miércoles, 17 de septiembre de 2014

En estas manos estamos. (Un poco de todo)
 
Un tal Jordi Pujol Ferrusola
 
Todo empezó cuando su ex, compañera de Colegio de Moragas, "tiró de la manta" y habló de bolsas de basura repletas de billetes que eran llevadas a Andorra. Sistema cutre, pero, al parecer, eficaz de ocultar dineros.
 
Insólitos movimientos de capitales, terminan por llevar al hereu ante los Tribunales. Declara, declara, y sigue declarando durante horas, pero, al final, nada entre dos platos: su abogado precisa que su cliente es un "dinamizador de empresas", lucrativa profesión a no confundir con la dinamitador de empresas.
 
Visto lo visto, la Fiscalía no cree que haya motivo para solicitar medidas cautelares, así que el dinamizador sigue su camino.
 
Atletas e Infantas
 
Aunque tampoco deberíamos extrañarnos demasiado. Libre sigue el que un día fuera gloria del balonmano español, y sin que la Fiscalía encuentre base para pedir la imputación de su Santa Esposa, la amnésica que sólo recuerda cuánto ama a su conseguidor marido.
 
¿No debería acogerse el deportista a la profesión de dinamizador de empresas? Leyendo lo que dicen que dijo su abogado, bien podría cuadrarle el cargo, que el susodicho parece que se ocupaba, en esencia, de conectar a unos con otros y a llevarse su parte. No consta si en blanco, en negro o en colores variados.
 
Dimitir o no dimitir: ésa es la cuestión
 
Hace unos años, antes de que fuera Alcalde de Madrid y dejara el subsuelo como una topera, Don Alberto Ruiz Gallardón era el político de derechas mejor valorado por la izquierda (dudoso honor, por otra parte, que era simétrico al entusiasmo que Don José Bono provocaba en la derecha) entre otras gracias porque había declarado que respecto a la Ley del aborto, le bastaba con saber que el Tribunal Constitucional no planteaba objeciones. O sea, que no había que tocarla.
 
Pasaron los años, el perforador pasó a Ministro de Justicia y tal parece que le tocó bailar con la más fea. A instancias de chinos y norteamericanos terminó con la jurisdicción universal, estableció luego tasas judiciales para desesperación de los justiciables de case media, enfureció más tarde a los Jueces y, mucho antes de meterse en el charco de la reducción del número de aforados, anunció a bombo y platillo, una nueva Ley del aborto alineada con el pensamiento nuclear de su Partido.
 
El caso es que el proyecto de Ley parece atascado. La Iglesia le recuerda sus promesas, la Prensa, tan inoportuna como de costumbre, le pregunta qué piensa hacer, y él contesta que si la Ley no sale adelante, pero ya, ya, él dimite. ¡Pasmo generalizado!: un Ministro que dimite porque no le hacen demasiado caso.
 
Falsa alarma: lo primero es lo primero, ahora toca desfacer el entuerto soberanista catalán y como Don Rajoy no da para más de una tarea al mismo tiempo, lo del aborto tiene que esperar. Y el Sr. Ruiz Gallardón, también. Tiempo al tiempo, que es lo que hace su Jefe. ¿Dimisión? ¿Y qué se hace al día siguiente por la mañana?
 
El Sr. García Margallo habla del interior
 
El Sr. Ministro de Asuntos Exteriores dice que, llegado el caso, no habría que descartar la aplicación del art. 155 de la Constitución (que, en síntesis, en corto y por derecho, viene a ser algo así como la intervención de la Comunidad Autónoma por el Poder Central). Creo que luego dijo que lo que había querido decir era que... no recuerdo qué.
 
Vaya por delante que no me escandaliza la posibilidad de suspensión cautelar del poder autonómico. Tan parte de la Constitución es el Art. 155 como el resto del Título VIII en el que se regula todo lo referente a la organización territorial del Estado.
 
Tampoco pierdo de vista que esta posibilidad no sólo no es una extravagancia de nuestra Carta Magna, sino que es la regla general en las Constituciones de países con estructura federal. Países ahora tan citados por los soberanistas catalanes como el Reino Unido la han utilizado con el Ulster cuando se ha creído necesario. Por cierto: ¿han caído en la cuenta que lo que promete Londres a Escocia si gana el NO (competencias en materia de sanidad y vivienda, por el momento ni hablar de cuerpos de seguridad propios) están transferidos a Cataluña desde hace más de 30 años?
 
Lo que me extraña es que estas declaraciones no provengan de la Vicepresidencia del Gobierno o del Ministerio del Interior, sino del responsable de Asuntos Exteriores. Espero que se deba al exceso de verborrea del dicente y no a su sospecha de que Cataluña es ya un país soberano.  
 
Hacienda y el fútbol
 
El Presidente de la Liga Profesional de Fútbol está indignado ante la insólita insistencia de la Agencia Tributaria en que los Clubes de su Liga paguen a Hacienda lo que deben.
 
Dice el mandatario del balón, que todo empezó cuando llegó a su puesto la actual responsable de la Agencia Tributaria que, según él, odia al fútbol, y por eso pide lo que pide: que los Clubes paguen sus impuestos como cada hijo de vecino.
 
Las acusaciones, de ser ciertas, me parecen gravísimas. ¿Cómo puede encomendarse la Agencia Tributaria a alguien que no pierde el sentido cuando Inhiesta nos vuelve a meter en la Historia Universal, o cuando Cristiano Ronaldo consigue la 10ª Copa de Europa para el Madrid? Esa señora debe desconocer que el triunfo en Sudáfrica forma parte de nuestra Historia al mismo nivel que Numancia, Las Navas de Tolosa, el descubrimiento de América, San Quintín, la batalla de los Arapiles o las gestas de la División Azul.
 
Pese a todo, y por si sirve de coartada, apunto la posibilidad de que la tal indocumentada en cuanto al fútbol se refiere, sólo pretendiera tratar a los Clubes como al resto de los contribuyentes, a saber, que cada palo aguante su vela, que Hacienda somos todos (salvo grandes fortunas, SICAV mediantes, multinacionales y Corporaciones poderosas, pero ésa es otra historia)
 
Republicanos monárquicos.
 
De hacer caso al fotogénico nuevo Secretario General del PSOE, sus Diputados se alinearán con los del Partido Popular a la hora de rechazar un posible referéndum propuesto por la izquierda parlamentaria para decidir sobre la forma de gobierno.
 
Razones para rechazar el referéndum abundan tanto como las que hay para defenderlo. Cada Partido es muy dueño de posicionarse como sus militantes y sus Direcciones estimen conveniente, pero lo que nadie puede negar es que en la abundantísima documentación que hay al respecto, la posición tradicional del Partido Socialista ha estado a favor de la República.
 
Si yo estuviera en el lugar del Señor Sánchez, -lo que no es ni será el caso- empezaría por debatir en el seno del Partido y, en su caso, establecer con claridad, si siguen siendo republicanos, si han empezado a ser monárquicos,  o si van a ser monárquicos sin dejar de ser republicanos, para que la ciudadanía supiera a qué atenerse, no vaya a ser que con tantas idas y venidas, terminemos por no saber quién es quién.
 
