lunes, 14 de septiembre de 2015

Los refugiados
 
Miles, docenas de miles, cientos de miles.
 
Vienen de Siria, nos dicen, huyendo de la guerra, alejándose del hambre, de la muerte, de las maldiciones bíblicas que, una vez más, como cada cierto tiempo en Mesopotamia, se ensañan con el más antiguo enclave civilizado del planeta.
 
Vienen de Siria, pero los hay que llegan de otros lugares. También llegan afganos. ¡Afganos! ¿Se dan cuenta? Han tenido que recorrer 6.000 kilómetros para llegar a las puertas de Europa. ¿Imaginan sus razones para hacer algo así? Es más que probable que la mayoría de los afganos y no pocos sirios tengan ideas confusas acerca de Europa. No hay que descartar que buena parte del atractivo de nuestras viejas naciones se deba a la labor interesada y criminal de  los tratantes de seres humanos, esa peste que acompaña a la guerra como pareja inseparable.
 
Esperan, en todo caso, encontrar su segunda oportunidad. Esta mañana escuchaba a un joven afgano decir que quería ser artista, pintor en concreto, y si no, ingeniero. La mayoría buscan Alemania como lugar de destino, así que países como Grecia, Italia, Hungría, sólo son para ellos la puerta de entrada.
 
Qué y quién les espera.
 
Un calvario, eso es lo que les espera, que no hay tierra propicia para el perdedor. No creo que tengan la oportunidad, pero ¿qué les dirían, si pudieran, los soldados de la República Española que, perdida la guerra, marcharon a Francia confiando en encontrar asilo?
 
Van a ser testigos y sujetos pacientes de otra más de las manifestaciones de cinismo e hipocresía, y a veces también de demagogia y oportunismo, a la que tan acostumbrados nos tiene la clase política europea en su conjunto.
 
Hablo de los gobernantes, que tiempo habrá de hacerlo de los ciudadanos. Los mismos jerarcas que se despachan con declaraciones humanitarias, levantan muros de contención (muros literales, no metafóricos) utilizando para ello la mano de obra forzosa de prisioneros. ¿Por qué me vendrán a la memoria horrores pasados?
 
Hungría blinda su frontera con Serbia; Austria hace lo propio con Hungría, Dinamarca (la muy civilizada, humanitaria y ejemplar Dinamarca) se niega en redondo a admitir refugiados. Se regatean los que cada país está dispuesto a recibir sin caer en la cuenta de que hablamos de nuestros semejantes ¿Quién sabe qué irán haciendo los demás Gobiernos en los próximos días?
 
En cuanto a los ciudadanos, unos, los más, se manifiestan a favor de la acogida de los desgraciados que huyen del terror. Es una señal de esperanza; parece que la buena gente no es especie en peligro de extinción. En ocasiones son jaleados por instancias políticas en general opuestas al Partido que ostente el Poder (o sea, oportunismo político y manipulación de los sentimientos de la gente de bien).
 
Otros los menos, como si salieran del túnel del tiempo, claman contra la invasión árabe de sus blanquísimos pueblos -otra vez el fantasma del maldito racismo ario- o contra el riesgo de islamización de nuestras cristianas tierras. Su argumentario es tan antiguo, al menos, como las Cruzadas.
 
Algunas cosas que me llaman la atención.
 
Siempre he creído que el derecho de asilo no es más que una manifestación circunstancial de otro anterior y más amplio: el derecho de todo ser humano a moverse a su antojo por cualquier rincón del planeta. En función de esta premisa, me pregunto.
 
¿Por qué  damos por bueno que éste es un problema que sólo concierne a la Unión Europea? ¿Por qué a nadie le extraña, ni reclame, por tanto, que el Señor Putin siga armando a Siria pero no ofrezca sus inmensos territorios despoblados para acoger refugiados?
 
¿Por qué los riquísimos monarcas árabes del petróleo, dueños de espacios semivacíos asentados sobre mares de combustibles se niegan en redondo a asilar a los huidos?  Profesan la misma religión que la inmensa mayoría de los refugiados, pero se limitan a ayudar financieramente a la ACNUR ¿Tanta importancia tiene el saber en qué corriente del Islam rezan los que huyen?
 
¿Por qué USA, exportadora de armas, consumidora del petróleo que está debajo, antes y después de todas las crisis del Oriente Medio, además de dar consejos no colabora con dólares y cuota de refugiados? ¿Será para no dar más argumentos a personajes como Donald Trump o para que no revivan los bulos sobre las creencias islámicas de Mr. Obama?
 
¿Dónde está ahora y por qué calla la tonitronante Comisaria sueca que se rasgaba las vestiduras cuando España adoptó algunas medidas para controlar la entrada de emigrantes por Ceuta y Melilla? ¿Se puede frenar a los refugiados políticos y no a los emigrantes económicos, o es que una cosa es poner a caer de un burro a un país como España y otra criticar a Dinamarca o Austria?
 
¿Por qué en España escuchamos ofertas de ayudas a los refugiados por instituciones que saben que carecen de las competencias legales para ponerlas en práctica? Todo vale que las Elecciones Generales están a la vuelta de la esquina y proclamar que ofrecieron más que nadie igual rinde un puñadito de votos. ¿Qué importa que las promesas sean mentira?
 
Y por último y, en mi opinión, mucho más importante ¿Qué se está haciendo para eliminar las causas del problema? ¿Quién está tratando de resolverlo y cómo? ¿Se termina con la guerra armando más a los contendientes o quitándoles a todos el armamento? ¿O es que Siria, los rebeldes de uno, otro y otro bando, y el Estado Islámico son fabricantes de armas? No, ¿verdad? Pues menos palabrería, menos hipocresía, menos negocio y más honradez, sólo eso.

lunes, 7 de septiembre de 2015

El flautista viejito y el negro que vendía relojes
 
A qué viene esta historia.
 
    Hay veces en las que necesito olvidarme por un tiempo de la agobiante realidad que me acosa desde cualquiera de los medios de comunicación que me cercan. Ésta es una de ellas.
 
    Millones de semejantes claman por encontrar un nuevo lugar bajo el sol en el que poder vivir. Huyen de la guerra, del hambre, de la explotación, de las plagas bíblicas que les aplastan desde hace generaciones. Quieren una segunda oportunidad y se juegan la vida por conseguirla. Muchos la pierden. Por el momento, los poderosos de este mundo no aciertan a dar con la solución ni del problema ni, menos aún, de sus causas
 
    En el extremo Nordeste de la Península Ibérica (obsérvese que huyo de términos que precondicionen el texto) una parte de sus pobladores quieren soluciones políticas diferentes a las actuales. No sabemos cuántos las quieren y eso es una de las partes del problema. Los que las quieren, los que no las quieren, los del Nordeste y los de los otros siete puntos cardinales, son maestros de la descalificación, del lugar común, del a priori, de la manipulación a partir del miedo. De todo, menos del diálogo, y a mí y a muchos cientos de miles más nos tienen hasta la coronilla de sus disputas en un momento en el que el mundo que conocemos está en tela de juicio el concepto mismo de frontera.
 
