miércoles, 17 de febrero de 2016

El abrazo del oso

La propuesta de Podemos.

Con su habitual maestría en cuanto a la puesta en escena, Pablo Iglesias ha dado a conocer a la ciudadanía, y de paso al PSOE, su documento base de pacto con los socialistas para salir del atolladero actual.

Casi 100 páginas en las que despliega propuestas que afectan desde la estructura del Gobierno a la reforma de la Constitución, pasando por el procedimiento para el nombramiento de Altos Cargos de la Administración, la reforma fiscal, el nuevo modelo de relaciones laborales, la marcha atrás en las políticas conservadoras de los últimos años o ciertos aspectos de las relaciones internacionales, como el reconocimiento del Estado Palestino o la renegociación de los acuerdos con USA, entre otros.

Conviene leer el documento. Se puede estar de acuerdo o no, en todo o en parte, con su contenido, pero sería un error menospreciarlo o aceptarlo o rechazarlo por cuestiones apriorísticas. 

La propuesta está tan trabajada que a veces no resulta fácil descubrir las múltiples trampas que esconde. 

Un ejemplo: el nombramiento de los casi 100 Altos Cargos clave del país debe de hacerse con el respaldo de las formaciones que apoyen al Gobierno ¿Cómo? Por consenso. Suena bien, pero equivale a decir que una fuerza minoritaria puede bloquear sine die, hasta que el propuesto sea aceptado por TODOS los Partidos que apoyan al Gobierno, nombramientos tales como los de 

- Jefe del Alto Estado Mayor de la Defensa, 
- Director General de la Policía, 
- Embajador en Washington
- Vocales del Tribunal Constitucional.

 Y así, hasta 79 Altos Cargos

Este método, que yo sepa, no se aplica en ninguno de los países con quienes queremos homologarnos.

Por cierto, ¿han reparado en la media sonrisa que se le escapa a Pablo Iglesias cuando, refiriéndose a Pedro Sánchez lo llama "mi Presidente"?

Algunos apuntes sobre el contenido.

Estructura del Gobierno.

Una Vicepresidencia, mucho más influyente y  poderosa que la propia Presidencia, bajo cuya capa se han de cobijar organismos clave para el control efectivo del País.

El documento no especifica qué Ministerios han de quedar en manos de Podemos y cuáles le corresponderían al PSOE. Si damos por buenas anteriores declaraciones de Pablo Iglesias, serían suyos los Departamentos que controlan la economía, la sanidad y la seguridad social, las Fuerzas Armadas, los Servicios de Inteligencia, las Administraciones Públicas y cualquier proceso de secesión presente o futuro. 

El Presidente del Gobierno sería algo así como la Reina Madre.

Organización territorial.

El referéndum de Cataluña se considera imprescindible, sin ningún género de dudas ni de márgenes para la interpretación. No se descartan, además, consultas similares allá donde se plantee el problema, pero, como digo, el primero es insoslayable.

Se propone la supresión de todas las Diputaciones excepto las del País Vasco y la conversión del Senado (no la desaparición, ni el adelgazamiento) en Cámara Territorial.

Las Comunidades Autónomas podrían federarse entre ellas, algo que la Constitución no permite en su versión actual.

Programa económico.

Aunque muchas de las medidas propuestas son proclamas populistas que marginan y sacrifican fiscalmente a la clase media a partir de unos baremos de "riqueza" sorprendentes, es, no obstante el capítulo en el que podrían producirse espacios de encuentro.

Revertir los recortes en sanidad, educación, y otras políticas sociales, reconocer la dación en pago, incrementar el salario mínimo o reconsiderar los términos de las reformas laborales serían terrenos negociables.

Otras medidas como la creación de una banca pública, rentas básicas, auditoría ciudadana de la deuda publica, volver al texto antiguo del Art. 135 de la Constitución, parecen pensadas más como manifiesto electoral que como programa de gobierno. Algunas de ellas chocan frontalmente con los Tratados de la Unión Europea.

Por último, al hilo de esta ultima frase, es evidente que Podemos sabe muy bien que buena parte de su programa es impracticable dentro de la Unión Europea. El caso griego, sufriendo ahora los mayores recortes de su Historia cuando gobiernan quienes llegaron al Poder asegurando que todo iba a cambiar, lo conocen lo suficiente como para saber que esto es así. 

El sorprendente proceso de negociación propuesto.

Sumadas las declaraciones anteriores y posteriores a la publicación del documento, tal parece que para hablar con ellos, Podemos exige la previa ruptura de relaciones del PSOE con Ciudadanos y la posterior interlocución directa Sánchez-Iglesias, sobre un documento que se ha dado a conocer antes o al mismo tiempo a la ciudadanía que al interlocutor.

No parece, por tanto, que con tanta provocación los estrategas de Podemos busquen un acuerdo, sino una rendición sin condiciones (cosa que saben que es imposible porque, entre otras cosas, el poder de Pedro Sánchez en el PSOE no llega a tanto) o un rechazo frontal a su propuesta.

Pedro Sánchez en el laberinto. ¿Qué opciones tiene el Secretario General del PSOE?

Pactar con Podemos.

En el hipotético e improbable supuesto de que el Comité Confederal del PSOE diera por buenas las exigencias de Podemos, el acuerdo sería un auténtico suicidio político: Pedro Sánchez gobernaría maniatado por Iglesias, y cuando, pese al acuerdo, hubiera que disolver las Cortes e ir a nuevas Elecciones, es más que dudoso que conservara no ya el Gobierno, sino la mismísima Secretaría General el Partido.

Por consiguiente, no acordará nada con Podemos.

Rechazar el pacto con Podemos. ¿Qué opciones caben?

Pacto con Ciudadanos contando con la abstención del PP en segunda votación. Para que ello fuera posible, mucho tendrían que cambiar las cosas en el Partido Popular. Cierto que el tiempo de Rajoy se acaba, pero dudo que aún esté maduro su relevo. Si el PP vota en contra, no habría otra solución que ir a nuevas Elecciones. 

Pese a todo, este acuerdo más la abstención del PP es la hipótesis menos improbable.

El mismo Pacto con la abstención de Podemos. Me parece imposible. Todos los movimientos de Iglesias indican su preferencia por nuevas elecciones. No se está moviendo para lograr un acuerdo con el PSOE sino para ganar pantalla en la próxima campaña. De hecho, el documento de negociación es el primero de sus actos de la próxima cita electoral.