Una propuesta al PP, de mi parte
 
Creo que ha llegado el momento de que el Partido Popular haga Socio de hHnor, o le declare Héroe Nacional, o le ponga su nombre a la Avenida de la Castellana al Sr. Rodríguez Zapatero. ¿De qué hablarían la Srª Cospedal, el Sr. Álvarez Pons, Portavoces, Subportavoces, Ministros y Jefecillos Autonómicos si no pudieran citar los funestos años del mandato de Zapatero?
 
 
 
 


domingo, 7 de septiembre de 2014

"Siempre nos quedará París".
 
¿Seguro?
 
El recuerdo de "Casablanca" se difumina en el tiempo. Varias generaciones sólo conocen de oídas la película y, por tanto, nada les ha de decir la famosa frase ("siempre nos quedará París")
 
Por el contrario, es posible que esta mañana se hayan levantado leyendo informaciones inquietantes sobre el momento político, social y económico que vive Francia, es decir, París, que la una sin la otra son imposibles de concebir:
 
- Francia, la segunda economía de Europa y la quinta del mundo, está atravesando su peor crisis política de las últimas décadas. Tal vez habría que retroceder hasta la postrimerías de los 50, cuando se planteaba la imperiosa necesidad de refundar la IV República, para dar con un escenario tan preocupante como el actual.
 
- Así que la Francia que alumbró el Continente durante los dos últimos Siglos, la que cambió el concepto de súbdito por el de ciudadano, la Francia con la que soñábamos quienes no estábamos de acuerdo con la Dictadura del General Franco, la que nos surtía de literatura que en Celtiberia estaba prohibida, la que fue abanderada del derecho de asilo, la que acogía sin reservas a los heterodoxos de medio mundo, sufre hoy convulsiones tan graves como para que el resto de Europa se tiente la ropa.
 
Algunas claves.
 
Las encuestas dicen que la popularidad del Presidente Hollande ha caído al 13 %: la cifra más baja jamás conocida entre los votantes franceses, y que la de su Primer Ministro, apenas alcanza el 30 %. Por su fuera poco, la ex mujer del Presidente atiza el fuego con un caldero de gasolina disfrazado de libro de memorias.
 
Mientras tanto, la derecha clásica vegeta sin levantar cabeza desde que Sarkozy la dejara en coma y la izquierda de la izquierda, Partido Comunista incluido, sigue dividida en una sopa de siglas apta sólo para especialistas de la política ficción.
 
Y enfrente, El Frente. El Frente Nacional no sólo es la única formación que parece gozar de excelente salud, sino que, según las encuestas, si hoy hubiera elecciones anticipadas, Marine le Pen accedería a la Presidencia de la República.
 
Descartada la hipótesis de que la mayoría de nuestros vecinos se hayan vuelto de pronto y todos al mismo tiempo amnésicos, irresponsables, y obtusos, habrá que buscar otras razones.
 
La derecha clásica.
 
- la que ahora puede estar representada por la Unión por un Movimiento Popular (UMP), está agobiada por una larga serie de procesos judiciales, la mayor parte de los cuales tiene que ver con la corrupción. Nada que nos extrañe en España.
 
- Esta formación sufre de un tiempo a esta parte una ausencia de liderazgo que se percibe como un enfrentamiento entre los tres reyezuelos que pugnan por su control, más la incógnita de qué decidirá hacer en un futuro inmediato Nicolás Sarkozy.
 
-  La solución de regir la UMP por un triunvirato parece desconocer que todos los intentos históricos de este tipo han terminado con la desaparición, casi siempre violenta, de dos de sus tres componentes fundacionales. 
 
El Partido Socialista.
 
-  Sería demasiado sencillo achacar los problemas de PSF a las carencias de Francois Hollande. En primer lugar porque una cosa sus limitaciones reales y otra bien distinta las que pregona acerca de él, la derecha europea, pero, sobre todo, porque los males del Partido vienen de más atrás.
 
-  Ni Hollande, ni sus predecesores parecen haber comprendido que cuando un Partido Socialista, o socialdemócrata, o Laborista hace política de derechas, pierde votos por su izquierda y no gana ninguno por su derecha. Eso le pasó al Sr. Rodríguez Zapatero y, en cierto modo a Tony Blair.
 
- Ni siquiera estoy diciendo que Zapatero, Blair u Hollande hubieran podido hacer cosas distintas de las que han hecho. Lo que digo es que hagan lo que hagan, para la derecha siempre será poco y reclamarán la paternidad de las ideas que está aplicando el Gobierno, y, en cuanto a la izquierda, abandonará  a quien considerará un vendido a intereses alejados de la masa de sus votantes. En resumen:  en términos electorales, ejecutar medidas típicas de la ideología conservadora, se traducirá en una enorme sangría de votos; en la pérdida del Gobierno, en suma.
 
El Frente Nacional.
 
Liberado del histrionismo de Jean Marie Le Pen, llevado en volandas por las consecuencias de la crisis y por las inconsecuencias de sus adversarios, El Frente Nacional navega a todo trapo, camino del Elíseo y, desde luego, dejando en evidencia a las grandes formaciones clásicas.
 
Los sucesivos Gobiernos franceses del último cuarto de Siglo, han cometido errores de bulto en materia de inmigración, moviéndose entre la mala conciencia de antigua potencia colonial que no ha hecho sus deberes, las conveniencias de la burguesía industrial a la que una masa de inmigrantes desocupados permitía un relativo control de los costes salariales, y tímidas, dispersas e inconsecuentes medidas populistas en los ultimísimos tiempos.
 
Es sabido que en tiempos de penurias no sólo se debilita el sentimiento de solidaridad sustituido por el sálvese quien pueda, sino que se exacerban la xenofobia y el racismo. Francia se siente en peligro de perder sus privilegios, la clase media adelgaza, crece el ejército de desempleados y ése es el hábitat donde florece el fascismo.  Únase a ello el hecho diferencial islamismo/cristianismo, y tendremos el caldo de cultivo idea para el, crecimiento de los hongos del populismo de extrema derecha.
 
Y, no lo olvidemos: nos puede gustar o no, pero si hoy Francia afrontara Elecciones Presidenciales, mañana tendría Presidenta: Marine Le Pen.
 
Panorama desde el puente. 
 
Lo que acabo de comentar, como dije, lo he leído en la prensa. Es decir: lo saben todos los responsables de los diferentes Partidos Políticos franceses. ¿Qué se espera que hagan?
 
Por lo que se refiere a Francois Hollande, ya ha dicho algo así como que a él no le saca de la Presidencia una encuesta. Dicho de otra manera, si está a dos años de las Elecciones, intentará dar con alguna clave para mejorar su popularidad. El problema es que cualquier movimiento a su derecha puede mejorar o no el panorama económico, pero es más que improbable que eso le granjee las simpatías no sólo de los votantes de izquierdas, sino de una buena parte de su propio Partido. Pese a todo, resistirá hasta que su mandato concluya. Él es difícil que empeore.
 