    En nuestro país, unos claman por la necesidad imperiosa de cambiar la Constitución, aunque no explican qué cambiarían y por qué. Otros dicen que, desde luego es una idea estimable, pero no prioritaria, lo que en política quiere decir, sencillamente NO.
 
  Agosto se ha revelado como el mes del sobresalto por antonomasia en materia económica. Apenas pasada, si es que lo está, la crisis griega, China toma el relevo y pone las bolsas de todo el mundo patas arriba. Unos dicen que estamos a las puertas de cataclismos económicos sin precedentes, otros que no es más que una tormenta pasajera. Como unos y otros son economistas, los que se equivoquen, nos explicarán científicamente  por qué no acertaron.
 
    Cualquiera de estos temas ameritaría comentarios enjundiosos sobre sus causas, sus consecuencias y lo que el lector quiera añadir. Hoy, cansado de tanta materia pesada, he pensado relatar un suceso nimio en apariencia que presencié hace algún tiempo.
 
Mark Twain y la carrera de ranas
 
    Leí hace años que cuando Mark Twain fue enviado como corresponsal a la Guerra de Secesión, un día, en vez de remitir una truculenta crónica sobre los desastres de la guerra, envió un delicioso relato sobre una carrera de ranas a la que había asistido en no sé qué pueblo cercano al frente de batalla. El editor, entusiasmado, le pidió "más reportajes sobre carreras de ranas".
 
    Ni sé, ni puedo, ni quiero emular a Mark Twain, pero permítanme que hoy les ponga al corriente de un pequeño suceso.
 
    Hay un local en Marbella, "Lecune" cuya fórmula atrae a diario a tantos clientes que, dado que no reservan mesas, es práctica habitual apuntarse en la libreta de la encargada y esperar tu turno junto a los comensales que ya están sentados. El local es tolerante. Durante la cena es normal que se te acerquen tres o cuatro vendedores de bolsos, relojes y otras baratijas, o que alguien amenice tu estancia con música y luego "pase el sombrero".
 
    En ese aspecto se diferencia mucho del Asador Guadalmina, otrora famoso por su contencioso con la Junta de Andaulcía que pretendía que en el restaurante se observaran las normas restrictivas del tabaco. El dueño llegó a afirmar que tendrían que pasar "por encima de su cadáver". No fue así. Varias multas bastaron. No hubo cadáveres. En este local que advierte en un cartel que es un "Restaurante español, católico y de derechas" (desconozco si para que te sirvan hay que presentar DNI, acta de bautismo y certificado de adhesión a según qué Partido) hay también en lugar bien visible otro cartel que advierte que está prohibida la venta ambulante y que se avisará a la Policía. Allá cada cual y su versión de los derechos de admisión.
 
    Una tarde, mientras esperaba mesa en "Lecune", veo llegar a un viejito al que había visto en más de una ocasión. Era menudo, limpio, inseguro en su andar. Tocaba una flauta muy bajito. Sus pulmones no daban para más. Creo recordar que interpretaba "El cóndor pasa". Yo estaba parado junto a una mesa con cuatro ocupantes que pretendían hacerse pasar por miembros de la gran burguesía vasca. Hablaban de adquisición de futuros, de las turbulencias agosteñas de la bolsa, de los avatares que se nos venían encima y de cómo era conveniente asegurar parte de los caudales en lugares tan patrióticos como Panamá, las Islas Caimán y "algún otro sitio que todos conocemos". Digo que pretendían hacerse pasar por y no que eran, porque hablaban demasiado alto, con la intención evidente de que quienes les escuchábamos les tomáramos por quienes no eran. Un auténtico burgués sabe que no debe llamar la atención, no vaya a ser que le tomen por un hortera pretencioso.
 
    Al mismo tiempo, por otro de los accesos había empezado su recorrido entre las mesas un vendedor de relojes, gafas de sol y bolsos de imitación. Era un joven negro (podría decir subsahariano, pero eso no iba a aclararle la piel) atlético y sonriente. Amenizaba su oferta con expresiones clásicas de su gremio ("Etamo en crisi", "dos por uno", "bueno, bonito y barato", "tiramo la casa po la ventana").
 
    El viejito terminó su interpretación y fue pasando su gorra para recoger lo que buenamente quisiera darle el público. El negro, camerunés o tal vez senegalés, confluía al punto en el que se encontraba el músico: junto a la mesa de los falsos burgueses. Estos no interrumpieron su tabarra, miraron displicentes al viejito y siguieron a lo suyo. Nadie hizo ademán de darle un céntimo al músico
 
    El negro se detuvo, trasladó todas sus pertenencias a la mano izquierda, metió la derecha en su bolsillo, sacó unas monedas y se las dio al músico con una deslumbrante sonrisa. El viejito también le sonrió.
 
    Eso es todo, ahora saque cada cual sus propias conclusiones. La mía me la guardo, porque no quiero dar lecciones a nadie.
 
 

lunes, 24 de agosto de 2015

Los Países Catalanes
 
(Pensé que era una broma, lo juro)
 
En qué manos está nuestro futuro.
 
Como digo, pensé que era una broma. Caía la tarde, con la televisión encendida consultaba algo en el teléfono, y de pronto oigo a alguien que, desde la pantalla, propone extender la ciudadanía de la República Catalana (ya se ha conseguido la independencia, por descontado) a una franja del Sur de Francia, parte de Aragón, la costa levantina y las Islas Baleares. "Lo que en la Edad Media era Cataluña".
 
Asombrado por lo que oía, doy por supuesto que se trata de algún programa de humor. Pienso que un cómico está tratando de caricaturizar a algún político catalán, variante independentista fundamentalista. Alguno de esos que tergiversan la Historia a su conveniencia, práctica, por otra parte, con muchos Siglos a sus espaldas en todas las latitudes.
 
Estaba equivocado. No era ningún programa de humor; nadie ridiculizaba a nadie; más bien alguien, él solito, se ponía en ridículo en horas de máxima audiencia; durante el telediario, para ser precisos. ¡Y ese alguien, era nada menos que el Consejero de Justicia de la Generalidad de Cataluña! (Un inciso: sé que Consejero, Generalidad e, incluso Cataluña, se escriben de otra forma en catalán. Pero, como es obvio, estoy escribiendo en castellano, y utilizo el vocabulario castellano. No se me ocurriría, por ejemplo, hablar de Counselor, Justice o England, si el post se refiriera a Inglaterra ¿estamos?) 
 
Y fue en ese momento cuando pensé en qué futuro puede esperarnos si puestos de responsabilidad los ocupan irresponsables.
 
Despropósitos encadenados ¿Y si negamos la mayor?
 
¿Existieron alguna vez "Els Paisos Catalans"?
 
No, desde mi personal punto de vista. No, al menos, como sujeto político identificable, por un territorio y una organización jurídico-política. Equiparar lengua y Estado es una aberración que llevaría, por ejemplo, por un lado a dividir Suiza en cuatro (cuatro, no tres) Estados y a Bélgica en dos, y por otro a restablecer el imperio español, o el británico.
 