Pacto con Ciudadanos y PP, dejando la Presidencia del Gobierno en manos de Rajoy. Imposible, creo yo, dadas las actuales relaciones entre ambos Partidos. Ni Sánchez, ni, quizás, su Comité Confederal darían el visto bueno.

Renuncia de Pedro Sánchez a la investidura dejando vía libre a Rajoy para que lo intente. Vuelta a empezar, pero las osas seguirían igual. Salvo que llegado el caso el PSOE se abstuviera, estaríamos, una vez más en el supuesto de nuevas elecciones.

¿Nuevas elecciones?

En apariencia parece lo más probable. En ese caso, se me ocurre que los resultados de las actuales encuestas no sirven de nada. Falta demasiado tiempo y los acontecimientos están siendo tan impredecibles que cualquier cosa es posible.

No creo que el PP ganara ni un voto más mientras siguen saltando a la luz pública nuevos escándalos. Supongo lo contrario: nueva sangría de votos.

Está por ver si una campaña inteligente que pusiera de manifiesto cómo se ha movido cada formación fuera a aumentar el caudal de votos a favor de Podemos.

Ciudadanos podría volver a ser el "Partido refugio" de quienes, siendo conservadores, retiren su confianza a Rajoy.

El PSOE repetiría resultados con escasas modificaciones, porque su suelo electoral, hoy por hoy, resiste.

Es decir, escaño arriba o abajo, los mismos cuatro Partidos en semejante posiciones a las actuales, medio año perdido y mayor sentimiento de frustración en la ciudadania. Por lo tanto, habría que evitar las nuevas elecciones en primavera.

Pero ¿Y si hay un cambio en la Dirección del PP? ¿Y si ocurriera lo mismo en el PSOE? ¿Y si Rajoy y Sánchez cayeran en la cuenta de que una cosa es perder y otra no ganar? ¿Y si, los dos, pensaran primero en España, después en sus Partidos y por último en ellos mismos?



La diferencia entre perder y no ganar.

Si ni PP, ni PSOE, Ni Podemos, ni Ciudadanos pueden cuadrar los números ¿Cabe alguna solución alternativa? Se me ocurre una, aunque deje fuera a Podemos.

Veamos:

PP, PSOE y Ciudadanos están de acuerdo en hacer frente al secesionismo catalán.
PSOE, PP y Ciudadanos, podrían acordar un programa de mínimos en materia económica.
Ciudadanos, PP y PSOE están en condiciones de establecer el listado de cuestiones que tendrían que debatirse en una eventual reforma e la Constitución.
Los tres Partidos deberían temer el resultado de unas nuevas elecciones

El problema es que Rivera, cuarto en número de votos carece de argumentos para defender su candidatura, y ni Sánchez va a votar a Rajoy, ni Rajoy lo va a hacer con Sánchez.

¿Sería posible un candidato independiente, aceptado por los tres, con los siguientes condicionantes?:

- Gobierno consultado y no rechazado por ninguno de los tres Partidos.
- Fecha de caducidad del Gobierno. (¿Dos años, por ejemplo?)
- Hoja de ruta común para los tres Partidos en cuanto al tratamiento del caso catalán.
- Constitución de un ponencia para la reforma de la Constitución.
- Programa económico común a desarrollar durante el mandato del elegido.





martes, 16 de febrero de 2016

Porque estás que te vas, que te vas, que te vas...
¡Y no te has ido!

¡Qué actriz se está perdiendo la escena española!

Una vez más, y se hace difícil llevar la cuenta, Dª Esperanza Aguirre y Gil de Biedma, Condesa Consorte de Bornos y Grande de España, ha logrado ser el centro de la atención política española.

Ha dimitido como Presidenta del Partido Popular de Madrid y en su despedida, en la rueda de prensa convocada de urgencia, ha dicho cosas interesantes, unas ciertas, otras no tanto, y otras sujetas a interpretaciones variopintas.

Pasa la dimisionaria por ser política dicharachera, mujer de desparpajo sin igual, verbo fácil y poco dada a esconderse entre cortinas, o tras los visillos de alegres ventanales como su correligionaria valenciana. 

Todo eso es verdad, pero no lo es menos que desparpajo y desfachatez no son términos incompatibles, y que una cosa es decir lo que uno quiere y otra bien distinta decir la verdad.

Pese a todo, y a reserva de lo que diré a continuación, me confieso ferviente admirador de las dotes interpretativas de la Srª Condesa Consorte.

Algunos no hemos olvidado el "Tamayazo".

Corría la primavera del 2003, cuando recontados los votos de las Eleciones Autonómicas Madrileñas, el PP se quedó a las puertas de la mayoría absoluta, seguido a corta distancia por el PSOE. Como tantas otras veces, el PP ganaba pero no lo suficiente para gobernar, porque nadie parecía dispuesto a ayudarle. 

Pero ¡Oh milagro!, dos Diputados electos del PSOE, Eduardo Tamayo y Mª Teresa Sanz, no acudieron a la votación que podría haberle dado el Gobierno de la Comunidad a su conmilitón Sr. Simancas, si, además, le hubiera apoyado IU, cosa que se daba por descontada. Quiero dejar claro que no estoy diciendo que los ausentes fueran sobornados por muchos que fueran los que lo pensaran.

Repetidas las eleciones en el otoño, entonces sí, Dª Esperanza Aguirre se alzó con el santo y la peana, y con su flamante mayoría política, comenzó su andadura de Presidenta de la Comunidad de Madrid.

El Sr. Tamayo, hoy gestor de negocios inmobiliarios en Guinea Ecuatorial, y la Srª Sanz, reintegrada a su puesto de Administrativo en el Hospital 12 de Octubre, dieron en su día explicaciones que no a todos convencieron sobre el por qué de su inoportuna (u oportuna, eso depende de quién lo juzgue) ausencia. Ni la comisión Parlamentaria, controlada por el PP, como era de esperar, sirvió de nada, ni la Fiscalía General del Estado, en manos del Sr. Cardenal nombrado por Aznar, se mostró diligente a la hora de desenredar la madeja.

El asunto cayó en el olvido, pero los hechos son los que fueron: así llegó Dª Esperanza a la Comunidad de Madrid.