En cuanto al triunvirato de la UMP, puede pedir o no pedir adelanto electoral, pero sabe que también necesita tiempo para poner orden en su casa, seleccionar a su próximo líder, hacer olvidar alguno de sus escándalos más sonados y, también, recuperar a parte del electorado. A estas alturas, tanto en el Partido Socialista como el la UMP debe estarse pensando en el mal menor: quedar por detrás del Frente Nacional, y entrar en la segunda vuelta electoral con el apoyo del otro Partido perdedor. Todo antes de que el Frente Nacional llegue al poder.
 
Los Partidos minoritarios de izquierda, seguirán tronando contra esto y aquello, contra la política neoliberal y entreguista de Hollande/Valls o, si al caso viniera, con las políticas muy parecidas que podría haber desarrollado la derecha. Llegado el caso, votarán a sus candidatos en la primera vuelta, y dando por supuesto que el Frente Nacional ganara el primer asalto, al que haya quedado segundo, aunque sean los derechistas de la UMP. Siempre ha sido así.
 
Marine le Pen, seguirá aprovechando los errores de sus contrincantes, seguirá viendo crecer su estrella y esperará, cruzando los dedos, el casi imposible resultado de verse ganadora por mayoría absoluta en primera vuelta. No lo conseguirá, pero veremos, porque siempre es así, que para arañarle votos al Frente Nacional, no sólo la derecha, sino el propio Partido Socialista incorporará en su programa medidas impensables en materia de inmigración, recorte de derechos sociales para inmigrantes incluso comunitarios, algunas otras de tinte xenófobo.
 
¿Y al final?
 
- Las próximas elecciones las perderá en primera ronda el Partido Socialista (es decir, Hollande terminará el tercero en discordia).
 
- No creo que la UMP tenga tiempo para recomponer su imagen, aclarar su liderazgo y recuperar su caladero de votos: quedará en segundo lugar, tras el Frente Nacional.
 
- En la segunda vuelta, socialistas y comunistas y la izquierda de la izquierda, tragarán quina y votarán por quien sea con tal de parar la ascensión del Frente Nacional.
 
- Sólo espero que al día siguiente no repitan los errores de los últimos años.
 


martes, 2 de septiembre de 2014

Una civilización agonizante (4)
 
Viento del Este.
 
 
Algunos datos y una pequeña digresión.
 
Leídas mis anteriores entregas pocas dudas podrían quedar al lector sobre cuál habría de ser mi pronóstico a propósito de la civilización sucesora de la nuestra.
 
La Civilización China, desde luego, y obsérvese que hablo de "Civilización China" y no de China, porque para mí son conceptos diferentes.
 
En el verano de 1992 pasé un mes en China con mi mujer. Poco tiempo, desde luego, para presumir de conocer un país, menos aún si es China, pero suficiente para volver con más conocimientos y con puntos de vista más fundamentados que antes de ir, si uno se comportó como viajero más que como turista. Es decir, si tuvo ojos y oídos abiertos y supo hacer algunas preguntas.
 
Recuerdo al guía (Ricardo lo llamábamos para eludir los errores de pronunciación en una lengua monosilábica y tonal), miembro del Partido Comunista Chino, y fiel transmisor, por lo tanto, de las teorías oficiales del Comité Central y del "Querido Líder" como llamaban todos entonces a Den Siaoping.
 
-  Estaba orgulloso de que China ya en 1992 no sólo había terminado con el hambre sino que exportaba arroz a Japón.
 
-  Reconocía que subsistía el problema de la vivienda y daba por supuesto que tardaría "algún tiempo" en resolverse.
 
-  Creía que el mayor reto para convertir a China en la primera potencia mundial era resolver correctamente la cuestión de las minorías étnicas. ("Mire este billete -y nos enseñaba el papel moneda de uso real entre los chinos, distinto del Yuan emitido para los turistas- Está impreso en cuatro alfabetos diferentes. Son los básicos, pero en China se hablan más de cuarenta lenguas").

China: 1.340 millones de habitantes en el censo de 2010; 9'6 millones de Km2; el tercer país más extenso del Planeta tras Rusia y Canadá; 14.500 de costa al Pacífico; más de 22.000 Km. de fronteras terrestres con 14 países; 56 etnias distintas de los Han (pero sólo representan el 8'5 % de la población; el mayor ejército del mundo (2.285.000 hombres, sin contar fuerzas de Orden Público, ni reservistas).

Monarquía hace ya 4.000 años, y comunista desde 1949 hasta un momento impreciso que, personalmente, establezco en 1978, cuando la reforma económica permitió las primeras formas de propiedad privada. Hoy en China se da un capitalismo semiestatal que sigue siendo controlado por el Partido Comunista Chino, cuya disciplina y sentido de la jerarquía garantiza el control del país por una minoría dirigente, cada día más alejada de los postulados teóricos de Mao Tse Tung.

Las bases de la fortaleza china.

-  China ha de verse como una civilización milenaria que ha trascendido docenas de situaciones históricas contingentes y que ha permanecido básicamente fiel a sí misma. Ha sobrevivido a mil derrotas, docenas de invasiones y convulsiones terribles, sin perderse en el sumidero de la Historia.

La pirueta dialéctica de integrar la economía de mercado en la teoría comunista del Estado, es la última de las pruebas de dónde está su verdadera esencia.

Tal parece que los que hace años detectaban que el marxismo apenas había rozado la epidermis de China tenían razón.

-  Una "materia prima" humana disciplinada, austera, industriosa y creativa, capaz de soportar penurias sin cuento durante varias generaciones al servicio de las ideas que suministra la élite gobernante, ya sean los mandarines o el Partido Comunista.

La creatividad china no es de ahora: tiene milenios a sus espaldas y una relación impresionante de aportaciones al acervo común de la Humanidad.

- Liderazgo indiscutido. Una organización política en la que no se cuestiona la jerarquía y en la que la articulación de su enorme población está basada en una estructura global que alcanza cualquier manifestación relevante de la vida social: política, economía, cultura, demografía, etc. Junto a ello, un sistema implacable de represión de la disidencia. Odioso pero eficaz.

En aquel viaje del 92 del que hablaba, nuestro guía comentaba que habían aprendido mucho de los errores del Camarada Gorbachov. ("Se equivocó. Acometió la reforma política antes que la económica y ha fracasado. Nuestro "Querido Líder" (Den Siaoping) lo está haciendo al revés")

Lo supiera él o no, nuestro guía escondía el hecho de que la reforma económica de la que hablaba era, en sí misma, la más profunda reforma política que pudiera pensarse, hecha, eso sí, bajo el monopolio férreo del Partido.

-  Una Economía que avanza a toda máquina hacia la cumbre del ranking mundial. Es asombroso que el sistema que creara Mao Tse Tung, sea, ahora mismo, el primer país tenedor de deuda pública norteamericana del mundo.

Es un error creer que la industria china sólo produce artículos de ínfima calidad. Eso no es más que una de las actividades económicas orientadas a "recaudar" cantidades ingentes de monedas de todos los puntos del Globo.

China acaba de botar el portaaviones más moderno, rápido y eficaz de la historia. Su programa aeroespacial ha superado ya al ruso y camina tras los pasos del norteamericano. Suministran automóviles y electrónica cada vez más sofisticados y a precios imbatibles. No es una economía de papel. (No es "un tigre de papel" como dijera Mao del capitalismo)

  Obstáculos aparentes:

  Los desequilibrios internos.

