las múltiples culturas que han ido jalonando nuestra Historia, que sólo hace poco más de un siglo ha pasado a ser, por el contrario, símbolo de barbarie institucional. Estados Unidos es, en este aspecto, terreno de juego para controversias encendidas: 23 Estados han logrado abolirla, pero 27 la mantienen en vigor. Los unos y los otros defienden sus tesis con uñas y dientes.
Permítanme recordar la contundencia de la estremecedora novela de Truman Capote "A sangre fría" o traer a colación la opinión de un espíritu libre como Jack London: "La pena de muerte no solo es un juego sucio que degrada a los perros verdugos que se encargan personalmente de ejecutarla a cambio de un salario, sino que degrada también a la comunidad que la permite, la aprueba con su voto y paga los impuestos necesarios para mantenerla".
Por lo que a mí respecta, no me asombra que Donald Trump sea un acérrimo defensor de tal barbaridad (también comparten su opinión, personajes tan influyentes y tan autócratas como Den Xiao Pin o Vladimir Putin), pero me declaro perplejo ante el último intento de darle una vuelta más a la tuerca de la barbarie. O, visto desde otro punto de vista, de vuelta a un pasado del que pocos osan enorgullecerse: las ejecuciones públicas y, en este caso, retransmitidas por televisión. Por fortuna, no es más que un proyecto, descabellado me parece a mí, que bien podría quedarse en eso: un desafortunado intento de volver al pasado.
¿Saben de qué hablo? Se acusa a Nidal Malik Hassan (atención al probable origen foráneo del nombre y apellidos que acabo de citar), ex Mayor del Ejército de los EE. UU. de haber perpetrado un ataque contra sus compañeros en la base militar de Fort Hoo, Texas, a resultas del cual perdieron la vida trece personas.
La propuesta de ejecución pública por fusilamiento y retransmitida en directo por televisión, tengo entendido que ha tenido su origen en el Pentágono y, al parecer, le ha caído en gracia al Presidente, aunque, en cambio ¡milagro! no ha sido igual de bien acogida por el Vicepresidente.
Ironías del destino: de llevarse a cabo semejante aberración, los Estados Unidos entrarían a formar parte, como tercero en discordia, del selecto grupo de países, dos hasta el momento según Amnistía Internacional, que siguen practicando ejecuciones públicas: Irán y Afganistán.
Bombas amigas
Y, para terminar, he aquí un sabroso ejemplo del peculiar sentido del humor, negro, negrísimo de Mr. Trump: comentando la eventualidad de que Irán llegara a bombardear territorio continental estadounidense, vino a decir algo así como que si las bombas cayeran en Los Ángeles o San Diego, tampoco sería tan grave.
¿Una broma macabra? Ya: si tienen tiempo, lean "Psicopatología de la vida cotidiana" de S. Freud y entenderán la otra vertiente del dicharacho presidencial.
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