Y el tiempo siguió corriendo... y siguieron pasando cosas, por ejemplo...

Dª Esperanza, poco a poco (o de repente, que no estoy muy seguro de cuándo y cómo pasó) se consideró con méritos suficientes para sustituir a D. Mariano como líder del PP. Es posible que juzgara soso, abúlico, aburrido y nada carismático al Presidente del PP. Tal vez creyera que podría ser la Thatcher celtíbera. Quizás pensara que los conservadores carpetobetónicos merecieran liderazgos más decididos que los del Sr. Rajoy, y se lanzó a la pelea.

No la ha ganado, hasta ahora, pero no es la Srª Condesa Consorte mujer que abandone la presa a las primeras de cambio.

Los problemas, no obstante, la cercaban a diario. Cuando no eran los tentáculos de la Gürtel, eran los desmanes de su mano derecha, el tal Granados, o el enredo infinito de la Púnica.

Casos, salvo el del nombramiento de Granados, sobre los que ella afirmaba no saber nada. "No me consta", "No encontrarán nada, porque no hay nada", "No, que yo sepa", "ni Podemos se atreve a decir que yo me haya llevado nada" empezaron a ser frecuentes contestaciones a periodistas que, cada día más, en vez de reír sus gracias, se empeñaban en acosarlas con incómodas preguntas sobre la corrupción en la Comunidad de Madrid.

Y para colmo, el mismo día que la Señora comparecía en la Asamblea de Madrid para ser interrogada, la Guardia Civil ¡La Guardia Civil, Señora Condesa! entraba a saco en las dependencias del PP de Madrid y lo ponía todo patas arriba.

Así que sorprendiendo a propios y extraños, dimitió como Presidenta del PP de Madrid. Es el momento de poner de manifiesto que sigue siendo Concejal del Grupo Popular en el Ayuntamiento que aspiraba a gobernar, y, en tanto su Partido la mantenga como tal, portavoz de su grupo. 

O sea, que una cosa es dimitir de la Presidencia del PP y otra abandonar la Política.

Quién gana, quién pierde.

Dª Esperanza aprovecha la ocasión  de su abandono para mandarle un recado a su adorado Rajoy ("No es tiempo de personalismos, sino de sacrificios y cesiones", o sea "¿Por qué no dimites de una vez?) en el momento más bajo de su líder, acosado por escándalos generalizados en su Partido, lejos de cualquier pacto que le mantenga en la Moncloa y cada día más cuestionado en sus propias filas.

¿Por qué dimite ahora la Srª  Aguirre y no hace diez, doce o catorce meses? ¿A quién perjudica y a quién beneficia su movimiento? Hace un año no había habido elecciones ni se sabía, por tanto, cuán difícil iba a ser mantener el poder en manos de alguien como Rajoy.

Nadie duda de que su dimisión debilita a su Partido no sólo en la fase presente de negociaciones para formar Gobierno, sino en la inmediata, si es que hubiera nuevas Eleciones. En ambas etapas, Dª Esperanza se refugia en una posición, el Grupo Municipal, lejos de la primera línea, pero lista para saltar al ruedo si fuera necesario.

Ella dimite pero no se va de la política. Da un paso al lado, deja más tocado aún el liderazgo de su rival y espera acontecimientos desde el Ayuntamiento. Cierto que el cargo de Portavoz del Grupo Popular está en manos del Partido, pero cesarla sería tanto como dar por cierto que en el PP hay una guerra. Y ella lo sabe.

Tanto si Rajoy pierde la Moncloa como si se repiten las elecciones, se abrirá debate sobre el liderazgo en el PP. En ese caso Dª Esperanza puede pensar que de nuevo llega su momento, el de encabezar el conservadurismo español.

Cuestión distinta es si, logrado su objetivo, recordaríamos a Don Mariano con alivio o con nostalgia. Pero eso es un futurible imposible de descifrar por el momento.






jueves, 11 de febrero de 2016

El referéndum que pudo haber sido

Sostenella y no enmendalla.

La realidad tiene la cabeza suficientemente dura como para desarticular la argumentación más concienzuda. El más somero análisis de lo que viene ocurriendo en Cataluña desde hace décadas nos lleva a la conclusión de que han sobrado pasiones, han sobrado politiqueos de segunda división, han sobrado procesos judiciales y han faltado sentido común, aptitud par el diálogo y la transacción, visión política e ideas claras respecto a cuestiones esenciales como qué es España, qué es democracia y cómo se debe abordar un problema de la magnitud del que plantea Cataluña al resto de España.

No importa cuáles sean los argumentos de quienes se obcecan en resolver la cuestión por la vía judicial, la realidad demuestra que en este asunto hoy estamos peor que hace cinco años y hace cinco años peor que hace veinte. 

Al menos para mí, es evidente que cuando un mecanismo no funciona hay que sustituirlo por otro.

¿Y si probáramos otra cosa?

No es más que una hipótesis, que ni siquiera soy el primero en imaginar. Pero piensen en la posibilidad de plantear un referéndum en Cataluña, basado en los siguientes puntos:

Proceso pactado.
El primer paso sería acordar las bases y las fases del proceso entre el Gobierno de la Nación y el Gobierno de la Generalitat, refrendado después por los respectivos Parlamentos por la misma mayoría cualificada que se exige para la aprobación de Leyes Orgánicas.

Supongo que este primer requisito debería tener pocas objeciones de principio, sobre la base que lo que llamo "proceso" debe de incluir todos y cada uno de los aspectos que citaré a continuación.

Campaña de información.
Antes de acudir a las urnas, tendría que llevarse a cabo una campaña exhaustiva de información veraz a la ciudadanía en la que se explicaran con claridad meridiana los puntos a favor y en contra que una eventual Cataluña independiente supondrían para los votantes.

Es evidente que esta campaña habría de estar sometida a un control paritario para evitar que se convirtiera en un proceso de intoxicación, descalificaciones e insultos. Podrían servir de ejemplo las competencias y medios de acción que se otorgan a las Juntas Electorales.

Pregunta clara.
Debe conocerse de antemano la pregunta que se va a plantear a lo votantes, y ha de se un texto claro, sencillo y meridiano, comprensible para cualquier ciudadano no importa cuál sea su grado de instrucción.

Plazo de vigencia.
Sea cual fuere el resultado final del proceso, los votantes han de saber que la cuestión no podrá volver a plantearse al menos hasta pasado el plazo que se acuerde, 20 años, por ejemplo.