La inmensa mayoría de los chinos viven bajo lo que en Occidente llamaríamos el umbral de la pobreza. Es cierto, pero:

a) A lo largo de su Historia milenaria, no han conocido otra forma de estar en el mundo, por lo tanto, por el momento, no lo echan de menos.
 
b) La Historia demuestra que la fase expansiva de los imperios, suele corresponderse con distribuciones irregulares e injustas de la riqueza. Ni Egipto, ni el Imperio Británico fueron sociedades igualitarias (ni el romano, ni el español, ni el mongol, ni el azteca, ni ninguno).

Por el contrario, en ocasiones, son estas desigualdades las que sirven de estímulo para la actividad de masas de individuos deseosos de mejorar fortuna.

  El desprecio por los derechos humanos y las libertades cívicas.

  Sería deseable que las cosas fueran de otra manera, pero el respeto de los derechos humanos no es condición indispensable para el desarrollo, sino para el bienestar, que es la fase posterior del desarrollo. Volvamos al epígrafe anterior y veamos cuántos ejemplos de Imperios encontramos que se hayan caracterizado por el respeto escrupuloso de los Derechos Humanos, antes de entrar en su fase de decadencia.

No estoy diciendo que el respeto a los derechos humanos lleve a la decadencia, sino que en la fase de desarrollo ningún Imperio ha respetado tales conceptos. Y, por otra parte, en tanto China sea el tenedor de los ingentes volúmenes de deuda soberana de Occidente que ahora posee, sólo un ingenuo puede esperar algo más que débiles protestas acerca del desprecio del Gobierno chino por los derechos humanos. Una cosa es denunciar, y bombardear, llegado el caso, a Irak y otra plantar cara a tu principal acreedor.

Y en cuanto a las libertades cívicas, tres cuartos de lo mismo. La libertad de prensa, por ejemplo, es una conquista del pensamiento humano asentado en la fase del bienestar, que, entre otros efectos beneficiosos, reduce los márgenes para el abuso de los poderes públicos. Pero la fase expansiva de los Imperios, suele caracterizarse por el abuso del poder por quienes lo ostentan. La crítica es impensable.

¿Hay algún obstáculo real?

La lengua:

Objetivamente la lengua china, la principal, se entiende, el chino mandarín tanto oral como escrito, es un freno objetivo a la dominación mundial. No es imposible, pero sí muy difícil que el chino sea la lingua franca de la Humanidad.

Algún paso corrector se ha dado ya en este sentido, en la medida en la que el chino clásico se ha abandonado como lengua oficial del país, sustituido por el chino simplificado, pero puede ser insuficiente.

¿Podría darse el caso de que China adoptara otra lengua, el inglés, por ejemplo, como lingua franca, manteniendo su propio idioma como lengua de la clase dominante? Hay algún antecedente en el Imperio Otomano, o en los dominios del Inca, y poco más, que yo sepa.

La ausencia de una Religión del Imperio.

Todas las civilizaciones que han tenido influencia en la Historia tenían entre sus características la de contar con una religión vertebrada alrededor de una Iglesia Universal. Búsquese el ejemplo que se quiera, y se verá que eso es así, salvo en Imperios efímeros, que, por lo tanto, no llegaron a cristalizar en civilizaciones perdurables.

China no es así. Cuando se visita el país, llama la atención la escasez de restos arquitectónicos religiosos. Hoy las estadísticas discrepan sobre si es el 60 o el 70 el porcentaje de ciudadanos que manifiestan no tener creencia religiosa alguna. Y siempre ha sido así, porque el confucianismo no es Religión, sino Filosofía, el budismo es una creencia venida de fuera que ha calado en escasa capas de la sociedad, y el Islam, tres cuartos de lo mismo, con el añadido, en este caso, de que está provocando revueltas nacionalistas, allá donde está implantado.

La Religión, y su correspondiente Iglesia, suele ser una de las características definitorias de cualquier civilización en tanto que elemento integrador del pueblo. Personalmente, no sé en qué medida esta carencia puede ser un elemento retardatario o llegar a ser, incluso, un impedimento para hacer de China la sucesora de la Civilización Cristiana.

Cómo y cuándo.

La vía económica.

 Hace algún tiempo leí el comentario cínico de un alemán a propósito de las propiedades de su país en no recuerdo qué lugar: "hace años hubiéramos invadido estas tierras con nuestras tropas. Ahora las compramos. Sale mucho más barato y es más democrático".

Es más que probable que ésa sea la vía elegida. De hecho, ya ha comenzado. La penetración china en Continentes estratégicos en cuanto al acopio de materias primas, África y América del Sur, es algo espectacular. La presencia constante del made in China, ha dejado ya de llamar la atención en nuestro mundo; y en el aspecto financiero, la colocación de los excedentes chinos en deuda soberana de sus rivales, ya la hemos comentado.

Obsérvese que parte del éxito de esta "conquista" está basada en los bajos costes de producción (no sólo salarios, sino desconocimiento, por ejemplo,  de las exigencias medioambientales que tanto preocupan, con razón, en Occidente) situación que perdurará en tanto el control político de la población siga siendo el que es.

Es obvio que los datos anteriores elevan la relevancia política de China en las relaciones internacionales. La sustitución de la China de Taipeh como miembro permanente del Consejo de Seguridad por la China continental no fue más que el comienzo.

¿Lo verán nuestros ojos?

Mal oficio el de profeta (salvo que la profecía se escriba después de acontecido lo pronosticado). Me inclino a pensar que faltan aún algunos pasos por dar, como el establecimiento definitivo de la hegemonía china en el Extremo Oriente, -India incluida, cuyas contradicciones internas, sistema de castas, dispersión religiosa en varias confesiones irreconciliables, y veleidades emuladoras de los valores occidentales, le reservan el papel de subpotencia regional, por más que sus índices de crecimiento parezcan espectaculares-, o lograr el indispensable equilibrio entre sector exterior y consumo interno.

Falta por ver, por otra parte, qué movimientos correctores es capaz de lograr Occidente para conseguir la supervivencia de nuestra civilización durante las próximas dos o tres generaciones. En cualquier caso, veo improbable la recuperación de los valores que nos hicieron grandes y que son poco menos que incompatibles con la búsqueda constante del beneficio a corto plazo, por una parte, y el hedonismo más elemental por otra.

En resumen:

- Me parece que la decadencia de Occidente no tiene posibilidades de recuperación, más allá de los últimos coletazos tal vez brillantes de cualquier civilización en trance de desaparición.

- La sucesión vendrá del Extremo Oriente, con lo que la premonición de Napoleón la verán nuestros nietos o sus hijos.   




 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Una civilización agonizante (3) ¿Nos sucederá el Islam?
 
Algunas informaciones útiles para centrar la cuestión.
 
- El Islam es la segunda religión en número de fieles, 1.200 millones, musulmán más, musulmán menos, siempre que consideremos el cristianismo como una sola religión que englobe a católicos y a todas las restantes variantes del cristianismo.
 
-  Está extendida por los cinco continentes, siendo más de una veintena los países en los que los fieles musulmanes son mayoría.
 