Si el momento de máxima expansión a estos efectos se establece durante el reinado de Jaime I de Aragón, llamado El Conquistador (dejo al libre criterio del Consejero de Justicia apelar al Monarca como mejor le cuadre) hay que recordar que Jaime I, nacido en Montpellier, conquistó para su Corona, la de Aragón, Valencia y las Islas Baleares. Cataluña ya formaba parte de la Corona de Aragón (condados de Barcelona y de Urgel) y los lazos familiares le añadieron parte del Sureste francés.
 
¿Fue Jaime I de Aragón Rey de Cataluña? Por supuesto que sí; como Felipe VI lo es de Zamora, pero ni eso convierte a Zamora en un Reino, ni lo primero a Cataluña. O sea que ser Rey de un lugarejo, no le convierte en Reino. 
 
No obstante, para agotar el argumentario contrario a las salidas de tono de gentes que se ganan la vida inflamando espíritus crédulos, admitamos a los meros efectos dialécticos la existencia remota de esa entelequia de Los Países Catalanes (filfa perteneciente a la política ficción nacida hace muy poco tiempo), y veamos dónde puede llevarnos la aplicación de la peregrina teoría del Consejero de Justicia del Gobierno del Señor Mas.
 
¿Y si en todas partes se aplicara la teoría del Consejero?
 
Me ha extrañado mucho que, puestos a reivindicar, no se hayan tenido en cuenta las conquistas territoriales de los Almogávares. Fueron efímeras, pero importantes. ¿Por qué no incluir Bizancio en el futuro esplendoroso de la República catalana?
 
Pues resultaría que la nueva nación (supongo que seguiría llamándose Cataluña) duraría menos que un suspiro, porque:
 
-  Aragón podría reclamar la totalidad del territorio de la Nueva Cataluña porque antes fue suya.
-  Eso no resuelve la cuestión, porque inmediatamente después Damasco tendría derecho a exigir la integración de la totalidad de la Península Ibérica, salvo un rinconcito en Asturias, como parte de su Califato.
- Poco tiempo les duraría la alegría a los damascenos, porque desde Toulouse se podría advertir a los del Califato de que toda la Península, salvo el cuadrante Noroeste, les pertenecía en cuanto que herederos de los Visigodos.
- Que, a su vez, tendrían que renunciar a sus pretensiones de dominio en favor de la ciudad de Roma. ¿O es que el Imperio Romano no es anterior a Los Países Catalanes?
- Cuando Túnez se enterara de la pretensión romana, se apresuraría a reclamar la soberanía del Levante español, como legítimos continuadores del Imperio Cartaginés antes de la invasión de lasas Legiones Romanas.
- Quizás Líbano, donde estuvo la Sede de Fenicia pudiera reclamar parte de la Costa Brava y Atenas, si fuera capaz de localizar la totalidad de sus colonias mediterráneas, tal vez reclamara su parte del pastel.
 
En resumen:
 
- Si cada cual se empeña en reclamar lo que un día cree que fue suyo, sin caer en la cuenta de que el paso del tiempo desvirtúa, incluso, el concepto de Nación, el mundo entraría en una fase de guerras de todos contra todos que dejarían la Guerra de los 100 años en una escaramuza de fin de semana.
 
 -  Sigo teniendo mis dudas de que el Consejero hablara en serio. Si así fuera, habría que preguntarle al que le nombró y aún no la cesado, si comulga con semejantes ruedas de molino y cómo espera ganarse el aplauso de valencianos, baleares, aragoneses y franceses del Sur.
 
Es de agradecer que estas cosas se digan antes de las Elecciones. Así cada votante puede formarse su composición de lugar y saber a quién votar y a quién no.

- Y mientras tanto ¿Quién recuerda las gravísimas acusaciones de corrupción que pesan sobre el Clan Pujol?
 


miércoles, 12 de agosto de 2015

El constante e impune incumplimiento de las normas

El problema de España no es de falta de Leyes.

En contra de lo que tantas veces se oye ("eso habría que prohibirlo", "hace falta una Ley que...) soy de los que creen que el problema de España (uno de los problemas, qué más quisiéramos que tener sólo uno) no es que falten Leyes, o Decretos u Órdenes, Estatales, Autonómicas o Municipales, sino de su total, completa y absoluta inoperancia.

Creo que, por el contrario, los Poderes Públicos deberían acometer cuanto antes una tarea de poda, desbroce, desmonte y derogación de normas redundantes, a veces contradictorias, en ocasiones superfluas, cuando no confusas, imprecisas o simplemente voluntaristas.

El problema, en mi opinión, es que desde hace años en España, o para no generalizar en muy amplias capas de la población se ha instalado la convicción de no es necesario cumplir con las normas más que cuando nos convenga. Ni siquiera cuando no nos molesten, porque a veces, eso exige un cierto esfuerzo.

La mayoría de las veces, el incumplimiento de las normas no trae consecuencia alguna para el infractor, porque, y eso me parece grave, no está previsto qué hacer con él, y en otras muchas, y eso es mucho más graves, los llamados a vigilar su cumplimiento, la Autoridad, la que sea, y sus Agentes, los que sean, no sólo no cumplen su obligación de imponer la observancia de las leyes, sino que tratan al posible denunciante como un individuo molesto, intolerante, falto de comprensión, que, además, pretende decirles qué es lo que deben hacer.

Algunos ejemplos 

El comportamiento de muchos dueños de perros.

Normas sanitarias de todos los ámbitos imaginables determinan cuáles son las obligaciones de los dueños de perros: cuándo deben ir sujetos, qué ejemplares han de ir con bozal, en qué espacios no pueden entrar, cómo comportarse cuando el animal hace sus necesidades. En lo que va de año he estado en México Distrito Federal, Londres, Berlín y París. Tres ciudades mucho más limpias que cualquiera de las españolas con las que  queramos compararlas. 

Muchos de los dueños de perros desconocen sistemáticamente sus obligaciones y se molestan si alguien les llama la atención. Muy mal. Pero ¿Dónde acudir para que los encargados de velar por la legalidad pongan las cosas en su sitio? Mucho peor.

Amo a los animales. Un punto menos que a mis semejantes, pero los amo. Abomino, en cambio, de mis congéneres maleducados que saltan a diario los límites de la convivencia en aras de un supuesto cariño por unas mascotas a las que encierran en un 10º piso les guste a no a los animalitos. Los quieren tanto...

Las bicicletas son para el verano.

En el lugar donde ahora estoy, el Ayuntamiento se ha gastado una buena partida del dinero de los contribuyentes en dotar de carril-bici a algunas de las zonas donde se presupone que mayor rendimiento habrían de tener: paralelos, por ejemplo a dos paseos marítimos, o por el centro de un gran bulevar.

Alabo la iniciativa. Creo que hay que fomentar el uso de la bicicleta. Pero, si hay carril bici, ¿por qué a diario los veo vacíos, mientas que deambular por el paseo marítimo significa exponerse a sufrir atropello? El Ayuntamiento ha puesto carteles indicando en qué zonas está prohibido circular con bicicleta: por alguna extraña tazón, esas zonas son las preferidas por los ciclistas ante la mirada complaciente de Guardias Municipales que no terminan de entender por qué tienes tú que molestarles poniéndoles ante la evidencia de que antes sus narices pasan docenas de ciclistas haciendo cabriolas.