Digo "sea cual fuere el resultado", porque habría que admitir la reversibilidad de la situación generada por el final del proceso. Dicho de otra manera, si se llegara a la independencia, pasados 20 años, si se dan las mismas circunstancias que las que ahora comentamos, podría volver a plantearse la vuelta de Cataluña al Estado español. Y viceversa. Lo que no tiene sentido es continuar con esta cuestión abierta cada año.

El crucial asunto del quórum: quiénes y cuántos. Y cuántas veces

Quiénes
En cuanto a la consulta en Cataluña, vota el censo catalán, una vez que se haya resuelto quién tiene derecho a figurar en ese censo. ¿Residentes en Cataluña de nacionalidad actualmente española?, ¿"catalanes" residentes en cualquier otro lugar de España o en el extranjero? ¿Alguno más?

¿Y el resto de España no tiene nada que decir? Por supuesto que sí, pero sigan leyendo. Cada cosa a su tiempo.

Cuántos
Desde mi punto de vista, un asunto de tanta trascendencia, mayor desde luego que la modificación del Estatuto de Autonomía, debe resolverse por la mayoría absoluta del censo electoral, no por mayoría de los votantes, ni mucho menos por mayoría de ningún otro género (Diputados, por ejemplo).

Esta misma regla será la aplicable en su momento, cuando vote el resto de España.

Cuántas veces.
Dos, al menos. Una antes de empezar la negociación con el Estado y otra cuando se conozca el resultado de la negociación, no vaya a ser que, visto el acuerdo final, las cosas se vean de forma diferente.

Supongamos que el sí a la independencia tiene mayoría suficiente.

Esa mayoría por sí misma no supone la independencia, ni la habilitación para que nadie la declare.

Es, por el momento, el semáforo verde para la negociación Estado/Cataluña para fijar las condiciones de la declaración de independencia. He aquí una lista no cerrada de materias a concertar:

Quién debe dinero a quién.
Qué parte de la deuda soberana se transfiere a Cataluña
Cómo se reparte la Seguridad Social, presupuestos, gastos, servicios, bienes, compromisos, fondo de pensiones, entre ambas partes.
Con qué criterios se resuelve el asunto de la defensa nacional: ¿Se transfiere a Cataluña una parte de las Fuerzas Armadas y de Seguridad o se va a una estructura de defensa y Orden Público nueva?
Uso y coste del mismo de los recursos hidrológicos.
Reparto de fuentes y suministros, de energía y de su coste.
Posición de España respecto a Cataluña en cuanto a su presencia en ámbitos supranacionales: Unión Europea, Otan, etc.
Principio de doble nacionalidad voluntaria u otros alternativos.

Acordados todos esos puntos y los que falten, que los hay, aún faltan dos etapas:

La recta final.

¿Qué opinan los catalanes?
Las cosas, a la luz de los acuerdos logrados, pueden percibirse ahora de manera diferente a como se veían al principio del proceso, Por tanto es imprescindible pedir a los votantes la ratificación del sí, aplicando los mismos criterios ya citados en cuanto a quiénes votan y qué mayorías cuentan.

¿Y el resto de los españoles?
Suponiendo que vuelva a ganar el "Sí", es el momento de plantear a la totalidad de los españoles la reforma de la Constitución que ampare la nueva estructura territorial.

Esa reforma ha de pasar primero por el Parlamento, superar la mayoría cualificada de 2/3 y, finalmente someterla al veredicto de los votantes.

Sólo entonces podría procederse a la llamada "desconexión".

Algunas notas de mi parte.

Ni siquiera pretendo haber encontrado la solución al embrollo catalán. Nada más quiero decir que cuando un remedio no funciona (la solución judicial), conviene cambiar de método.

Las fronteras sólo son sagradas mientras no se cambian. Cualquier mirada a la Historia lo demuestra, aquí y en cualquier país con algún Siglo de existencia a sus espaldas.

El mecanismo descrito sería lento, dese luego, pero lo daría por bien empleado. ¿No hemos perdido ya demasiados años? ¿Qué importa consumir dos más?

¿Qué argumentos le quedarían a los independentistas para rechazar una propuesta como la que he descrito?









viernes, 5 de febrero de 2016

El Enredo nacional

El enredo nacional

¿Es verdad que se acaba el tiempo?

Sí, si escuchamos al Partido Popular o a Podemos. No, si se atiende a los demás. Y como los unos, los otros y los demás allá, manejamos el mismo calendario, convendría saber a qué vienen las prisas o las calmas de unos y de otros.

A los primeros les apremian los periódicos y los medios afines, a los de la calma, sus propios voceros. Desde Bruselas y desde el Financial Times voces agoreras nos amenazan con los males del infierno, a saber, menos inversión y menos beneficios, si no tenemos Gobierno, ya, ya. Nadie duda de la hispanofilia del Financial Times.

Socialistas y Ciudadanos, por su parte, se sienten apoyados por quienes piensan que más vale usar dos semanas más y tener Gobierno estable, que precipitarse y terminar en nuevas elecciones generales mediada la primavera. Nada es verad ni es mentira, todo es según el color... etc.

Qué curioso: Las urgencias les entran a quienes despreciaron hasta dos oportunidades de asumir la condición de Candidato, que para eso sacaron más votos que nadie y a los que están haciendo imposible cualquier acuerdo que no pase por una claudicación humillante, basada, no faltaba más, en los intereses de los más necesitados.

El extraño sentido del tiempo del Sr. Rajoy.

Fiel a sí mismo, el Presiente en funciones viene repitiendo la misma cantinela desde hace ya mes y medio:

- "Hemos ganado las Elecciones". Sí y no: Han sacado más votos que nadie, pero hay varios millones más de votantes que no le han dado la confianza que lo contrario. Por lo tanto no es el momento de poner demasiadas condiciones a sus posibles apoyos, si quiere seguir gobernando.

- La culpa de todo la tiene el PSOE. Por fortuna, ya no se cita al Sr. Zapatero, pero ni asomo de autocrítica. Si el PP quiere gobernar, sabe que necesita la colaboración no sólo de Ciudadanos, sino del PSOE. O sea que insultar, acusar y no dar el menor síntoma de que buena parte de su programa debe quedarse en la mesa de negociaciones, es equivalente a no gobernar. Incluso a no querer gobernar mientras n varíe la correlación de fuerzas.