-  De la misma manera que el término "Cristianismo" engloba creencias y obediencias dispares (católicos, protestantes, cismáticos), el término "Islam" incluye versiones diferentes del mismo credo básico: Chiitas y suníes, principalmente, y otras variantes en recesión como el sufismo o el jariyismo.
 
- Una de las características de la religión musulmana es que no cuenta con una "Iglesia", en el sentido organizativo del término, lo que da pie para la existencia de múltiples interpretaciones del Corán y de las tradiciones islámicas.
 
- El 622 d.C., es la fecha que suele considerarse la de la fundación del Islam. Es, pues, la más reciente de las religiones monoteístas del Mediterráneo, con las que comparte origen, textos sagrados y profetas. Es como si vivieran, en cuanto a desarrollo doctrinal, en el año 1392 de la Era Cristiana.
 
O sea, en Plena Guerra de los Cien Años, mientras la Cristiandad padecía el Cisma de Avignon, a sólo 10 años de que Juan Hus empezara sus prédicas heréticas, a 39 de que Juana de Arco fuera quemada en Ruan por bruja, casi 40 años antes de que Inglaterra se separara de Roma, más de medio Siglo antes de que el Concilio de Trento intentara frenar el auge de la Reforma y a 60 años de que Francia se enfangara durante un cuarto de Siglo en las Guerras de Religión, todos contra todos, entre distintas versiones del mismo credo. Entonces, como hoy, los herejes siempre son los otros.
 
Las razones para la alarma.
 
De un tiempo a esta parte, crece la alarma en Europa ante el auge del Islam. Voces agoreras, vaticinan la invasión de nuestro paraíso por huestes famélicas y fanáticas de musulmanes despiadados, que terminarán con nuestro modo de vida, encerrarán de nuevo a nuestras mujeres entre los muros de nuestras casas y harán de nosotros, mártires o conversos.
 
Todo esto pasará dentro de muy poco tiempo, por la tolerancia imperdonable de nuestra abúlica clase política, que terminará por caer degollada en una orgía de sangre a la llegada de las hordas del Profeta que arrasarán Europa a sangre y fuego, cuando ya nada tenga remedio.
 
Éste es el mensaje que, con infinitas variantes, circula por las redes sociales. Doy por sentado que la mayoría de las veces, multiplicado por gentes que han llegado a atemorizarse de verdad y que creen a pies juntillas cualquier cosa que llegue por Internet, como ayer creían artículo de fe cualquier cosa que publicara la Prensa.
 
Pero, además de xenófobos, racistas y católicos fundamentalistas ¿no es cierto que los defensores a ultranza, por ejemplo, de las políticas sionistas de Israel (a no confundir con el Pueblo Judío) alimentan este odio al Islam y exageran sus capacidades destructivas?
 
La inmigración descontrolada y las altísimas tasas de fertilidad de las comunidades islámicas en Europa, nos llevan a un Continente dominado a corto plazo por los musulmanes. Podría tener alguna base, pero convertir en controlado lo descontrolado está en nuestras manos, sin tener que aplicar políticas hitlerianas. Más inteligente sería preguntarse el por qué de la inmigración, hambre, subdesarrollo, carencia de oportunidades, y resolverlo con inversiones en el origen del problema. Pero eso, me temo, no va a ocurrir, al menos por ahora.
 
Es cierto, por otra parte, que bastantes grupos fanatizados de musulmanes, desde Boko Haram, a los Talibán, y desde Al Qaeda al Estado Islámico, están en condiciones de causar mucho dolor y provocar serios problemas en nuestras muy vulnerables sociedades desarrolladas. La sofisticación de nuestro bienestar, precisamente, es lo que nos hace tan vulnerables, y eso lo sabe cualquier grupo terrorista, sea cual sea su ideología.
 
Algunos de estos grupos -todos, tal vez, pero unos más que otros- Boko Haram, Estado Islámico, se están caracterizando por el ejercicio de prácticas brutales que creíamos perdidas en el tiempo, y que, por otra parte, son utilizadas conscientemente, para provocar la parálisis por el terror, entre las poblaciones atacadas. La táctica tiene algunos miles de años de antigüedad. Quizás fuera Asiria la primera en utilizarla sistemáticamente (en Mesopotamia, es curioso) Pero no es lo mismo capacidad para hacer daño que para terminar con la Civilización Cristiana Occidental.
 
Esto, a mi juicio, es imposible, por, al menos las siguientes razones:
 
Composición heterogénea de lo que entendemos por Mundo Islámico.
 
Esos 1.200 millones de creyentes de que hablaba al principio, desperdigados por todo el Planeta, tienen en común poco más que el mismo credo, a reserva de lo que diré en el punto siguiente, y la vaga sensación de que las Potencias Occidentales (Cristianas, por cierto) son las causantes de sus desgracias.
 
Fuera de ello, las coincidencias entre un indonesio y un uigur, entre un Qatarí del clan dominante o un Pastún afgano, son las mismas que las que puede haber entre un cretense y un australiano, un almeriense y un islandés, por muy cristianos que se sientan todos. No hay, en mi opinión, ninguna posibilidad de generar entre ellos un movimiento coordinado de solidaridad panmusulmán. De hecho, los modestos intentos habidos  hasta ahora, se han saldado con fracasos absolutos. 
 
Versiones enfrentadas del mensaje del Profeta y carencia de aparato eclesial.
 
El mundo islámico está acercándose a toda prisa al escenario caótico de guerras intestinas entre las distintas sub confesiones que siguen El Corán. Caídas casi en el olvido las desviaciones doctrinales sufitas y jariyíes, asistimos hoy al enfrentamiento fratricida entre suníes y chiitas, cada día más enconado, como si el primer y más grande enemigo de cada uno fuera el correligionario que milita en la facción contraria, herética por definición, y como tal, exterminable.
 
Bien pudiera ser que este movimiento suicida, retardatario de cualquier posibilidad de progreso, no hubiera hecho más que empezar. Es cierto que en el pasado, ya hubo fenómenos de este tipo (recordemos las sucesivas invasiones de almorávides y almohades, fundamentalistas africanos ambos, que vinieron a perturbar el desarrollo cultural de Al Andalus), pero me da la impresión que la saña con la que yihadistas, turbas del Estado Islámico, talibán o seguidores de Bin Laden persiguen a los creyentes que militan en la facción disidente, es más virulenta que nunca.
 
Se dan todos los indicios para suponer que estamos en los prolegómenos de la versión islámica de las Guerras de Religión francesas de la segunda mitad del S. XVI
 
Por otra parte el raro fenómeno de la ausencia de aparato eclesial en la religión islámica, acarrea dos consecuencias: por una parte permite la proliferación de interpretaciones divergentes del mismo mensaje; por otra, la ausencia de una autoridad única e indiscutida dificulta, sino impide, la acción común, sea religiosa o política.
 
Esto explica, por ejemplo, por qué la última y más violenta manifestación del integrismo coránico, el Estado Islámico, esté intentando, antes que nada, antes, por lo tanto, de terminar con los infieles (o sea, nosotros) unificar su mundo bajo un mismo califato. Es decir, que tendrán que empezar por terminar con regímenes que ya son teocráticos hoy, Marruecos, Jordania, Arabia Saudita, algunos de los Emiratos del Golfo, por ejemplo. Ninguno de ellos me parecen dispuestos a dejarse engullir y desaparecer alegremente.
 