Derecho a la diversión y derecho al descanso.

Dos casos concretos: voy a uno de mis destinos favoritos, me alojo en un hotel en la Plaza Mayor y me encuentro con un festival de música folclórica en la misma plaza. La recepcionista me tranquiliza: el Ayuntamiento les ha dado permiso sólo hasta las 12 de la noche. "Está bien -pienso- procuraré llegar después de esa hora. A las 2'30 de la madrugada, tamboril y dulzaina siguen sonando como si estuvieran en mi balcón. "Es verano, y ya se sabe", es la explicación que recibo.

Detrás del lugar donde vivo, en una calle, no en un descampado, ni en una playa alejada de cualquier habitación humana,  ni en un local de las afueras acondicionado al efecto, sino en plena vía urbana, una terraza ha logrado permiso municipal para ofrecer música en directo, ya saben, micrófono, amplificadores, etc. etc., hasta las 12. Parece que es la hora comúnmente admitida antes de a cual no hay derecho al sueño. El problema sigue siendo que si a las 2 de la mañana usted llama a la Policía Municipal porque la música sigue a todo volumen, ni acude ni se explica por qué es usted tan poco animado.

Indisciplina circulatoria

Sufro a diario las consecuencias de la falta de civismo de docenas de dueños de automóviles que no sólo estacionan en carril de circulación, sino que lo hacen en segunda fila y a veces en ambos sentidos. Recorrer los 100 m escasos del vial, es una gimkana. Hemos denunciado varias veces la situación en las dependencias de la Policía Municipal. Nadie, ningún agente, se ha dignado verificar si soy un maniático o si vivo rodeado de gente incivil.

No sé qué caras habrán puesto cuando hayan leído los correos, pero he visto la que ponían cuando la denuncia la hice en persona: saqué la conclusión de que el malo era yo. 

Para qué seguir.

Le dejo a usted, amable lector la tarea o la diversión de ampliar la lista de ejemplos hasta donde le parezca bien. Cuando la tenga hecha, si le ha dado por ahí, piense dónde está el problema y qué podemos hacer para darle la vuelta a la situación.

Por lo que a mí se refiere, aún dudando del éxito final, seguiré dando la tabarra a quienes cobran por que las leyes se cumplan, para que las desobedecen no se vayan de rositas.

Porque si hay algo que tengo claro es que berlineses, londinenses y parisinos, que, por cierto, deben de tener menos mascotas que en España, carecen del gen recogecacasdeperro. Lo que ocurre es que viven en países donde el que la hace la paga, y han terminado por ser educados. por la cuenta que les tiene   

lunes, 3 de agosto de 2015

Esos molestos inmigrantes.
Pobres diablos.
Cientos de miles de seres humanos, congéneres nuestros por extraño que parezca, de usted que me lee y de mí que escribo, deambulan desesperados por los rincones más insospechados del planeta.
Huyen del hambre, o tratan de evitar morir despanzurrados por un obús en su pueblo; no falta quien ha tenido que salir corriendo para que sus creencias o su falta de ellas no le lleven a la muerte. Los hay, por fin, quienes pretenden alejarse de algunos de sus compatriotas que masacran a los que no coincidan al milímetro con sus ideas políticas.
Vagan por el Mar de la China en embarcaciones inverosímiles, a la busca de una playa propicia donde no sean recibidos a tiros. 

Cruzan México en el Tren de la Muerte para intentar llegar a la Meca de todas las Mecas, los Estados Unidos de Norteamérica, donde, si tienen suerte, podrían pasar inadvertidos y ser explotados por las buenas gentes que claman al mismo tiempo, contra las leyes protectoras de estos desgraciados. 

Se echan a la mar en la rivera Sur del Mediterráneo, rezando por llegar a las costas del Norte, no importa a cambio de las muertes de cuántos compañeros de desgracia. 

Esperan agazapados en los terraplenes boscosos frente a las vallas de Ceuta o de Melilla, con la esperanza de tocar suelo español. Los hay que escaparon de Siria y después de un par de eternidades han llegado frente a "Las Blancas Rocas de Dover"
 Nada nuevo. Esto viene ocurriendo desde hace décadas. Me refiero a su versión moderna, porque el fenómeno en sí, podría haber empezado cuando los neandertales huían de los cromañones. En países como España o Italia conocemos el drama bastante bien. Lo hemos padecido impotentes porque ni podemos evitarlo, ni resolverlo. 

Peor aún, cuando les pedimos a nuestros socios de la Unión Europea ayuda para hacer frente a tanto dolor, tuvimos que oír de todo. Burócratas engreídos, ufanos de su condición de europeos del Norte, cultos, educados, refinados y sensibles, no como nosotros, pobres paletos comedores de ajos nos echaron en cara nuestra falta de sentimientos por las "devoluciones en caliente", o por tratar de proteger nuestras fronteras, que, por cierto, son la frontera Sur de la Unión Europea, no sólo la de España, con artilugios diabólicos como las "concertinas".
Pero la marea de desesperados siguió creciendo. Ahora, los hambrientos, los refugiados, los perseguidos no aguardan frente a Lampedusa o Ceuta. Ahora están en Calais, y quieren llegar a Inglaterra.
No confundir el Canal de la Mancha con el Estrecho de Gibraltar.
Así que ahora, el Gobierno Conservador de Mr. Cameron y el Socialista de M. Hollande, claman su impotencia y se han apresurado a decir que están ante un problema europeo, y que no es posible resolver la situación sin el concurso de la Unión.
Todo eso, después de que desde ambos lados del Canal se hayan tomado novedosas medidas para frenar el movimiento inaceptable de gentes que pretenden entrar en el Reino Unido sin tener la documentación en regla. ¿Qué medidas? Incremento de las dotaciones policiales y refuerzo de los medios materiales para mejorar los controles. La discusión ahora versa sobre quién tiene que hacer más desde el punto de vista de control y represión, si Francia o Inglaterra.
Hablarle a un inglés de devoluciones en caliente, cuando acaban de aprobar medidas que facultan a los propietarios de inmuebles para expulsar a sus inquilinos si están indocumentados, supongo que sería tomado por ellos como una muestra incomprensible del humos mediterráneo.
Sigo sin oír hablar de las causas.
Los desesperados que llegan a nuestras fronteras son, por el momento, cientos de miles. Prefieren morir ahogados, degollados por una concertina o abatido por el disparo de un guardia fronterizo, antes que morir de hambre, o a manos de sus compatriotas antes de cumplir los treinta años. Son solo la punta del iceberg. Detrás de ellos hay millones expectantes, tan hambrientos y tan desesperados como los que se arriesgan ¿Alguien cree que esa marea puede detenerse con unas cuantas vallas más o con algunos guardias mejor armados?
Nadie huye de donde se siente a gusto. Sólo algún aventurero busca trabajo a diez mil km. de su casa si lo tiene al lado. ¿Alguien duda de que inversiones productivas masivas en los países en conflicto frenarían la emigración? Supongo que el Sr. Cameron y su colega francés pensaran que eso, lo de las inversiones, se rige por las Leyes del Mercado y que poco pueden hacer ellos para lograr que sus potentados locales inviertan en Siria, en Uganda, En El Salvador, o en Chad.
El fanatismo y la intolerancia tienen su base en la ignorancia y la desesperación. Esa es la placenta donde se crían los adeptos. Las tiranías gozan en la mayoría de las ocasiones de las complicidades de quienes deberían aliarse para evitarlas. ¿Estarán las grandes potencias y las medianas y las pequeñas dispuestas algún día a mirar por las vidas de cientos de millones de desesperados o seguirán su carrera suicida, cortoplacista, de explotación de zonas enteras del Planeta con la complicidad de sátrapas locales?
Por último, si hay alguien que piensa que me sobra demagogia, está en su derecho, pero les aseguro que oír clamar a Mr. Cameron y M. Holland, pidiendo ayuda, me ha sacado de quicio. ¿Qué hicieron hace unos pocos meses para ayudar a Italia o a España.  

miércoles, 29 de julio de 2015

Dos bromas de pésimo gusto
 
El Camarada Putin.
 