Por último, si bien el primer rechazo a asumir la tarea de formar Gobierno pudo ser un interesante movimiento táctico, el segundo puede haber sido un error. Pero de nuevo ¿Y si no se quiere formar Gobierno en las actuales circunstancias?

El turno de Pedro Sánchez.

La afirmación de que si Pedro Sánchez no termina como Presidente de Gobierno, perdería además la Secretaría General del Partido, es algo más que la ocurrencia de cuatro tertulianos. Sin embargo, tras la doble renuncia de Mariano Rajoy de presentarse a la investidura, ¿quién sino él podía intentarlo?

Pero... Mal camino para conseguirlo si no cambia de actitud ante el PP (no es el único, a buen seguro, a quien no le gusta el Sr. Rajoy, pero en política no suele estar en nuestra mano elegir al líder del Partido contrario). Imposible llegar a La Moncloa en condiciones honorables si no maniobra de forma que haga viable la abstención de los populares. Sé que es una tarea difícil, pero no imposible.

Más fácil, por el contrario resulta no sólo resistirse, sino desenmascarar los cánticos de sirena del Señor Iglesias. No se trata sólo de cuestiones de principios, (esos, como decía Groucho Marx, "si no le gustan, tengo otros") sino de tener que soportar comportamientos formales inaceptables.

Es evidente que El Sr. Sánchez ansía gobernar, pero si quiere hacerlo tendrá que aceptar que o se echa en manos de Podemos, le cede no medio Gobierno, sino las tres cuartas partes del poder real, y termina comulgando con condiciones que podrían llevar a su Partido cerca dl Grupo Mixto, o traga el sapo e tratar de manera deferente a Don Mariano.

La hábil disyuntiva del Sr. Iglesias.

Maestros en las artes escénicas, los primeros espadas de Podemos repiten sofismas constantes con una habilidad asombrosa. Son tan demócratas que defienden consultas soberanistas en las cuatro esquinas del País no sin añadir que ellos no patrocinarían la secesión de ningún territorio, faltaría más.

Fusilan las tres cuartas partes del ideario socialdemócrata del PSOE y acusan a éste de connivencia con la derecha. La izquierda son ellos, sólo ellos. Llegaron ayer por la mañana pero son quienes reparten credenciales de izquierdismo.

Alardean de apoyar un hipotético Gobierno de izquierdas presidido por el PSOE, pero reservándose las carteras esenciales del Gobierno y exigiendo, incluso, otra Cartera más para Izquierda Unida, antes de hablar con ninguno de los dos otros supuestos socios. 

Para colmo, cuando por fin se ve con Pedro Sánchez, el líder de Podemos le exige romper antes con Ciudadanos, como condición previa para lograr un acuerdo ¡basado en la lealtad! Es decir: "O conmigo y otros socios que ya irás conociendo, amigos míos, buena gente, ya verás, o te echas en brazos de Rajoy con el arrullo de Ciudadanos".

En resumen: Si Sánchez, acepta, gana Iglesias; Si rechaza el trato, pierde Sánchez.

El esforzado trabajo de Albert Rivera

Cuarto de la fila, sin posibilidad alguna de ganar el premio mayor de este sorteo, Albert Rivera se está entregando a la extenuante tarea de facilitar la formación de una mayoría estable que apoye un Gobierno, ya se verá cuál, que termine con la incertidumbre.

Mutuamente descartada la posibilidad de un acuerdo Ciudadanos/Podemos, Rivera sabe que puede hablar a su izquierda y a su derecha y terminar prestándole a la ciudadanía el inestimable servicio de inaugurar una segunda Transición.

Ha empezado por donde debe, por hablar con el que formalmente es Candidato a Presidente. Los primeros tanteos no parecen haber ido mal: a la salida de la reunión, nadie ha insultado a nadie. Puede parecer poco, pero en los tiempos que corren...

Estoy seguro de que en Ciudadanos son consientes de que parte de su trabajo inmediato consiste en hablarle bien de Rajoy a Sánchez y viceversa. Ha de ser una especie de "celestino" dedicado a rebajar la enorme tensión emocional entre las formaciones a sus costados, porque no nunca es fácil llegar a un acuerdo entre insultos.

Vamos terminando.

- Si el PP sabe que no llegará a la Moncloa sin el apoyo el PSOE y lo más suave que se le ocurre decirle es que Pedro Sánchez miente. Si sabe que sólo con Ciudadanos no se mantiene el Gobierno, y los trata con la displicencia de un hermano mayor. Si da por implanteable un acuerdo con Podemos, 

-  Si Podemos entiende (y lo doy por supuesto) que no hay interlocutor capaz de soportar tal carga de arrogancia y tal desmesura en las peticiones por muy buenas palabras que se utilice al explicar lo que pretenen. Si también se sabe, cuestión matemática, que sin el PSOE no hay Gobierno de izquierdas.

Habrá que suponer que ni el PP ni Podemos quieren otra cosa que repetir las elecciones cuanto antes, porque sólo ellos mejorarían resultados, de hacer caso a las encuestas.

Si el PSOE quiere gobernar, sólo tiene dos opciones: esperar que Albert Rivera convenza al PP de darle el Gobierno a un Partido con menos votos y menos Diputados que él, o entregar su cabeza en bandeja e plata a quien aspira a desplazarle como referente de la izquierda.

El PSOE tiene otra opción: permitir que gobierne el Partido más votado, vender carísimo su apoyo, consiguiendo que sea otro quien aplique dos tercios de su propio programa, seguir siendo el líder de la Oposición y dedicarse durante los próximos cuatro años a reinventar el Partido.

Una última ocurrencia: ¿Recuerda alguien en qué momento procesal se encuentra el embrollo el Clan Pujol, o se está hablando "soto voce" en algún lugar de cómo desactivar al mismo tiempo el secesionismo y el proceso contra el clan? No me hagan demasiado caso. En este asunto soy un tanto sectario.






domingo, 3 de enero de 2016

El estercolero político.
 
Dos semanas más tarde.
 
Vuelvo a casa después de diez días en Baviera, y el panorama lo encuentro un poco más oscuro que cuando marché.
 