Carencia de recursos económicos, tanto industriales como financieros, para entrar en una hipotética III Guerra Mundial.
 
Una cosa es la capacidad para financiar a las huestes del Estado Islámico, poco más que unos Señores de la Guerra, o respaldar una acción terrorista puntual, y otra muy distinta estar en condiciones de soportar el cose económico de la dominación del Planeta.
 
Hemos leído que Qatar podría estar financiando a este último grupo citado. Puede que sí o puede que no. Puede que si lo está haciendo no sea sino el pago de la cuota de protección equivalente a la que se paga a un grupo mafioso para que te deje trabajar (y ganar dinero) en paz. Ojalá no haya modo de comprobarlo, pero ¿Qué haría el Emir de Qatar si continuar las ayudas trajera aparejada la desaparición de su Emirato? 
 
El petróleo árabe es la sangre que alimenta las economías de buena parte de los países musulmanes, incluida Indonesia. ¿Es ese recurso suficiente para la dominación mundial? En absoluto. Buena parte de ese petróleo está controlado bien por Occidente, bien por regímenes que verían el Califato Mundial como su propia desaparición. Habrá, además, otras zonas de aprovisionamiento de combustibles fósiles, y, antes o después, habrá fuentes de energía alternativas. No es una ilusión, es una certeza, aunque no tenga fecha. Ese día la capacidad de presión del mundo árabe habrá pasado a la Historia.
 
¿Entonces?
 
 - Durante mucho tiempo seguiremos soportando los riesgos y las consecuencias del terrorismo islámico dentro nuestras fronteras.
 
 -  El Islam seguirá desunido, incapaz de coordinar acciones globales y desangrándose en luchas intestinas.
 
 -  El mundo occidental está obligado a colaborar en la búsqueda de soluciones para los problemas más urgentes de las zonas más desfavorecidas del universo musulmán.
 
 -  No será el Islam quien acabe con la civilización de los infieles, o sea, nosotros. 
 

domingo, 17 de agosto de 2014

Una civilización agonizante (2)
 
Los límites geográficos de nuestra civilización.
 
Creo que conviene precisar el concepto de "Civilización Cristiana Occidental", si queremos establecer con un mínimo de rigor quién o quiénes pueden ser sus sucesores. Tal vez hubiera sido preferible definirla en el capítulo anterior, pero, en cualquier caso, ahora se me antoja imprescindible.
 
Mi criterio es discutible, pero para mí, la expresión engloba a Europa, incluyendo a Rusia, América, Australia y Nueva Zelanda. No hablo de Oceanía en su conjunto, porque los miles de islas de Micronesia, Melanesia y otras sin adscripción específica, no forman parte de nuestro mundo, ni tal vez lleguen nunca a pertenecer a él.
 
El caso peculiar de Rusia.
 
El último Siglo de la Historia de Rusia nos ha llevado a pensar con frecuencia, que  durante la fase en que se la conocía por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, no sólo no formaba parte de la Civilización Cristiana Occidental, sino que era su antítesis, el posible causante de la futura ruina y desaparición de nuestra cultura y, en suma, la alternativa a la citada Civilización Occidental.
 
Según los casos, esa eventualidad se percibía con temor o con esperanza. Los acontecimientos del último cuarto de Siglo, han demostrado varias cosas:
 
- 1ª.- El futuro no estaba escrito, y, tal como se ha demostrado, el supuesto poder del Anticristo por antonomasia, era más aparente que real.
 
-  2ª.- Una pare importante de los postulados marxistas, filosóficos y económicos, han pasado a formar parte del acervo cultural común, lo que, en cierto modo, los ha desactivado, en cuanto que han pasado a ser ideas de consumo fagocitadas por el modelo de producción capitalista.  (Hoy pueden rastrearse conceptos marxistas en la intervención del Presidente de un Banco ante la Junta de Accionistas)
 
3ª.- Tal parece que ni la teoría marxista, ni el modelo político soviético penetraron en la cultura rusa más que superficialmente. Sólo así se explica el tránsito relativamente pacífico desde el sistema anterior al actual.
 
4ª.- Los procesos históricos hay que valorarlos y medirlos con escalas históricas, siempre más lentas y prolongadas que la peripecia de una vida o de una generación. Hoy es evidente que, por ejemplo, la convulsión hitleriana, ni sacó a Alemania de la cultura occidental, ni fue más allá de ser un terrible episodio acotado en el tiempo, sin valor trascendental, por lo que al devenir de nuestra civilización se refiere.
 
No obstante, es evidente que en los momentos presentes, Rusia representa un problema para el resto del mundo occidental. Es más que posible que los actuales dirigentes rusos  pretendan alcanzar el liderazgo, pero, de conseguirlo, se trataría nada más de la sustitución de un liderazgo interno por otro.
 
Es cierto que Rusia puede crearnos algunos problemas a corto plazo, derivados, por una parte, de la dependencia energética de buena parte de Europa respecto de las fuentes rusas, y, por otra, del enorme margen de maniobra que Putin y su equipo tiene respecto de su opinión pública interna. No olvidemos que, hoy por hoy, Rusia no ha conocido aún ni un día de democracia: pasó del régimen medieval zarista, al monopolio político del Partido Comunista, y ahora al dirigismo autoritario de la actual nomenklatura.
 
No es menos cierto, en mi opinión, que Rusia, pese a los problemas que pueda estar creando a una parte de Europa, ni siquiera a toda, está más cerca de Bruselas o de Washington que de Pekín, con cuyo mundo tiene muy pocos puntos en común, y muchas razones para la confrontación.
 
En resumen, creo que Rusia no va a ser la enterradora de la Civilización Cristiana Occidental, porque estaría cavando su propia tumba. 
 
¿Quién no tomará el relevo?
 
África:
 
Desde luego que no. Ninguna de las culturas africanas, ni la islamizada del Norte, ni el África negra, ni la versión semi occidentalizada del Sur, está en condiciones de competir con ninguna de las alternativas que podamos imaginar.
 
Durante el Siglo XXI, no parece posible, ni imaginable siquiera, que los pueblos africanos sean capaces de emprender algo que  vaya más allá de la mera supervivencia. No importa a quien haya de imputarse la responsabilidad, el Continente entero seguirá convulso, atormentado y desangrado durante muchos, muchos años. 
 
África seguirá siendo el  campo de batalla donde se dirime el control de los recursos naturales de todo un Continente entre las potencias reales, aunque ello cueste cientos de miles de vidas humanas que ni siquiera sabrán por qué están muriendo unos y al servicio de qué intereses están matando otros.
 
Japón:
 
Su modelo está envejecido, le falta masa crítica en cuanto a efectivos humanos y carece de algunas de las condiciones esenciales para aspirar a ser la cultura sucesora de la Cristiana Occidental (acceso a fuentes estables y baratas de energía, excesiva permeabilidad respecto al modelo occidental del que está importando más vicios que virtudes, agostamiento del espíritu creador de hace un Siglo, etc.).
 