Vladimir Putin, personaje que cimentó su carrera política en el seno de la KGB, antes de optar por dirigir los destinos de Rusia por métodos no tan cuestionables, ha propuesto a su amigo Blatter, todavía Presidente de la FIFA, como candidato al Premio Nobel de la Paz.
 
El Sr. Blatter, atrabiliario ciudadano que pasea su desparpajo por las televisiones de medio mundo y los despachos de los poderosos del otro medio, no ha tenido más remedio que convocar elecciones para el cargo que ocupa. La cadena de escándalos de corrupción que arrasan el mundo del fútbol, le han obligado a ello. Es posible que sus días de mangoneo estén a punto de terminar, salvo que los Plattini, los Villar y Cía. sigan otorgándole su confianza.
 
La FIFA, concedió a Rusia la organización del próximo Campeonato Mundial de Fútbol. ¿Será ése el mérito que Putin cree suficiente para ser Premio Nobel? ¿Habrá pensado El Sr. Putin que si Henry Kissinger obtuvo el mismo galardón cuando pesaban sobre sus espaldas buena parte de las vidas humanas perdidas en Vietnam, por qué no concedérselo a su amigo Blatter? ¿Será, nada más una muestra insólita del personal sentido del humor eslavo del que bien pudiera estar dotado el Sr, Putin?
 
El relevo en el PP catalán.
 
Las encuestas pronosticaban batacazo pepero en las elecciones autonómicas catalanas. Inmediatamente después esperan las Elecciones generales. La cúpula del Partido ha llegado al convencimiento de que Alicia Sánchez Camacho no iba a ser capaz de remontar la situación y ha decidido sustituirla por el Sr. Albiol.
 
Tengo el convencimiento de que el relevo se ha llevado a cabo con el cumplimiento escrupuloso de las previsiones de los Estatutos del Partido. Nada que objetar, por lo tanto, desde ese punto de vista.
 
No obstante, sigo teniendo el derecho a opinar sobre cualquier materia que considere oportuna, sobre todo cuando se trata de asuntos que trascienden del ámbito interno de una organización. La designación de un candidato u otro, no sólo es un reflejo del modo de pensar de quien elije, sino que puede suponer un cambio de tendencia en cuanto a las fuerzas e ideologías que aspiran a representarnos.
 
El Sr. Albiol dijo en una entrevista radiofónica que "el colectivo rumano gitano se ha instalado en nuestra ciudad (Badalona) para delinquir y robar". Por perlas como ésta fue llevado ante los Tribunales, aunque resultó absuelto. Tengo que admitir, por tanto, que tiene derecho a decir lo que dijo. Pero...
 
- La democracia es algo más, mucho más que el mero recuento de votos. Antes y después de las elecciones, ser demócrata significa asumir y defender un código ético al que, entre otras cosas, repugnan la xenofobia y el racismo. Dicho de otro modo, un buen resultado electoral no justifica cualquier medio empleado para obtenerlo.
 
Los gitanos no han gozado de buena prensa. De hecho, en algún momento de la Historia, fueron masacrados sistemáticamente junto a judíos, homosexuales, locos, enfermos terminales, viejos y demás colectivos que alteraban las esencias de la pureza racial aria. Estoy seguro de que el Sr. Albiol no es nazi, pero sería bueno que no diera pie para que alguien lo meta en el mismo saco que a los nacionalsocialistas.
 
-  En "países de nuestro entorno", como suele decirse, Francia, por ejemplo, el Sr. Albiol no tendría cabida en ningún Partido de la derecha, fuera del Frente Nacional. Es más: hasta sería posible que Marine Le Pen le tirara de las orejas, visto lo que ha hecho con su señor padre. Aquí, en España, tal parece que el equivalente al Frente Nacional, está dentro del Partido Popular. 
 
El Sr. Rajoy y su círculo próximo sabrá lo que hace, pero ahora y siempre, los errores acaban pagándose, así que no deberían extrañarse si los cuatro votos que esperan ganar en Badalona y resto de Cataluña no compensan la sangría que pueden sufrir en votantes de la derecha que son tan demócratas como cualquiera otro. Avisado queda. 
 


lunes, 27 de julio de 2015

Haciendo amigos. La jornada del amante de los animales.

    Antes de acostarse, revisó una a una las trampas para ratones que había dispuesto en varios rincones del jardín y debajo de dos de los muebles de la cocina. Retiró las "presas" que habían caído en los cepos, las tiró a la basura y roció con el más potente de los productos que había encontrado en el mercado todos los rincones de la casa. Las cucarachas parecían burlarse de sus esfuerzos. Por fin, antes de meterse en la cama, pulverizó el dormitorio con un spray para terminar con moscas y mosquitos, supervivientes de tantos cuantos esfuerzos ponía en práctica noche tras noche para garantizarse un sueño sin molestias.

    A la mañana siguiente, se acercó al mercado, compró un pollo, medio kilo de gambas, un lenguado, mejillones, chirlas y salmonetes. Tal vez estos últimos eran de un tamaño menor del permitido, pero adoraba los de menor tamaño y se dijo que, al fin y al cabo, los que estaba comprando ya estaban fuera del mar y que, por tanto, nada podía hacer para evitar el daño. Podría haber denunciado al pescadero, pero era un viejo conocido que, por lo demás, se limitaba a comprar en la lonja lo que nadie, ningún Inspector del Servicio competente había hecho nada por evitar.

    Cuando llegó a la playa, alguien le dijo que había medusas. Se hizo con la pequeña red del hijo de un amigo, sacó del mar media docena y vio cómo, poco a poco, se desecaban al sol. Un peligro menos. Había bajado con su perro. Nada más llegar lo liberó de sus ataduras para que corriera libre por el borde del agua. Las Ordenanzas Municipales prohibían la presencia de perros en las playas. Era evidente que habían sido redactadas por gente poco amantes de los animales. ¿Es que nadie pensaba en los derechos del perro? 