Recuerdo que la noche del día 20, conocidos ya los resultados electorales, oyendo a los líderes de las formaciones que acababan de conocer el veredicto del pueblo, pensé que las esperanzas de que el nuevo mapa político trajera algo grande, se desvanecían a cada intervención.
 
No hablo de las majaderías que suelen escucharse en noches como ésa en la que, contra toda evidencia, todos ganan (honrosa excepción  por parte de Alberto Garzón, que perdió y lo reconoció). El Partido Popular pierde un tercio de sus escaños y alardea de victoria. El Partido Socialista obtiene sus peores resultados históricos y se congratula de seguir siendo la segunda fuerza política. Ciudadanos, muy lejos del número de Diputados que esperaba, se enorgullece de lo que ha logrado en su primera cita nacional. Sólo Podemos tenía motivos para estar satisfecho, sobre todo, teniendo en cuenta lo que luego diré. 
 
Algunos días, semanas, antes, se había escrito en varias ocasiones que si los resultados de las urnas, por una vez, se asemejaban a las encuestas, se daban las condiciones para una segunda Transición, para una nueva edición de los Pactos de la Moncloa. Es posible que así fuera. Se daban las condiciones, pero faltaban las personas.
 
Dónde podríamos estar y dónde estamos ahora
 
Si hubieran estado a la altura de las circunstancias...
 
Es decir, si los "Cuatro Grandes" hubieran pensado en sacarnos del pozo y no en ocupar la Moncloa...
 
-  Se habrían puesto a trabajar desde el primer momento, habrían consensuado un programa de mínimos comunes denominadores, qué hacer con la Constitución, y con el Mercado Laboral, y con la Ley Electoral, y con la estructura territorial de España, y con el fenómeno de la corrupción, y habrían puesto a gobernar a quien entre los cuatro hubieran decidido, por el tiempo que hubieran acordado. Y durante ese espacio, todos habrían respetado los pactos.
 
-  Habrían convocado después a los Partidos Nacionalistas, vascos y catalanes y, hasta gallegos, si les daba por ahí, y habrían dado un nuevo enfoque a las cuestiones territoriales que tanto dolor y dinero nos han venido costando desde hace años.
 
-  Y todos, ¡todos, no sólo el Gobierno! habrían defendido los acuerdos porque eran de la totalidad de los firmantes, no del Presidente del Gobierno.
 
-  Pero para eso habría hecho falta que el Señor Rajoy, por una vez, se pusiera a trabajar, a convocar a los demás, a llevar la iniciativa, que para eso sigue siendo Presidente del Gobierno, y a estar dispuesto a consensuar, no a exigir adhesiones por ser la lista más votada. Y habría hecho falta que en el Partido Socialista,  se pusiera por delante el Bien Común antes que la Presidencia del Gobierno y se dejara de pensar en pactos quiméricos como si los votos que recibieran pudieran hacer con ellos lo que les viniera en gana. Habría sido imprescindible, ¡imagínense! que Podemos aplazara la ruptura con la que sueña hasta que los ciudadanos les dieran un respaldo tan inequívoco que nadie pudiera discutirlo. Y habría hecho falta que Ciudadanos hiciera gala de su vocación centrista y dejara a un lado su tendencia a ir pintando rayas rojas por todas partes antes de empezar a negociar.
 
Pero como no fue así...
 
-  El Partido Popular no ve la necesidad de mover sus posiciones, más allá de pedirles a Ciudadanos y PSOE que sean sensatos y responsables y apoyen la investidura del Señor Rajoy.
 
-  El Partido Socialista, pasada la noche electoral, entra en crisis, convierten su Sede en la casa de tócame Roque, y según quien hable, pueden oírse cosas tales como que se puede llegar al Gobierno porque el pueblo quiere el cambio, que jamás se pactará la celebración de consultas independentistas, o que el Congreso del Partido sí, pero cuando toque. Mientras tanto, ni se muere padre, ni cenamos.
 
-  Podemos, contados los votos, vuelve a virar a la izquierda, olvida el escandaloso giro socialdemócrata que había venido dando desde las Europeas y que ahora, una vez abiertas las urnas, ya no es necesario, presiona al PSOE para lograr su apoyo (abrazo del oso, más que alianza coyuntural), mantiene la exigencia de referéndums a la carta y espera confiado los resultados de su estrategia a tres o cuatro meses vista. De pensar en acuerdos con su derecha, ni por asomo. Más aún: ha empezado a dar señales de ser tan casta como el primero, manipulando sus propios votos asamblearios o prometiendo derogar disposiciones que ya no están en vigor. O sea, como los demás.
 
-  Ciudadanos, aún no repuestos de los magros resultados del día 20, tan lejos de sus expectativas, bastante tiene con no decir demasiadas tonterías, sabiendo que, si bien es cierto que puede aliarse con su derecha o con su izquierda, no lo es menos, que ellos solos no hacen mayoría con nadie. 
 
 
Y como éramos pocos, parió la abuela.
 
No es mal día para hablar de Cataluña. La Coordinadora de Unidad Popular ha dado el enésimo portazo al Señor Mas, esperanza de la familia, clan u organización Pujol. ¡Qué digo esperanza! Tabla de salvación para todos ellos, incluido don Arturo Mas y algunos de sus más conspicuos turiferarios.
 
O sea, que si no ocurre algún milagro, los imputados están un poco más cerca del banquillo de los acusados, y la independencia sigue siendo la única salida. Lo malo es que ese sueño pasa por un Presidente de la Generalitat propicio, que ha de ser investido con los votos de quienes hacen gala de un ideario que les sacaría del Euro, de Europa, de la OTAN, y de cualquier Club en el que pudiera soñarse, a cambio de mantener relaciones diplomáticas con Corea del Norte y tal vez con Albania. 
 
Bueno, pues hasta eso, llegado el caso, se lo daría el Señor Mas a cambio de sus deseados votos, pero como a la CUP no quiere ver al tal Mas ni en pintura, habrá que ir a Elecciones de nuevo. Subirá otra vez Esquerra, bajará Convergencia, como quiera que se llame ahora, La Srª Colau puede sentirse algo más cerca del Palau Sant Jordi, y el PSC y el PP, supongo que alcanzarían escaños suficientes para formar grupo parlamentario con Ciudadanos.
 
¿Final? El que se barrunta desde hace meses y cierto Presidente de Gobierno nunca quiso pararse a pensar si no valdría más ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
 
O sea que...
 