A principios del S. XX, Japón era una potencia en alza, con apariencia poco menos que invencible. En sucesivas guerras derrotó a chinos y rusos de forma tan contundente que podría haberse pensado en el nacimiento de una potencia dominadora del Pacífico. La II Guerra Mundial, su alineamiento con el Eje Roma-Berlín, y su   desafío suicida a unos Estados Unidos que estaban consolidando su capacidad industrial y económica, terminaron desangrándolo sin remedio.
 
Me temo que su papel en el futuro va a ser poco más relevante que el de convertirse en el referente cultural del Extremo Oriente. Como lo fue Grecia respecto a Roma o Europa respecto a los Estados Unidos. Un papel que va poco más allá de la autocomplacencia.
 
 
¿Algún otro país emergente?
 
No Brasil, desde luego, ni México, ni ninguna de las naciones que ya forman parte de la Civilización Occidental. Estos países van en el mismo barco, son, podríamos decir, aspirantes a heredar, complementar, sustituir, o heredar el liderazgo temporal de nuestra Civilización. El problema es que ya están afectados por los mismos vicios, defectos y carencias del modelo norteamericano que aspiran a emular. Lograrían, como mucho, un efímero espejismo de superación de la situación crítica que también les afecta.
 
En resumen:
 
Cuando nuestro mundo entre en crisis, cuando el proletariado interno y el externo vibren en la misma longitud de honda, (A.J. Toynbee) el liderazgo mundial lo ostentará otra civilización a la que no atenacen las contradicciones, los vicios, los defectos de nuestro caduco modelo occidental.
 
(Continuará)

sábado, 9 de agosto de 2014

El ébola, el Misionero y Don Mariano Rajoy
 
 
La vida humana no tiene precio.
 
O lo que es lo mismo: no hay cantidad alguna de dinero, por grande que sea, que no deba emplearse en salvar una vida humana. O dicho de otra manera, bien empleado está el dinero que salva una vida. Como reza el dicho, "benditos son mis bienes, que remedian mis males".
 
Por consiguiente, tengo que alegrarme de que por poco más de un millón de míseros Euros se haya salvado, al menos por el momento, la vida del misionero infectado de ébola que ha retornado felizmente a España.
 
Pero...
 
Hay en este momento en la zona africana azotada por la epidemia de algo más de centenar y medio de cooperantes. Todos ellos, de una manera o de otra, y sean cuales sean las medidas profilácticas que estén empleando, están en situación de alto riesgo. ¿Tiene ya provisionadas la Ministra de Sanidad las cantidades necesarias para eventuales repatriaciones?
 
Estamos viviendo las secuelas de los recortes en muchas áreas de la actividad pública, Sanidad entre ellas. Menos personal, Centros cerrados, privatizaciones, incrementos de las listas de espera, aumento del coste para los ciudadanos, etc., etc. ¿Cómo va a entenderse el coste de esta operación de rescate, en el marco de las políticas de austeridad?
 
Como ya dije, cualquier cantidad de dinero es pequeña, si sirve para salvar una vida, siempre que se disponga de ella. A diario mueren en el mundo cientos de miles de seres humanos por falta de recursos. ¿Es que ya hemos salido de la crisis y volvemos a ser nuevos ricos?
 
Una cosa es cuánto cuesta algo y otra muy distinta quién lo paga. La Directora General de la Salud dijo que el coste del traslado lo pagaría la Orden de San Juan de Dios, a la que pertenece el misionero infectado. De inmediato, Don Mariano Rajoy salió al paso y manifestó públicamente que era de sentido común que el coste lo asumiera el Estado y que se acabó la polémica. (No he leído el B.O.E., y, por tanto no sé qué ha sido de la Srª Directora General de la Salud, cuyo sentido común está tan alejado del de el Jefe de su Jefa)
 
Don Mariano Rajoy y la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.
 
Tiendo a pensar que nuestros gobernantes son menos estúpidos de lo que cree el personal. O sea, que si Don Mariano dijo lo que dijo e hizo lo que hizo, es más que posible que tuviera sus razones, aunque, como de costumbre, no nos las diera a conocer.
 
No es más que una conjetura personal, pero ¿y si el extraordinario trato dispensado al contagiado (avión convertido en hospital volante, caravana esperándole de varias ambulancias y otros vehículos, precedida y seguida por fuerzas de orden público motorizado, retransmisión por TV, etc.) tuviera algo que ver con su pertenencia a la Orden de San Juan de Dios? 
 
Para los que no estén al tanto, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, es una Orden mendicante fundada en España, en Granada, para ser más precisos, en el S. XVI, que hoy se extiende por varios continentes, de la que dependen, entre miembros, asalariados y colaboradores más de 100.000 personas y que sólo en España gestiona más de 40 Centros . Algunos de ellos, los dedicados a asistencia de trastornos mentales, insustituibles en la fecha presente.
 
¿No sería que el Señor Presidente temiera, con razón o sin ella, que el enojo de los rectores de la Hospitalaria institución pusiera en peligro la asistencia psiquiátrica de cientos de enfermos que el Ministerio de Sanidad hubiera sido incapaz de atender, de haberse torcido las cosas?
 
Pues a riesgo de que me llamen cínico, le diré algo, Señor Rajoy: en su vasto equipo cuenta usted con elementos más que duchos en el enrevesado arte de esconder partidas presupuestarias, dedicarlas a otros fines, y terminar echando la culpa de todo a "la herencia recibida". O sea, que, por una vez, me alegro de que, al menos, nos hayamos enterado de cuáles son sus preocupaciones, y en qué está usted dispuesto a gastar nuestro dinero.
 
 
 

sábado, 2 de agosto de 2014

Una civilización agonizante
 
 
Antes de empezar a leer.
 
Recuerde el título de esta sección: "no es más que una opinión", la mía, desde luego.
 
No es necesario que estemos de acuerdo. Ni siquiera es preciso que lea hasta el final, si lo que escribo le molesta, usted puede contestarme y ponerme a caer de un burro; le aseguro que algo diré; puede cerrar la página y buscar cualquier otro entretenimiento, o puede indignarse y hacer lo que mejor le cuadre.
 
Pero recuerde: no es más que una opinión.
 
A lo largo de dos o tres entradas, voy a exponer por qué creo que esta civilización, la nuestra, está herida de muerte, al margen de que mi generación y tal vez las dos siguientes, no asistan a su destrucción.  Me arriesgaré, además, a aventurar cuáles son, según mi punto de vista, las posibles civilizaciones sucesoras. Para terminar, algo diré también de qué alternativas sucesorias no son viables, por mucha alarma que estén suscitando en los últimos años.
 
Signos inequívocos de una decadencia irrecuperable.
 
 Las élites dirigentes han abandonado su función.

-  Es posible que pudiéramos remontarnos más atrás, pero a escala occidental, la clase dirigente, dejó de estar a la altura de su misión, a finales del S. XIX. En muy pocos años, la élite europea se comportó cada vez más en base a criterios provincianos, egoístas, estériles. Su única preocupación fue repartirse el dominio de las fuentes de materias primas (África, y en menor medida Asia) e incrementar su riqueza.