    Conocía a un tipo bastante desagradable que la semana anterior se le había enfrentado porque su perro le había llenado la toalla de arena y había hecho sus necesidades a cuatro pasos de su sombrilla. ¿Habráse visto intolerante? El fulano, cuando él le habló de los derechos de los animales, pretendió convencerle de que desde hacía cinco mil años los derechos estaban reservados a las personas y que no había la menor posibilidad de hablar de derechos de los animales. "Usted confunde los derechos de los animales con los de los dueños de los perros, y siendo así, sus derechos terminan donde empiezan los míos" -le dijo el impertinente, insolidario y antediluviano bañista. ¡5.000 años! Razón de más para terminar de una vez con ese concepto obsoleto.

    Por la tarde, durante la siesta tuvo una pesadilla. Alguien cuya cara no era capaz de identificar se empeñaba en preguntarle por qué le preocupaban tanto los sufrimientos del toro de lidia en la plaza y no se ocupaba del sufrimiento del pollo, las gambas, los mejillones, el lenguado, las chirlas y los salmonetes que había comprado esa misma mañana. No le dio tiempo a contestarle. "¿Y qué pasa con los derechos de los ratones, o de los alacranes, llegado el caso, o los de las cucarachas, las moscas y los mosquitos? Me parece, amigo, que usted es un egoísta que reserva la protección de la naturaleza para las especies que usted elige, y que a las demás, no es que no se preocupe en defenderlas, es que las extermina con todos los medios a su alcance".

    Cuando despertó, una vez que comprobó que todo había sido un mal sueño, abrió el ordenador y escribió unas cuantas frases furibundas deseando la muerte de cuanto torero pisara una plaza y de cuanto espectador hubiera en los tendidos.   

lunes, 20 de julio de 2015

Artur Mas, en son de paz.

A modo de declaración de principios.

Dudaba entre escribir o no alguna reflexión sobre el proceso actualmente en marcha en Cataluña. Secesionistas y constitucionalistas, cada día más lejos de encontrar un punto en común, afrontan una de tantas encrucijadas, ni la única, ni quizás la más grave, ni tal vez la última de las que de tanto en tanto sacuden la sociedad catalana.

Tengo bastantes amigos catalanes. Unos estarán en un bando y otros en el otro. No me gustaría disgustar a nadie, pero sé que diga lo que diga, habrá amigos a los que nos les gusten mis opiniones. Unos me tacharán de centralista y otros de complaciente con el independentismo. Tampoco creo que eso sea motivo para callarme, si creo que tengo algo que decir.

Ser independiente, tener opiniones propias no coincidentes al pie de la letra con las de ninguna formación política, tiene el inconveniente de no encontrar el calor de la manada protectora cuando vienen mal dadas, pero tiene la ventaja de que no tienes que pedir permiso a nadie para dar tu opinión.

Así que para no haya duda alguna, en esto creo, hasta que alguien me demuestre lo contrario:

- Cataluña forma parte de España antes, incluso, de que el término España, se pusiera en circulación, como territorio propio de la Corona de Aragón. Nunca ha habido un Rey de Cataluña, más allá de lo que haya podido haber un Rey de Socuéllamos (el Rey de todos). El resto es política ficción, o mentiras flagrantes.
- Busque por donde busque no he encontrado ni una sola prueba de que en algún momento pretérito Cataluña haya existido como sujeto político independiente.
- En el momento actual, catalanes y resto de españoles harían un pésimo negocio si separan sus caminos.
- El respeto a la Ley está por encima de las conveniencias individuales y colectivas; es algo cuya conquista ha costado mares de sangre. Cualquier solución de cualquier controversia en cualquier país civilizado ha de partir del respeto a la legalidad vigente.
- Cuando hablo de Ley, incluidas las penales, me refiero, a las normas emanadas de la voluntad popular siguiendo procedimientos democráticos y no al capricho de un tirano. 

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Habrá muchas más causas, lo doy por supuesto. Yo me limito a enunciar unas cuantas que a mí me parece que han tenido suma importancia en que las cosas lleguen al punto en que se encuentran.

Por parte de sucesivos Gobiernos de España.

-  La sobre representación política a favor de los Partidos de implantación autonómica, ha sido el pesebre donde han ido a comer los Partidos de cobertura nacional cada vez que han necesitado mayorías de Gobierno. Todos, la izquierda y la derecha, han pagado sobreprecios por ayudas que podrían y deberían haberse evitado. ¿Por qué ha de valer más un voto si se lo entrego al PNV o a Convergencia que si se lo doy al PP o al PSOE?. Me refiero a las reglas electorales, cuando se trata de un Partido Nacional y otro Autonómico, que llega al Parlamento con menos votos que los de cobertura estatal. Está en la Ley, pero tal vez haya llegado el momento de cambiarlo.

-  Primero no se supo ver, y después no se quiso corregir, el error mayúsculo de dejar la educación en manos de quien estaba dispuesto a utilizarla como arma política. Las transferencias a las CC.AA. en materia educativa han resultado un desastre. Décadas enseñando falacias, tergiversaciones, mentiras burdas, Historia que no es sino cuento, han terminado por fomentar falsas seguridades, identidades prefabricadas, prejuicios arraigados, contra los que ahora es muy difícil argumentar.

-  ¿Por qué cuando alguien dijo "España nos roba" no deshizo la frase con argumentos, datos, publicidad y transparencia? ¿Por qué nadie exigió responsabilidades al autor del insulto? 

-  ¿Por qué cada vez que alguna instancia oficial catalana ha hecho caso omiso del contenido de una Sentencia firme, ya haya sido en materia lingüística, cultural, o económica se han dejado correr las aguas sin que nadie haya aplicado al responsable las medidas que correspondían?

-  ¿Cómo es posible que la única respuesta imaginativa que se les ocurra a los sucesivos Gobiernos de España sea sacar a pasear a Jueces y Fiscales? Por supuesto que eso es necesario, pero ¿Es que no hay otras herramientas políticas disponibles? ¿Es que siempre El Gobierno de la Nación va a estar jugando a la defensiva?

-  ¿En qué estaban pensando cuando les dio por introducir la traducción simultánea en el Senado? Somos la único país del mundo que ha caído en tal ridículo. Y este último dato, no es más que un ejemplo de hasta dónde ha llegado la falta de sentido común.

En cuanto al conglomerado secesionista.

Habrá de todo, y no seré yo quien ponga en duda de la limpieza de intenciones de nadie, por muy alejadas que estén de mi modo de ver las cosas. Pero...

- Me llama la atención que, de repente, hayamos dejado de hablar de la trama de corrupción alrededor del clan Pujol.

- Me sorprende que haya desparecido de los medios de comunicación el espinoso asunto de la deuda catalana.

- Es curioso que un político como el Señor Mas, se haya convertido en firme aspirante a continuar en su puesto, hurtando a la ciudadanía el debate sobre su gestión.

-  Es inaceptable que el mismo Señor Mas, se presente ante el Jefe del Estado al que él pertenece y diga, con la mayor desfachatez del mundo "vengo en son de paz". ¿Es que podía usted venir de otra manera? 
   

Por lo que a mí respecta.

- Me parece insólito que el Gobierno catalán convoque unas Elecciones Autonómicas (para lo que está facultado) y pretenda convertirlas en un referéndum independentista, lo llamen como lo llamen, para lo que, desde luego, carece de legitimidad.