- Si el PSOE no cae en la trampa del Señor Iglesias (la Presidencia para Pedro Sánchez y el poder para Pablo Iglesias), ni se aviene a abstenerse o a votar a favor del Sr. Rajoy (comprendo que el trago es tremendo), habrá nuevas elecciones en primavera.
 
-  En esas Elecciones, es posible que el PP siga siendo el Partido más votado, aunque continúe perdiendo votos, no hay que descartar que Ciudadanos se recupere un tanto, pero lo que para mí es evidente es que entre los zascandileos internos, las dudas existenciales, y el acoso por la derecha y la izquierda (sobre todo la izquierda), el Partido Socialista pasaría, en el mejor de los casos a ser la tercera fuerza política.
 
-  Así las cosas, ¿no habrá llegado el momento de que alguien pida tiempo, se vaya a una casa Rural y piense un poco en lo que está pasando? A lo mejor vuelve y se da cuenta, que mejor es perder cuatro años más sin gobernar que caer en las garras de tus amigos. ¡Qué prisas tienen a veces los jóvenes!
 
Por lo que a mí se refiere.
 
Lamento, aunque no valga para nada, la ocasión perdida de recuperar antiguas formas de hacer política, cuando el País estaba por encima del Partido y el Partido por encima del dirigente. Eran otros tiempos y eran otras gentes.
 
- No creo que España vaya a desaparecer de la noche a la mañana. No soy catastrofista, porque creo en el Pueblo, y sé que llegará el momento y los ciudadanos sí que estaremos a la altura de las circunstancias.

martes, 8 de diciembre de 2015

Me han dormido con todos los cuentos

Me han dormido con todos los cuentos. (León Felipe)

El tiempo de las grandes promesas.

  Pocas ocasiones nos brinda nuestra muy imperfecta democracia para ejercer el papel de ciudadanos. Dentro de poco más de una semana, llega una de ellas: las Elecciones Generales que renovarán los Poderes Legislativo y Ejecutivo.

    Es el tiempo en el que el sufrido contribuyente se ve asediado por tierra mar y aire con los mensajes, la propaganda, las promesas de quienes aspiran a hacerse con su voto. Es el tiempo en el que varias veces al día, cada uno de nosotros siente el deseo de apagar el televisor y hacer cualquier otra cosa.

    Por si fuera poco, un modesto blogero como yo, parece insistir en el mismo vicio y amenaza con hablar del 20 D. Es cierto, pero pierdan cuidado: si consigo lo que pretendo, no voy  sugerirle el sentido de su voto sino, nada más, reflexionar sobre algunos puntos previos que tal vez puedan resultarle de utilidad.

    Es más que posible que mi empeño no sirva de nada porque usted ya tenga decidido a quien votar. Aunque no lo sepa, incluso aunque presuma de lo contrario, usted, como cada hijo de vecino, como el Burgués Gentilhombre de Molière, que hablaba en prosa sin saberlo, tiene ideas políticas y suele votar de acuerdo con ellas. No obstante...

Dónde estamos.

Somos, nada más, un pequeño territorio, dentro de una de las provincias, Europa, más significativas del Imperio. Aunque usted no lo crea, su vida puede verse más afectada a plazo medio y largo por decisiones del Fondo Monetario Internacional (controlado por su principal aportador de fondos, USA) que por el número de escaños que obtenga ese Partido en el que usted está pensando.

Es decir: hágase a la idea de que sea cual fuere el resultado el día 20 no va a haber transformaciones espectaculares a su alrededor, porque los futuros gobernantes llegan a sus despachos con la mayor parte de su futuro hipotecado. 

Anímese pensando que esto es así en todas partes. Ni Obama ha podido cerrar Guantánamo, ni Sipras dejar de cumplir sus compromisos. Ese tipo de cambios que hay quien promete, sólo se logran después de un Revolución y dudo de que en estos momentos, eso sea posible.

Lo único que usted y yo podemos hacer (tal vez pudíéramos hacer más, pero es para entendernos) es votar según nuestras preferencias, cruzar los dedos y esperar que una parte, sólo una parte, de lo que nuestro candidato  prometió, quiera, sepa y pueda ponerlo en práctica.

Cómo no elegir al destinatario de nuestro preciado voto.

- Por lo que se dice en los mítines.
    Es más, le aconsejo que no pierda el tiempo yendo a ninguno. La finalidad actual de los mítines no es informarle a usted de lo que va a pasar, sino enfervorizar a quienes ya han decidido votar a favor del orador, reunir la mayor cantidad de público posible, y que esas imágenes y tres o cuatro frases seleccionadas salgan horas más tarde en los noticieros de televisión.

- Por lo que ves y escuchas en televisión.
    Y eso vale, incluso, cuando lo que estás viendo es un debate entre candidatos o entre candidatos y ayudante. 

    En todos los casos, pasa algo parecido a lo que comento de los mítines, con una variante: ya no sólo se trata de halagar las pasiones de los convencidos, sino de influir en los indecisos, luciendo habilidades dialécticas que no siempre tienen algo que ver con los programas electorales y casi nunca con las capacidades ejecutivas del aspirante.

- Por lo que dicen las encuestas.
    Estoy seguro de que en España hay entidades capaces de ejecutar encuestas con todas las garantías científicas necesarias como para que los resultas fueran solventes. Solventes desde el punto de vista de la estadística, nada más. Entonces ¿Por qué una y otra vez se equivocan tanto?

    Por una parte, el mismo fin de semana, hasta cuatro diarios diferentes publican los resultados de otras tantas encuestas encargada por el periódico. Los resultados no sólo son diferentes sino que, sospechosamente, favorecen al Partido por el que el diario que pagó la encuesta muestra inequívoca preferencias y perjudican a su más distante contrario. Curioso ¿verdad? Tal pareciera que cuando se encarga la encuesta se encargara también el resultado.

    Por otra, la mejor encuesta posible sólo indica lo que piensa el encuestado, y por extensión, si la muestra guarda todos los requisitos, lo que opina la población tal o cual día, que, a veces está a más de un mes del día de las elecciones. 

  No es lo mismo, por último, contestar un encuesta que meter el voto en la urna. En el primer caso puede no decirse lo que de verdad se piensa. El segundo es más sencillo: todo el mundo sabe votar.

Cómo elegir, pues.