-  Nuestra flamante Civilización, terminó por enzarzarse en dos Guerras fratricidas seguidas que nos han dejado al borde del colapso moral. Soy de los que creen que la Gran Guerra, y en parte la II Guerra Mundial, fueron Guerras Civiles a escala planetaria. 

-  Desde entonces hasta hoy, la situación no ha hecho sino empeorar.A partir de los años 50 podría adivinarse que tampoco los Estados Unidos estaban actuando como líderes mundiales. Palabrería aparte, buscaban dominio, no dirección.

-  Pese a la alarma que suscitó en su momento, el devenir histórico ha demostrado que la versión soviética del socialismo marxista no era capaz de liderar no ya el Mundo, sino, mucho menos la Civilización Cristiana Occidental, de la que, a pesar de las apariencias, no era más que un subproducto. Sustrato hegeliano en cuanto a la Filosofía y fuentes clásicas (Adam Smith y Cía.) en Economía. Su originalidad, no obstante, fue suficiente durante más de medio Siglo, para alimentar los sueños de millones de seres humanos.

- Hoy, a ambos lados del Atlántico, los supuestos dirigentes, no señalan a la ciudadanía el camino a seguir, sino que proponen lo que las encuestas dicen que la mayoría quiere. No son dirigentes, ni siquiera guías turísticos. Son parásitos que viven de embaucar a sus votantes, porque, al final, tampoco hacen lo que estos querrían, sino lo que a ellos les conviene.

Riqueza y poder son, más que nunca, términos sinónimos.

"Poderoso caballero es Don Dinero", decía Quevedo. La riqueza siempre ha condicionado al Poder, pero durante milenios, la relación ha aparecido enmascarada, vergonzante y, al menos formalmente, sometida al poder Político.

El mismo concepto de riqueza fue cambiando hasta llegar al modelo actual, en el que se identifica con conceptos financieros, inasequibles para la abrumadora mayoría de los humanos, pero de una eficacia demoledora en cuanto a su capacidad de influir en la realidad entorno.

Un ejemplo: cuando el Presidente Obama quiso remediar la crisis que estaba destrozando medio mundo, citó a la crema de las finanzas y la industria norteamericanas en la Casa Blanca. No acudió nadie. ¡Le dejaron compuesto y sin novia! Ese día Obama se dio cuenta de quién mandaba en USA y en el resto del Planeta.

Hoy, el Poder Político no es más que un fiel sirviente de los mandatos de quienes ostentan el Poder Económico. La expresión "Los Mercados" es una falsa entelequia que pretende (y consigue) esconder la aterradora capacidad de decisión que ostenta el reducidísimo grupo de quienes controlan las finanzas mundiales. El aforismo  marxista de que los Gobiernos burgueses son los gestores superiores de los intereses del Capitalismo, se ha quedado corto.

Por lo que respecta a la Sociedad Occidental, ese pequeño grupo de que hablo es capaz de hacer temblar al mundo entero en busca de mayores cotas de acumulación de riqueza, que es más poder, que les lleva a más riqueza. Y así hasta que todo salte por los aires.

La escala de valores de la Sociedad Cristiana Occidental se ha alejado de la que la hizo grande.

Hay conceptos que no sólo han caído en desuso sino que están llegando a ser indiciarios de mentalidades reaccionarias:

- Fidelidad a la palabra dada.
- Amor por la obra bien hecha.
- Disciplina.
- Espíritu de sacrificio.
- Austeridad.
- Lealtad.
- Etc., etc.

El beneficio por encima de todo es incompatible con la solidaridad, justifica la corrupción, como medio para enriquecerse, y termina por envilecer a la gran mayoría de la sociedad, que ve en los corruptos no unos delincuentes sin escrúpulos, sino un ejemplo a seguir. Por eso la corrupción no es penalizada electoralmente.

La comodidad, la dejación del principio de autoridad, el halago injustificado a las jóvenes generaciones, llevan a considerar autoritarismo intolerable cualquier intento de establecer reglas de conducta. Repetimos que "esta es la generación mejor preparada de la Historia", pero no es cierto: les falta cultura básica y referentes éticos que hacen estériles sus conocimientos técnicos, si es que los tienen.
 
Priman los derechos sobre las obligaciones. Se exige aquello que no se ha ganado, hasta tal punto que nadie se plantea qué hay que hacer para merecer cualquier cosa, ni dónde terminan mis derechos y empiezan los de los demás.

El papel rector de los pensadores, los filósofos, los intelectuales, los poetas, ha sido sustituido por el de figuras episódicas del deporte, el espectáculo, la farándula a quienes se trata de imitar.

Los medios de comunicación social programan sus contenidos en función de los paneles de audiencia: no informan, sino que deforman, si con ello ganan más dinero.

Las Universidades no buscan formar sino producir Titulados. Los maestros están preocupados por las estadísticas sobre fracaso escolar, y los alumnos y sus padres prefieren el aprobado al conocimiento.

Síntomas inquietantes de cosas que ya han ocurrido en otras épocas.

Ejércitos mercenarios. Grecia, Roma, El Imperio Otomano, el Británico, todos, se hicieron grandes cuando sus fronteras las defendían o las agrandaban sus propios ciudadanos. Luego se hicieron poderosos, ricos, blandos, acomodaticios, y delegaron esa función en tropas a sueldo. Y fue el principio del fin. ¿Qué líder occidental se plantearía hoy restablecer el Servicio Militar obligatorio?

Nacionalismos provincianos. Decía Einstein que el nacionalismo es una enfermedad infantil de la Humanidad. Hace tiempo que asistimos al renacer de fuerzas centrífugas que llevan a nuestra civilización en dirección opuesta a la correcta. La misma Unión Europea, está en vías de ser un mero espejismo, lejos de la idea fundacional, porque ha sustituido las ideas creadoras por decisiones burocráticas asequibles sólo para un pequeño grupo de burócratas más interesados en sus privilegios que en la construcción de alternativas de futuro.

Alejamiento creciente del ciudadano, respecto de sus gobernantes. Y no seamos complacientes: la culpa es mutua. La clase política no piensa en la calle, pero el ciudadano no hace nada al respecto; si acaso quejarse en círculos cerrados, sin capacidad alguna de influencia.

Ausencia de proyectos reales de regeneración. La vuelta al pasado no es la solución, porque es imposible dar marcha atrás al tiempo. Es preciso ver el mundo tal como es hoy, comprenderlo y cambiarlo de arriba abajo. No se trata de impedir, por ejemplo, la entrada de emigrantes, sino de suprimir el hambre en los países que nos los mandan. Eso es posible, a costa, a corto plazo, de reducir los beneficios de nuestro mundo de privilegiados, pero no lo haremos, y pagaremos por ello.

Desfase creciente entre desarrollo material y ético. Nunca hemos sido tan ricos, ni hemos dispuesto de tantos servicios. Pero el caso es que disponemos de bienes y los malbaratamos; tenemos miles de millones de datos a nuestra disposición, y no sabemos usarlos. Porque en cuanto a ideas, principios, desarrollo ético, carecemos de pensadores que nos hagan avanzar. Tal vez Kant fue el último de los grandes, y de su muerte hacen ya 210 años.

(Continuará)