-  ¿Y qué mayoría busca la lista unitaria, ésa que no iba a tener políticos? Porque para gobernar, con unos u otros apoyos podría valerle con menos del 50 % de los sufragios. ¿Piensa aplicar el mismo criterio para esa supuesta declaración unilateral de Independencia? 

- ¿Podría resultar que la misma Çomunidad Autónoma donde se exige mayoría cualificada para modificar el Estatuto, pretenda la independencia con minoría mayoritaria?

- Alguien debería recordar a los actores de este esperpento que cuando hablamos de legalidad, no sólo deben de pensar en la Constitución, o en las Leyes Civiles, sino también en las Leyes Penales.
  
   

domingo, 5 de julio de 2015

El embrollo helénico.
Sí, pero no. ¿O no, pero sí?

Mientras los griegos votan.

Hoy domingo, 5 de julio de 2015, a las 6 y media de la tarde me pongo a escribir cuatro ideas que se me han ocurrido a propósito del embrollo griego, mientras los ciudadanos de la vieja Hélade acuden a votar o se quedan en sus casas maldiciendo su negra suerte.

Si yo fuera alemán, o escandinavo, o lituano; hasta es posible que si fuera natural del Benelux, es probale que siguiera preguntándome que diablos está pasando en ese tortuoso rincón del Sudeste europeo. Calificaría de desvergüenza la actitud de unos gobernantes recién llegados, que, por una parte reniegan de las ayudas recibidas del Centro y del Norte de Europa, por otra siguen pidiendo dinero, no tienen el menor empacho en exigir una sensible reducción de su deuda y se dedican a coquetear con el enemigo atávico de los pueblos teutones.

No descartaría que, pese a todo, me extrañara el que el amo del Imperio me estuviera aconsejando prudencia, flexibilidad, comprensión y templanza en mis tratos con Grecia, sobre todo teniendo en cuenta que el mismísimo Fondo Monetario Internacional, prolongación de su principal suministrador de fondos, USA- recomendara una quita de la deuda, períodos de carencia inusualmente prolongados e intereses más que módicos.

Y, desde luego, me confesaría incapaz de votar sobre una pregunta tan difícil de interpretar.

Si fuera, digo, alemán, holandés, checo o letón. Pero el caso es que soy español, o sea, mediterráneo, o lo que es lo mismo, feudatario de la cultura que alumbró el mundo hace tres mil años. Y recuerdo que muchos siglos antes de que los pueblos germánicos asaltaran el Imperio Romano, Grecia ya había ofrecido al futuro a Homero, a Sófocles, Fidias, Sócrates, Platón, Aristóteles y Alejandro Magno, por no hacer la lista interminable. O sea, que bebí de sus fuentes, aun sin saberlo.

Yo sí lo entiendo, por lo menos, eso creo.

A mi modo de ver, quienes hoy estén votando SI, están manifestando su deseo de seguir en Europa, porque entre otras cosas, se preguntarán qué clase de Europa bárbara puede darse sin la presencia de las viejas culturas, Grecia, Roma, España, Francia o Portugal. 

Otra cosa es que, además de seguir en Europa (y en el €, pese a que no esté tan claro si su creación no fue un tanto prematura y voluntarista) quieran, además, que las penalidades terminen, que los pueblos del Norte dejen de tratar su anemia con sangrías y que, finalmente, a partir de ahora, hagan las cosas mejor.

Pero, por otra parte, quienes estén votando NO, como su principal valedor, el Señor Sypras no se cansa de repetir, no se trata de salir de Europa sino de reclamar su derecho a decidir su destino, a decir basta a una política cerril que ha llevado no sólo a Grecia, sino a España, Italia, Portugal e Irlanda al más largo período de penurias desde hace medio siglo, mientras la deuda alemana cobraba por que le prestaran dinero.

¿O es que olvidamos que una parte importante de nuestros problemas se debe al uso irresponsable de fondos procedentes de Europa, que sabía o tenía que saber el mal uso que de ellos se hacía y siempre miró al cielo? Luego llegó el llanto y el crujir de dientes, y los mismos que nos hacían carantoñas exigieron recortes, recortes y más recortes, más impuestos, menos pensiones, más vida laboral, etc. etc.

Ni siquiera se trata de negar los compromisos sino de cambiarlos por otros, exactamente igual que hace cualquier gran Corporación cuando le vienen mal dadas: reunir a sus acreedores y explicarles que si quieren cobrar, tendrán que tener paciencia y contentarse con una parte de lo que se les debe, porque el resto, más lo que les sigan prestando, lo necesitan para seguir adelante y poder pagar al menos una parte. ¿Tan difícil es de entender?

Luego la clave del referéndum es otra.

Si todos (es un decir) quieren seguir en Europa, y todos (sigue siendo un decir) quieren que Europa cambie el paso, el referéndum no vale para salir o no de Europa, sino para refrendar o no el modo de hacer las cosas que han puesto sobre la mesa los mandatarios de Syriza. Que no se me olvide: ese Partido, a despecho de la troika, la Srª Merkel, el Sr. Obama, y un tal Sr. Rajoy, fue elegido por los griegos, que eran los únicos con derecho a voto en esas elecciones.

Europa sabe, Alemania sabe, Usa sabe, el FMI sabe, que la deuda griega es impagable. Y la española, y la italiana y, antes que ninguna, la norteamericana. Luego el problema es otro: se trata de saber si tienes o no credibilidad para que te sigan prestando por los siglos de los siglos y de qué tipos de interés se aplican a tu deuda. ¿Cómo pagar las deudas reduciendo la actividad económica? ¿Lo sabe Alemania, o el Sr,. Obama, o la Mme. Lagarde, o el Sr. De Guindos?

 El futuro que a mí me gustaría:

Una Europa en la que las ayudas se presten responsablemente y se vigile el comportamiento decente de los destinatarios de los préstamos. ¿O se nos ha olvidado quién pidió el dinero, quién lo gastó a su gusto y quién miro para otro lado mientras eso pasaba?

Una Grecia alegre, restablecida y próspera, más atenta a sus problemas y menos condescendiente con sus gobernantes poco escrupulosos.

Una España cuyo Presidente de Gobierno no aprovechara el drama griego para atacar con la división acorazada a quien nada ha tenido que ver con todo este lío: su propia oposición interna.

lunes, 22 de junio de 2015

Cajón de sastre

Cuando llega el verano.

Desde el punto de vista informativo, el verano del que todo el mundo habla, no suele coincidir con el astronómico, que, como se sabe llegó ayer por la tarde. Por costumbre suele retrasarse un mes, más o menos, que es cuando los Gobiernos, me refiero a los Gobiernos españoles, sea cual sea su color, aprovechan el relajo prevacacional del personal para colarles por debajo de la puerta cuatro decisiones del Consejo que nos dejan a todos boquiabiertos. Los Gobiernos saben que pasadas 48 horas, la ciudadanía retorna a preparar las vacaciones y aquí paz, después gloria y al Gobierno, que le vayan dando.