- Lea
    Lea los programas en su versión original, es decir, según los publican los Partidos en sus páginas de Internet y no haga demasiado caso de lo que las redes sociales dicen que dicen los Partidos, porque he verificado que en muchas ocasiones son verdaderos infundios, lindantes con la calumnia.

    Sea consciente, no obstante, de que eso, leer un programa, no es más que una pista, porque gane quien gane, jamás, ni aquí ni en Dinamarca o Filipinas, podrá cumplir lo que prometía. Ni siquiera es mala fe, es, nada más la distancia que hay entre la Carta a los Reyes Magos y lo que te encuentras el día 6 de Enero sobre tus zapatos

- Recuerde.
    Recuerde y compare. Recuerdo lo que hizo, lo que está haciendo tal o cual Partido allá donde ostenta el poder y compare con lo que dice que va a hacer si gana las elecciones.

    Por supuesto que el arrepentimiento y el propósito de le enmienda existe, pero tiendo a pensar que, como dice el refrán "La zorra cambia los dientes, pero no las mentes", o aquel otro de que "quien hace un cesto, hace ciento".

    No quiero poner ejemplos, porque a usted se le van a ocurrir una docena al menos. Piense en la corrupción, en los servicios sociales, en las libertades civiles, en las relaciones internacionales, en lo que quiera y compare comportamientos conocidos y promesas.

Céntrese en los grness problemas.

 porque ningún Partido va a coincidir al milímetro  con su forma de ver España, y, si eso es así, habrá que elegir, si es que decide votar, al que menos se aleje de su propio punto de vista. No se ofenda, ni crea que pongo en duda su capacidad de elegir. Le adjunto una especie de test para ir verificando hasta dónde llega su grado de identidad con este o aquel Partido.

-  La Constitución. ¿Hay que cambiarla o no?  Si es que sí  ¿Cómo resuelve ese Partido las siguientes cuestiones?
 -  ¿Monarquía o República?
 -  ¿Estructura territorial centralizada, Estado de las Autonomías o Estado Federal.
 - Si opta por el sistema territorial actual, ¿mantiene el reparto de competencias, lo modifica para dar mayor poder a las Autonomías, o para reducírselo? 
  - ¿Mantiene el Senado con su composición numérica, propone reducirlo y cuánto, o eliminarlo?
  -  Relaciones Iglesia-Estado: ¿mantenimiento del status quo, Estado laico, o confesional?
  
-  Sistema electoral: mantenimiento del actual u otro distinto, y en su caso, cuál.
  -  Listas de candidatos ¿cerradas o abiertas?
 -  En el segundo caso ¿Abiertas dentro de la lista que propone el Partido o abiertas con la posibilidad de incluir candidatos de otros Partidos?
 - ¿Mantenimiento del sistema actual de Gobierno por la lista que más apoyos parlamentarios consiga, o Gobierno por la lista más votada?
  -  En ste segundo caso, ¿Gobierno por lista más votada sin mayores requisitos o segunda vuelta electoral?
 -  ¿Sistemas alternativos, tales como circunscripciones electorales unipersonales o elección del Presidente de Gobierno por elección directa de los ciudadanos?

-  La vida de los políticos.
 -  Se propone o no revisar las condiciones de vida de los cargos públicos, sueldos, durante y después de sus mandatos, requisitos para tener derecho a pensiones, etc.
  -  Se proponen o no medidas para controlar de forma transparente cuestiones tales como dietas, viajes y otras gabelas de nuestros representantes.
  -  Se propone o no la eliminación/reducción de la figura del "aforado".
 - ¿Se propone la modificación del Reglamento del Parlamento y, en su caso, en qué sentido?

- La Justicia
 - Gratuita, gratuita para quien lo necesite, o siempre pagada.
 - Mayor, igual o menor presencia del Jurado Popular.
 - Modificación o mantenimiento del Consejo General del Poder Judicial 
 - Mantenimiento o modificación de las actuales Leyes de Enjuiciamiento Civil y Criminal
 - Redistribución de ls circunscripciones judiciales.
 - Fundamental: qué incremento se propone en la partida presupuestaria de Justicia.

-  La corrupción.
  - Cuántos afectados por escándalos de corrupción siguen en el Partido.
  - Qué medidas concretas preventivas proponen.
  - Qué prevén para los casos de corrupción descubiertos.

- El mundo del trabajo y el Estado del bienestar 
- ¿Qué dicen que harán (cuestión distinta es lo que les dejen hacer) con la reforma laboral: mantenerla, profundizarla, atemperarla o suprimirla?
-  ¿Qué papel le reservan a los Sindicatos en su concepción del mundo laboral?
-  ¿Sanidad y educación más pública que privada o más privada que pública?
-  ¿Qué proponen en cuanto a la enseñanza de la Religión Católica en las aula?
-  ¿Pensiones públicas con incrementos garantizados o potenciación de sistemas privados?
-  ¿Qué medidas concretas propone para reducir el paro?

- Derechos y libertades.
- ¿Televisiones públicas y privadas o solo privadas? 
- Si la opción es la coexistencia de ambos modelos ¿Qué fórmulas se proponen para garantizar que las públicas estén al servicio del Estado y no del Gobierno?
- ¿Se proponen mantener o derogar la normativa actual sobre derechos de manifestación y poderes y prerrogativas de las fuerzas públicas del orden y de las empresas privadas de seguridad?
- ¿Cuáles son las propuestas concretas en mates antiterrorista? 

-  Cajón de sastre.
- ¿Qué propone para salir del embrollo catalán?
- Olvídense de declaraciones vagas y retóricas. Siria: ¿guerra sí o no? ¿Bombardeos, sí o no? fuerzas terrestres sobre el terreno ¿si o no?

Dos comentario al margen

¿Por qué los Partidos de izquierdas se declaran como tales, aunque a veces lo sean de refilón, y los de derechas tienden a disfrazarse ("somos un partido de centro reformista", Frente Nacional, etc) como si ser de derechas fuera algo vergonzoso.

Hubiera preferido ver al Sr. Rajoy que a la Vicepresidenta en el debate a cuatro. No se trata de si es obligatorio o no, o de que cada uno sea muy dueño de organizar su casa como quiera. Digo que yo lo hubiera preferido y que, al final, los errores los paga el que los comete. Hay cosas que se llevan con el cargo, aunque sean desagradables