Me parece a mí, no obstante, que este año, sea por cansancio de tanto ajetreo previo, sea porque el panorama es de lo más confuso, parece que nos hemos tomado un cierto respiro. Los comentaristas ya no encuentran argumentos originales para glosar los pintorescos acuerdos de "gobernanza", los tuiteros y los asiduos de facebook parecen algo más calmados que hace una semana a la hora de defender o despellejar a ciertos desafortunados colegas, así que los noticieros, terminada la Liga, la Copa, la Champions, la Euroliga, y la madre que las trajo al mundo, los ciudadanos podrían dedicarse al funesto vicio de pensar, si es que les diera por ahí.

Sin ánimo de perturbar su sosiego, déjenme que apunte cuatro asuntos que me vienen llamando la atención.    

La bolsa y la vida.

Las bolsas de todo el mundo unas veces suben, otras bajan y otras ni fu, ni fa. La española, que no es ni de las más grandes, ni de las más significativas, perdió algunos puntos los días inmediatamente siguientes a conocerse los resultados electorales de municipales y autonómicas. 

Como se sabe, "Después de" no equivale a "A causa de". Es un axioma admitido por todos los sistemas filosóficos de la Historia. No obstante, ciertos medios periodísticos se apresuraron a hilar una y otra cosa y aventuraron (pontificaron, sería más pertinente) que los dineros abandonaban España aterrorizados por la baraúnda de patanes y revolucionarios que habrían de torcer nuestro destino.

Es curioso, pero esos mismos días, las bolsas europeas en su conjunto, unas más y otras menos, anotaban pérdidas y las famosas "Primas de Riesgo", subieron todas.Una de dos, o Europa entera temblaba ante el temor de que los resultados electorales de Pozuelo de Alarcón se contagiara a Berlín, París, Londres, Roma, y quién sabe si el mismísimo Nueva York, o los titubeantes resultados bursátiles tenían su causa en otro lugar. Grecia, y sus tiras y aflojas con el resto de la Unión Europea, por ejemplo.

Me inclino por lo segundo. Sin necesidad de nuevas elecciones y nuevas siglas encabezando Alcaldías y Autonomías, hoy, sin ir más lejos, tooooda Europa remonta posiciones. 

Así que, Señores comentaristas, ¿les costaría mucho ser algo más serios?


Y Pedro Sánchez cogió su bandera.

¿Ven como andamos un tanto desocupados? D. Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE, anuncia su candidatura a la Presidencia del Gobierno, con la bandera de España a su espalda, y se arma la marimorena: trivisión de opiniones. (sí, trivisión, no es una errata)

Están los que se escandalizan porque creen que es mero oportunismo político, preguntan por qué no se echó a la calle cuando pitaron el himno o recuerdan que gracias a su cambiante posicionamiento, Partidos y Grupos muy a su izquierda están tocando Poder. Muy mal. Los que así hablan, olvidan que podrían haber evitado la pitada si hubieran cambiado las normas cuando pudieron hacerlo, y no recuerdan que en algunos Ayuntamientos extremeños, por ejemplo, el PSOE no logra alcaldías por pactos ¡¡PP/Izquierda Unida!!

Están quienes piensan que enarbolar la bandera española, cuando está, según ellos, sin resolver el debate de qué es España (quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, casi nada), sacar la bandera roja y gualda del armario es pura desmesura, provocación e intolerancia.

Estamos, por último quienes pensamos, por una parte, que el Sr. Secretario General del PSOE se ha limitado a colocarse delante de su bandera. Esa bandera que es tan suya como de cualquier otro, incluso de los que creen que sólo es suya, y que para lucirla, primero hay que abjurar de todos los errores, entendiendo por tales, cualquier cosa que se aparte un ápice de su particular forma de ver España; por otra, que más vale tarde que nunca y que a lo mejor ha llegado el momento de levantar el secuestro de esa bandera, y lucirla, por sistema, sola o acompañada en los actos de cualquier Partido. 

Por último ¿Qué banderas lucen los correligionarios del Sr. Sánchez en Francia, Italia, Alemania o Suecia?

El día que Arturo Mas y José Antonio Durán y Lleida se divorciaron.

¡Lástima, hombre! Parecían una pareja estable. Después de 37 años, pese a los problemas -¿y qué pareja no los tiene?- han roto peras, como suele decirse, y seguirán cada uno por su lado. ¿Y ahora qué? Convergencia, con toda probabilidad ganará afiliados y perderá votos. Unión Democrática, las dos cosas, aunque ganará coherencia y será consecuente con sus planteamientos, lo que, en los tiempos que corren es digno de admiración.

Don Arturo, erre que erre con su lista única, preocupado por el decreciente apoyo ciudadano al secesionismo, Don Oriol, que por el momento dice que no a ir en pandilla con una patulea de Partidos y organizaciones de variado pelaje, Ciudadanos que cambia de cabeza de cartel para las elecciones catalanas lo que siempre es un riesgo, Podemos que debe de estar a estas alturas decidiendo con qué disfraces concurre y a quién engulle antes de que llegue el gran día, e Iniciativa per Cataluña, que, hasta hoy no parece tener tantos problemas como sus hermanos del resto de España. UPyD, ni está ni se le espera.

En resumen: ¿Y si diéramos por sentado que la sangre no llegará al río, porque "la pela es la pela" y muchos, precisamente los que las tienen, saben que habrían de perder las suyas?

Un  curioso triángulo: USA, Grecia y Rusia.

Me ha dado por pensar que cuando hablamos de Grecia y de sus problemas con el resto de la Unión Europea, perdemos de vista algunos elementos fundamentales para poder entender lo que está pasando.

Repetimos tópicos (Grecia insiste en vivir a costa de los demás, están malbaratando nuestro dinero, los pactos hay que cumplirlos, pues que salga del Euro a ver cómo se las arreglan, etc., etc). Pero... 

¿Se dan ustedes cuenta de que, de golpe USA, y el Fondo Monetario Internacional (o sea, más USA) presionan a la Unión Europea llegue cuanto antes a un acuerdo con Grecia? Repito: presionan a la Unión Europea.

Tsipras visita Rusia, secular aliado de Grecia en sus guerras con el Imperio Otomano, después de decir que lo hace porque Europa ha dejado de ser el centro del mundo. Eso es cierto, aunque habría que preguntarse si Grecia quiere o no seguir formando parte de esa Europa que ella misma parió.

Y ahora, veamos: El Camarada, o Zar, o lo que sea Putin, promete ayudar a Grecia. ¿Qué puede darle? No dinero, desde luego, porque no anda sobrado de él, pero sí energía, petróleo y gas a precios de amigo. ¿Gratis? Noooo, por supuesto. Tal vez a cambio de facilidades para instalar alguna base militar en alguna isla griega, o en su recortadísimo litoral. El sueño recurrente de todo Gobierno ruso, desde que cayeron en la cuenta de que tener una flota en el Mar Negro era como tener un tío en Alcalá

Y eso, la hipotética base aeronaval rusa en pleno Mare Nostrum es lo que no termina de gustar a Mr. Obama, cosa que es de entender. 

Curiosa  coincidencia: ha sido presionar USA y el FMI y las bolsas se han disparado y las primas de riesgos caen en picado. ¿Será que los entendidos dan por supuesto que el acuerdo Grecia/UE está a punto de firmarse?